Capítulo 5 Terminé el compromiso
Por Christopher
-Hola.
-¿En dónde estás?
La voz de Mary Ann fue un alarido.
-No estás en tu departamento, no están tus valijas, falta ropa, pero tu auto está en el garaje.
Ella ya sabía en dónde estaba.
-Sabías que hoy me embarcaba.
-¿Qué? ¡Te dije que no quería que hicieras ese viaje! ¡No te lo permití!
- Simplemente te informé, porque eras mi novia, que iba a hacer un viaje.
Remarqué la palabra “eras”.
-¿No me escuchaste? ¡Te dije que no lo hicieras!
-No soy de tu propiedad, tú no decides por mí.
-¿Qué? ¡Estás equivocado! Si quieres estar a mi lado, te bajas en el próximo puerto y vuelves inmediatamente.
Alejé el aparato de mi oído y lo miré.
-¿Me escuchas?
La voz de mi ¿Novia? Se escuchó a pesar de que alejé el celular.
-No voy a volver y…
-Si no vuelves vas a perder tu trabajo y nadie te va a contratar.
-¿Quieres que esté a tu lado por interés?
Ella tartamudeó.
-No… sé que me amas y que tomaste una decisión equivocada, te estoy ayudando.
-No voy a volver y mi decisión no fue equivocada.
-No tienes idea de lo equivocado que estás, me vas a pagar esto, tu trabajo…
-Renuncié a mi trabajo.
-¿Qué? ¿De qué piensas vivir? Yo iba a hacer que te asciendan, ibas a ser alguien.
-Soy alguien, soy una persona independiente que no se vende.
-Te vendiste por un viaje.
-Acepté un regalo de mi único pariente verdadero.
-Yo podría pagar 10 viajes como ese.
Me reí.
-Te hablo en serio.
-No lo niego, pero en ese caso si me estaría vendiendo y decidí no hacerlo, no me vendo y no me puedes comprar.
-Yo no te compro.
-Te crees mi dueña y cuando no puedes controlar la situación o mis decisiones, haces cualquier cosa para lograrlo y ya me cansé de esa actitud, lo nuestro se terminó.
-¿Qué? ¡No puedes cortarme! ¡No lo permito!
-Es mi decisión y no puedes hacer nada.
-¡Te juro que me la pagarás!
-¿Me estás amenazando?
-Tómalo como quieras, pero no vas a encontrar trabajo en toda la ciudad.
-Eres vengativa y manipuladora, piensas que soy de tu propiedad.
-¡Lo eres! ¡Sin mí no eres nadie! ¡Pretendí subirte a mi nivel y así me pagas!
-Un nivel dónde yo siempre sería tu perro faldero y dónde tu siempre me amenazarías si no cumplo con tus caprichos, gracias pero paso.
-No puedes dejarme, yo te amo.
-Lo lamento, esto se acabó, pasaste una línea cuando extorsionar a mi jefe para que se retractara de mis vacaciones.
-¿Te las dio? ¡Otro que me las va a pagar!
-Deja de vengarte de la gente, él me las negó, por eso renuncié.
-Te vas a morir de hambre sin mí y vas a volver de rodillas.
-No, no voy a estar con una mujer que pretende adiestrar hasta mis pensamientos y te pido que salgas de mi casa, que tengas una llave, no quiere decir que puedas meterte allí.
-¿Me sacas de tu casa y de tu vida?
-Exactamente.
-¡Esto no puede estar sucediendo!
Escucho, por el teléfono, ruidos que supongo que es ella arrojando mis cosas, todas las que están a mano, escucho algo que sueno a vidrio, trato de tranquilizarme, luego vería las cámara y la demandaría por vandalismo.
Lo puede pagar, es cierto, pero una denuncia en su contra, va a tener.
-¡Te voy a destruir!
Siguió gritando a través del teléfono.
Su familia tenía poder y podría quitar fácilmente la denuncia de asalto, pero la filmación de sus actos no se borraría.
Ellos creen que tienen comprados hasta a los agentes más temidos de la ciudad.
Considero que tienen mucho poder, pero no son intocables y siempre hay quién los pueda traicionar.
Pensando en esto, parecería que pertenecen a una especie de mafia local.
Voy a aceptar cualquier puesto en las empresas que tiene mi tío, entiendo que tal vez con este viaje también está demostrando poder económico, pero nada va a ser peor que volver a mi ciudad natal.
-¡Tengo mejores abogados que tú! ¡Tengo mejores abogados que Dios!
Seguía gritando, y yo ya no me inmutaba.
-Vete de mi casa.
Le dije con tranquilidad y corté.
El celular volvió a sonar, no dejó de hacerlo hasta que la bloqueé.
Miré las cámaras de mi casa y guardé las grabaciones en la nube, en mi celular y en mi computadora.
Cambié todas las contraseñas, porque estaba seguro de que mi ex novia, ahora sí, era oficial, sabía la contraseña de todas mis redes sociales y hasta bancarias.
Pasé el resto de la tarde ocupado con ese tema.
Sentí un alivio tremendo cuando terminé.
Me sentía libre.
Y con respecto a mi casa… supongo que terminaría por venderla.
Y mi auto… la filmación de sus rayaduras, las que ella hacía con una llave, hacía que me dolieran los ojos y que mi corazón se estrujaba de dolor e impotencia.
Mary Ann era una mujer destructiva.
Por eso no voy a volver a confiar en una mujer.
En un punto todas deben ser iguales.
Recordé a la bella chica que estaba en el comedor de la cubierta 8, voy a contactarla para divertirme un rato con ella, quizás el crucero resulte ser mucho más entretenido de lo que pensaba.
Cuando miré la hora eran las 8 de la noche.
Me duché y me puse una camisa lisa, color blanca pero informal y un pantalón de vestir, estaba vestido bastante más formal que al mediodía.
Estaba saliendo de mi habitación cuando James me indicó que esa noche sería la cena más íntima en la cubierta 10 y en la octava cubierta había un clima más familiar.
-Quizás se pueda entretener mejor en la cubierta de arriba, en la cubierta del primer piso, luego de las 23 hs la confitería es sólo para adultos, con música en vivo; en la 3° cubierta hay un casino abierto las 24 hs.
Sonrió y siguió informando.
-En el segundo piso hay un restaurante más formal, elegante y de gala, a la izquierda de ese restaurante cruzando dos pasillos, hay una sala de cine, aunque debo reconocer que esa actividad ha caído en desuso o al menos no es es tan visitada como en antaño.
-Muchas gracias.
Le contesté pensando en todos los entretenimientos que había.
Recordé las boutiques que vi apenas subí al barco y pensé que tendría que comprar un par de trajes formales por si terminaba cenando con alguna dama en ese restaurante.
Nuevamente recordé el rostro de esa mujer que vi al mediodía y que llamó mi atención.
Entré al restaurante de la novena cubierta.
Recorrí los rostros de las personas que estaban sentadas, lo hice lentamente, esperando encontrar a la bella carita de esa chica.
Al no ver su hermoso rostro, me senté mirando la entrada del restaurante.
Esa noche no la vi entrar; de todos modos, degusté la comida con tranquilidad.
Luego, aunque tenía sueño, porque la noche anterior apenas pude dormir un par de horas, bajé hasta el casino, solamente iba a tomar un trago y luego me retiraría a descansar.
Caminé por las máquinas tragamonedas, no había demasiada gente, supuse que muchos estarían cansados, era el primer día del crucero, todos arrancamos muy temprano y quizás por eso los pasillos del casino estaban despejados, sin embargo el lujo desbordaba y se apreciaba más, todo se veía muy exótico, la madera era impecable, por lo que deduje que era Teca, los candelabros eran de cristal.
Los camareros tenían en sus bandejas copas del mejor champagne.
Apreciaba todo lo que mis ojos veían, pero no me llamaba la atención el juego, no era de mis pasatiempos favoritos.
Me dirigí al ascensor, justo se estaba cerrando cuando me faltaban algunos pasos y fue cuando la vi dentro.
Esa mujer se destacaba entre todas las demás.
Por supuesto, el ascensor se cerró y yo no lo alcancé.
Pero en mi mente quedó la imagen de esa mujer dentro de su vestido rojo, ajustado y corto.
Sentí que el viento no estaba a mi favor esa noche, ya que no pude conseguir acercarme a esa mujer.
Tomé otro ascensor, que llegó casi inmediatamente al que se fue.
Lo tomé pensando en esa chica ¿En qué piso estaría?
Bajé a la cubierta que me corresponde, apenas doblé por el último pasillo, la puerta del Pent-house pegado al mío, se cerró, no llegué a ver quién entró en él, tampoco me interesaba saber quienes eran mis vecinos, supuse que sería una pareja, ya que lo normal no era viajar solo como en mi caso.
Entré a mi camarote y pensando en esa hermosa carita y en su espectacular cuerpo, me quedé dormido.
