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Capítulo 4

Otra vez? - Todo para mí

hermosa - me dice y comienza a frotar mi

clítoris en círculos enviándome. - Síí ... —rugió llenando el condón y yo continué empujando y apretando hasta que terminó. Se detuvo, respirando agitadamente mientras yo lo hacía, pero se inclinó hacia adelante y me besó.

—Eso valió por mucho las bolas azules que he tenido durante dos días —me dijo y sonreí con suficiencia, mordiéndome el labio.

—Joder —dijo y lo sentí ponerse más duro dentro de mí.

—Si pensabas que había terminado, te equivocabas, hermosa. Es la vez que me he corrido más rápido —dijo riendo entre dientes y sonreí.

—Buen coño, nena —le dije con una sonrisa de suficiencia y él se apartó de mí, se quitó el condón, lo cansó y agarró otro. Va a ser una noche larga. Pero, ¿quién soy yo para quejarme?

El punto de vista de Lucía

- ¡JODER! - ruge mientras se corre para qué... La cuarta vez esta noche.

- Joder, amor. ¿Quién iba a decir que eras capaz de eso ? - sonríe y me besa antes de salir lentamente de mí y caer sobre la cama.

- ¿Qué puedo decir ? - le digo y se ríe entre dientes.

Lo veo quitarse el condón, atarlo, envolverlo en un pañuelo de papel y tirarlo a la basura. Al menos siempre está a salvo.

Me levanto de un salto y voy a coger mi ropa, pero me detiene.

- ¿ Adónde vas, preciosa? - pregunta y lo miro confundida.

- ¿ A casa? - digo más bien como una pregunta mirándolo y él sonríe, besándome.

- No lo creo. Te quedas conmigo - dice y yo arqueo una ceja.

- ¿Y si quisiera ir a casa? - le pregunto levantando su propia ceja hacia atrás y me agarra por la cintura.

- Quiero que te quedes, por favor. No me gusta el hecho de que él pudiera volver y yo no lo sepa, hermosa. No dejaré que nada te pase —me dice y me besa suavemente—.

¿ No es esto ir demasiado rápido? Una pijamada no hasta al menos la tercera o cuarta cita. Y ni siquiera vamos a hacer eso. Solo sexo dijiste —le recuerdo y él levanta la ceja de nuevo—.

En realidad dijiste eso, amor. Acabo de aceptar, pero si quieres tener una cita podemos —pregunta y me siento allí en sus brazos mirándolo pensando.

—Vale , sí, Mateo —digo sonriendo y él vuelve a pasar sus manos por mi cuerpo—.

Pero aun así debería ir a casa. Solo para no apresurar las cosas. Estaré lista para mi cita de mañana. Dame un tiempo para estar lista —le digo y él sonríe haciéndome revolotear el estómago—.

Pero no me gusta que pueda aparecer sin invitación ahora que sabe dónde estás hermosa —dice con preocupación en sus ojos azules. Aww, le importa.

—De acuerdo. Me quedo si te hace sentir mejor - le digo suspirando sin querer discutir sobre esto cuando tiene razón.

- Te compraré una camiseta y unos bóxers para que te los pongas hermosa - dice caminando hacia su armario y no puedo evitar ver su desnudez. Está tan bueno que aprieto los muslos mirándolo como si ya estuviera hambrienta de él.

- ¿Quieres pedir una pizza y ver una película? - pregunta sacando lo que buscaba y me lo entrega mirándome una última vez antes de cubrirme.

- Suena bien. Pero necesito agarrar mi bolso de mi casa. ¿Puedo hacer eso, papá? - bromeo y él me mira y gruñe. Me muerdo el labio y me río nerviosamente. Eso extrañamente hizo algo en mi región inferior. Huh...

- No tengo hijos, así que llamarme papi hará que te inclines sobre mi regazo y te azoten. ¿Te gustaría ese bebé ? - me bromea de vuelta y gimo un poco. ¿Qué me pasa?

—Veo que te gustaría, guapa. Todo a su tiempo —me dice, y asiento lentamente, mordiéndome el labio—. ¿Qué tiene planeado para mí?

Relajándome de nuevo en el cuerpo grande y duro de Mateo, apoyo la cabeza en su pecho mientras comienza la película. Algo con Dwayne Johnson, eso sí lo sé.

Inclinándome hacia adelante, tomo mi copa de vino, le doy un sorbo y me acurruco de nuevo contra Mateo. Nunca hice este tipo de cosas con Bruno. No le gustaban los abrazos, los besos y toda esa mierda, como él decía. Así que poder hacerlo con Mateo ahora se siente genial. Nunca pensé que esto pasaría. Al menos no tan pronto.

—¿Qué tienes en mente, hermosa? Se te mueven las piernas —dice y detengo mi pierna, doblándola debajo de mí.

—De verdad... Esto se siente demasiado bien para ser verdad —le digo y se ríe. No ayuda...

—Estaba pensando lo mismo, hermosa —dice y me besa la sien. Me relajo de nuevo contra él y veo la película pensando de todo. ¿

Les gustará a las chicas? ¿De verdad Bruno me dejará en paz? ¿Bruno lastimará a Mateo por lo que le hizo? No puedo creer que realmente haya golpeado a Bruno por cómo se estaba comportando. Él me defendió y eso me gustó. Pero no me gusta la violencia, así que espero que no vuelva a suceder. Espero que Bruno pueda dejarme sola para ser feliz. Ja... supongo que es una ilusión.

—Tengo palomitas. Déjame cogerlas —dice Mateo de repente moviéndome y me levanto de él.

—¿Dulces y saladas? —le pregunto .

—Por supuesto, y toffee —me dice y sonrío, está totalmente metido en esto de las cosas en común con la comida.

—¿Te gustan? —pregunta mientras lo veo verterlas en un bol.

—Sí , pero tienes que mezclarlas todas —le digo y se detiene y me mira.

—Vaya . De verdad que somos una pareja —se ríe y yo sonrío. Es diferente, sí. Pero me encanta. ¿Podríamos trabajar? ¿O es demasiado pronto para pensarlo... tal vez?

Me da la mezcla de palomitas, me pongo un poco en la boca y me recuesto sobre él, poniéndome cómoda de nuevo.

Cuando la película termina, estiro mi cuerpo y Mateo besa mi cuello y alrededor de mi cara.

- ¿ Estás cansada hermosa? - me pregunta y me encojo de hombros. Podría dormir. Podría permanecer despierta, soy fácil.

- Lo que quieras hacer - le digo y él se lame el labio deslizando su mano por mi muslo.

- Quiero que nunca se consiga, amor - dice y me río entre dientes.

- Inténtalo. Puede que te sorprendas - le digo y él se aparta mirándome.

- ¿ Qué quieres Mateo? - le pregunto como lo hice antes.

- A ti, probarte hermosa - dice y empiezo a respirar con dificultad.

- Está bien - le digo y él levanta una ceja.

- ¿ De acuerdo? ¿Me dejarás? - dice y asiento y lo beso.

Se quita la camiseta que llevo puesta por la cabeza y mira mis pechos llenos

- Tan sexy, nena - dice y se inclina hacia delante chupando mi pezón mientras pellizca el otro. Me empuja hacia atrás, cambiando de pezón y prestándome la misma atención, colocándose entre mis piernas.

Se aparta y mira mi areola oscura y mis duros pezones, que brillan con su saliva, y gime, besándome el cuerpo, bajándome los bóxers y tirándolos a un lado.

—Estoy a punto de volverte loca, preciosa —me advierte, y trago saliva. Joder.

El punto de vista de Mateo

Despertar al lado de Lucía se siente extraño, pero en el buen sentido. Paso mi mano por las curvas de su cuerpo y ella se despierta abriendo lentamente los ojos.

- Buenos días hermosa - le digo y ella me sonríe.

- Buenos días guapo, apuesto a que parezco un desastre - dice riéndose entre dientes y puedo ver que está nerviosa.

- Estás hermosa como siempre. No te preocupes - le digo y ella sonríe de nuevo.

- ¿ Cómo dormiste? - le pregunto sentándose y ella se envuelve en la manta.

- Como un bebé gracias a ti anoche. Wow - dice ella y me río entre dientes.

- De nada hermosa, yo también disfruté cada minuto. ¿Quieres una ducha? - le pregunto sabiendo que quiero una.

- Sí, por favor. Pero no tengo ropa - dice y me levanto de la cama.

- Te daré un poco más, no te preocupes por eso - le digo y ella sonríe y se levanta desnuda. Tan jodidamente sexy. Siento que mi pene palpita mientras ella se da la vuelta y se va a usar el baño.

Después de ducharme y vestirme, acompaño a Lucía escaleras abajo, a la cocina.

—Bueno , voy a preparar el desayuno, tú ve a relajarte —me dice y le sonrío.

—¿Segura ? No me importa —le digo y me acompaña a la salida.

—¡Vamos ! —me dice y me río entre dientes, dejándola con lo suyo.

Decido salir al jardín trasero a tomar un poco de aire fresco y sentarme a la mesa. Respiro hondo, miro por las puertas del patio y la observo mientras cocina lo que sea que esté cocinando y sonrío. Genuinamente feliz.

Me recuesto en el asiento y miro alrededor. Sin duda podría hacer algo con él. Necesito ensuciarme las manos y ponerme a hacer algo.

Perdida en sus pensamientos, de repente sale con dos platos.

—El desayuno está servido —dice sonriendo, dejando los platos. Desaparece de nuevo en la casa y saca dos vasos de zumo de naranja.

—Gracias , preciosa —le digo y me sonríe sentándose delante de mí.

- Es lo menos que puedo hacer después de todo lo que has hecho por mí - dice ella y sonrío sintiéndome apreciada.

- De nada - le digo y empiezo a comer mi desayuno.

Huevos escalfados con bagels de queso crema.

- Se ve y huele tan bien - le digo y muerdo un bagel. Oh, maldita sea, esto está bueno.

- ¿ Te gusta? - pregunta y asiento sonriendo.

- Delicioso amor - digo comiendo más.

- Entonces, ¿cuál es tu plan ? - hace una pausa cuando escuchamos que llaman a la puerta.

- Lo siento, un segundo hermosa - le digo y me levanto. Caminando hacia la puerta, la abro y veo a Tyrone, mierda.

- Cubrí tu sesión en el gimnasio. ¿Qué estás haciendo, hombre? - me pregunta.

- Veo que tienes compañía, ¿está buena? - me pregunta mirando más allá de mí y me giro para ver la espalda de Lucía y pongo los ojos en blanco. Por supuesto que lo está.

- Estoy un poco ocupado Tyrone. ¿Qué pasa? —le pregunto mientras intenta mirar a mi alrededor para ver a Lucía—.

¿ No me vas a invitar a pasar? —pregunta y me río. Ni hablar.

—Para nada. Nos vemos mañana en el trabajo —le digo y cierro la puerta. Si se encuentran, seguro que se le echa encima. Eso no va a pasar. Volviendo al jardín, me siento y le sonrío.

—¿Estás bien? —pregunta y asiento, sonriéndole.

—Bien , guapa, solo mi asistente quejándose. Se me había olvidado que tenía una sesión esta mañana y que solo se queja de que tiene que trabajar de verdad por una vez —le digo y se ríe entre dientes.

—¿Puedo irme a casa ya? Necesito prepararme para nuestra sesión, ¿ recuerdas? —dice, y sonrío. Sí, puedo ejercitarla. Otra vez...

—Lo recuerdo, hermosa, pero podrías bajar las escaleras con lo que llevas puesto y usar la cinta si lo prefieres. Yo lo haría —digo , deseando verla excitarse de nuevo.

—Vale , suena bien —dice, estirando el cuerpo mientras nos relajamos después de comer.

—¿Estás lista para irnos? —le pregunto, y se levanta de un salto.

—Totalmente , vamos —dice, y me guía. Aun así, no me importa, ya que puedo ver su trasero tambalearse. ¡Joder!

Bajando las escaleras hacia el sótano, se dirige directamente a la cinta, así que la sigo, programando lo que quiero y empiezo con una caminata rápida. Miro a mi izquierda y la observo mientras se mete la camiseta por el cuello y empieza a correr.

Todavía estoy asombrado de lo hermosa que es, tiene esa figura curvilínea y sexy, y me encanta su trasero. Observo cómo se mueve su cuerpo mientras corre y no puedo apartar la mirada, siento que mi polla se pone dura. Joder, necesito concentrarme.

Me obligo a apartar la mirada, respiro hondo y aumento la velocidad presionando repetidamente hasta que corro a toda velocidad, intentando concentrarme, pero lo único que oigo es su respiración agitada y lo sexy que suena. Ojalá pudiera oírla en mi oído mientras la follaba. Mierda... Concéntrate, Mateo. Corre. Solo piensa en correr. Pero solo estoy corriendo hacia Lucía.

Empiezo a trotar más lento y luego se detiene, así que hago lo mismo, ya que correr no ayuda. Troto y empiezo a caminar, me detengo y bajo de la máquina agarrando una toalla para ella y para mí.

- ¿Qué te parece? - le pregunto mientras sonríe.

- Estaré aquí todas las mañanas en lugar de trotar - se ríe, pero no me importaría.

- Eso suena como un plan, bonito, cuando quieras - le digo y se muerde el labio. Sí, nena, yo también. Yo también, joder...

—Gracias , Mateo. Eres la mejor vecina, en serio —me dice, y pienso ser más que hermosa.

—De nada, hermosa. Ahora hagamos abdominales y sentadillas, ¿vale? —le digo, y ella camina hacia las colchonetas y se tira al suelo mientras yo la sigo.

—Dame , a ver qué tal te va —le digo, y ella asiente antes de prepararse.

La miro y las hace como una profesional... doce, trece, catorce, quince...

Pero empieza a bajar el ritmo hacia las últimas cinco y se queda atrás.

—Bien hecho, hermosa, ahora sentadillas —le digo, y la levanto. Se pone en posición y empieza a bajar lentamente con la espalda recta. Por eso su culo es tan sexy.

—Seis más, hermosa, tú puedes —la animo, y respira con el ardor y... Lo hace.

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