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LA LEYENDA DE ANDROMEDA

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J.A.Lombart
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Sinopsis

El dia que se suponía debia de ser tan esperado para mis padres, los recibiría con lágrimas en sus ojos tras ver qué no estaba respirando. Cargando en sus brazos a una vida que terminó como belleza efímera, pero que los entes del caos tendrían otros planes para mí...

AventuraHistoria PicanteMisterioDiosesGriegos Mitología

Capítulo 1 Hasta entonces, Casandra

-¿En verdad quereis a ese bebe?-...-¿Considerais que no se volverá un arrastre, a la vida que deseabas?- Preguntas que provenían de una misteriosa voz, que no pudieron ubicar a simple vista de donde provenía.

En el reino de “Mondlicht”, en un pueblo pequeño conocido como “Sonnen”, una pareja de esposos se enfrenta a una trágica situación; al tener que despedirse a la idea de convertirse en padres primerizos el mismo día en el que esperaban con tantas ansias el celebrar aquel nacimiento, ya que sacerdiot bebe no se encontraría llorando como comúnmente lo hacen los recién nacidos, al no ni siquiera estar respirando. Demostrando que no estaba dando señales de vida, por lo que en medio de la desesperación de ambos lo único podrían de hacer era desbordarse en llanto al sentir que los dioses en los que ellos creían, los habrían abandonado en tal especial momento.

No obstante, eso no quería decir, que, porque el destino se haya desarrollado de tal manera, ella respetaría tal desenlace.

En medio de los gritos desgarradores tanto del padre como de la madre, ambos suplicando con bastante dificultad para gesticular en sus respectivos idiomas natales que por favor algún espíritu se apiadara de su dolor y les otorgara la oportunidad de demostrarles lo buenos padres que podrían llegar a hacer. Para que eventualmente escucharan unas preguntas acompañadas del viento de la noche; he de destacar que en su momento ninguno de los dos sabría de quien se trataba, pero con una mirada inquietante se dispusieron a ver de frente para ver si se trataba de una especie de milagro al escuchar sus suplicas o si alguna persona estaba jugándoles una broma pesada…

-¡Revélate!-…-¡Ya no te escondas más!, ¡muéstranos quien eres!-…-¡Deja de esconderte en las sombras!- Exclamaba fuertemente la difunta madre, preparada para defender a toda costa a su bebe ante una posible amenaza que estaba por los alrededores de su casa.

-¡Si no tienes malas intenciones, entonces sal de tu escondite!- Gritaba aquel padre, que con fuerza se ponía enfrente de su esposa, cerrando a los puños para proteger a su familia.

-¿Es esa acaso una forma de hablarle, a quien ha respondido a vuestro llamado?- Pregunta que se escuchaba venir en forma de eco, de diferentes áreas de la sala en donde estaban aquella pareja de esposos.

Fue en ese momento, cuando los dos cayeron sobre sus rodillas rápidamente, solo que por unos instantes al sentir que debían volver a su modo de alerta porque estaban convencidos, que algún espíritu embaucador estaba tratando de confundirlos para aprovecharse de su angustia. Actitud que, sin ellos darse cuenta, sería la prueba que necesitaría aquella voz misteriosa para revelarse ante ellos, descubriendo su rosto de la capucha para hacerles ver que se trataría nada más ni nada menos, que de “Andrómeda” o mejor conocida como la “Diosa de la transformación”; quien ha estado este tiempo delante de esa pareja, solo que no podían verla puesto que ella no había decido mostrarse físicamente.

-An…Andro…Androme…Andromeda…- Indicaba la difunta madre, quien rápidamente habría, agachado su rostro para hacerle una reverencia en señal de respeto.

-Le ruego que nos perdone…no esperábamos ser visitados por tal divinidad…disculpe nuestra incolencia…- En eso el padre es interrumpido por Andrómeda, quien decide levantarle la mirada a la madre con su mano derecha y con una sonrisa decirle…”-Aun no has respondido mi pregunta. Date prisa, que me estoy volviendo impaciente-“.

Palabras que, al terminar de escuchar de la Diosa de la transformación, harían que ambos reflejaran un inocultable terror que invadía sus cuerpos, causándoles por consecuencia escalofríos al no saber cuáles preguntas se refería, pese a que no les dieron importancia por pensar que se trataría de algún ente embaucador. Solo que al notar aquella reacción que estaba teniendo de ambos, se percató que no sabían de que les estaba hablando…

-Les pregunte.- “-¿En verdad quereis a ese bebe?-...-¿Considerais que no se volverá un arrastre, a la vida que deseabas?-“

-No entiendo bien, a que se refiere con eso.- Decretaba entre suspiros la difunta madre.

-¿Qué clase de pregunta es…?- Exclamaba el padre, frunciendo el ceño y elevando la voz al no encontrar lógica en lo que estaba preguntando.

-¿Si? o ¿no?- Expresaba la diosa, seguido de una corriente de viento que levantaría todas las hojas caídas, de los árboles que estaban en el jardín.

-Si…si deseo ser madre…deseo con toda sinceridad el brindarle una buena vida a mi bebe…- -Jamás será algo negativo en nuestra vida…porque por algo deseábamos mientras contábamos las horas…para que llegara…este momento…de cargarlo en nuestros brazos…- Palabras que a medida que iba diciendo, su voz se iba rompiendo, su garganta se trenzaba en un nudo y las lágrimas salían ininterrumpidamente.

-Pon al bebe en tu pecho y dile que lo amas.- Exclamo la diosa de la transformación.

-¡¿Huh?!-…-¡¿Qué clase de petición es esa?!- Comunicaba el padre, pese a sentir que se estaba burlando del sufrimiento, que estaban pasando tanto su esposa como él.

-Hazlo…haz que sienta que amor no le faltara…- Indicaba Andrómeda como último requisito para ayudar a esa pareja de esposos.

Aunque parecía algo fácil relativamente el mirar al cuerpo sin vida de su primer hijo, era una tarea casi imposible para ellos pese a que era el recordatorio de que aquella ilusión que tenían estaba completamente destruida. La muerte nunca es algo que los seres humanos estemos dispuestos a aceptar o mucho menos preparados para afrontar al ser lo único seguro que tenemos en nuestra vida. Sin embargo, con la fortaleza que pudo conseguir, la madre logro cumplir la petición de la “Diosa de la transformación”, quien no solo le dijo lo mucho que lo amaban, sino que incluso le agradeció con un beso en la frente por haberle permitido el ser madre; ocasionando que se desbordara en lágrimas nuevamente por las punzadas que estaba sintiendo en el corazón. Lagrimas que en un abrir y cerrar de ojos, se convertiría en el milagro que jamás esperarían recibir, al escuchar como con fuerza su bebe que al principio nació sin signos vitales comenzaba a llorar con energía, parte de recuperar un color brillante que a diferencia del opaco que tenía en su piel; era otro indicador de que su bebe estaba con vida. Suceso inexplicable que llenaba de esperanza a aquella pareja de esposos que habían ido hasta el infierno y regresado, pudiendo vivir aquella experiencia que originalmente deseaban de tener cuando naciera aquel esperado bebe.

Solo que cuando intentaron levantar sus miradas para agradecerle a Andrómeda, por haberles regalado ese deseo de volver sus lágrimas de desolación por gratitud infinita; se dieron cuenta de que ya la Diosa no estaba enfrente de ellos, nuevamente estaban solamente los dos en la casa como si nunca nadie habría pisado ese lugar. Haciéndoles parecer que todo había sido una simple pesadilla, solo que recordarían que no fue así al escuchar la misma voz misteriosa de antes decirles…“-Hasta entonces, Cassandra-“…

-¿Eh?, ¿Casandra?- Dijo el padre de aquel bendecido bebe.

-¿Escuche bien?, ¿a quién se referirá?, ¿quién es Casandra?- Pensaba la madre, sin entender si estaba hablando en serio o simplemente era otra de sus frases que suele decir, por su tan extravagante e incomprendida personalidad.

Varios años después

El examen de ingreso que se suele hacer cada 3 años, para volverte aprendiz de hechicería bajo la tutela de Andrómeda; estaba oficialmente abierto para todo el público que deseara participar, solamente debías de cumplir con una serie de requisitos mínimo con respecto a la edad. Pese a que ella no acepta estudiantes menores de 19 años, por lo que, al cumplir mayoría de edad, la antes mencionada Cassandra se dispuso a emprender lo que sería apenas el comienzo de su viaje para aprender las artes mágicas.

Cabe destacar que “Casandra” de apellido “Belladonna”, es una mujer de cabello negro que, al ser de tipo afro-rizado, suele verse mucho más corto de lo que es, por lo que a simple vista no le cubre el cuello, pero si tiene una apariencia voluminosa. Que la ayuda a dirigir la atención hacia su rostro, el cual también posee una mirada intimidante que suele marca un desprecio o diferencia hacia los demás, destacando una especie de aura oscuro con un toque de misterio, con sus ojos grandes, sus cejas pronunciadas; de nariz ancha pero perfilada. Piel bronceada por el sol y labios gruesos. De estatura mediana pero un poco más alta que el promedio.

-Vaya, no puedo creer la cantidad de personas que han venido.- Pensaba Cassandra, quien mientras se retiraba su capucha, decidió contar cuantas personas estaban reunidas en el mismo lugar.

Solo para darse cuenta de que había contado más de 75 personas, de diferentes etnias, estatus sociales y rasgos, que dejaban en evidencia lo diverso que eran los aspirantes a ser aprendiz de la “Diosa de la transformación”; recordando que usualmente en el mundo mágico en el cual se encuentran. Dependiendo de que su realidad económica o que tan cerca a la nobleza seas, es en la que se suele escoger el grado de hechicería al que vas a pertenecer; ya que los que se encuentran en la elite solamente quieren rodearse con sus iguales para que las cosas no cambian. De modo que pocos son los miembros del consejo de magia que abren sus puertas para ver qué clase de talentos pueden cosechar o cuales se están perdiendo sin que los demás sepan, al tenerle estigma a mirar más allá de lo que está encima de su nariz. Además de que, aunque los líderes de los sacerdotes no suelen discriminar a nadie, suelen tener reglas que se asocian a mantener legados de familias, pasándose el cargo a su primogénito. Es por eso y por muchas otras razones, que en su mayoría intentamos hacernos con la oportunidad de ver si somos aceptados por tal imponente providencia.

Con el paso del tiempo, exactamente al atardecer el momento que todos estábamos esperando tuvo su lugar con la apareciendo a Andrómeda. Quien explicaría en que iba a consistir su prueba para evaluar si eran actos para ser sus estudiantes, pese a que dependiendo del año en el que se realice la prueba, puede variar un factor de vital importancia…

-¡Saludos aspirantes a hechiceros!- Decretaba con fuerza la diosa de la transformación, luego de aparecer de una ventisca de pétalos de diente de león, en una extravagante entrada. La cual, al terminar, hizo que todos los presentes, la reverenciarían en señal de respeto.

E de establecer, que Andrómeda en cada una de sus apariciones siempre suele hacer un acto de presencia que deja inmutado a sus espectadores. Siendo fan de excentricidad en toda la expresión de la palabra.

-Muy bien, ¿en qué os habíamos quedado?-…-Ah ya recuerdo, estaba por explicarles acerca de mi prueba. Como ya os sabrán, todas mis pruebas deben de tener lugar es en este bosque, en el que se os asignare a cada uno de vosotros, una especie de familiar o para ser mucho más precisa, un conejo que deben de proteger al verlo como igual.-

-En ese orden de ideas, si llegáis alguno de vosotros a perder a su conejo, lo abandonan o el conejo decide escapar de ustedes. Deben de saber que no aprobarais si alguno de los dos llega a faltar al final de la prueba, por lo que es de suma importancia que protejan a su pequeño compañero, ya que nunca se sabe que podría suceder en las profundidades de este bosque, el cual deben de permanecer durante 48 horas sin ninguna especie de pérdida o seríais eliminados automáticamente. Esta es la variación de este año; pese a que en la última oportunidad los antiguos aspirantes debían de escapar del bosque antes de ese tiempo…¿os ha quedado alguna duda?- Finalizo para luego sacar una pipa para fumar cannabis.

En eso una de los aspirantes levanta su mano de manera respetuosa.

-Os escucho.- Expresaba mientras expulsaba el humo por su nariz.

-¿Qué pasara si el tiempo finaliza y todos seguimos con nuestros familiares?, ¿eso quiere decir que todos pasaremos?- Preguntaba un chico de aspecto alto con una voz robusta.

-Supongo que tendremos que esperar, si tal escenario sucede.- Decretaba la diosa con una sonrisa.

-¿Huh?, ¿eso no responde mi pregun…?- En eso el chico es interrumpido, de manera inmediata.

-Si no tenéis más dudas o son parecidas a la que pregunto el, me retiro. Solamente aseguraos de acampar hoy todos juntos, pese a que la prueba empieza a primera hora; éxitos para vosotros.- Dijo la diosa, que no termino ni de hablar cuando ya se estaba retirando de la zona en donde estaban.

Para cuando ella desapareciera de la vista de donde estaban todos reunidos, viéramos como una estampida de conejos venia hacia nosotros; buscando que los cargáramos para que nos reconocieran como su familiar al tener contacto visual con nosotros. Momento que al principio no le encontrabamos ninguna especie de sentido, pero al mismo tiempo, no podía esperar menos de la diosa de la transformación.

Puede que, en ese momento, no te hayas dado cuenta…pero con apenas tener 1 día de nacimiento, ya se habría formado una promesa que estaría dispuesta a mantener contigo como muestra de mi eterna gratitud. Es por eso que nunca me mentalice que debía de buscarte hasta encontrarte…