Capítulo 2 El desafio de Andrómeda
Una de las muchas cosas que representan a la diosa de la transformación, es lo impredecible que puede llegar a ser. No solo por relatos de antiguos estudiantes que han dado a conocer al público, sino más bien porque cualquiera que se interese en intentar superar la prueba para convertirse en pupilo da tal eminencia; se le suele avisar de ante mano que cada 3 años esta evaluación tienda a venir acompañada de un giro inesperado para que nadie pueda asumir que ya entiende bajo que parámetros o reglas Andrómeda escoge a sus estudiantes. Por lo que cada uno de nosotros estaba desde su aparición en la búsqueda de cualquier indicador que nos ayudara a entender cuál sería este truco que es esencial para salir victorioso de esta prueba. Solo que estar a en esa implacable búsqueda de esa advertencia que nos hacen, puede llegar a distraernos de ese desafío, más que sernos de ayuda.
Al poco tiempo de que todos seleccionaran cual conejo seria su familiar, lo cual desato múltiples reacciones; algunas llenas de desprecio hacia la pobre criatura ya que no esperaban que tuvieran el trabajo de hacer de niñeros, pese a su arrogancia de esperar otro tipo de examen en mente. Todo esto sin dejar de lado, las personas que consideran que esto era una pérdida de su tiempo al mentalizar que los animales son seres inferiores a ellos. Recordando que a este tipo de enlistamiento llegan todo tipo de personas, desde granjeros de aldeas recónditas, así como guerreros de familias con más comodidades que aspiran dar el paso hacia la nobleza, la cual también estaba haciendo acto de presencia al creer que su linaje debe de ser suficiente para probar que son merecedores del título de “mago de elite”. Sea como sea, el ambiente parecía estar lleno de disgusto al no haber imaginado que la diosa se retiraría de su presencia sin siquiera haberla detallado casi por los fugases momentos que estuvo. Al que seguro rompería la ilusión o las expectativas de muchos, debido a que en casi todo el continente de “Himval”, uno de los mayores deseos es de interactuar directamente con su inminencia.
Pero al caer la noche, lo único en lo que todos los presentes pudimos ponernos de acuerdo fue que debíamos acampar juntos para esperar a que Andrómeda diera instrucciones en algún momento del día siguiente. Negando en otras palabras que lo que estaba pasando, era algo más que un simple circo al que no estarían dispuestos a participar.
-¡Esto es inaudito!- Expresaba fuertemente, lo suficiente para que el familiar de Casandra, se asustara por la fuerza con la que grito.
-¿Oye cuál es tu problema?, ¿Te has puesto a pensar siquiera que clase de criaturas podrían salir de ese bosque…?- En eso es interrumpida al percatarse de que era la misma persona, a la que la diosa le ignoro su pregunta.
-Espera un segundo…¿no eres el joven a quien la diosa le ignoro su pregunta?- Preguntaba la pelinegra, con un tono de voz burlona característico de ella.
-Maldición, parece que ahora esa será mi primera impresión.- -Además cuida tus modelas, que esa no es forma de hablarle a un noble como yo.- Expresaba de manera despectiva con una mirada de superioridad.
-El respeto se gana, no es automático por la casa de la cual formamos parte.- -En fin, entiendo que estés molesto pero recuerda que no sabemos cómo funciona esta prueba o siquiera estamos en ella. Modela tu tono de voz por favor.- Decretaba firmemente sin importar el título que pudiera tener la persona, a la que estaba haciendo el llamado de atención.
-¡¿Huh?!- -¡¿En serio crees que esto si puede considerar un prueba?!- -¡Esto no es más que una mediocridad que alguien como yo no debería de estar pasando!- Comunicaba aquel noble, cuyo rostro se enrojecía de la rabia que estaba sintiendo.
-¿Entonces por qué no te vas?- Indicaba Casandra, mientras levantaba una sola ceja en señal de desprecio.
-¿Disculpa?, ¿qué me acabas de decir?- Dijo el noble, a la par que tronaba sus dientes violentamente.
-Como escuchaste, si no te hace falta estar aquí. Puedes retirarte, después de todo estamos al aire libre, no es que estemos encerrados en una habitación.- Palabras que, al finalizar, decidió darse la vuelta para ir a otra parte del campamente por miedo a que algo pueda salir de esos árboles, provocado por todo el ruido que estaba haciendo.
Cabe destacar dentro de los instintos de la pelinegra, estaba el que ella sentía que no debía de dormirse antes que el resto de sus competidores. Debido a que es esta clase de situaciones en donde se pone a prueba la maldad con la que lo seres humanos estamos dispuestos a proceder con tal de obtener lo que queremos; corazonada que le sería útil más adelante ya que su pequeño campamento en donde junto todas sus pertenencias lo más alejado posible del centro en donde estaban todos reuníos. En ese momento ella lo llamo como una si se tratara de una voz interna que les susurraba a sus oídos como una premonición, instinto o habilidad que la ha sacado de muchos problemas o que en general le permiten tener una especie de delantera ante los escenarios inesperados.
Y aunque muchos podrían considerar que Casandra suele tener muchos delirios de persecución, la realidad es que siempre han probado ser la razón por la que sigue con vida, tal como en esta situación en donde al abrir nuevamente sus ojos luego de la siesta que según ella consideraba era de sueño no profundo, le tomo unos minutos reaccionar para entender si lo que recién vio era producto de su mente o no…
-¿Ese…?- -¿Ese árbol se acaba de mover?- Pensaba la pelinegra, al no poder distinguir si era que su mente seguía cansada al no descansar como ella quisiera la noche anterior.
Solo para levantarse bruscamente y golpearse contra una gran rama que, según ella, no estaba ahí cuando decidió descansar un poco la vista. Lo que la llevo desesperadamente a mirar hacia cualquier lado para saber, que le había ocurrido a su familiar, llegando a pesar toda clase de horrores que podría incluso explicarse como una especie de venganza que le hizo el noble con el que tuvo una diferencia de ideas; afortunadamente para su suerte aquel conejo no estaba sino detrás de su bolso comiéndose unas provisiones alimenticias que llevaba con ella. Tomando de esa forma un fuerte respiro al sentir que no todo estaba perdido.
-Muy bien amigo, por más adorable que te veas haciendo eso. Me vas a terminar dejando si comida para después.- Conversaba tiernamente con su familiar, para apartarlo de su bolso…Solo para una vez teniéndolo en manos, decidiera corroborar que tanto había cambiado la ubicación en la que se encontraba.
Teniendo en consideración que si bien todas sus pertenencias estaban arrimadas al mismo árbol en el cual despertó, una cosa de la que podría estar completamente segura era que estaba mucho adentrada en el bosque. Bastaba con ver a sus alrededores para notar como estos árboles parecían ser mucho más frondosos y con un tamaño que no parecían tener fin. De los cuales destacaba uno con el que se golpeó al despertarse, dato que la llevo a pensar que no estaba en el mismo lugar puesto que ella seguí aún estando a las afueras del bosque donde sería la prueba de Andrómeda, en donde mayoritariamente habían arboles pequeños de otra especie que no compartía ningún parecido con los que estaban enfrente de ella. Sin embargo, pese a que parecía estar bajo un pronóstico no tan alentador su mente comenzó a recordar que, durante la noche, incluso pudo escuchar lo que en ese instante era similar a un movimiento de raíces.
-Es imposible que esto sea obra de ese noble, después de todo si su intención era asustarme podría haberme hecho otra cosa. Además algo no cuadra en esa teoría.-…-Guah, bueno sea como sea, lo mejor será explorar.- Expresaba mientras miraba a su conejo. Con el que claramente iria porque no quería abandonarlo.
No obstante, al poco tiempo, el haberse perdido o haber más bien aparecido en otra localidad, no sería el mayor de sus problemas. Ya que escucharía el cantar de depredadores aéreos con los que tendría que enfrentarse, siendo varias águilas y halcones que tratarían de herir a Casandra para que soltara a su familiar, lo que al principio simplemente parecía como que iban tras ella, logrando alcanzar a hacerle algunos rasguños en las piernas y brazos lo cuales le causarían bastante dolor e incapacitándola hasta cierto punto haciendo que se viera obligada a soltar a su familiar el cual desde hace rato podría sentir por su aceleración que tenía mucho miedo.
-¡Demonios!- -¡¿Qué diablos hacen estos depredadores casando a esta hora del día?!, ¿no se supone que ellos cazan de noche?, ¿entonces por qué esperar a que sea haga de día para…?- En eso se queda en silencio ante recibir aquella revelación.
-Es por mi conejo, van tras mi conejo…- Miraba aterrada de no llegar antes de que los halcones lo hicieran primero.
Fue entonces cuando después de un gran grito en el que dijo “¡Nooo!”, que ella logro crear una ráfaga de viento suficientemente fuerte como para alejar a los depredadores de su familiar, el cual corría hacia donde estaba su cuidadora.
-¿Te encuentras bien?- -¿No te sucedió algo?, ¿estas herido?-…-Wow, que susto fue ese, por un momento sentía que se me estaba saliendo el alma.- Indicaba en voz alta a su conejo, a la par que iba revisando que no hubiera sufrió ninguna especie de daño.
Solo para recordar que los depredadores estarían de vuelta en cuanto ella menos lo esperaba y esta vez por el espectáculo mágico que hizo gracias a esa ráfaga de viento que movió todas las ramas de los arboles como si de un viento huracanado se tratara. La realidad era que esa demostración de poder llamo la atención de más cazadores que vendrían al ataque, escuchando a lo lejos el rugido de los coyotes, que vendrían acompañado de las águilas y halcones que previamente estuvieron atacándolos. Dejando en extrema claridad de que no solo era momento para huir de ese lugar cuanto antes, sino por los animales que estaban en ciertos horarios o habitas diferentes, que el objetivo era si o si asesinar a su familiar; llevándola a la revelación que estaba inmersa en la prueba de la diosa de la transformación.
Y aunque en ocasión se debe de enfrentar a los enemigos, por la cantidad de atacantes lo mejor era retirarse. Llevándola a que huyera a donde pudiera pese a sus heridas hacia una línea recta que, con la distancia, le mostraría a lo lejos un rio bajando por todos esos desniveles para que los coyotes se les dificultara seguirles el paso; todo esto con un enorme desespero de que sentía como si los tuviera detrás en todo momento que la obligo casi hasta considerar el tirarse para evitar que la mataran a ella y a su familiar. Pero que, por fortuna efímera, no tuvo ir dejando a atrás un peligro para enfrentarse a otro; debido que al terminar de bajar los desniveles que utilizaron, un extravagante olor a leña quemada llevaba de todos lados, indicando que estaba muy cerca de la zona en la que se encontraban. Para al ir avanzando, ver aquel incendio incluso estaba consumiendo velozmente el camino que debían de seguir hacia el rio que en primera instancia Casandra quería ir para curar sus heridas. Solo que en este caso la pelinegra pudo presenciar como esto no formaba parte de la prueba en sí, más bien era obra del mismo noble con el que ella tuvo sus diferencias y que pensó fue responsable de cambiarla de posición.
-¡Me vengare!, ¡me vengare!- -¡Los quemare a todos jajaja!- Expresaba como si de un supervillano se tratara.
-Este hijo de puta…- Dijo en voz baja, con una mirada de asco al ver lo tramposo que podría llegar a ser.
-¡Jajaja!, ¡No quisieron escucharme!- -Ahora veremos quién será la última persona en quedar de pie- Decretaba entre carcajadas siniestras.
-Aparte, ¿no fue el quien pregunto si todos podíamos llegar a la pasar la prueba?- -¿por qué ahora quiere sabotear al resto?-
-Aunque capaz, viendo lo estúpido que es, seguramente está haciendo eso únicamente para molestar a Andrómeda...- En eso se da cuenta, que una de las ramas de un árbol está a punto de caerle encima a la pelinegra.
Todo esto sucede ya que los árboles que estaba siendo incendiados también afectaban la estructura de otros, de modo que, en algunas ocasiones, en lugar de ser consumidos en su totalidad las ramas más largas terminando cayendo por el peso, lo que en parte ayudaba a que se propagar aún más fácilmente el fuego. Suceso que llevo a que Casandra apenas tuviera tiempo para reaccionar con una maniobra que termino haciendo que el conejo se soltara al estar realmente nervioso por todo lo que estaba pasando, obligándolo a que huyera a como diera lugar por su supervivencia y al ella estar herida únicamente pudiera es observar como la gran rama cubierta en fuego, los separaba en el peor momento posible. Haciendo que ese infierno la llevara a evaluar la posibilidad de darse por vencida.
¿Sabes Andrómeda?, en ese momento no entendía bien cual era tu afán con los conejos, hasta que me di cuenta que era un reflejo metafórico de cómo nos vez a nosotros los humanos. En especial porque has pasado por situaciones similares como las que yo pase, con mi familiar en esa vez en aquel bosque de fuego ¿verdad?...
