Capítulo 4
Cuando por fin llego a la puerta de la finca de mis padres, después de unos cuarenta minutos, introduzco la contraseña en el pequeño teclado y, al entrar, conduzco por el camino de entrada curvo. El exterior es principalmente de ladrillo y hay muchas flores. Es evidente que mi madre se asegura de que la casa esté en perfecto estado.
Ver el coche de mi padre aparcado en la entrada me toma por sorpresa.
Sí, es su casa, pero apenas está allí los domingos. ¿Por qué está aquí?
Mi padre no suele estar en casa. O está en el trabajo o se acuesta con alguna de sus putas. O ambas cosas, según cómo lo mires.
Camino hasta la puerta que los guardias abren permitiéndome entrar. - Bienvenida de nuevo Sra. Santillán . - Dicen ambos en voz baja.
Asiento mientras entro en el gran vestíbulo que tiene una lámpara de araña que atenúa su luz sobre mí y una de las mucamas amablemente se ofrece a llevar mi chaqueta y mi bolso.
Después de eso empiezo a dirigirme hacia la cocina en busca de mi madre.
A mi madre le gusta cocinar y es muy buena cocinando. La mayoría de las veces cocinaba con las criadas o sola.
La cocina siempre estaba grande y ordenada. Incluso mientras mi madre cocina, se asegura de limpiar sobre la marcha.
-¡Valeria ! - grita mi madre mientras entro en la cocina.
Definitivamente diría que heredé mi pelo rizado de mi madre y mis ojos. Aparte de eso, es de mi padre de quien heredé la mayoría de mis rasgos.
Mi madre me tuvo cuando tenía diecinueve años y mi padre treinta.
Inmediatamente camino hacia ella y la abrazo. - Hola, ¿cómo estás, mamá? - digo sonriendo.
A veces le hablo español a mi madre, pero también le hablo inglés. Lo mismo le pasa a mi padre. Puedo hablarle itálico, pero la mayoría del tiempo hablo principalmente inglés.
Cuando tenía quince años ya era capaz de hablar doce idiomas.
Mi padre creía que me sería útil aprender diferentes idiomas de todo el mundo para poder comunicarme con distintas personas para hacer negocios.
Diría que hablar varios idiomas es muy útil. Me ayuda a conectar mejor con la gente cuando hablo un idioma con el que se identifican.
- Estoy bien, ¿cómo va el trabajo, mariposa? ¿Tu padre te está haciendo trabajar demasiado? - Dice ella.
, ¿ cómo va el trabajo, mariposa? ¿ Tu padre te hace trabajar demasiado ?
Mi mamá siempre me llama mariposa, dice que represento una porque traigo alegría a su vida.
- El trabajo va bien, y no, papá no me hace trabajar demasiado, aunque es muy cansador. - Digo respondiendo y mirando hacia un lado.
No mentía, la verdad. Esta semana ha estado llena de acontecimientos y papá me da muchísimo trabajo, además de que hay muchas reuniones en un día.
¿Alguna vez tendré un descanso?
- Bueno, todo irá bien, solo no te esfuerces demasiado. - Dice mientras revuelve la ensalada que ha preparado.
Suspiro. - Lo sé. - Añado murmurando.
Mi mamá sonríe. - ¿ Estás saliendo con alguien? - Dice mirándome con los ojos muy abiertos y sonriendo. - Hay muchos hombres guapos en Puerto Bruma. - Continúa.
Solté una carcajada.
No me gustaban las citas. Bueno, sí, las tuve antes y sí, tengo sexo, pero no tan a menudo. Mis estándares son muy altos y estoy orgulloso.
Una mujer debe querer lo mejor para ella y debe querer un hombre que la trate como ella debe ser tratada.
No al contrario.
- No madre, yo no dependo de un hombre para mis necesidades, el único hombre que necesito en mi vida es el dinero. - respondo.
Siempre me ha gustado el dinero. Toda mi vida me han enseñado todo lo necesario para ganar dinero.
Ella se ríe. - Está bien mariposa, sólo estás diciendo eso ahora, pero pronto te enamorarás de alguien que te amará incluso más de lo que te amas a ti mismo. - dice ella significativamente.
Que alguien me ame más de lo que yo me amo es imposible.
- Sabes que te quiero madre, pero eso que dices nunca pasará, y si pasa, no será pronto. - Le explico.
—Eso dicen todos, las criadas ya pusieron la mesa afuera para que puedas ir. Ah, y tu papá nos acompañará a cenar con su asistente, Elisa. —Riendo de nuevo, dice.
Ella dijo sus palabras tan rápido que no quería que yo escuchara lo que acababa de decir, a pesar de que acababa de soltarme una bomba.
¿Por qué su asistente estaría cenando con nosotros en casa? ¿No se supone que debería estar trabajando y quedarse allí?
-Mamá.- Digo en tono serio bajando la mirada y poniendo mi mano sobre su brazo .
-Valeria , no es así.- Dice en voz baja con una suave sonrisa.
Mi madre siempre me lo dice. Siempre me dice que no es así , cuando es muy así.
¿Qué clase de hombre traería a una de sus amantes a sentarse a la mesa con su esposa y su hija?
—Sí , lo es, madre, tú lo sabes y yo también. Sigue negándolo, pero sabes que siempre será así. Solo si lo permites. —Digo , saliendo furiosa de la habitación.
Desde que era más joven, siempre fue obvio que mi padre tenía muy poco respeto por mi madre, pero esta vez no solo la está faltando al respeto a ella sino también a mí al invitar a una de sus pequeñas putas a cenar con nosotros.
Mientras salgo de la cocina y recorro los pasillos, mis ojos se posan en un cuadro con mi padre, mi madre y yo.
Un cuadro que parece tan perfecto pero no representa algo perfecto.
Pongo los ojos en blanco pero me llama una voz que parece ser la de un padre. -Valeria . - Dice mi padre con firmeza como siempre lo hace.
Y justo ahí, apareció el problema.
