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Capítulo 5

La chica de ayer viene hacia nosotros acompañada de quien supongo que es su novio. Lleva un bikini blanco y se mueve con gracia incluso en la arena. —Por fin has llegado. —Debe ser una persona muy extrovertida porque nos abraza a los dos, aunque le dedique más tiempo a Sullivan. —Ayer no nos presentamos correctamente, soy Celeste y este es mi novio Evander.

Les sonrío a ambos.

—Soy Elara. —Mientras tanto también se nos han unido los demás, un chico de piel oscura de la mano de una chica rubia, Maddox y Delphine, y otro chico bronceado como Sullivan pero de pelo negro llamado Rhys. De momento, todos parecen agradables.

—Cuando Celeste nos escribió anoche que te había conocido en el bar con tu novia casi no le creímos —comienza Rhys.

—Empezábamos a pensar que lo habías inventado —añade Maddox.

Sullivan nos sonríe a los dos, parece confiado pero puedo sentir un poco de nerviosismo en la forma en que me da la mano. —Pero existe y está aquí, frente a ti. —me acerca más a él para rodear mi cintura con su brazo. Aunque la tela ligera de mi vestido actúa como una pared entre nuestra piel, todavía siento su cálido toque y me da escalofríos de placer. Ha pasado demasiado tiempo desde que alguien me tocó así.

—Vamos a cambiar —anuncia Sullivan a sus amigos.

—Avanzad para que podamos comenzar el torneo de voleibol de playa —nos grita Rhys mientras nos alejamos hacia la sombrilla. Sullivan y yo, por otro lado, no hablamos hasta que llegamos a las toallas extendidas en la arena.

—Rhys y yo solemos jugar juntos al voleibol de playa. —Entiendo por dónde va.

—No te preocupes, no tenía ganas de jugar. —No es cierto, pero no puedo obligarlo a jugar conmigo. Después de todo, nosotros dos no somos nada. Así que finjo una sonrisa, es algo en lo que me he vuelto bueno en los últimos años.

—¿Seguro?

—Sí.

Creo que lo convencí porque finalmente se desnuda… es decir, se quita la camisa azul para quedarse con su traje de baño. Frente a mí hay un abdomen que parece haber sido esculpido por los propios dioses. Tengo que concentrarme mucho para no sonrojarme.

—¿Te gusta? —Lo estaba mirando fijamente y él se dio cuenta, ¡joder! Me mira con una sonrisa traviesa, esperando mi reacción.

Sacudo la cabeza fingiendo estar distraída por otra cosa. —Lo he visto mejor. —No es cierto, pero yo nunca le habría dado esa satisfacción.

—Sé que mientes, tienes algo de baba aquí. —Señala un lado de su boca y se ríe.

—Te gustaría. —En este punto yo también debería quitarme el vestido. Hace dos años no habría tenido ningún problema en hacer algo así delante de otras personas pero ahora es diferente.

Ahora tengo una cicatriz que cubrir.

Trago, luego me quito los tirantes del vestido. De esta manera puedo comprobar que el traje de baño no se ha movido hacia abajo y que la cicatriz de mi vientre sigue cubierta. Después de asegurarme de que todo está en su lugar, lo quito por completo.

Cuando miro a Sullivan, lo encuentro concentrado en mí. Sin querer, me encuentro sonriendo. —¿Te gusta el traje de baño? —Finalmente quita la vista de mi cuerpo.

—Es un color precioso —afirma impasible antes de que sus amigos nos alcancen.

—¿Estás listo para jugar? —nos pregunta Maddox.

Sullivan asiente. —Elara no quiere jugar así que seremos tú y yo otra vez —dice volviéndose hacia Rhys.

—¡Vamos a patearle el trasero entonces! —Rhys le da una palmada en la espalda a Sullivan y luego todos se alejan hacia la red de voleibol de playa.

Finalmente puedo dejar de sonreír.

A los pocos minutos del partido entre el equipo de Sullivan y el de Maddox alguien me llama al celular. Tan pronto como leo el nombre de mi mejor amigo en la pantalla, sonrío. Me alejo del juego sin que nadie se dé cuenta y camino hacia el agua para hablar con ella.

—¿Por qué hace horas que no me respondes? —me regaña nada más contestar la llamada.

—Estaba ocupado. —Después de todo, no es mentira.

—¿Demasiado ocupado para siquiera responder a un simple mensaje? Me estaba preocupando mucho Lara. —Ahora su tono es serio.

—Lo siento Cress... —la escucho suspirar, —pero anoche salí sola y conocí a un chico.

Silencio. Eso es lo que escucho en los próximos segundos. —¡¿No me respondiste porque estabas teniendo sexo?! —me grita al oído.

—¡Eso no es lo que yo dije! —exclamé a mi vez antes de contarle todo lo sucedido en las últimas horas.

—¿Entonces ahora eres la novia falsa de este chico con abdominales divinos?

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