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-Claro que importa, pero Lena es...- Traté una vez más de hacerlo pensar.
-....tú eres todo lo que me mantiene con vida, Peps, y lo sabes. Eres mi aliento y no puedo ni remotamente pensar en vivir sin ti. ¡No puedo hacerlo!-
Yo tampoco, pero no teníamos otra opción. -¿Por qué te cuesta tanto entenderlo?-
-...la madre de tu hijo.- Lo amenacé con una mirada furiosa.
-¡La única madre que quiero para mis hijos eres tú! Hasta Lena lo sabe...- murmuró -...¡la única que parece no haberlo entendido aún eres tú!-
Después de tragar un nudo doloroso que se formó en mi garganta, agarré suavemente sus manos que habían tocado mi alma de una manera que nadie más había podido hacer y lentamente las aparté de mi cara.
-Empecemos a llamar a las cosas por su nombre, Harry.- Mi voz temblaba mientras trataba con todas mis fuerzas de no mostrar mis emociones, pero mi corazón latía con fuerza y mi cabeza y mi alma estaban literalmente destrozadas y en ese momento hubiera quedado incapacitado. ocultar lo que estaba sintiendo. -Soy tu hermana.-
Mordisqueó la punta de su lengua varias veces, atrapándola entre sus dientes frontales, como si esperara algo de mí excepto esa declaración.
-No hay futuro para los dos, independientemente de lo que pretendas hacer con ella.- agregué, notando el brillo de sufrimiento que velaba sus ojos bondadosos que tanto me amaban.
Al igual que yo lo amaba.
Me miró en estado de shock, jadeando por las palabras cuando le di la espalda y me lavé las manos en el fregadero sintiendo su mirada perforando mi espalda. Ni siquiera sabía cómo me las arreglaba para contener todo lo que estaba pasando dentro de mi pecho, pero encontré la fuerza y lo logré. Tenía que hacerlo por los dos.
-¡Nos hubieras hecho un jodido favor a los dos si te hubieras quedado donde estabas!- Espetó amargamente mientras yo buscaba desesperadamente sus ojos a través del espejo colgante. -¡Me acabas de matar por segunda vez, Peps!- susurró con la voz entrecortada antes de alejarse dejándome allí. Una vez que llegué del resto del grupo, sentí la mirada inmediata de Jay, quien respiró aliviado al verme, así que me senté esperando que la pareja también se uniera a nosotros.
-No puedo esperar a que nos vayamos.- Hablé en voz baja, acomodándome mejor en la silla mientras el perrito se acercaba esperándome para acariciarlo.
-Busquemos una excusa y vámonos de inmediato, ¿qué dices?- murmuró inconscientemente poniendo su brazo en el respaldo de la silla mientras Harry entraba a la habitación y se sentaba después de haber cerrado las copas de vino y un par de botellas. Da la casualidad de que se sentó a mi lado... ¡no hace falta que lo haga a propósito! Extraño.
-Ehmm? ¿Estás tranquila?- susurró Jay en mi oído antes de imprimirme un beso en la cabeza que, aunque me pareció realmente inofensivo y dulce, parecía una clara provocación hacia quien lo estrangulaba con la mirada.
Miré fugazmente al erizo, quien sin embargo mantuvo sus ojos fijos en mi amigo, quien se sirvió y luego bebió un poco de vino sin haber notado nada.
-¿Así es como ganas tu dinero?- Escupió el inglés, devorándolo vivo.
-¿Cómo?-
-¡Nada!- interrumpí. -No le hagas caso, ignóralo.-
-¡Hola guapo!- Le sonrió al perro robándome una tierna sonrisa incluso a mí, sobre todo cuando jugaba con él. -¿Quién te llamó Menta?-
-Él.-
Lo hice reír divertido mientras revisaba mejor el relicario que colgaba alrededor del cuello del animal peludo.
-Era de esperar. Solo tú podrías encontrarle un nombre tan bizarro.- Respondió mientras escuchaba a alguien golpeando la madera de la mesa, con sus anillos, tal vez aburrido o molesto por el diálogo entre mi mejor amigo y yo.
-¿Después? ¿Qué hay de hermosos, tortolitos?- preguntó el erizo a pesar de que yo sabía muy bien que a él le importaba un carajo. Fue solo para llamar nuestra atención, perturbados por las actitudes reflexivas de Jayden.
-Lo de siempre.- Contestó el chico de mi derecha. -¿Cómo te va en el club? ¿No extrañas los Estados Unidos?-
-No.-
-¿Y Santi?- pregunté eliminando en un segundo esa sonrisa burlona pintada en su rostro. Realmente nunca habíamos hablado de eso, así que salté sobre la pelota y toqué una de sus teclas más dolorosas. Por otro lado, si Harry Styles podía jugar sucio, ¿por qué no devolverle los favores con exactamente la misma moneda? -Cooper... Bowie... ¿Jefferson? ¿No los extrañas?-
Apretó la mandíbula y sorbió un poco de blanco mientras yo asentía, segura de que terminaría la conversación allí y nos pondría a todos en un estado de incomodidad brutal. Era la primera vez que esperaba que Lena dejara de hacer lo que estaba haciendo y se uniera a nosotros en la sala de estar.
-No extraño nada ni nadie.- Murmuró desgarrándome el alma con esa mirada llena de tristeza. -Todo lo que tenía se perdió hace un par de años, y de todos modos no me importa mucho.- Que vergüenza, hasta que pensé que era mejor alejarme de allí sintiéndome asfixiada por sus ojos y por lo que me transmitían.
-Voy a ayudar a Lena.- le susurré a Jay quien asintió, mientras me levantaba y me dirigía a la cocina ignorando por completo al erizo.
¿Cómo era posible que esa mujer no se diera cuenta en lo más mínimo de lo mucho que estaba sufriendo?
PUNTO DE VISTA DE Rauqel
-¿Te puedo ayudar?- le sonreí al verla batallando con la preparación de unos antojitos.
-La única ayuda que aceptaría de ti-...- presionó en voz baja, dándome una mirada llena de odio--...es que lo convenzas de hacer lo correcto.- Concluyó entregándome el molde de pastel de radicchio recién horneado. -No tienes idea de cuánto lo amo, Rauqel. Ni siquiera serías capaz de amarlo como yo lo hago desde la primera vez que lo vi, en la Toscana.- Tragué apenada al notar sus ojos verdes llenándose de lágrimas. -Pero si realmente te preocupas por él, entonces asegúrate de que se mantenga alejado de ti...- se humedeció los labios -...¡también porque te recuerdo que estamos esperando un hijo!- casi me regaña, haciéndome parecer mal de la situación. -No quiero que mi hijo crezca sin un padre por una relación que nunca tendrá futuro. ¿Tu quieres esto? ¿Eres lo suficientemente malo como para desear que esto suceda? ¡dime!-
-N-no, claro que no.-
-Bueno. También porque ni pensaría en arruinarte la vida, créeme.- Me congeló con esas palabras, sobre todo cuando tomó el cuchillo en su mano y me miró con ojos de loca. -Le diré a todos que estás viva y que no quieres esto, ¿verdad?... ¡Sí, eso haré! ¡Comenzaré llamando a Chloe en la mañana, luego a Nathan y a cualquiera que te conozca!-
¡Esto fue realmente una locura! -Lena, ¿de qué tontería estás hablando? Si le hablas a alguien de mí...- estallé en voz baja, haciéndole consciente de los problemas que nos habría causado -...los que me buscan, además de lastimarme, también pueden lastimarme. ¡usted!-
-¡Así que tuviste que alejarte de nosotros porque eres peligroso!- Gritó a unos centímetros de mi cara, golpeando el utensilio contra el mármol de la encimera de la cocina. -¡Todo lo que nos está pasando últimamente es solo tu culpa!- Quitó la sartén y me pasó para ir con los chicos.
El ambiente se volvió aún más pesado, Jay lo veía constantemente incómodo y las constantes miradas o bromas de Harry despertaban los celos en Lena.
