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Capítulo 4

- al menos muéstrame cómo eres – dice pero murmuro un 'no' cuando de repente se levanta el telón y los ojos de Alex se posan en mí en unos segundos.

- joder muñequita... - susurra y lo veo tragar. ¿Por qué no dejas de mirarme? Es inquietante.

- eres un pendejo, no me mires y de todos modos nunca usaré esto, probaré con otro – le digo y cierro las cortinas en su cara.

Probé el segundo y ya parece que cubre más... no, eso no es cierto. Pensé que sería más contenido pero no lo es en absoluto así que ni lo pruebo.

Es muy diferente a los demás, primero que nada es negro y segundo, no tiene brillos ni dijes colgando.

- ¿ Has probado el segundo? - pregunta Alex.

- Fui directo al tercero - digo y lo escucho reír.

- no te rías de mí idiota - me pongo de mal humor aunque él no pueda verme. Después de unos segundos, yo también me eché a reír.

- ¿ Puedo ver cómo te queda? - Por primera vez salgo del vestuario por voluntad propia.

- Esta es una muñequita perfecta, cubre lo necesario y luego... mierda, eres maravillosa - dice y yo me sonrojo pero trato de no señalarlo.

- Creo que este es mi nuevo uniforme – digo y él me sonríe para luego abrazarme.

Creo que se está volviendo demasiado familiar...

Sus brazos rodean mi cintura y siento su tonificado pecho chocar con mi estómago expuesto.

- chico del espacio vital - digo despegándome de su cuerpo con una sonrisa divertida en mis labios.

- Fue un abrazo de bienvenida - se justifica encogiéndose de hombros y casi parece un angelito.

- si si - murmuro poco convencido.

- ahora te explicaré todos los tiempos y turnos ¿vale? -

- ¿No se suponía que debías hacer eso mientras yo medía los uniformes? - Pregunto.

- Me distraiste - dice, rascándose la nuca de manera avergonzada.

- mh está bien sigue hablando - digo sentándome en el mullido sofá.

Alex me sigue poco después.

- Trabajas de martes a domingo y como es una discoteca, tus turnos comenzarán en la tarde y terminarán en la mañana, ¿vale? - pregunta y en poco tiempo asimilo todo.

- oh vale, mierda es mucho - murmuro pero al final no tengo nada que hacer ya que ya no puedo recuperar mi antigua vida.

Casi se me llenan los ojos de lágrimas, pero parpadeo para contenerlas.

-¿Qué opinas cariño? - ¿ de qué estás hablando? Me distraje.

- lo siento Alex me distraí, ¿qué pienso de qué? - Pregunto.

- Son las 3 de la tarde y aún no he comido, así que ¿qué tal si te invito a un buen almuerzo en McDonald's? - pregunta y ante el solo pensamiento de comer mi estómago salta de alegría.

- claro, me cambio y vámonos - le digo y él me sonríe.

El hecho de que vaya a almorzar con un 'desconocido' no es muy tranquilizador, pero será un colega de trabajo mío, así que necesito empezar a crear vínculos.

Es muy diferente a los demás, primero que nada es negro y segundo, no tiene brillos ni dijes colgando.

- ¿ Has probado el segundo? - pregunta Alex.

- Fui directo al tercero - digo y lo escucho reír.

- no te rías de mí idiota - me pongo de mal humor aunque él no pueda verme. Después de unos segundos, yo también me eché a reír.

- ¿ Puedo ver cómo te queda? - Por primera vez salgo del vestuario por voluntad propia.

- Esta es una muñequita perfecta, cubre lo necesario y luego... mierda, eres maravillosa - dice y yo me sonrojo pero trato de no señalarlo.

- Creo que este es mi nuevo uniforme – digo y él me sonríe para luego abrazarme.

Creo que se está volviendo demasiado familiar...

Sus brazos rodean mi cintura y siento su tonificado pecho chocar con mi estómago expuesto.

- chico del espacio vital - digo despegándome de su cuerpo con una sonrisa divertida en mis labios.

- Fue un abrazo de bienvenida - se justifica encogiéndose de hombros y casi parece un angelito.

- si si - murmuro poco convencido.

- ahora te explicaré todos los tiempos y turnos ¿vale? -

- ¿No se suponía que debías hacer eso mientras yo medía los uniformes? - Pregunto.

- Me distraiste - dice, rascándose la nuca de manera avergonzada.

- mh está bien sigue hablando - digo sentándome en el mullido sofá.

Alex me sigue poco después.

- Trabajas de martes a domingo y como es una discoteca, tus turnos comenzarán en la tarde y terminarán en la mañana, ¿vale? - pregunta y en poco tiempo asimilo todo.

- oh vale, mierda es mucho - murmuro pero al final no tengo nada que hacer ya que ya no puedo recuperar mi antigua vida.

Casi se me llenan los ojos de lágrimas, pero parpadeo para contenerlas.

-¿Qué opinas cariño? - ¿ de qué estás hablando? Me distraje.

- lo siento Alex me distraí, ¿qué pienso de qué? - Pregunto.

- Son las 3 de la tarde y aún no he comido, así que ¿qué tal si te invito a un buen almuerzo en McDonald's? - pregunta y ante el solo pensamiento de comer mi estómago salta de alegría.

- claro, me cambio y vámonos - le digo y él me sonríe.

El hecho de que vaya a almorzar con un 'desconocido' no es muy tranquilizador, pero será un colega de trabajo mío, así que necesito empezar a crear vínculos.

- vale vale pero no tengo ropa, ciertamente no puedo salir con tus pantalones deportivos y tu sudadera gigante - digo mirando la ropa que llevo ahora mismo.

- Eres hermosa incluso así así que no veo dónde está el problema pero si quieres te puedo prestar algo de ropa de mi hermana - dice sentándose en uno de los taburetes.

- vives con tu hermana? - pregunto abriendo ligeramente los ojos y la boca.

- no no, él viene a visitarme a veces así que dejó algunas cosas aquí - dice y yo asiento.

Sobre las 8:00 Alex y yo estamos enterrados entre las distintas estanterías del supermercado.

- Las de cacao son mejores - repito.

- No, los de vainilla son más dulces, los de cacao son amargos - responde y ahora efectivamente lo dejo en el frigorífico de congelados.

- pero...uff, soy el invitado y decido así que tomemos los de cacao - digo y con su mano toma un par de mezclas de cacao y un par de vainilla para hacer los cupcakes.

- buen chico - le digo y me señala el dedo medio con mucha indiferencia.

- siempre muy amable - sigo negando con la cabeza con una sonrisa.

- Lo obtuve del mejor - dice refiriéndose a mí, sonriéndome de manera fingida pero al mismo tiempo en broma.

- Voy a buscar algo, mientras tanto ve a buscar la pasta – me dice y yo asiento, tomando la lista de compras.

Me dirijo hacia el estante de pasta pero mis ojos, como atraídos por un poderoso imán, se posan en una figura que está de espaldas.

Es Daniel, estoy 100% seguro de ello.

¿Y qué hago ahora?

Simplemente sal de allí - sugiere mi subconsciente.

Suspiro y parpadeo para contener las lágrimas. Lo extraño mucho, pero lo que me hizo no es algo por lo que pueda perdonarlo fácilmente.

Pero al final ni siquiera me buscó, así que no sé si realmente le importo.

Quizás aprovechó esta situación para escapar de su antigua vida… No lo sé.

- Amie – Escucho la voz de Alex desde atrás así que me giro hacia él.

- ¿Sí? - Le insto a hablar y veo, a través del reflejo de los estantes donde se colocan los alimentos congelados, que Daniel se vuelve hacia nuestras figuras.

- No encontré esas cosas plateadas así que compré unas de colores - me dice, mostrándome los adornos para poner en los cupcakes.

- Dios mío, que hermosos, me recuerdan a los arcoíris – Le sonrío y él niega con la cabeza abatido para luego dejar un dulce beso en mi frente.

Veo un ceño fruncido en su rostro.

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