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MI NOVIO FALSO ME SALVÓ

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Freddy
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Sinopsis

Elara solo quería escapar de un desconocido que la acosaba cuando besó al primer chico que encontró. Lo que no esperaba era que Sullivan le propusiera fingir ser su novia para darle celos a otra mujer. Lo que comienza como un acuerdo falso pronto se convierte en algo mucho más peligroso: celos reales, secretos, heridas del pasado y un hombre obsesionado que se niega a dejarla libre. Sullivan debía ser solo su novio de mentira. Pero terminó convirtiéndose en la persona que le devolvió la confianza, el amor… y las ganas de volver a vivir.

románticasDulceAmor a primera vista Multi-MillonarioCEO

Capítulo 1

Es el quinto vestido que me pruebo frente al espejo de mi habitación y Noelle, la novia de mi padre, no ayuda en nada. Según ella, los cinco me quedan bien.

—Este es perfecto, te favorece muchísimo.

Me estoy probando un vestido corto de raso lila que me deja la espalda completamente al descubierto. Asiento; a mí también me gusta.

—¿Estás segura de que estarás bien sola esta noche? —me pregunta mientras voy a buscar las sandalias de tacón.

—Sí, Nell, no es la primera vez que salgo sola.

—Pero es la primera vez que sales sola en Tampa.

—No va a pasar nada. El bar está cerca y todavía es de día. Además, a la vuelta vendrás a recogerme.

—Está bien. Pero recuerda que, si quieres volver antes, solo tienes que llamarnos y iremos a buscarte.

—Lo recordaré.

Asiente y mira el reloj de su muñeca.

—Tu padre y yo tenemos que irnos o llegaremos tarde. Y mándanos un mensaje cuando llegues.

Paso la hora siguiente, después de que se van, terminando de arreglarme. No suelo maquillarme mucho: me pongo un poco de rímel y una capa de brillo en los labios. Me hago unas ondas suaves en el pelo y luego cojo el bolso.

Después de caminar unos minutos, llego al bar que vi camino a casa esta mañana. Está muy cerca de la playa y parece bastante concurrido. Al entrar, me abro paso entre la multitud hasta la barra. Mientras espero a que el camarero quede libre, observo el lugar. Hay un DJ pinchando música; en el centro, un espacio hace de pista de baile y, alrededor, hay mesas ocupadas por unos pocos afortunados. La terraza trasera está llena de gente; algunos hablan, otros fuman.

—¿Qué te pongo, preciosa? —le sonrío al camarero que acaba de coquetear conmigo y luego pido un refresco. Estoy deseando tener la edad legal para beber. Después de beberme el refresco y pagar, me acerco a la multitud que se mueve descoordinadamente en el centro del lugar. Es la primera vez que bailo en dos años y debo admitir que lo echaba de menos.

Sin embargo, después de solo unos minutos, el momento se interrumpe cuando unas manos se posan en mis caderas. Me las quito de encima y me vuelvo para ver a quién pertenecen. El chico que tengo delante está claramente drogado. Sus pupilas están dilatadas y su rostro está perlado de sudor. —¿Qué te pasa, cariño? ¿No te estabas divirtiendo? —Su aliento huele a alcohol y me alejo un poco más.

—No. Creo que está bastante claro.

Intenta tocarme de nuevo, pero me aparto justo a tiempo.

—No me toques.

Él se ríe.

—Estás aquí sola. ¿No quieres venir conmigo y pasarlo bien? —En ese momento entiendo que no desaparecerá fácilmente.