capitulo 3. la acosa en el baño
—Violeta, ¿se puede saber que te pasa? —la pelinegra mira sus manos mostrándose ante su amiga nerviosa.
—Tu hermano ira a la discoteca, Lucia.
—Si, ya lo sé, es algo molesto, pero es eso o no ir.
—Pero, sabes lo que hicimos, ¿Cómo puedes estar tan tranquila?
La rubia se encoje de hombros mientras que observa a su amiga angustiada, luego niega y se sienta a su lado.
—No te preocupes, mi hermano es un viejo, seguramente entrará un rato a la discoteca, ligará con alguna mujer de ese lugar y se ira por allí a follarsela, no estará al pendiente de nosotras.
Violeta observa a su amiga con los ojos bien abiertos, ¿ese tipo de hombre era el hermano de ella? se pregunta mentalmente, ¿un mujeriego? Luego vuelve la vista a sus manos, pero y si eso era él, ¿Por qué ella estaba algo ansiosa por saber que él estaría en la discoteca?
—No te alarmes tanto, no pasara nada malo. Todo saldrá bien y lo pasaremos increíble, ¡te lo prometo! —su amiga se pone en pie para abrir su armario y mirar el interior —. Lo primero que haremos es buscar algo adecuado para ir.
—Lucia.
—No quiero quejas, debemos vernos hermosas esta noche.
—Pero tú eres la cumpleañera, no soy yo.
—Cuando cumpliste los 18 el aburrido de tu tío no te los celebro, mi mamá tuvo que hornearte un pastel al siguiente día porque ni quisiera te dejo salir ese mismo día. Es un patán.
Violeta permanece callada mientras que su amiga habla sin parar, la observa sacar ropa de su armario la cual lanza en el suelo, Violeta se percata de la cantidad de ropa que tiene y se pregunta cómo es que tiene tanta.
Ella contaba con poca ropa y eso que sus padres eran personas adineradas, sin embargo, su tío manejaba todo el dinero y las empresas de su padre, por ende, sus gastos eran limitados.
—Ya eres mayor de edad, estas en la edad suficiente de apropiarte de todo lo que te pertenece amiga. Tu tío no tiene por qué seguir manejando tu dinero.
Lucia se da la vuelta con un vestido hermoso en sus manos, se lo muestra a Violeta y le sonríe con cariño.
—¡este vestido te vendrá bien!
—Si tú lo dices.
—Por supuesto que sí, lo usaras.
Violeta asiente, luego se pone en pie y lo toma con cariño. Lucia era una buena amiga, siempre estaba para ella en todo momento. La joven deja la prenda sobre la cama y camina hasta el balcón mientras que Lucia no paraba de rebuscar en sus cosas.
—Puede que encuentre otro mejor, quien sabe y termines encontrando un novio guapo y dejes esa soltería que te has autoimpuesto.
—¡No quiero un novio! —ella responde justo cuando se asoma en el balcón, pero en ese momento el hermano de Lucia sale al jardín, la joven lo ve encender un cigarro y luego tomar asiento en la banqueta.
—Pero mira que te hace falta uno, así te animarías a mandar a tu tío a la mierda, Violeta.
A esas alturas la joven ya no le estaba prestando atención a su amiga, miraba a escondidas a su hermano quien no se había dado cuenta de su mirada, en eso Noa gira el rostro y eleva la mirada y la observa.
Violeta da un respingo asustado al ver que él no le aparta la mirada de encima. De la nada su corazón late a toda prisa y no entiende porque se pone tan nerviosa cuando él la mira.
Noa le da una calada a su cigarro mientras que observa como Violeta lo mira, afina un poco la mirada y se percata de que, aunque ella sea una chiquilla, era hermosa, y callada.
Fuma una vez más y le sostiene la mirada a esa jovencita, hasta que ella no lo tolera y se esconde nuevamente en el interior de la habitación de su hermana, Noa sonríe y niega, tira el cigarro y lo apaga con el zapato para luego ponerse en pie.
[…]
Por la noche, Noa ya estaba impaciente por tanta espera, ese par de dos ya se habían tardado mucho para salir.
—¿Qué tanto pueden estar haciendo? —recuesta la espalda del coche y cruza sus brazos mientras que observa la entrada de la casa.
De la nada la puerta se abre y enfoca sus ojos en la misma, la primera en salir fue su hermana que le saca una leve sonrisa. Pero luego su sonrisa se apaga cuando ve salir a Violeta llevando un vestido que lo dejo con la boca abierta.
El CEO frunce el ceño y endereza el cuerpo al notar aquellas pronunciadas curvas, ese cabello rizado recogido en una coleta en lo alto y aquellos tacones que hacían ver a Violeta mucho más alta y perfecta.
Parpadea varias veces cuando ella eleva la mirada y nota ese maquillaje tan notorio, sus ojos resaltaban mucho más que antes, pero ¿Qué mierda? ¿Cómo pensaba ir así a la discoteca? Tensa la mandíbula cuando Lucia llega primero al coche.
—¿esperaste mucho? Hemos sido lo más rápida posibles, es que el cabello de Violeta le tomo tiempo. Pero ya estamos listas, ¿nos vemos hermano? —él se queda callado mientras que observa a su hermana, ella era la promotora de todo aquello.
—¿Piensas ir así vestida?
—Por supuesto que sí, ¿y tú que te pensabas? Ya vamos, se nos hace muy tarde y todos nos están esperando.
Lucia sube primero al coche, y luego fue el turno de Violeta quien le dedico una mirada a Noa, este la miro ceñudo y ella ensancha un poco los ojos, se mete rápido al auto y a él no le queda de otra que lanzar la maldita puerta de mierda.
—Mierda…
Conduce en silencio mientras que oye como su hermana y Violeta testean con sus móviles, en ese instante se pregunta si ella tenía algún novio que la estuviera esperando en esa discoteca. Se había vestido muy hermosa, ¿era posible?
—Noa, puedes darte priesa, todos nos están esperando.
—No debiste elegir a la discoteca, para empezar, y, para terminar, es mi choche.
Lucia pone los ojos en blanco y sigue revisando su móvil, Violeta lo guarda y mira por la ventana viendo la ciudad de Boston. Suelta un leve suspiro que Noa se percata por el retrovisor, la mira y de la nada ella vuelve la vista y choca con la de él.
El CEO la observa fijamente, pero ella retira la mirada rápido.
Al cabo de unos minutos, el coche de Noa aparta frente a la discoteca, cuando él ve todo aquel bullicio recuerda su juventud. Lucia y su amiga siguen adelante y él detrás de ellas, en la entrada detienen a ambas chicas y él sonríe para luego cruzarse de brazos.
Esperaba que no las dejaran entrar…
—Si claro, él pagara—la sonrisa de Noa se borra al darse cuenta de que les estaban cobrando las entradas y frunce el ceño—. Debes pagar, es tu regalo de cumpleaños —la dice la rubia mirándolo por encima de su hombro.
—Lucia, yo no traje dinero—Violeta le musita en el oído.
—¡Yo pagare! —Violeta mira de reojo a Noa —. Tres entradas.
Finalmente, las chicas ingresan en la discoteca y es Lucia quien toma del brazo a su amiga para caminar con prisa a un rincón de aquel bullicioso lugar, pero Noa al ver la barra sintió alivio así que suelta el aliento.
Hace amago de caminar hacia la misma, pero recuerda que una persona había ido vestida muy seductoramente, así que necesitaba estaba cuerdo para no quitarle el ojo de encima. Lleva la mirada hacia el grupo de amigos de ellas.
Se integraron al grupo al que también había muchos chicos, Violeta parecía actuar normal con todo, no veía nada extraño en su comportamiento. Así que se adentra hasta la barra y pide un trago, toma asiento y las observa fijamente.
De la nada su hermana aparece como si nada con Violeta, era muy ágil esa cría. Serviría como abogada.
—Noa.
—¿Qué demonios quieres?
—Tenemos que comprar bebidas, no traje dinero, mamá dijo que te pidiera todo lo que necesitara.
—menos alcohol, olvídalo Lucia.
—¡Noa! Ya soy mayor de edad, puedo hacerlo.
Ambos mantienen una batalla de miradas, él no estaba dispuesto a que su hermana se embriagara y mucho menos la amiga.
—Ustedes no saben beber, no me jodas —le da un sorbo a su trago y la ignora.
—Noa, no me hagas esto. Prometo que no volver a molestarte —él la mira de reojo.
—¿sabes con quien estás haciendo un trato? —la mira fijamente y ella palidece.
—Si.
—Si te hago este favor, me deberás uno.
Lucia mira a su amiga y ella solo parpadea al mismo tiempo que traga saliva, luego la rubia lo vuelve a mirar y asiente.
—Bien, pide lo que quieras —le dice con una sonrisa maliciosa que le provoca miedo a Violeta, luego de que ordenaran, las chicas se alejaron de la barra.
—Lucia, parecía que hiciste un trato con el diablo, ¿no te has dado cuenta de eso?
—Mi hermano es abogado, ¿no te lo dije? Todo lo de él es hacer buenos negocios, esto me costara caro, pero soy hermana, ¿Qué tanto me puede pedir?
Violeta se queda pensando sobre las palabras de su amiga, luego la ve beber como si lo hiciera muy seguido, alguien le ofrece a Violeta y al principio niega, pero termina aceptando ya que Lucia le imploraba por su día.
Noa solo observa aquella escena y sonríe y niega.
—esas dos…
—Me estaba preguntando que hacia un hombre tan seductor aquí en la barra y solo—el CEO mira a un lado y observa a una rubia de alargadas piernas quien le sonríe.
—Curiosamente yo también me hago la misma pregunta —bebe un sorbo de su trago y la rubia también para luego sonreírle.
Violeta sonríe mientras que sus compañeros no paran de contar historias, la joven le da un sorbo a su trago y siente que ya no puede más y desea vomitar. Traga a juro y mira a su amiga quien no precia afectarle nada.
En eso suelta el aliento para disimular su malestar y sus ojos se van hacia donde estaba el hermano de Lucia, pero su sonrisa se vuelve sombría al verlo charlar con una rubia contemporánea a él. Frunce un poco el ceño, a duras penas se notaba, pero ¿Por qué?
En eso, él gira para ver hacia donde estaba ella y la pilla espiándolo, ella se da la vuelta rápido, pero en ese giro siente que su estómago no lo soporta más.
Se disculpa y se hace camino entre los chicos para ir al baño. Entra en el cubículo y expulsa todo lo que se había tomado.
—Joder, pero que asco de bebida —musita aun con arcadas, y vuelve a vomitar —. Mierda, no seguiré con esto —limpia sus labios con el dorso de la mano y baja la cadena, al abrir la puerta del cubículo se detiene al ver a Noa ante ella.
—Pero sí que me has sorprendido con ese vocabulario, y yo que pensé que eras toda calladita.
—este es el baño de chicas —¿de verdad? Fue lo mejor que se le pudo ocurrir decir.
—Eso ya lo se…
Violeta parpadea y despierta, pasa a un lado de él para lavarse las manos mientras que siente que su corazón no paraba de latir frenético.
—Me doy cuenta de que ya no puedes seguir bebiendo más, ¿quieres que te lleve a casa? —ella tensa la mandíbula.
—No quiero, me quedare. Además, aún no he bailado y es el cumpleaños de mi amiga, no la abandonare —Noa Frunce el ceño ante su terquedad.
—¿Bailar? ¿con quién? ¿con ese montón de chiquillos nerds?
Ella se paraliza, ¿eso pensaba de ella? tensa sus labios y se da la vuelta para verlo a la cara, quizás el efecto del alcohol le estaba haciendo daño, pero no pensaba dejarse pisotear por el hermano de su mejor amiga.
—Saldré ahora mismo y bailare con el primero que se me cruce por el camino.
Ella hace amago de hacerlo, pero Noa reacciona y la coge por la cintura para luego estrechar su cuerpo contra él de él. Su rostro golpea el de ella y ambos se miran a los ojos.
—Tu no vas a ir a ninguna parte.
