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capitulo 5. primer sexo oral de Violeta

A la mañana siguiente Violeta despierta con los rayos del sol que entran por la ventana, la joven remueve su cuerpo sobre la cama para alejarse del mismo, pero en eso recuerda que no estaba en su casa, Violeta abre los ojos de par en par y luego se sienta.

—Mierda… ¡me quede dormida! —musita mirando hacia todos lados, siente una asquerosa sensación de mal sabor en su boca que la obliga a fruncir el ceño.

Se pone en pie y camina hasta el cuarto del baño para asearse un poco, pero antes de entrar al mismo, nota a su amiga aun dormida con la misma ropa de anoche. Violeta niega e ingresa en el baño.

Al cabo de varios minutos, la joven abandona la habitación de su amiga y al cerrar la puerta sus ojos se desorbitan al mirar a Noa caminar por el corredor muy distraído mirando su móvil, esa mañana no llevaba más que unos pantaloncillos de tela y desnudo de cintura para arriba.

Ella se queda quieta pensando que si no hace ningún movimiento él no la vera.

—veo que te levantas muy temprano—dice mientras que lee su móvil, luego toma un sorbo de café.

Violeta pensó que no la vería, pero que equivocada estaba…

—Parece que la nochecita no te afecto en nada—levanta la mirada para verla a la cara y es cuando ella siente que toda su cara se pone colorada.

—estoy bien.

—Puedo notarlo…

Ambos se miran un momento, y es Violeta quien aparta la mirada de Noa y aquello hace sonreír al CEO quien empieza a caminar hacia donde estaba ella. rápidamente llega a su lado y en cuanto Violeta siente su presencia tensa todo su cuerpo que hasta él lo puede ver.

—¿También estas bien después de lo que paso entre nosotros? —musita contra el cabello de ella.

—Si.

—¡Ah! ¿sí? —la toma por el mentón y la hace levantar la mirada para ver su rostro —. ¿Significa que si lo vuelvo a repetir no te importara?

—¿Qué? —musita con los ojos abiertos.

En ese momento, Noa acerca sus labios a los de ella y planta un beso atrevido, introduce su lengua en el interior de la boca de violeta al mismo tiempo que la sujeta por el cuello y aprieta un poco mientras que profundiza aquella unión de sus bocas.

Logra oír como ella suelta un leve suspiro ante el contacto de sus bocas que lo incita a envolver su cuerpo y la mano que se encontraba sobre el cuello de ella la empieza a descender por el centro de su pecho hasta llegar a la altura de una de sus redondeadas tetas.

En lo que la aprieta siente como Violeta da un respingo asustadizo e intenta separarlo, pero al colocar sus manos sobre su pecho desnudo quita las manos y abre sus ojos y empieza a negar rápidamente.

—¿Qué? ¿nunca has tocado el cuerpo de un hombre desnudo? —musita contra la boca de ella, Noa aprieta un poco más su teta notando como las mejillas de ella se sonrojan más de la cuenta.

—Alguien no vera.

—Nadie nos vera, Violeta.

Él desciende con su mano por el costado de su cuerpo hasta llegar a la cintura, sigue el camino hasta alcanzar el borde de su vestido, eleva un poco la falda logrando palpar la piel de su muslo.

Violeta entre cierra sus ojos al sentir aquellos dedos rozar su piel, sin embargo, en su mente también estaba la posibilidad de que los pillaran o peor aún, su mejor amiga pudiera abrir la puerta y encontrarlos a ambos en esas.

—Alguien…—pero Noa se encontraba besando la curva de su cuello mientras que su mano se acercaba más y más al coño de Violeta —. Alguien nos vera, Lucila.

—ven, vamos a mi habitación, nadie nos molestar allí.

—No…

Ella niega mientras que siente como Noa la arrastra a ese cuarto donde sabía bien que nada bueno pasaría si entraba, pero algo en su piel, en su interior, en su cuerpo, les pedía a gritos que lo siguiera y le permitiera hacer con ella lo que quisiera.

¿Por qué?

¿Por qué esas locas ganas de estar con Noa?

La joven relame sus labios cuando ya estaban frente a la puerta del cuarto de Noa, en ese momento siente que los dedos de él rozan su coño por encima de la pantaleta y eso la lleva a dar un salto.

—¡Ah! No, no, no, no puedo, lo siento.

Hace amago de alejarse de Noa, pero este la envuelve con su brazo y la fuerza a quedarse contra su pecho mientras que prueba una vez más su boca y empuja la puerta de su cuerpo con su espalda.

Al ingresar en su habitación lleva a Violeta hasta su cama y la tumba en la misma sin darle tiempo de arrepentirse de nada, separa los muslos de ella y se mete entre ellos, hace a un lado su pantaleta y acerca su boca hacia el rosado coño de Violeta.

—¡Aaaaaah! Noo —jadea mientras que sus piernas tiemblan sin parar.

La joven mantiene sus ojos bien abiertos mientras que experimenta aquella increíble sensación en su vagina, frunce un poco el ceño cuando Noa pasa su lengua por el centro de su vagina y luego la mete hacia adentro para después sorber.

—Basta, detente—ella le pide, pero él no se detiene.

Noa continúa chupándole el coño a Violeta sintiendo en las palmas de su mano como sus muslos empiezan a temblar sin parar, se anima a continuar y se aferra a esa vagina con sabor a dulce. Pasa su lengua de abajo hacia arriba una y otra vez y con cada lengüeteada que le propinaba los vellos del cuerpo de Violeta se erizaban.

—Por favor, debes parar… alguien se dará cuenta de que…

Pero ella no termina de decir lo siguiente cuando siente un pequeño mordisco por parte de Noa que la lleva a quejarse, pero él continúa chupándole la vagina con un poco más de apremio hasta que consigue que ella empezara a respirar agitadamente.

—No, no, no, por favor, ¡ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Por favor, ¡Aaahh! Por favor…

Entre las suplicas de que se detuviera también estaba la parte donde gozaba del placer que le estaba propinando Noa, Violeta muerde sus labios y frunce el ceño sin entender porque razón lo hace, era el hermano de su amiga el que le estaba chupando el maldito coño.

Sin embargo, no parecía que le importase mucho en ese momento quién diablos fuese ese hombre solo que le propinase ese goce tan divino.

—¡Ohhhh! —gime con voz ronca.

Arquea un poco su cuerpo y siente que su vagina estalla en miles de pedazos, sus piernas se vuelven de gelatina y todo su cuerpo se libera de quien sabe que cosa. El cuerpo de Violeta se desploma sobre la cama mientras que se mantiene con los ojos cerrados.

Noa termina por lamer los rastros de la esencia de Violeta y sonríe satisfecho, se incorpora un poco quedando de rodillas en medio de los muslos de Violeta mientras que la observa.

—¿Estas bien?

—¿Qué fue lo que hicimos? Eres el hermano de mi mejor amiga, ¿Cómo pude permitir una cosa como esta?

—¿Qué tiene de malo? Eres amiga de ella, no mía.

Violeta niega mientras que piensa que es la peor de las amigas, hace un momento ni lo considero, pero ahora que todo termino empezar a recapacitar y darse cuenta de que era de lo peor.

—No te aflijas por esa tontería —Noa se acomoda sobre ella y musita contra sus labios —. Quedamos en que nadie se enteraría de nuestro secretico.

Violeta observa a Noa y siente un escalofrió recorrer todo su cuerpo que no logra explicar. Traga saliva en seco y luego siente los labios de él contra su boca provocando que vuelva a sentir ese hormigueo en su vagina.

Seguido de eso los dedos de él se posan en su coño y el cuerpo de Violeta reacciona una vez más, pero en esa ocasión ella se asusta por lo que pudiera pasar de nuevo y lo hace a un lado para salir corriendo de la habitación.

—¡Violeta! —Noa saborea sus labios y luego sonríe de medio lado al verla huir como cobarde.

A su vez, Violeta abandona la habitación de Noa con el corazón acelerado y las pantaletas húmedas. Cierra un poco sus muslos y siente la extrema humedad que la lleva a fruncir el ceño y negar.

—Mierda, ¿Qué hice? —da algunos pasos lejos de la habitación de Noa y se detiene de nuevo al sentir que algo tibio baja por su coño.

—¿Violeta? —pero la voz de su mejor amiga la obliga a tensarse—. ¿Qué rayos haces allí parada?

—Lucila, ¡despertaste! —se da la vuelta para ver a su amiga con expresión adormilada —. ¿llevas mucho allí?

—Acabo de salir, ¿Qué pasa? —camina hacia ella mientras frota su rostro, en eso la puerta de Noa se abre y Violeta ensancha la mirada —. Noa, pensé que te habías ido.

—Que mal aspecto tienes.

El rubio pasa a un lado de su hermana perfectamente vestido, Violeta lo mira de reojo y este a ella, la joven traga saliva y actúa como si nada hubiera pasado.

—El desayuno está listo, será mejor que bajen.

—Si mamá me ve en este estado me matara.

—Te dije que no bebieras de esa manera.

—¿Cómo demonios llegamos a la casa?

Las chicas emprendieron el camino hasta el comedor mientras que Lucia le explico a su amiga como llegaron, por supuesto, evitando ciertas historias.

—Demonios, le voy a deber mucho a mi hermano —dice antes de llegar al comedor.

Pero ambas amigas se detienen al mirar a una persona que no esperaban ver esa mañana en el comedor.

—¡Tío! —dice Violeta.

—Violeta, hija, que bueno que has despertado.

—Violeta, tu tío Teddy llega hace un rato buscándote.

Noa toma un poco de café mientras que observa a aquel sujeto fijamente, luego ve a Violeta y frunce un poco el ceño. Sin embargo, se mantiene en silencio ante aquel encuentro.

—¡Eh! Si. Claro.

—Pero le pedí que se quedara a desayunar, total todo está listo para comer.

—No quiero importunar, además, tengo trabajo pendiente, y Violeta ya ha estado mucho fuera de casa, es mejor regresar para que haga sus deberes. Ya la ha molestado mucho, señora Coleman.

Anna se queda callada ante la negación de Teddy, medio sonríe y asiente, luego mira a la amiga de su hija quien se mostraba agridulce.

—Noa puede llevarla a casa, él no tiene problema, ¿verdad hermano? —es Lucia quien intercede por su amiga, la joven mira a su hermano y este observa a todos los presentes, pero sobre todo a Violeta.

—Si—Teddy lo observa de mala gana y vuelve a mirar a su sobrina.

—Creo que es momento de irnos sobrina y no molestar tanto.

Noa frunce el ceño cuando ve a Violeta asentir, el tal Teddy se despide todos y se marcha con Violeta rápidamente.

—Qué hombre más odioso.

—¡Lucila! ¿Qué palabas son esas? Es el tío de tu amiga, no te expreses de esa manera.

—Mamá, ¿no viste lo que hizo? Él no quiere que Violeta sea mi amiga, le molesta que ella salga de casa.

—La cuida, eso es todo.

—me parece un cuido excesivo.

La madre y la hija miran a Noa mientras que lee el periódico y toma café.

—¡Lo vez! Hasta Noa se ha dado cuenta de que ese sujeto es un patán de lo peor.

—Pero es su tío, él es quien cuida de ella.

—Violeta es mayor de edad, puede hacer lo que quiera sin pedir permiso de ese sujeto madre.

—Buen punto…

La joven se siente apoyada por su hermano, y su madre solo logra soltar el aliento. Ella no podía hacer nada al respecto, esa muchacha estaba a cargo de Teddy, ¿Qué podía hacer ella?

—No quiero que te metas en problemas con ese señor, Lucila. Y mucho menos causarle problemas a tu amiga con las locuras que haces.

—Pero es que él no la deja hacer nada, ¿Cómo se va a meter en problemas, mamá?

Noa eleva la mirada y se pregunta, ¿no volvería a ver a Violeta?

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