Capítulo 4
– Bueno, Alice está en su habitación, durmiendo – dice
– gracias, la prepararé para la escuela – digo yendo al segundo piso, donde estaban los dormitorios, pero al único al que pude entrar fue al de Alice.
Subí las escaleras y entré a una habitación rosa con un estante lleno de juguetes, principalmente Barbies y varias muñecas más.
– Hola Alice – digo encendiendo la luz – Soy tu nueva niñera. Bueno, es hora de despertar, puedes llamarme cariño si quieres – hablo un poco apresurado
- ¡Hola! – dice emocionado
– Vamos, vamos a ducharnos – La levanté y la bañé, le puse el uniforme escolar, la peiné y la llevé a tomar un café.
– Buenos días Alice – dice Clarisse
– Buenos días tía – responde
Nos sentamos a la mesa y luego esperé a que terminara de comer.
– Terminé cariño – dice finalmente
– Eso es bueno – entonces fuimos al garaje y el conductor la llevó.
Y fui a empacar mi ropa a la habitación de invitados. Después de ordenar todo, fui a la cocina a almorzar.
– Entonces Clarissa, ¿Fabricio no almuerza aquí? - Pregunto
– No, antes de almorzar pero como siempre pasa algo en la empresa se vuelve difícil – responde
– Ata, debe trabajar mucho. De hecho, tienes reglas. Hablo sin ceremonias.
- ¿Normas? – pregunta perpleja
- porque yo tengo. No puedo hablar ni estar cerca del señor Ospino sin sus órdenes. Nunca había visto eso - digo indignada
– No lo tomes a mal, son cosas del pasado.
- ¿que cosas? - Pregunto
– cosas que no puedes preguntar y mucho menos a él – dice finalmente
– está bien – respondo
– ¡Fred! – llama Clarisse y luego aparece un chico frente a nosotros.
– ¿Cómo estás? Acabo de dejar fruta fresca en la cocina.
- ¡que maravilla! el mercado viene a nosotros – hablo en voz alta
– lo siento, no la conozco – dice el chico de cabello claro y ojos oscuros
– ella es Merlin, la nueva niñera de Alice – responde Clarisse
– lindo – digo extendiendo mi mano
– el placer ciertamente es todo mío, eres muy hermosa – dice mirándome
– detente muchacho y vuelve al trabajo. no me importa solo esta bromeando
– Ja, ja, vale – digo sonriendo.
Tan pronto como llegó el momento fui a recoger a Alice, me subí al auto y esperé frente a la escuela cuando vi su cara sonriente.
- ¡Miel! – dijo con una pequeña sonrisa
La levanté y la puse en su asiento en el asiento trasero del auto.
– Ya llegamos – dije sacándola de su asiento. Clarissa había preparado un pastel, dejé que Alice comiera un trozo y luego le di un baño. La vestí y la puse a dormir. Ya eran las seis y como Alice ya estaba dormida empaqué mis cosas y esperé al señor Ospino. Pero como estaba tardando demasiado, decidí irme, ya que Alice ya estaba dormida.
Al abrir la puerta me encontré con Fabricio, vestía ropa formal, como siempre bien confeccionada, pero por otro lado su cabello estaba un poco desordenado, lo miré y enseguida me devolvió la mirada aún más penetrante, y su perfume. tomó toda mi atención...
– ¿Ibas a algún lado? - pregunta sin dejar de mirarme
– como estabas tardando demasiado decidí irme, Alice ya está dormida – digo con cierta incomodidad
– no hay necesidad de esperarme, Clarissa se queda aquí todo el día – dice con un suspiro, haciéndome pensar que soy estúpida o estúpida, tal vez esa sea su especialidad.
– Sólo hay una cosa: mañana por la noche tendré una cena benéfica y tú tienes que estar lista para cuidar de Alice. – dice entrando a la casa y tomando un vaso, vierte whisky en él, dándome la espalda – ¿entendido?
– Hmm… – digo tartamudeando y tratando de pensar qué decir.
- ¿Estás sordo? Puedes contestar, lo dejo – dice arqueando una ceja
– Lo siento, lo entiendo señor – digo temblorosamente
– Cariño, ¿por qué no duermes aquí, así podremos jugar más? – dice Alice con una sonrisa en su rostro.
– si princesa, tengo otras cosas que hacer en mi casa pero un día de estos ambos planearemos ver una película.
– ok – dijo con los ojos brillantes
