Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Capítulo 3

Caminando directamente a la cocina, saca una botella de bourbon y dos vasos, y nos sirve a ambos una buena cantidad. ¿Cómo no iba a quererla?

- ¿ Y qué estás haciendo? - pregunto, sintiéndome en el cielo por el olor de su comida.

- Salmón, patatas baby al ajillo y espárragos al lado. ¿Está bien? - pregunta haciéndome sonreír.

- Todo lo que haces está más que bien, - le digo sin pensar y ella me sonríe.

- Bueno, espero que te guste. Ya casi está hecho - dice sacando platos de su armario de arriba su camiseta se levanta un poco y no puedo evitar mirarla. Es más que sexy. Maldita sea.

Camina hacia la mesa del comedor y comienza a prepararla, regresa para agarrar los cubiertos mientras no puedo apartar los ojos de ella, la forma en que flota como un maldito ángel. Joder, Mateo.

- Cuando termines de mirarme, lléname - dice señalando su vaso vacío y sonriendo con suficiencia.

Me bebo el resto del mío reorientándome mientras me río.

- No puedo evitarlo, me gusta lo que veo - le digo con seguridad y ella me mira por encima del hombro y sonríe. Tan condenadamente hermosa.

—Bueno , los sentimientos son más que mutuos, Mateo —me dice, y juro que se me sube la sangre a la polla, haciéndome sentir mareado con sus palabras.

Respiro hondo y la observo mientras sirve la comida en el plato y luego pone las ollas a remojo en el fregadero mientras yo traigo la comida a la mesa. Cojo su bebida, la dejo y lleno la mía.

—Así que tu cita fue un fracaso... ¿Se lo dirás a tu madre? ¿Y en futuras citas? ¿Habrá más? —me pregunta cortando su comida y suspiro.

—Llamaré a mi madre mañana. Y espero que no, pero dice que se está haciendo mayor y quiere nietos míos. Y no parará hasta que esté instalado y feliz —se lo digo con sinceridad y me sonríe—. Bueno, es comprensible

, Mateo. Eres su bebé. Quiere que experimentes lo que ella vivió y algo más porque ella estará allí, Nana —me dice, y la miro con asombro. Es perfecta. ¿Por qué no puedo salir con ella?

—Lo entiendo, pero nunca conseguiré lo que quiero —me digo a mí mismo, más que a ella—.

—Dime qué quieres —dice mirándome, y me lamo los labios. ¿Debería decirle que la deseo? ¿Mojada y desnuda en mi cama, gritando mi nombre? ¿O es demasiado pronto...?

—No importa, porque no conseguiré lo que quiero, Lucía —le digo, y me meto un poco de salmón en la boca. Joder, qué rico. Cocina de maravilla. ¿Hay algo que no sepa hacer? Es increíble. Hasta ahora, todo bien.

El punto de vista de Lucía

Solo dime que me deseas tanto como yo te deseo a ti, Mateo. Joder.

Me siento allí comiendo y puedo sentir sus ojos ardiendo en mí. Parezco un desastre sexy y él sigue estando claramente interesado en mí.

Tomo mi bebida y la bebo sintiendo el ardor extenderse por mi cuerpo y saco la papa y el salmón. ¿Debería decírselo?

- Te deseo Lucía - dice de repente y mis ojos casi se salen de sus órbitas.

- ¿ Me deseas? Te deseo a ti - le digo con sinceridad y él me sonríe y de repente se levanta. ¿Está pasando esto? Ha pasado un tiempo.

- ¿ Solo sexo? - le pregunto y él se encoge de hombros.

- No me importa mientras solo te tenga a ti - dice y yo sonrío.

- Funciona en ambos sentidos, Mateo - le digo y él asiente y me besa.

Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello sintiendo que me levanta de mi asiento y sabe tan bien mezclado con bourbon.

- Quiero estar dentro de ti, he esperado suficiente - dice y me río. Ha pasado un día...

Me levanto y él me toma de la mano, llevándome arriba.

Al entrar en mi habitación, me abraza y me besa de nuevo. Me baja a la cama, se aparta y me mira.

« Te deseo más que a nadie », me dice, y me besa de nuevo.

- ¡ ESTALLIDO! ¡ESTALLIDO! ¡ESTALLIDO! -

Deja de besarme justo a punto de sacarme la camiseta por la cabeza y me mira.

- ¿ Quién demonios es ese? - digo como si fuera psíquico. Se mueve para besarme de nuevo e ignoro los golpes.

- Sé que estás ahí dentro, Lucía, tus coches están aquí fuera - oigo la voz de Bruno fuerte y al instante empiezo a entrar en pánico. Joder, matará a Mateo por siquiera mirarme, y mucho menos por tocarme.

- Tienes que irte antes de que te vea. No es una buena persona, Mateo - le digo y me mira confundido.

- No me da miedo un hombre niño que ande por ahí acosando mujeres - dice Mateo con aire de suficiencia.

- En serio, Mateo. Lo más probable es que también tenga a sus amigos con él. Tienes que irte - le digo, pero se encoge de hombros y fija su impresionante erección metiéndola en sus pantalones. Mi boca saliva mientras me incorporo, Mateo se aleja de mí y baja las escaleras, yo justo detrás de él.

- Mateo, en serio, no quieres abrir esa puerta. Es un psicópata. Créeme —le digo nerviosamente, y él simplemente abre la puerta de golpe.

—¿QUÉ ? —ruge Mateo, y su tono me deja atónita.

—¿Quién cojones eres tú en casa de mi chica? —dice Bruno, y pongo los ojos en blanco.

—No soy tu chica. ¿Por qué estás aquí? ¿Cómo me has encontrado? ¡Joder! —recalco , y él levanta una ceja.

—No puedes esconderte de mí, nena. ¿Quién es este imbécil en tu casa y por qué no estoy yo? —exige , y me río. Si no me río, lloraré.

—Vete, Bruno. No soy tuyo. Me mudé aquí para alejarme de ti —le digo, mientras él fulmina con la mirada a Mateo—.

¿ Por qué sigues aquí? ¿No ves que estoy hablando con mi chica ? —dice Bruno, y Mateo se ríe, y de repente le da un puñetazo en la boca. Mierda, Mateo...

—¡Vete a casa, Bruno! —le advierte Mateo, cerrándole la puerta en las narices. Dios mío.

- No puedo creer que te le hayas enfrentado, Mateo - le digo en shock y más que excitada.

- Nadie nunca lo enfrentó por mí - le digo y una lágrima cae por mi cara.

- Ven aquí hermosa. No llores, todo estará bien - me dice abrazándome contra su amplio pecho y yo lo envuelvo con mis brazos. Esto se siente bien. Necesitaba esto.

- Siento que lo haya arruinado - le digo sollozando y él me calla con dulzura.

- No lo hizo. Tenemos mucho tiempo para intentarlo de nuevo - dice y de repente las puertas se cierran de golpe.

- Será mejor que abras esta puerta ahora mismo, Lucía. Voy a patearla. - exige Bruno y empiezo a llorar de nuevo. ¿Por qué no me deja en paz?

Me separo de Mateo y lo miro a los ojos y él me sonríe con tristeza.

- Solo ve por atrás y vendré a verte cuando haya tenido su discurso y se haya ido - le digo y él niega con la cabeza.

- Conozco a muchos de su tipo, hermosa, no te voy a dejar con él - dice y le sonrío.

- Él no me haría daño, Mateo - le digo pero él levanta una ceja.

- Estar aquí te está haciendo daño - dice y asiento lentamente. Qué es mi vida.

Respiro hondo y camino hacia la puerta que está siendo derribada. La abro de golpe y miro a Bruno directamente a los ojos mientras veo lo hinchado y roto que está su labio. ¡Bien!

- Bruno, no quiero ni necesito que estés aquí. Vete a casa, por favor - le digo lo más amable que puedo y él suspira.

- Pero te quiero bebé, te necesito - me dice y niego con la cabeza.

- No quiero ser parte de ese mundo Bruno. Entiéndeme cuando te digo que te jodas antes de que me enoje y haga algo de lo que te arrepientas - le advierto y me mira horrorizado.

- No lo harías - dice y asiento con la cabeza.

- Lo haré si no te vas y me dejas en paz - le digo y él levanta las manos.

- Vale, vale, déjala fuera de esto - dice retrocediendo y mira a Mateo.

- Cuidado con tus espaldas - señala a Mateo advirtiéndole y doy un portazo.

- Necesito un trago - digo y de repente estoy siendo girada a los brazos de Mateo.

- ¿ Con quién lo amenazaste? - me pregunta y sonrío con suficiencia.

- Su madre. Me quiere y trabaja en lo mismo que su hijo - le digo poniendo los ojos en blanco.

- ¿ Entonces es un negocio familiar? - dice y asiento suspirando.

- Siento haber traído esto a tu vida - le digo y me besa.

- Te tengo a ti, así que no me importa hermosa - me dice y me lleva a la cocina.

Espero poder quedármelo. Es exactamente lo que necesito en mi vida. Espero que esto no lo haya asustado porque Bruno puede ser un idiota persistente.

El punto de vista de Lucía

Sentada en mi sofá, tomando vaso tras vaso de bourbon mientras Mateo me observa y de repente toma la botella.

- Se acabó la belleza, no lo necesitas cuando estoy aquí. Háblame - dice y me encojo de hombros.

- La verdad es que no sé qué decir. Me mudé aquí para alejarme de él y han pasado dos putos días y ya me ha encontrado. ¿Y ahora qué hago? - le pregunto, cogiendo la botella y bebiendo de ella.

- El alcohol no va a ayudar, preciosa - me dice y suspiro.

- Lo sé. Pero me hará olvidar lo jodida que está mi vida - digo y luego me río.

- Tu vida no está jodida, Lucía. Solo tienes un ex imbécil obsesionado y, para ser sincera, entiendo por qué. Yo tampoco querría perderte - dice y le sonrío. Es tan mono.

- Bueno, eligió la vida que ama por encima de mí, así que tiene que aceptarlo. Se acabó y yo he acabado con todo. Solo quiero ser feliz. ¿Es mucho pedir? - Le pregunto y él suspira.

- No es hermoso, no. Pero ya estoy aquí. Estarás bien - me dice y me giro para besarlo y él me pone encima de él. ¡Sí, sucederá!

Apoya sus manos en mi trasero y lo aprieta mientras yo giro mi lengua a lo largo de la suya. Lentamente lo chupa haciéndome gemir en su boca cuando de repente me levanta y envuelvo mis piernas alrededor de su cintura.

- Vamos a la mía. No nos interrumpirán allí hermosa - me dice y asiento mientras beso a lo largo de su cuello y paso mis manos por su cabello tirando de los gruesos mechones chocolate sintiendo cómo frota su polla entre mis piernas mientras camina. Joder, es grande.

Nos acompaña hasta la puerta de mi casa, cierra con llave y me lleva hacia la suya que dejó abierta. Cierra la puerta de una patada, sube las escaleras y comienza a besarme de nuevo.

- ¿Estás segura de esto hermosa? - pregunta y asiento con entusiasmo.

- Nunca he deseado esto tanto como ahora mismo - le digo frotando mi coño contra él y él gime. Bajándome sobre la cama, me baja los leggings y la ropa interior a la vez y me abre de piernas mirando lo que está a punto de conseguir y gime. Me saco la camiseta por la cabeza liberando mis bestias ya que no me puse sujetador y él gruñe, agarrándose la polla.

- Tan jodidamente sexy - me dice y le sonrío. Quiero verlo.

- Tu turno guapo, enséñame lo que estoy consiguiendo - le digo mordiéndome el labio y él se quita la camiseta por la cabeza y juro que podría llegar al clímax solo mirándolo. ¡Joder!

Su pecho ancho, sus abdominales marcados que me muero de ganas de pasar mis manos y mi boca por todas partes...

Lo observo mientras se desabrocha los vaqueros y los deja caer al suelo y veo la marca de su polla en sus bóxers y salivo.

- Disfrutando de la vista - bromea y asiento con entusiasmo sonriendo ampliamente.

- No eres la única - dice y se baja los bóxers, saliéndose de todo haciéndome tragar saliva con dificultad.

Me acuesto en medio de su enorme cama y él se sube entre mis piernas y se cierne sobre mí.

- Tanto como quiero devorarte. Necesito estar dentro de ti hermosa - dice y le sonrío.

- Absolutamente, fóllame Mateo - le digo y él sonríe.

Agarra un condón del cajón de su mesita de noche y lo abre antes de deslizarlo sobre su longitud y levantar mis piernas. Se coloca en mi entrada y me abre más los muslos y lentamente comienza a empujar dentro de mí.

- ¡Joder! Estás apretada. Mierda - rechina entre dientes apretados todavía no del todo dentro y ruedo mis caderas y me balanceo sobre su polla mientras empuja más dentro a través de mi humedad, tocando fondo y dejando de mirarme.

- ¿Estás bien hermosa? - pregunta y no puedo evitar sonreír mientras asiento con la cabeza y balanceo mis caderas de nuevo sintiéndolo más profundo que nadie nunca mientras gimo. Joder, se siente bien.

Empieza a retirarse y a empujar hacia atrás dentro de mí, empapando su polla con mis jugos y gimo automáticamente sintiéndome increíble. Bruno no se sentía así.

- ¡Sí! ¡Oh Dios! - grito cuando empieza a empujar dentro de mí profunda y lentamente mientras rueda sus caderas disfrutando de cómo se siente dentro de mí.

Me mira con una sonrisa y se agarra a mis piernas, separándolas mientras se levanta y comienza a sacudirse hacia abajo, tan jodidamente profundo como golpea mi punto O y siento que estoy a punto de llegar al clímax. Mierda, nunca he llegado al clímax a través del sexo.

- ¡ Fóllame más fuerte! - le suplico y se agarra a mis gruesos muslos y me embiste repetidamente.

- Sí, sí... ohh joder - grito y quiero decir grito de mierda. Oh Dios mío, ten piedad.

Él rueda sus caderas dentro de mí más profundamente y golpea mi punto G esta vez y grito. Es demasiado bueno. Muevo mis caderas contra él y echo mi cabeza hacia atrás mientras siento que mis piernas comienzan a temblar y él golpea implacablemente mi punto placentero mientras me muerdo el labio sintiéndome jodidamente eufórica.

-

Joder , nena - gime fuerte mientras rueda sus caderas contra mí y siento que

mi cuerpo se tensa...

¿

Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.