Capítulo 7
-Correcto, el uniforme. -Sentado suave-, ¡dale el uniforme a la -chica de la calle-!- luego el entrenador ordenó una morena un poco más llenita que las demás .
-Pero, entrenador, ya no tengo uniforme-, dijo la niña confundida.
-¡De hecho, dale el tuyo!- exclamó el entrenador -Estás fuera de las Cheerios. Demasiada grasa inútil-, dijo con desdén .
La animadora se echó a llorar y corrió al vestuario llorando. Decidí seguirla y la encontré sentada en un banco todavía llorando. Colgando del casillero encima de ella había un uniforme nuevo e inmaculado.
-No necesito tu uniforme, me quedo con este-, le dije entonces, esperando consolarla y mostrando pena por su destino.
En respuesta recibí solo una mirada fulminante, y luego la chica se levantó para salir al pasillo enfadada.
¡Aquí, acababa de hacerme un enemigo sin querer!
Me cambié rápidamente, usando el uniforme rojo y blanco de Cheerios, y luego regresé al gimnasio.
-¡Tú, al lado de Santana!- El entrenador Sylvester me ordenó, señalando en dirección a la chica latina.
Tan pronto como me senté a su lado la escuché susurrar -Bienvenido al Infierno- con una sonrisa malvada que me hizo temblar.
