Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Capítulo 5: II PARTE

Jacob

.

Un aullido lejano se mezcló con el rugido del viento. Me acercaba a la cabaña cuando capté el olor a sangre y también el inconfundible olor a miedo. Al salir del limite del bosque y vi la escena: Bianca estaba encima del techo de mi camioneta, empapada y temblando, mientras Chad tropezaba en el porche con la cabeza sangrando.

—Eso ha estado muy mal —rugió Chad, su voz sonaba inhumana— Veo que necesitas lecciones de cómo ser amable. Pareces frágil para el sexo duro, pero ¡al diablo!, con ese cuerpo, yo me atrevo.

Vi cómo se acercaba a la camioneta. La rabia que sentí fue algo tan puro y primitivo, era un fuego que amenazaba con calcinar mi control humano.

—¡Mantente alejado de mí! —gritó Bianca desde lo alto.

—No puedo hacer eso —respondió Chad, sacudiendo la cabeza como un depredador— Hueles demasiado bien dulzura.

—¡No soy como tú! ¡No tengo cola! ¡Vete a perseguir una pelota o algo así!

Me detuve un segundo, incrédulo. ¿Realmente le acababa de decir eso? Chad parpadeó, confundido, antes de que su rostro se endureciera.

—¿De verdad me dijiste que fuera a perseguir una pelota? Sé que eres una loba nueva buscando macho. ¿Cuál es el problema? ¿No soy suficiente para ti?

Chad saltó sobre MÍ camioneta, El vehículo se tambaleó violentamente. Agarró a mi Bianca con una fuerza brutal que le arrebato el atizador de un tirón. La lluvia arreciaba, convirtiendo todo en un caos de barro y metal resbaladizo.

—¡Si no te detienes, te voy a dar duro! —amenazó él, apretándola.

—Suéltala —gruñí, mi voz corto el sonido de la tormenta con fuerza— Suavemente.

Salí de las sombras, completamente desnudo y con el lobo asomando en cada uno de mis gestos. Mi mirada era feroz; le mostré los dientes de una manera que hizo que Chad retrocediera instintivamente.

—Te he dicho que la sueltes suavemente, Chad. Ten mucho cuidado o te mataré, de la forma más dolorosa posible.

—Me golpeó con un atizador, Jacob —protestó él, intentando justificar su estupidez— Esta perra está en celo y me golpeó cuando solo trataba de ayudarla. ¡Está loca!

—¿Estás tratando a una humana bajo mi protección en MÍ TERRITORIO — extendiblas manos mostrando a mi alrededor — como a una loba en celo? —mi voz vibró con una furia que hizo temblar mis propios músculos— ¡Dame una razón para salvar a esta manada de tu estupidez!

Salté sobre el coche con una agilidad que lo dejó paralizado.

—¡Estaba en mi casa! ¡Bajo mi protección! ¡Eso significa que es mía! ¡Y tú la has tocado! — Santísimo, me sentía cómo todo un cavernícola Pero es que no podía evitarlo.

Chad se dejó caer del techo, soltándola al instante. Se transformó en un lobo marrón frente a nuestros ojos y huyó hacia el bosque con un gemido de terror.

Lo perseguí unos metros, gritando para que todo el bosque me oyera:

—¡Mejor escóndete, imbécil! ¡Quédate en los bosques los próximos tres días porque no lo olvidaré! ¡Si vas a casa de tu madre, me verá patearte el culo flacuho delante de toda la manada!

***

>Bianca

Me quedé allí arriba, tiritando, mientras Jacob regresaba hacia la camioneta. Estaba empapado, el pelo lo tenía pegado al cuello y el agua resbalando por sus hombros anchos. Se detuvo frente a mí y levantó la vista.

—Lo siento —susurró— Es joven y estúpido. Eres hermosa, Bianca, pero no sé por qué demonios pensó que una humana estaba en celo. La lluvia y el polvo confunden nuestro olfato... debió ser una ilusión por su parte.

Su voz se volvió más ronca mientras bajaba la mirada hacia mis piernas.

—Probablemente esto no ayudó a tu día de mierda.

—¿Tú crees? —respondí con todo el sarcasmo que mis dientes castañeantes me permitieron, sentía que la mandíbula entera me vibraba de tanto castañear

Él parecía genuinamente avergonzado.

—¿Puedo ayudarte a bajar?

—¿Qué tal si te pones unos pantalones primero? —señalé hacia el porche— La desnudez resulta... molesta.

Lo observé caminar hacia la casa. A pesar del frío y del shock, no pude evitar estudiar su cuerpo bajo la luz del porche mientras se ponía los vaqueros. Mi corazón latía desbocado, pero no solo por el miedo.

Había una adrenalina nueva, un deseo punzante que me asustaba casi tanto como Chad.

Cuando volvió, ya vestido, se detuvo junto al coche.

—¿Estás lista para bajar?

No podía hablar. Tenía un nudo en la garganta. Al bajar, mi guardia simplemente se derrumbó. Envolví mis brazos alrededor de él, aferrándome como si fuera mi único salvavidas en el mundo. Jacob se tensó, se volvió duro como el acero por un segundo. Me sentí mortificada y lo solté de inmediato.

—Lo siento. Son solo... nervios.

Miré sus ojos. Estaban dilatados, extraños, se veían más animales que humanos.

—¿Estás bien? ¿Es una cosa de lobo?

—Yo... —Jacob parpadeó y sacudió la cabeza— Sí. Es una cosa de lobo. Entremos.

Caminamos hacia la cabaña. Sentí su mano en la parte baja de mi espalda y, aunque sabía que debía tener cuidado, que él no era un hombre común, no pude evitar sentirme protegida.

Jacob era más que un hombre. Era el lobo que me había salvado dos veces, y ese pensamiento ya no me resultaba tan aterrador como debería.

Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.