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Capítulo 5

- ¿qué pasa? - pregunto frunciendo el ceño.

- hay un chico que nos está mirando y parece enojado, ¿tienes novio? - me pregunta pero niego con la cabeza sin siquiera girarme.

- Está bien, entonces creo que terminamos – dice y yo asiento para que unos minutos después estemos en la caja esperando nuestro turno.

- ¿Quieres dejar de mirar las tetas de la cajera? - Me río, pinchando a la rubia en las costillas.

- ¿I? Estaba mirando sus maravillosos ojos azules - dice divertido y luego se muerde el labio.

- ¡ pero tiene ojos verdes! - Respondo riendo.

- ups - susurra y las ganas de gritar 'hola' son grandes pero me contengo.

Cuando llega nuestro turno siento una presencia detrás de mí y ya sé quién es.

Incluso si no nos tocamos, el cuerpo de Daniel es capaz de enviarme escalofríos como si me estuvieran golpeando con descargas eléctricas.

- Te he estado buscando desde esta mañana – susurra Daniel, rechinando los dientes para que nadie pueda oírlo.

- déjame en paz – murmuro ignorando la sensación en mi estómago.

- no me vuelvas loco bebe, antes de golpear al rubio ¿puedes decirme quién carajo es? - pregunta en el mismo tono.

- una persona que me ayudó a encontrar trabajo - susurro sin girarme.

Una anciana en la caja registradora de enfrente cree que estoy hablando sola ya que no me doy la vuelta pero, sinceramente, no tengo el valor de mirar a Daniel a los ojos.

- No quiero empezar ninguna pelea así que ¿por qué no vienes conmigo y te portas bien? En lugar de irme sin volver - afirma pero yo niego con la cabeza.

- Amie, ¿te sientes bien? - me pregunta Alex acercándose a mí y asiento.

- ahora vámonos a casa – me dice y yo murmuro un pequeño 'vale'.

Antes de alejarme siento un peso extra en mi bolsillo pero simplemente sigo caminando.

Cuando llegamos a la casa del rubio, él dice que necesita conseguir algunos utensilios de cocina del ático, así que voy a la cocina.

Aún no me he quitado la chaqueta así que antes de hacerlo, meto la mano en el bolsillo y saco un iPhone… qué carajo… y luego una nota.

- Tenemos que quedarnos en el club así que tienes casi dos horas para prepararte, ¿puedes venir? - pregunta Alex, abriendo una bolsa de patatas fritas.

- sí, soy una buena chica y por eso seré puntual – le digo robándole un par de patatas fritas para luego comérmelas.

- Creo que son las últimas palabras famosas - suspira abatido y yo me río.

Entro al baño llevando mi teléfono conmigo, está en % pero todavía tengo que comprar un cargador y unos auriculares.

Me preparo pasando también un tiempo cerca del iPhone. Las ganas de marcar el número de mi madre y llamarla son grandes pero... no puedo.

Decido llamar sólo a un número, el de Char. Ella es mi mejor amiga y siento que puedo contarle todo.

Luego termino de secarme el cabello y me rocío un poco de perfume antes de regresar a la sala.

- Vamos, vámonos pequeña, sino llegaremos tarde – dice el rubio, colocando una mano en mi cadera.

- como si te importara llegar tarde - Sacudo levemente la cabeza y él finge estar ofendido.

- Esta noche no te protegeré de los chicos que quieren violarte – me señala el dedo medio alejándose de mí.

- ay el pequeño se ofende - salto sobre él y me hace pararme con mis piernas alrededor de su pelvis y mis brazos alrededor de su cuello.

Es la madrugada y estoy caminando por el pasillo para llegar al vestidor. Tengo que lavarme un poco la cara.

Una vez refrescado, rehago el maquillaje que previamente se había derretido y luego hago un cambio de rostro.

Sin embargo, la puerta del vestidor se cierra y la figura de Daniel apoyado indiferentemente contra la pared casi me da un infarto.

- ¡ vete a la mierda, gilipollas! - Lo maldigo, llevando mi mano a mi pecho.

Su mirada parece tomar una radiografía de mi cuerpo bastante expuesto, dado el uniforme.

Intento bajarme la blusa y los pantalones cortos de mezclilla.

- ¿Entonces eres camarera en un club nocturno? - me pregunta alejándose de la pared.

- No es asunto tuyo – respondo cruzando los brazos sobre el pecho.

- ¿Puedo saber por qué carajo te fuiste de repente? - pregunta endureciendo la mandíbula.

- ¿Has olvidado lo que me hiciste? - pregunto y siento las lágrimas nublando mi visión.

Tan pronto como me doy cuenta de que estoy a punto de llorar, inhalo y cierro rápidamente los ojos para reprimir las lágrimas que contienen.

- escucha cariño… estaba borracho así que no lo recuerdo bien pero por lo que recuerdo… sé que la cagué – suspira mirando sus zapatos.

- ¿tonterías? ¡Te pedí que pararas, dije que te arrepentirías pero te importaba un carajo! - digo intentando no levantar mucho la voz.

- Lo sé cariño pero no fui yo mismo, fue el alcohol el que me controló - dice como si esto pudiera justificar su acción.

- Vete – murmuro, alejándome, endureciendo la mandíbula.

Escucho sus pasos acercándose.

- ¡ Dije que te vayas! - repito en voz más fuerte pero Daniel logra agarrarme de los hombros y luego hacerme girar hacia él.

- no Daniel…déjame – digo tratando de quitarme las manos de encima.

- por favor cariño – se muerde el labio y levanta mi barbilla con sus dedos para que nuestras miradas se encuentren.

- si no te vas yo- -

- ¿Qué? ¿Estás llamando a esa maldita rubia? - pregunta y finalmente retira sus manos de mi cuerpo.

- se llama Alex y no ese jodido rubio - digo en tono amargo y lo veo apretar los puños.

- para mí sigue siendo ese jodido rubio... de todos modos no quiero esa cosa cerca de ti ¿vale? - pregunta cabreado y yo niego con la cabeza.

- después de todo lo que me has hecho ¿esperas que me aleje del chico que más me ha ayudado estos días? - pregunto levantando las cejas.

- Está bien, él te ayudó estos días, ¡pero yo llevo meses haciéndolo! - dice golpeando la pared haciéndome saltar.

- ¡Nunca te necesité! - exclamo enojado.

- Si no hubiera entrado en tu vida habrías seguido siendo un perdedor que se desahoga cortándose - dice, lamiéndose los labios para humedecerlos.

Le doy una bofetada y acto seguido lo veo levantar la mano en el aire.

- ¿cosas? ¿Ahora quieres pegarme a mí también? ¡Vamos, hazlo! - susurro con un par de lágrimas corriendo imperturbables por mi rostro.

- Nunca pondría una mano encima de ti – dice, colocando su mano en mi mejilla, acariciándola.

- aunque estabas a punto de hacerlo - respondo alejándome de su toque.

- cariño, sabes que nunca me disculpo pero ahora solo lo hago porque te amo - dice pero niego con la cabeza girando la cara hacia la derecha.

- Daniel, te quiero fuera de mi vida – murmuro cruzando de nuevo los brazos sobre el pecho.

- ¿Quieres arruinarlo todo por un estúpido error de mi parte? - exclama endureciendo su mandíbula y me alejo de él.

Me toma de la muñeca y me lanza contra la pared, siento sus manos posarse en mis caderas y una serie de escalofríos llenan mi piel expuesta.

- N-no me toques – tartamudeo, lamentando mi tono casi temeroso.

- cariño eres lo único que me queda en este mundo de mierda - susurra haciendo que las puntas de nuestras narices se toquen.

- no... ahora tú también me has perdido - respondo cerrando los ojos para luego volver a abrirlos y encontrarme con los suyos ligeramente brillantes.

El celular vibra en el bolsillo de mis shorts y de inmediato lo tomo.

idiota

te necesito a ti, o mejor dicho a tu culito que anda por los mostradores ;)

- no está bien ahora lo voy a matar - murmura apretando los puños y luego girándose hacia la puerta.

- ¡ Daniel no hagas tonterías! - casi grito y luego lo alcanzo y lo tomo de la muñeca.

- no Amie, déjame, él no puede decirle estas cosas a mi novia - se corrige y tiene un efecto extraño en mí.

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