capitulo 4. el beso de Noa
Noa estrecha el cuerpo de Violeta y la arrastra un poco hacia la parte del lavado colocando su redondo culo sobre la encimera.
—¿Quieres salir afuera para ir a bailar con cualquiera? —musita contra el rostro de ella al mismo tiempo que la joven ensancha sus ojos —. ¿Eso quieres? —la toma por el mentón y aprieta un poco.
—¡Eh! —los ojos grises de Violeta se ensanchan más de la cuenta al ver la intensa mirada del hermano de su amiga.
—No creo que quieras verme cabreado.
—¡¿Qué?! —ella no estaba comprendiendo porque la actitud de Noa, ¿Por qué se comportaba de esa manera?
—Sera mejor que seas una buena chica y no me des problemas.
Violeta se suelta bruscamente de los brazos de Noa y lo mira aun con los ojos bien abiertos, su corazón no paraba de latir, era una sensación muy extraña que sentía en la parte baja de su vientre.
Ella parpadea varias veces y en seguida sale del baño casi que, corriendo, en cuanto se encuentra con aquel bullicio se descoloca un poco. Mira a toda la gente y emprende el camino hacia donde estaban sus amigos.
Al ver a Lucia reír sin parar se coloca a su lado.
—Tú has tardado mucho, ¿acaso te estabas liando a alguien, amiga? —Lucia estaba ahogada en alcohol, su tono jocoso era chistoso y distorsionado.
—Lucia, creo que ya has bebido demasiado, ¿no crees que es momento de parar?
—Noooo… Nooo, ¿Cómo crees? —la rubia abraza a su amiga de manera fraternal—. La noche es joven, amiga mía.
Su tono cada vez era peor, sus compañeros estaban igual que Lucia, casi que no podían soportarse de pie. Por suerte ella vomito en el baño y comenzó a sentirse algo mejor, sin embargo, estaba un poco mareada sobre todo por aquel encuentro en el baño.
Bate esos pensamientos de su cabeza y sujeta a su amiga que ya no podía estar en pie.
—Lucia, ya debemos ir a casa, es suficiente.
—Pero que dices, por supuesto que no, la noche es joven.
En eso ella toma otro vaso y bebe, sus amigos la siguen y empiezan a saltar como locos frenéticos. Ella los mira a todos y se queda allí parada sin saber que hacer, pensó en buscar al hermano de Lucia para sacarla de aquel sitio, pero recuerda que probablemente ese idiota estaría ligando con aquella mujer.
—En vez de cuidar a su hermana, está liándose a cuanta mujer se le pasa por el camino.
—pero mira que culito tan bonito tenemos aquí —Violeta da un respingo al escuchar una voz extraña a sus espaldas, al darse la vuelta se topa con un sujeto desconocido que la mira de manera acosadora —. Que linda estas, ¿Qué te parece si bailamos un poco?
—No, gracias.
—¿Por qué no? —él mira a sus amigos —. Tus amigos están ahogados de borrachos.
El sujeto la toma por la muñeca y la jala al centro de la pista sin su consentimiento, Violeta se resiste, pero aquel hombre la coge por la cintura a la fuerza para estrechar su cuerpo contra el suyo.
—Te dije que no quiero bailar, sueltamente ahora mismo.
—Todas terminan bailando conmigo y al final, la parte de atrás de la discoteca es un buen lugar para follar.
Violeta ensancha la mirada al escuchar aquella proposición y hace amago de empujar a ese extraño, pero de la nada siente como él mete su mano por debajo de la falta de su vestido y le sujeta la nalga.
—¿Qué crees que haces, idiota? —trata de empujarlo, pero él hombre mete más la mano queriendo agarrarle la vagina, pero ella se remueve y es cuando él aprieta más su cuerpo.
—Vamos, no te hagas la dura.
De la nada Violeta observa como aquel sujeto es alejado a la fuerza y ante ella aparece una ancha espalda que la hace parpadear.
—¿Qué diablos crees que estás haciendo? —Noa enfrenta a aquel chiquillo ante él.
—¿Qué quieres anciano? Este asunto es con la pequeña perra y yo, no te metas en nuestros asuntos.
Noa no se lo piensa dos veces y le lanza un puñetazo en la cara al joven que lo termina haciendo caer en el suelo con la cara llena de sangre. Hace amago de volver a agarrarlo, pero las manos de Violeta lo toman por el brazo y lo detienen.
—¡No! —él la mira con el ceño fruncido y se cabrea, hace un movimiento rápido y toma a Violeta por la cintura para cargársela al hombro.
Camina por el centro de la pista con ella en el hombro hasta que abandonan la discoteca.
—¿Qué estás haciendo? Bájame de una vez —le grita mientras que se siente incomoda.
—te dije que no te quería ver bailando con nadie, y fue lo primero que hiciste. Maldita sea, no escuchas.
—Yo no acepte bailar con ese tipo, me tomo a la fuerza.
Cabreado camina hasta donde estaba su coche, abre la puerta y la mete a la fuerza dentro del mismo. Violeta lo mira con los ojos abiertos y el corazón acelerado.
—¡te quedas allí!
—¿Qué?
Él cierra el coche y vuelve a entrar en la discoteca para buscar a la loca de su hermana que ya estaba completamente borrada. Todavía recuerda cuando salió del baño y vio a Violeta bailando con ese desgraciado que le estaba metiendo mano.
Aprieta los dientes mientras que camina como energúmeno por el centro de la pista hacia donde estaba su hermana, pero a mitad de camino se topa con aquel tipo a quien golpeo.
—Fue este hijo de puta.
Estaba acompañado de dos sujetos más, y Noa con lo cabreado que estaba no se lo pensó dos veces para atacar primero, volvió a golpear el rostro del sujeto que se propaso con Violeta y seguido de eso golpeo al segundo, pero el tercero si logro darle en la boca.
Noa siente el sabor de su sangre y escupe, mira a ese muchacho y termina por lanzarle un puñetazo con todas sus fuerzas, los tres caen al suelo mientras que los espectadores hacen un círculo entre tanto animan la pelea.
—Hijos de putas…
Camina por encima de ellos hasta donde estaba su hermana a punto de caer al suelo, la carga y se la lleva.
—maldita sea, esto de ser niñera no me gusta, mamá y tú me las van a pagar.
—Noa, ¿Qué haces? Yo…
Pero la joven vomita a mitad de camino salpicando el saco de Noa, el CEO tensa la mandíbula al sentir aquel liquido caliente deslizarse por su espalda.
—maldita sea, Lucia, esto te lo voy a cobrar muy caro.
—Noa…—la oye hablar con voz baja y quejosa.
Al llegar al coche, ve a Violeta golpeando el vidrio, le quita el seguro al coche y en cuanto abre la puerta lanza a su hermana en la parte de atrás. Ya estaba dormida y no era para menos, se quita el saco y lo lanza en la maletera.
—¡Oh! Lucia —Violeta acaricia la mejilla de su amiga al verla inconsciente.
—Bonito cumpleaños —ella mira a Noa que toma asiento en la parte del piloto, se le notaba cabreado, en eso ella frunce el ceño al ver un fino hilo de sangre correr por la comisura de sus labios.
—¿Por qué sangras? —el limpia su boca y mira la sangre, frunce un poco más el ceño y enciende el coche.
—No es nada.
—¿te peleaste?
—Dije que no es nada.
—te peleaste con ese sujeto, ¿Por qué lo hiciste? No ves que…
Pero Noa no la deja terminar hablar cuando se aproxima a ella para tomarla por las mejillas y colisionar sus labios con los de ella en un beso fiero y apasionado.
Por supuesto que Violeta abre sus ojos de par en par ante aquel ataque inesperado, mira el rostro de Noa tan firme y tenaz que vuelca su corazón de inmediato. En ese instante siente como su lengua se introduce dentro de su boca que la lleva a jadear.
Empieza a golpear los hombros de Noa ante aquel robo, pero él no se aleja de ella, más bien profundiza el beso y estrecha un poco más su cuerpo. Ella trata de resistirse, pero sus labios empezaron a aflojar y dejarse llevar.
Siendo su primer beso la verdad nunca se imaginó que fuese de esa manera y que le hiciera sentir tantas cosas asombrosas en la parte baja de su vientre.
Hasta que cae en la realidad y lo empuja, Violeta observa a Noa con los ojos muy abiertos, parpadea de vez en cuando al darse cuenta de que beso al hermano de su mejor amiga.
—Tu… ¿Por qué?
—Ya es hora de irnos.
Noa pone en marcha el coche mientras que ella seguía mirándolo con asombro, se queda en silencio entre tanto todo su cuerpo se mantiene tenso. Los latidos de su corazón no paraban de palpitar con brutalidad, ¿Qué significaba?
Poco tiempo después llegan a la casa, Noa baja el coche y saca a su hermana del mismo, Violeta también baja y lo sigue con cierta distancia. No dejaba de pensar en ese beso, traga saliva en seco y relame sus labios.
El CEO llega al cuarto de su hermana y la lanza sobre la cama notando como vale mierda, niega y se da la vuelta para ver a Violeta parada bajo el marco de la puerta.
—¿Debo llevarte a tu casa?
—No, pasare la noche aquí.
Noa camina hacia la puerta mientras que le sostiene la mirada al quedar a escasos pasos de ella se detiene para cruzarse de brazos.
—Dormirás aquí, que interesante. Tu tío es muy amable, ¿no? —Violeta se tensa al escuchar aquellas palabras —. ¿Qué piensa el viejo? ¿Qué hiciste una pijamada con mi hermana?
—¿Qué? —Noa la acorrala contra el marco de la puerta notando como las mejillas de ella se enrojecen.
—No me tomes por tonto, sé que no tienes el permiso para ir a esa discoteca, estás escapada. Seguro le has dicho alguna mentirilla a tu tío para que pudiera darte el permiso de salir.
—No—niega con voz poco audible y asustadiza.
Noa sonríe de medio lado y acerca su rostro al de ella hasta que siente la respiración agitada de Violeta contra la suya.
—Guardare tu secretico, sin embargo, tu guardaras el nuestro —desliza su dedo pulgar por sus labios.
—¿Secreto? —dice toda inocente.
—¡El beso! ¿lo guardaras? —musita casi contra la boca de ella.
—Yo—responde toda nerviosa y sonrojada.
—me parece que si lo harás…
El CEO acerca su boca a la de ella y planta otro beso húmedo en sus labios dejando un fino hilo de saliva al alejarse de ella, la mira de soslayo y sonríe con malicia.
—Guárdalo bien, Violeta —jadea contra su boca —. Guárdalo bien…
—¡Ah! —ella suelta un suspiro justo cuando él se aleja de sus labios.
Parpadea y seguido de eso escucha los pasos de Noa por el corredor, ella pone la mano en su pecho y siente como late a toda prisa.
—Mierda, ¿Qué? ¿Qué fue todo eso?
Mira de reojo y ve a Noa ingresar en un cuarto, justamente era el próximo al de su amiga, cuando no ve a nadie en el corredor suelta el aliento contenido, baja la mirada y cierra sus ojos mientras se sujeta del marco de la puerta.
—Joder…
Mira a su amiga desmayada sobre la cama y siente cargo de conciencia, ¿Cómo se dejó besar por su hermano? ¿Qué estaba permitiendo?
—esto está muy mal, es muy malo lo que dejara que Noa me besara. ¿Por qué se lo consentí?
Luego muerde sus labios al pensar en la boca de ese hombre, era tan grande, tan mayor, tan atractivo. No era como los chicos del colegio, Noa era diferente, él era un hombre de verdad. Pero luego niega.
—¿Qué estoy pensando? Es el hermano de mi mejor amiga, no puedo estar viéndolo de esa manera, ¿Qué diablos me pasa?
Entra en el cuarto y cierra la puerta, eran muchas emociones por una noche.
