Capítulo 6
—Exacto. —Ni siquiera intento negar el adjetivo que acaba de usar para describir sus abdominales, después de todo lo usé yo primero.
—Hay al menos cien cosas que podrían salir mal en esta historia. —Asiento aunque no pueda verme porque sé que tiene razón.
—Sin embargo... —cambio de tema, —¿qué tenías que decirme anoche que fuera tan importante? —me envió una veintena de mensajes ordenándome que le devolviera la llamada.
—Tu madre vino a hablar conmigo. —El teléfono casi se me cae de las manos. —Ella me preguntó por ti, le gustaría que la llamaras.
Suspiro. —Si alguna vez la vuelvo a ver, dile que la llamaré cuando quiera. Todavía no estoy listo para hablar con ella como a ella le gustaría.
—Lo sé... —hace una pausa, —ya me tengo que ir, me llaman mis padres, te amo Lara.
—Yo también te amo Cress. —Cuelgo primero y me dirijo hacia la cancha de voleibol de playa. El primer juego de Sullivan acaba de terminar, creo que ganaron porque ahora siguen siendo ellos los que juegan con Celeste y su novio. En cambio, llego hasta Delphine y Maddox que no están lejos de las líneas que delimitan el área de juego y me detengo junto a ellos.
—Entonces... —comienza Delphine, —¿Cómo os conocisteis Sullivan y tú?
—Hace unas dos semanas me mudé y estaba perdido. Mi teléfono estaba muerto y le pedí direcciones, hablamos un rato y luego intercambiamos números. —Nunca sabrán que es la historia que inventamos apenas unas horas antes.
—Sullivan es una buena persona, todos lo amamos. —Puedo escuchar las palabras no dichas: "trátalo bien o tratarás con nosotros".
—¿No crees que deberías advertirle también sobre Sullivan? —miro a Maddox confundido.
—¿Qué quieres decir?
—La relación más larga de Sullivan antes de esta duró horas. Desde la tarde hasta la mañana y solo porque la niña no quería levantarse de la cama. —Su novia le da unos golpecitos en el brazo para que se calle pero ya entendí a qué se refería: Sullivan es un mujeriego.
—Parece que las cosas han cambiado desde que sigo aquí.
—¿Por qué ya no deberías estar aquí? —Salto sintiéndolo detrás de mí.
—Vamos a quitarnos la arena de encima. Lo tengo en lugares que ni te imaginas. —Rhys interrumpe el momento y después de unos instantes estamos todos en el agua. Sullivan, sin embargo, me lleva a un lado con él. Nos hemos alejado un poco de los demás, probablemente no quiere que escuchen lo que está a punto de decirme.
—¿De qué estaban hablando Maddox y tú?
Trago saliva —me preguntó cómo nos conocimos y le dije lo que habíamos acordado. —Él sabe que eso no es todo, así que coloca sus manos en mis caderas bajo el agua y me acerca aún más a él.
—¿Y qué más? —pregunta en voz baja para no ser escuchado. Su aliento me hace cosquillas en la cabeza y llega justo debajo de su barbilla.
—Me informó de tu reputación con las mujeres. —Se queda en silencio. Levanto la cabeza para mirarlo a los ojos y le pregunto: ¿ni siquiera intentas negarlo?
Él niega con la cabeza. —Es la verdad —dice.
—Yo…no quiero que veas a otras personas hasta que termine esta farsa. —A diferencia de él, no soy muy bueno dando órdenes. —Si alguien te ve con otra persona… no quiero parecer estúpido.
Parece estar pensando en ello. —Pero alguien tiene que cuidar lo que tengo aquí abajo.
—Tienes manos —respondo mientras intento no mirar hacia abajo.
—¿Y si quiero el tuyo? —Su voz es más baja, más profunda y despierta algo dentro de mí. De repente el agua parece más cálida.
—Eso nunca pasará. —me recupero y sostengo su mirada mientras él me escudriña con sus ojos verdes, una sonrisa pícara aparece en su rostro.
Parece que el tiempo se ha detenido.
—¡Ey! Es una playa pública, también hay niños. —Escucho reír a Rhys a unos metros de distancia así que bruscamente me alejo de Sullivan para volver hacia los demás.
¿Lo que acaba de suceder?
