Capítulo 3 Bosque de fuego
¿Sabes Andrómeda?, es en esa clase de momentos, cuando la batalla parece estar perdida, es cuando en lugar de aterrarme de perderlo todo, decido llevarme conmigo a mi oponente para que él tampoco pueda ganar. Y a veces me aterraba pensar así…
Fue en ese momento en el que tome la decisión de que iba a asegurarme, que si yo no podía ser una hechicera de elite. Entonces ese asqueroso troglodita disfrazado con seda menos aun lo seria; por lo que, para Casandra, aunque su gran oportunidad estaba desvaneciéndose ante sus ojos, detono que su primera reacción fuera el ir viendo como todos los sonidos que la rodeaban estuvieran en un constante descenso como si en lo único que se preocupara por escuchar era solamente el sonido del viento mismo. El cual poco a poco se ira encargando de que tanto las llamadas como el calor que irradiaba aquel abrumante fuego en gran parte del bosque en donde estaban, comenzara a girar a su alrededor, como si de una especie de remolino se tratara pero que no dañaría de ninguna manera posible a la pelinegra. Quien recordemos que al igual que la gran mayoría que asiste a la prueba de la diosa de la transformación; debe de conocer al menos un par de hechizos que se acoplen a la magia que más reciente con ellos o dicho de otras palabras, no puedes considerar el ser un aspirante a aprendiz de una diosa sin dominar algo de las artes mágicas.
Y en el caso de la pelinegra, la magia que más había practica por si misma era la magia de viento, la cual es la más común en todo “Himval” en cuanto a las artes de la hechicería se refiere, pese a ser un recurso que está disponible para todos en todo momento. Razón por la cual pudo consolidar aquel dominio en el incendio provocado por aquel noble con el que desde el principio ha tenido problemas.
-¿Qué estás haciendo?- -¡¿Qué no vez acaso que solamente ayudaras a que se expanda el fuego?!- Gritaba despectivamente hacia donde estaba la pelinegra.
-¡Guahg!-…-¡Aahg!, ¡detén esto cuanto antes!- Expresaba con un tono de voz elevado, al comenzar a sentir no solo como si cabello se estaba quemando, sino su piel que se tornaba cada vez más al rojo vivo.
De modo que Casandra estaba redirigiendo no solo el fuego sino el calor en sí, hacia la persona que había sido responsable de esta tragedia. Moviendo las ramas de los árboles en conjunto, re direccionaba gracias a su remolino toda esa cantidad de calor. Que por cierto no estaba demás destacar, el hecho de que, aunque eso pudiera llegar a verse afectada por no poder soportar tales niveles de energía térmica, ya para ella lo único que importaba era demostrarle a su oponente de quien había despertado una ira que no se acabaría hasta que ambos se destruyan con el filo de sus propios poderes mágicos. Todo para que eventualmente una rama que estaba siendo consumida por el fuego, se desprendiera para golpearle el rostro al noble quien grito tan fuerte que el bosque jamás olvidara tal estruendo, sumándole las quemaduras que ya estaba teniendo en todo su cuerpo.
-No deberías de jugar con fuego si vistes de seda, ¡imbécil!- Finalizo la pelinegra, para al volver a entrar en conciencia, percatarse de que todo el incendio en donde estaban hace unos segundos se había apagado.
-¿Cómo es esto posible?...¿acaso…?-…-¿Acaso abre sido yo, la que apago el incendio?- Pensaba a la par que se terminaba de poner de piel.
Aunque aquel asombro vendría acompañado para su mala fortuna, de que sus brazos estarían llenos de ampollas gracias a la cantidad de calor a la que estuvo expuesta. Lo que le dolería, sin embargo, este pasaría a segundo plano ante tal control mágico que de una u otra manera terminaría asombrándola enormemente. No obstante Casandra decidió que debería tratarse tanto esas quemaduras como las arañadas de parte de los halcones de los que escapo, de modo que se dispuso a buscar una fuente de agua para sanar, la cual encontraría eventualmente pese a que recordaría que cuando estaba bajando para que los coyotes no la alcanzaran, pudo ver un rio al que deseaba de ir con su familiar.
Cabe destacar que, en todo el trayecto para llegar a su destino, en lo único que ella podía pensar era como se sentía mal, por todas las maneras en las que pudo anteponerse a esa situación e incluso tener miedo por lo que podría sucederle a ese conejo en un bosque plagado de depredadores. Llevándola a mantener su mirada baja durante todo el viaje, hasta que, al llegar, empezó a escuchar como algo se movía de los arbustos que estaban antes de llegar al rio; escenario que la hizo ponerse alerta nuevamente ante la posibilidad de que otro depredador tuviera intenciones de atacarla, pese a que no solo debes de sobrevivir de la naturaleza en sí, aparte el mayor peligro son los otros aspirantes a ser hechiceros de elite, que como el noble estarán dispuestos a destruir a tu familiar para que pierdas la prueba de Andrómeda.
Procediendo con cautela ya que no iba a permitir que nadie más la intentara lastimar, ya que al no tener nada de que perder, era mucho más peligrosa que antes. Sin embargo, para su enorme sorpresa lo que saldría de esos arbustos era aquel familiar que pensaba jamás volvería a encontrar. Resulta que ante el peligro del fuego en donde estaban, lo que al conejo bajo instinto decidió hacer fue correr hasta un lugar alejado de ese calor, que para su fortuna era al mismo rio al que Casandra decidió ir.
-No lo puedo creer, pensaba que no te vería nunca más.- -No sabes la falta que me hiciste, me alegro de saber que estas bien.- Decretaba la pelinegra, levantando al conejo para darle besitos en la frente.
-No te vuelvas a separar de mí, sobreviviremos a esta prueba juntos…¿okey?- Dijo para ir hacia el rio, en donde ella intentaría curarse sus heridas. Para darse cuenta que su familiar también estaba enormemente feliz por haberla vuelto a encontrar, generando de ese modo que le lamiera sus heridas que al principio ella miro con ternura, pero poco a poco se percató que comenzarían a curarse sin necesidad de tener que ir a sumergirlas en el agua fría del rio.
Otra de las razones por las que sí o sí, deberían de hacer lo que sea para que tanto su cuidadora como el familiar, permanecieran juntos hasta que terminara la prueba, al haber descubierto las propiedades de sanación que tenía su conejo; siendo en parte un recordatorio incuestionable que la clave para conseguir la victoria en este desafío, era el de trabajar en conjunto con tu conejo. Una vez que la pelinegra estuviera en óptimas condiciones al estar libre de heridas, aquella alegría pronto se tornaría en suspenso como si un destello estelar se tratara al escuchar cómo se movían los arbustos por lo que habían pasado para llegar hasta el rio, solo que Casandra no esperaría que a hacer contacto visual con su posible atacante al prometerse que no volvería a confiarse de esa manera como lo hizo con el noble responsable del incendio.
Tomando de ese modo a su familiar en brazos y mirándolo fijamente, para explicarle que iban a cruzar el rio, para huir de los depredadores o de posibles aspirantes a hechiceros que trataran de ir a por ellas.
“-Muy bien, sé que quizás no me puedas entender pero quiero que no te vayas a alterar por lo que voy a hacer.- -Nuestra mejor estrategia es la de evitar el conflicto, así sobreviviremos, como lo hacen ustedes…huyendo…así que tendremos que cruzar.-“
Sobresaliendo en ese momento la admiración que estaba teniendo la pelinegra al percatarse que su conejo parecía entender perfectamente lo que le acaba de decir, sin mencionar que llego a bajar su carita como para asentirle que esa era la decisión correcta; lo que para muchos en otras épocas podría ser visto o acusado de problemas mentales, ahora en este mundo era el comprobante de que eres un mago pese a que todos saben que no puedes hacerte llamar amo de las artes mágicas sin apreciar aunque sea un poco la belleza de aquello que no tiene sentido. Después de que lograran escapar cruzando el rio, el resto de las horas para cumplir los días de la prueba de Andrómeda; se basaron en escapar de diferentes depredadores y de evitar a toda costa el coincidir con otros magos, en lo salvaje que puede llegar a ser la naturaleza en sí, a pesar de ello esa no fue la mejor parte, sino el como a Casandra se le indicaría que había pasado la competencia.
-Maldición, no nos dan ni un respiro.- -Nos tienen escapando de un lugar a otro, ya no aguanto las piernas de tanto correr, ¡uhg!- Expresaba de manera gruñona, ante todo la odisea que ha sido el sobrevivir esta prueba.
Solo para al voltearse, ver como su familiar se había puesto en dos patas, en una pose característica de observación del entorno. Que lo llevaría a transformarse en una gran dríade que le sonreiría a la pelinegra…
-Saludos joven hechicera, permitidme darle mi bendición como símbolo de vencedora.- Finalizo para extender su brazo y abrir su mano, de la cual se podría observar un conejo recién nacido el cual la dríade soplaría hasta convertirlo en dientes de león que caerían encima de la ropa de Casandra. –Esta prueba solo será el inicio de muchas por venir en todo este camino hacia la victoria del manejo de las artes mágicas, éxitos en su gran viaje…- Para al instante que termino de gesticular, aquella hada del bosque se convertiría en una luz que cubriría a la pelinegra, para que cuando ella volvería a abrir los ojos se diera cuenta que estaba de vuelta al inicio del bosque a donde habían llegado todos; solo que en esta ocasión estaría acompañada de 4 personas más, en una fila diagonal teniendo en frente como audiencia al resto de los aspirantes que no pudieron ser seleccionados y que como el resto estaban confundidos por lo que había sucedido. Fue entonces cuando volvió a hacer acto de presencia la diosa de la transformación…” Andrómeda”.
De manera deslumbrante, una gran brisa que sacudió ramas, hojas y flores de los árboles en la entrada al bosque donde se llevó a cabo la prueba. Viento que a su vez logro empujar un par de pasos hacia adelante a todos los hechiceros presentes; quienes, al voltear de manera asombrada, pudieron ver como otra vez venían en estampidas todos los conejos que llegaron con la desaparición de su divinidad. Solo que a medida que corrían estos se iban transformando en energía que se iría juntando en un solo punto creciente, del cual se acumularía aquella luz estelar que rebelaría la forma de una mujer encapuchada de 3 metros de alto, cuyo abrigo cubría su rostro y estaba hecho con pelo de conejo. Al retirar la capucha se pudo apreciar con mayor facilidad que su piel era de color rosa pastel, sus ojos eran de color morado tan oscuro como el firmamento; con aros centrados de color blanco, portadora de orejas elficas con una ligera modificación para parecer más como las de un conejo. Su cabeza estaba coronada por una pequeña cornamenta que asemejaba a los siervos los cuales sobresalían de sus cabellos recogidos con una trenza digna de una princesa.
Apariencia que deslumbraba a tal punto de irradiar un aura irresistible a la mirada del ser humano…
-¡Felicidades a mis pupilos por haber descifrado el origen de esta prueba!- -A partir de hoy, seré la luna que os ilumine su camino para conseguiros la cima de su poder mágico, por los próximos 3 años. No obstante a quienes no pudieron ser vencedores, no desesperéis puesto que tendrán nuevas oportunidades de reintentarlo; recuerden que aquello que no se consigue al primer intento, no siempre es porque no os hayais esforzado lo suficiente, los invito a que crean en sus habilidades para ser los próximos aprendices.- Una vez termino de dar su discurso para alentar al resto de los hechiceros, un noble comenzó a reír.
-¡Jajaja!- Expresaba para que todos pudieran escuchar su carcajada.
-¿Jeee?- -¿Acaso he dicho alguna broma a vosotros?- Preguntaba Andrómeda, extrañada de aquella reacción.
-Por supuesto que sí, nos están dando sermones para que no nos sintamos mal por no haber pasado la prueba.- Indicaba el noble, denotando su incapacidad para entender el contexto en el que estaba.
-¿Y qué tiene de malo el exhortaros, a que vuelvan a intentar repetir la prueba?- Establecía su divinidad, haciendo un enorme esfuerzo para no ofender ante tal infantil actitud característica de los nobles.
-El problema es que no debería de ser tan suave con los demás su eminencia o sino pensaran que todo debe de conseguir de la manera fácil…- En eso es interrumpido por la diosa de la transformación.
-¿Así como tú?-…-Quiero decir, no es como que hayáis tenido que trabajar toda tu vida para conseguir vuestros bienes o capitales, solamente tuviste suerte de nacer en esa familia. Por lo que no entiendo el origen de todo este teatro.- Comunicaba de manera elegante, con su típico sarcasmo que usa al momento de expresarse.
-Discúlpeme, lo que quise decir fue…- Nuevamente interrumpido en media frase, por Andrómeda.
-Yo te diré lo que realmente quieras decir y es que estas tan cegados por tu vida rodeada de sirvientes que, aunque no quieran, deben de seguir vuestros caprichos porque es lo único que los salva de terminar en la guillotina.- -Entiendo que te haya molestaos el no haber podido convertirte en uno de mis aprendices, sin embargo eso no os da el derecho a faltarle el respeto a ninguno de los presentes.- Finalizo frunciendo el ceño, claro indicador que si continuaba probando su paciencia no saldría nada bien.
Lamentablemente lo nobleza es conocida porque nunca saben cuándo desistir de algo que desean, como si de un niño pequeño se tratara haciendo sus berrinches; sin mencionar que, por haber nacido en cuna de oro, consideran que todo aquel es inferior a ellos y deben de siempre acoplarse a lo que ellos desean sin importar en qué contexto se encuentren. A pesar de que aquel noble, había perdido a su familiar en los primeros 5 minutos en los que la prueba inicio; aun así, desde su perspectiva él pensaba que tenía igualmente un puesto ganado al pertenecer a la “casa Dupont”, una de las familias más pudientes del reino “Weltmeer”. Pero para su sorpresa, no fue así gracias a que la diosa utiliza otra clase de parámetros a la hora de tomar a sus aprendices. Discusión que desencadeno a que, en el calor de su ira, el noble tomara una piedra y se la arrojara violentamente hacia donde estaba Andrómeda, siendo la gota que derramaría el vaso.
-¡Ustedes basuras de color dorado, son las peores escorias que han pisado la tierra!- Decreto con un tono de voz elevado hacia su agresor, quien comenzó a sangrar por la nariz.
-Oh…el aire parece estar un poco seco…- Últimas palabras antes de que su cabeza explotara haciendo que sus restos se dispersaran por gran parte del espacio en el que estaban.
Empezando un momento caótico que terminaría haciendo que los hechiceros huyeran a toda costa del bosque, mientras gritaban terríficamente por lo que acaban de presenciar. En especial porque la reacción que tuvo la diosa fue únicamente mirar con asco la minúscula parte de lo que antes seria uno de los ojos de ese noble, que le habría caído en su mano izquierda, solo para sacudírselo de encima y mirar fijamente a sus aprendices para decirles.
-Muy bien, continuaremos con nuestro viaje, acompañadme por este camino…vamos, disfrutad de la gloria que poseen, pero sobre todo por la que está por venir.- Denotando una actitud bastante alegre a pesar de haber asesinado a un noble, como si de un insecto se tratara.
Es en ese momento que aprendimos una severa lección que jamás olvidaremos, nunca hagas enojar a la diosa de la transformación…
