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Capítulo 5

—¿Quieres remar otra vez? ¿O probar con pesas ? —le pregunto, y mira las pesas con vacilación.

- ¿Qué tal si haces pesas y yo te miro ? - dice y se muerde el labio mirándome.

- Te veo Lucía, si es lo que quieres, tus sesiones casi terminan. Puedes verme entrenar cuando quieras, hermosa - le digo y ella sonríe.

- Remaré... ¿Y en serio? Literalmente te miraría durante horas - dice y se sonroja.

- Lo que te excite - la bromeo haciéndola sonrojar aún más. Tan condenadamente sexy.

- Empecemos entonces. Ve y haz lo que quieras, guapo - me dice y se va hacia la máquina de remo. Me doy la vuelta para sentarme en el banco, tumbándome y agarrando la barra mientras la observo empezar a remar con una sonrisa cuando me ve observándola. Hermosa.

El punto de vista de Lucía

Mientras el sudor gotea por mi frente, me detengo y me giro para ver a Mateo detenerse también, respirando agitadamente mientras se incorpora. Me levanto y me dirijo hacia él, secándome la cara con la toalla y sonriéndole.

—¿Disfrutaste el espectáculo? —me provoca, arqueando una ceja y me muerdo el labio. Absolutamente, me estaba poniendo más caliente.

—Nada podría haberme hecho más feliz —le digo y se ríe.

—Me alegra saberlo, hermosa... Bueno, se acabó el tiempo, tenemos que estirarte —dice y por dentro estoy rebotando de alegría. La mejor parte.

—De acuerdo —le digo y camino hacia la colchoneta y me tumbo. Se acerca, se coloca entre mis piernas y las levanta una a la vez. ¿Por qué tenemos que llevar ropa? En este punto, se deslizaría directamente dentro de mí.

Empuja mi muslo frotándome las manos por todo el cuerpo y no puedo evitar el gemido que se escapa. Lo deseo.

—¿Te sientes bien? —pregunta masajeándome el muslo de arriba a abajo.

- Qué bueno - le digo con los ojos cerrados.

Abro los ojos lentamente y los mantengo bajos viendo su polla dura, y haciéndome desearlo más.

- Te deseo ahora - le digo y él sonríe y se inclina sobre mí, presionando sus labios contra los míos como si estuviera esperando hacerlo. Esperando a que se lo diga.

Engancha sus pulgares en mis bóxers y los baja por mis piernas y los tira a un lado, hace lo mismo con sus pantalones cortos y bóxers y libera su deliciosa polla hacia mí. Levanta mis muslos subiendo mi trasero y entra en mí inclinándose sobre mí.

- ¡ Joder! - gimo sintiéndolo palpitar mientras sigue entrando en mí más profundamente.

Rueda sus caderas hacia mí y arqueo la espalda sintiéndolo en mi vientre y grito.

Empieza a salir y a empujar de nuevo, trabajando mi humedad sobre él y gimo cuando empieza a llenarme de nuevo cada vez más rápido.

- JODIR. Sí - gimo y empujo hacia atrás contra él.

Él se cierne sobre mí y me besa mientras empuja más profundo y se desliza hacia afuera antes de golpear de nuevo golpeando mi punto G con fuerza.

- ¡JODER! - grito mientras me corro y él continúa follándome. Observo cómo su cara se contornea de placer y cierra los ojos con fuerza.

- ¡Joder, joder! - se retira para correrse en su mano. Oh, Dios mío, no usamos condón.

- Lo siento, Lucía, cariño. Acabo de recordar en el último segundo y me retiré. ¿Voy a tener que llevar condones conmigo todo el tiempo contigo ? - se burla y asiento sonriendo haciéndole sonreír con suficiencia.

- Vamos a lavarnos hermosa - dice una vez que termina y finalmente me voy a casa. He extrañado mi nueva casa.

- Me voy a casa, necesito ver a mi gerente en mi otra tienda. Debería estar cerrando hoy - le digo mientras me visto y él asiente mientras agarro su ropa y entro al baño en la esquina.

Arreglándome el pelo rebelde, sonrío para mis adentros. Mudarme aquí me está yendo bien.

—¿Te acompaño, guapa, si te vas ya? —me pregunta, y asiento.

—Ya echo de menos mi casa —le digo, y se ríe, negando con la cabeza.

—Mis llaves están en el pasillo —le digo, y subo las escaleras, que me sigue—.

¡ Qué nalguita tan sexy ! —me dice, y le da unas nalgadas, haciéndola tambalear.

—¡JODER ! —dice entre dientes, y sonrío para mis adentros. Al menos le gusta lo que ve.

Saliendo por el sótano, me dirijo hacia mis llaves y dejo de mirarme en el espejo de cuerpo entero. Estoy hecha un desastre. ¡Guau!

—Te ves guapísima. No te preocupes tanto —me dice, y yo intento arreglarme el pelo en el espejo. Me arreglo la camiseta retorcida y me vuelvo para mirar a Mateo.

—Bueno ... Gracias por el ejercicio —le digo sonriendo, y él me besa.

—¿Recuerdas nuestra cita? Esta noche pm - me dice y sonrío

- Estaré lista guapo, ¿qué me pongo? ¿Me vas a llevar? - pregunto pasando mis dedos por su cabello.

- Ponte lo que quieras, te verás hermosa pero te llevaré a un restaurante que creo que te encantará así que haz lo que quieras con eso - me dice y sonrío. Él va a ir a por todas.

- Vale, estoy seguro de que tengo algo para ese tipo de ocasión - le digo mientras sonríe y me besa de nuevo.

Separándose, abre la puerta y me acompaña afuera.

- pm hermoso - me dice mientras salgo por la puerta. Lo saludo con la mano y sonrío.

- Sí, Mateo - digo y abro mi puerta. Me giro para verlo todavía mirándome y sonrío mientras cierro la puerta detrás de mí volviéndola a bloquear. Subo las escaleras y voy directa al baño y me desnudo. En serio necesito otra ducha. La abro, me meto y me lavo el cabello primero. Lo enjabono antes de enjuagar y repito, luego aplico acondicionador.

Me afeito todo y uso mi crema de miel para lavarme el cuerpo, repitiéndolo una y otra vez, y me enjuago mientras dejo correr el agua sobre mi piel suave antes de cerrarla, lista para salir. Me envuelvo el pelo en una toalla y me seco bien. Cojo mi crema hidratante, me la pongo por todas partes y entro en mi habitación completamente desnuda, sacando unos pantalones cortos y un sujetador deportivo hasta encontrar mi atuendo para mi cita con el atractivo Mateo.

Rebuscando entre un montón de ropa, encuentro algo que compré en Londres. Lo saco para mirarlo bien y sonrío de oreja a oreja. Es el look perfecto.

Miro la hora y son solo las 12. Cuatro largas horas... Les escribiré a las chicas.

Chat grupal de Casey/Vanessa:

Yo: Oh Dios mío, ¿adivina qué? ??

Casey: Estoy escuchando.

Vanessa: Yo también te cuento..

Yo: Voy a tener una cita esta noche... ¡Con mi sexy vecina!

Vanessa: ¡Dios mío, SÍÍÍÍÍ! ¡TÚ TIENES GANANCIA, CHICA! ? X

Casey: Me alegro mucho por ti. Espero que te vaya genial. ❤️ X

Yo: Gracias, chicas. Tengo el atuendo perfecto. Les enviaré una foto cuando esté lista. X

Casey: Yo también estaré por aquí el próximo fin de semana, cariño. ¡Qué ganas de verte! Te quiero, cariño ?

Vanessa: Espero que te vaya bien, nena. Yo también iré con Casey, organizaremos algo y te avisaremos. Te quiero y que te diviertas mucho ? X

Yo: Yo también los amo a ambos, los veré pronto X

Yo: Quedamos en solo sexo, pero creo que quiere más. ¿Crees que estoy lista para una relación? Han pasado seis meses y ya no quiero más a Bruno, nena.

Vanessa: Si ya superaste a Bruno y te gusta este chico misterioso, adelante, nena. Podría ser el indicado, nunca se sabe a menos que lo intentes. Yo digo que lo hagas. X

Casey: Creo que deberías ir despacio, nena. Sal con él y deja que te corteje. Pero si es un crack en la cama, quédatelo porque podría conquistarlo... ??

Yo: ¡Es mío, zorra! Y me gusta. Ha sido muy bueno conmigo y es increíble en la cama. En serio, por fin tuve un orgasmo durante el sexo. Me gusta muchísimo, chicas. He pasado casi todo el tiempo con él. Necesito que lo conozcan y me ayuden a resolver esto. X

Casey: ¡Dios mío! ¡Quédense con él, nenas! Poca gente puede hacer eso. ¡Qué ganas de conocerlo! Ya haremos algo cuando estemos bien, nena. Tengo que aprovechar al máximo mis frenos. Las quiero. X

Vanessa: ¡Me alegro mucho por ti! Tienes que escucharnos a Casey y a mí cuando te decimos que lo agarres. No todos los hombres son como Bruno, que tarda un poco. Tú puedes con esto, preciosa. Llámame cuando vuelvas más tarde, te quiero. X

Busco el número de Katie, la marco y registro.

- Hola cariño. Estoy empacando ahora. Ya casi termino, luego devolveré las llaves - me dice en cuanto responde y sonrío. Gracias a Dios que la tengo.

- Gracias cariño, significa mucho para mí que te hayas quedado para hacer eso por mí, ¿ya has decidido venir conmigo? - le pregunto y se ríe.

- Lo probaré, a ver si me gusta. Pero me quedo contigo - me dice y me río porque puede, de todas formas casi siempre estoy en casa de Mateo.

- Está bien, cariño, empaca algo de ropa y ven. Ya tienes mi dirección - se lo digo y me tararea.

- También traeré las cosas que dejaste. Bajaré en dos semanas. Te ayudaré a montar la tienda. Estoy muy emocionada ahora - dice y sonrío. Quiero a Katie. Es genial.

—Bueno , cariño, te dejo terminar y me llamas cuando llegues para que prepare algo —le digo, y vuelve a tararear—.

Bueno, me muero de ganas. Adiós, cariño —dice , y colgamos.

¡ Qué ganas tengo de que baje! Espero que se quede. Ahora solo tengo que convencer a Casey y a Vanessa.

El punto de vista de Lucía

De pie en la cocina, listo para mi cita, saqué mi teléfono para tomarme fotos para las chicas. Encontré una buena foto y la envié rápidamente al chat grupal.

Chat grupal de Casey/Vanessa:

Yo: ¿Me veo sexy o qué? ? X

Vanessa:?? X

Casey: Qué calor ?? X

Yo: Gracias chicas, me voy X

Oigo que llaman a mi puerta, agarro mi bolso negro de encaje y me dirijo a ella. Paso las manos por mi vestido negro con aberturas y lo abro para ver a un Mateo muy sexy de pie con su traje azul marino, sin corbata.

—Wow , te ves impresionante Lucía —me dice y me sonrojo un poco.

—Gracias , tú también te ves bien —le digo y me sonríe.

—¿Estás lista, preciosa? —me pregunta y asiento sonriendo mientras salgo de casa, uniendo su brazo que me ofrece su ayuda.

Cierro la puerta y él me acompaña a su coche, donde me abre la puerta del copiloto y me deslizo pensando que es completamente diferente a Bruno.

Cierra la puerta sonriéndome y luego rodea el coche mientras me pongo el cinturón de seguridad. Lo miro mientras sube y hace lo mismo sin dejar de sonreír.

—¿No te veías así de feliz ayer? ¿Qué ha cambiado? —me río entre dientes y él me levanta una ceja, con una sonrisa burlona en los labios.

—Ayer no tuve una cita con quien quería —dice , inclinándose—

. Pensé en ti todo el tiempo —me susurra al oído y me estremezco. Joder.

—Me alegra oír eso. Me dio un poco de pena que tú también fueras —le digo con sinceridad, y me sonríe—.

No pensé que te importaría. Pero lo estamos haciendo ahora y no podría estar más feliz —me dice , tomándome la mano y besándomela—.

Estoy emocionado —le digo , sintiéndome mareado. Esto solo puede mejorar, ¿verdad?

, Mateo salta del coche, da la vuelta para abrirme la puerta y le sonrío. Es un caballero realmente atractivo. Me encanta.

—Gracias —le digo mientras acepto su ofrecimiento de mano y salgo con mi bolso.

Cierra el coche con llave mientras entrelaza nuestros dedos y nos acompaña al restaurante.

Subiendo por la acera, me corta el paso girando a la derecha hacia un lugar que no esperaba. Se ve hermoso, como dijo.

—Es increíble aquí arriba. La puesta de sol es impresionante. Gracias por traerme aquí, Mateo —le digo alegremente y sonríe.

—No es necesario que me des las gracias, estoy totalmente feliz de que me hayas dejado traerte aquí —dice y le sonrío mientras me acerca una silla. Toma la suya a mi lado y aparece un camarero.

—¿Me puede dar una botella de su mejor vino blanco, por favor ? —le dice y asiente con la cabeza y se marcha corriendo.

—No tienes que hacer un gran esfuerzo. El restaurante es impresionante, Mateo —le digo, y él niega con la cabeza—.

Disfrutarás de lo mejor cuando estés conmigo, guapa, no te preocupes —dice , y le sonrío. ¿Qué me respondes?

—Vale , si estás segura —le digo, me alegro de haber traído también mi bolso—.

Así que ya llevas tres días viviendo aquí. ¿Cómo te sientes, guapa? —pregunta mientras el camarero aparece con la botella de vino y empieza a servir. Mateo da un sorbo y asiente al camarero. Me llena, deja la botella y nos mira.

—Te doy cinco para que decidas —dice , y se marcha.

—Estoy disfrutando de mi tiempo aquí más de lo que pensaba. Esperaba sentirme sola —le digo con sinceridad, y él sonríe—.

Me alegra que estés disfrutando de tu nueva vida —dice , y no puedo evitar sonreír. Ambos cogemos nuestros menús y echamos un vistazo.

Me decidí por el salmón y dejé la carta mientras Mateo me miraba.

—¿Qué haces normalmente? Has estado mucho conmigo —le pregunto mientras el camarero vuelve y hacemos nuestros pedidos y Mateo me mira.

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