La Tragedia - 3
Un motor cobra vida en el garage y observo el auto de Kristoff retrocediendo.
Con un café en la mano, acciono el botón que abre el gran portón de mi casa.
Me dedica una sonrisa pícara antes de ponerse sus lentes que tan bien le quedan al desgraciado.
Cuando su auto se va, Ericka entra con la camioneta y me subo sin esperar más.
"Eres una insaciable."
Me dice a modo de saludo.
"Buenos días para ti y tiene un hermano de tu edad si quieres alguien que te haga gemir también."
Ericka se ríe por mi comentario.
Nos ponemos en marcha hacia uno de mis centros de negocios para que Paty, mi maquillista estrella nos deje guapas para este día especial.
"Está todo listo?"
Le pregunto a Ericka.
"Si."
Réplica ella.
No necesitamos decir nada más.
Mi celular suena y contesto por medio del Bluetooth de la camioneta.
"Hola mi niño, dónde estas?"
Leonardo me contesta.
"Aquí en el jardín que reservaste..."
"Hanna estoy nervioso."
Su voz tiembla un poco, pero lo ánimo.
"Mi niño todo saldrá bien."
"Hoy por la noche disfrutarás de una luna de miel espectacular."
"Sabes que allá contraté una niñera para que cuide a la pequeña Tammy."
"Así ustedes podrán salir a divertirse."
"Llego en una hora y te veo en el jardín de eventos, de acuerdo Leo?"
Silencio total del otro lado de la línea.
Ericka y yo nos volteamos a ver.
"Leo, todo bien?"
Le pregunta Ericka.
"No, sabes que no Ericka."
"Hanna no quiero hacer esto."
"No quiero casarme, sabes que te amo a ti."
Cierro los ojos tapándome la cara con el antebrazo para después decirle en tono enfadado.
"Dos años solamente Leonardo Corza Lara."
"Solo dos años de matrimonio y si no estás enamorado de Marlene para ese entonces..."
"Entonces hablaremos."
Leo suspiró al oír su nombre y apellido, por lo que dijo resignado.
"De acuerdo."
"Pero te das cuenta cuanto te amo para estar de acuerdo con esta locura?"
"Otra vez con eso."
Pienso.
Incorporándome de mi asiento en la camioneta hablo con voz firme.
"No es una locura, es hacer lo correcto."
"Ya no quiero hablar más del asunto."
"Te veré más tarde."
"Te quiero guapo y arreglado, me oíste Leonardo?"
Colgué sin esperar respuesta.
Ericka me mira inquisidoramente.
"No digas nada, ya se que dirás."
"Entonces no lo diré Hanna pero Él te ama en verdad."
"Por lo que no entiendo porque tú insististe en esto."
La corto rápidamente.
"Porque está mal esto Ericka, porque está mal que me ame, porque no se puede!"
"Porque es diez años más joven que yo, porque esa sencilla razón!"
"Porque ahora tal vez le atraigo, pero que pasará cuando Él tenga treinta y cinco..."
"Y yo cuarenta y cinco?"
"Es una diferencia enorme de edad!"
Mi voz sube dos décimas de volumen debido a mi enfado.
"Además no quiero tener hijos y lo sabes."
"Estoy demasiado grande para pensar en tener hijos!"
"No Ericka, me niego a arruinarle la vida a Leo"
"Marlene es la niña ideal para Él."
"Además tienen una hija juntos y sé que serán felices al correr de los años."
"Así debe de ser y punto!"
Exasperada voltee la cabeza hacia la ventana para abrirla completamente y poder distraerme mirando a las personas que caminan por la acera.
Pero Ericka continúa a pesar de que no quiero hablar más del asunto.
"Pues tú "niño"como le dices, es más centrado, responsable y mejor hombre que ese Kristoff que te andas cogiendo."
"Además te ama y lo sabes."
Ericka habla mientras maneja.
Ella suelta una grosería hacía un conductor estúpido que se nos cruzó al frente y toca el claxon repetidamente.
Me calmo para poder responderle, pues se que tiene razón en algunos puntos, pero yo igual.
"Ya te dije que estoy muy grande para Él, lo sabes y lo sabe Leo."
"Por eso siempre le digo niño, para que tenga perspectiva de nuestra diferencia de edades."
"Este tema se acabó, no quiero hablar más."
Cuando por fin nos estacionamos en esta imposible, super transitada y caótica ciudad de México, Paty nos da la bienvenida.
Ericka y yo tomamos asiento para que Paty nos maquille.
"Marlene y su mamá acaban de irse."
Comenta Paty distraidamente.
"Cinco minutos y las hubieran alcanzado."
Paty comienza a limpiarnos la cara, para después proceder a maquillarnos para la boda de Leo y Marlene.
Boda en la que yo insistí intensamente.
Boda que auspicie y pague de mi dinero en su totalidad.
Boda que ahora odio con toda mi alma por este resultado negativo.
Ahora, tanto Marlene como la pequeña Tammy están muertas.
Siento que indirectamente las asesiné yo.
Nunca quise este resultado.
Quería de verdad que fueran felices los tres como familia.
Siento tanta culpa de lo que sucedió.
Tanta rabia con el clima.
Tanta desesperación de ver a Leo postrado en la cama, pálido, lleno de cortes, heridas y moretones en todo su cuerpo.
Inhaló y exhaló para calmarme.
Pienso que lo único que quería es que mi niño fuera feliz con alguien más acordé a su edad.
Marlene parecía perfecta para Él
Todo iba perfecto está mañana hasta las seis de la tarde, cuando los despedimos para que se fueran a cuernavaca a pasar su luna de miel.
A las diez de la noche me contactaron por celular para avisarme del accidente y la única familiar que encontraron de Leo fui yo.
Y heme aquí.
Con ropa deportiva negra, tenis, con el maquillaje corrido, con un moño mal hecho en el cabello.
Con las esperanzas destrozadas y el alma hecha jirones.
Quisiera poder volver a la mañana y abrazar a mi niño para decirle que la boda se cancelaba.
Que Él y yo podríamos intentar ser una pareja.
Sin embargo, estoy aquí temblando de frío en esta habitación blanca, silenciosa e impersonal.
Con mi niño recostado en coma y sin saber cuándo va a despertar.
O si va a despertar.
Y está idea me aterra aún más.
***By Liliana Situ***
Valoro mucho tu opinión.
