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La Nueva Esposa de mi Marido (COMPLETA)

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Isa Montes
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Sinopsis

Sasha una mujer que perdió todo cuando su padre falleció, ya que su madrastra y media hermana la odiaban tanto que sólo dejándola en la calle tuvieron satisfacción. A veces el destino es tan caprichoso que nos pone en situaciones difíciles y sólo podemos enfrentar las dificultades

el amor después del matrimonioChica Buenabrecha de edadCEORomántico

1. No ¿Qué aré?

Mi nombre es Samanta, quizá se pregunten ¿no era Sasha la protagonista? y es verdad, pero seré yo quien les cuente está historia.

Nombre Samanta Martínez, hija única y heredera de una de las empresas más prominentes en el mundo, Fantasy, esposa De Jacob Martínez, quien es CEO de dicha empresa y el amor de mi vida.

Tuve una vida donde lo tuve todo, desde lo material hasta lo sentimental, porque fui amada por todo el mundo sin restricciones y me casé con el amor de mi vida, pero a veces el destino decide que tu vida debe de cambiar, pero a mí me puso fecha de vencimiento, ¿qué quiero decir con esto? pues.... mejor empecemos con la vida de Sasha, deben de conocer a la protagonista de esta historia.

Hace más de 20 años atrás

Una noche tranquila de invierno, el cielo se llenó de nubes y pronto empezó a nevar, y de una casa de lujo una mujer fue sacada a la fuerza por varios hombres, dicha mujer fue golpeada hasta casi morir, pero un hombre la encontró y se la llevó consigo. Esta mujer dejó atrás a una hija.

Más de veinte años después, justo la misma noche igual de tranquila y empezando a nevar, una voz de una mujer rompió el silencio y tranquilidad.

—¡¡Papá!!... No no... Despierta por favor despierta —gritaba Sasha a todo pulmón, cuando su padre dio el último aliento, el rostro de la mujer estaba bañado de lágrimas.

Los sirvientes entraron al escuchar los gritos de la hija de su señor Carlos Herrera, Sasha era la encargada de cuidar día y noche a Carlos las últimas semanas por petición de su padre quien sospechaba que su mujer lo mataría antes sólo por tener por fin su dinero.

Nancy llegó, y al ver a su esposo muerto sólo sonrió, por fin obtendría la compañía Herrera y podría sacar a Sasha de sus vidas.

—Llévense el cuerpo para celebrar su funeral lo antes posible —dijo la mujer y se dio media vuelta para ir de nuevo a dormir con tranquilidad.

Sasha no quería dejar el cuerpo de su padre, pero dos hombres la separaron del cuerpo, pero cuando la soltaron, recordó las palabras de su padre y tomó su celular y marcó un número, y antes de que contestara dijo:

—Señor Castro, Soy Sasha la hija de Carlos Herrera, él falleció.... Me dijo que se hiciera cargo de él y que hiciera lo que le pidió.

—Bien.

Fue todo, la llamada se cortó y Sasha se recostó en la cama donde antes había estado su padre. Para no hacer que la gente sospechar, Nancy dejó que su hijastra estuviera en el funeral.

—La chica se ve tan desconsolada... a diferencia de Nancy y Berenice...

—Ella es la hija del primer matrimonio y el hombre era su única familia...

—También escuché que la familia Herrera no la quiere.... pobre chica...

Eso a fueron de los pocos rumores en el velorio, los cuales amargaban el corazón de Nancy y Berenice, en el cementerio todo fue como debía un funeral normal, pero al llegar de vuelta a la mansión, Sasha fue sujetada por dos hombres vestidos de negro.

—¿Qué hacen?...

—Sasha ahora que tu padre no está, no te quiero cerca, y esta casa me pertenece, así que no eres bienvenida.

—Pero... —los ojos de Sasha se llenaron de más lágrimas, tantas que corrían por su cara sin que pudiera detenerlas al igual que las palabras se le quedaban en la garganta.

—¿Eres tonta?... ¿No escuchaste a mi madre? —dijo con desdén Berenice—, sabes perfectamente que sólo estabas aquí por papá y no podíamos echarte porque él no lo permitía pero ahora todo es nuestro.

—Mi ropa...

—Te irás con sólo lo que llevas puesto, no mereces nada —dijo con odio Nancy y movió su mano, por lo que los hombres se llevaron a rastras a Sasha y la arrojaron a la calle, la pobre chica se quedó llorando por varias horas sobre la banqueta. Cuando se pudo recomponer, pidió un taxi por la app y le dio la dirección del apartamento de su novio. Él le había dicho que ella podía ir cuando quisiera y le dio la llave para así hacerlo aunque ella jamás lo había hecho en todos estos años.

Cuando llegó al apartamento, supo que no estaba su novio en la ciudad, ya que no lo había podido localizar para decirle que Carlos había muerto. Pasaron unos días y tomó la tarjeta que una vez le había dado su padre y compró un par de cambios de ropa, ya que tenía que conseguir un trabajo, y aunque estaba tan triste por la muerte de su padre y a Jaime no lo había podido localizar, tenía que enfrentarse a su nueva realidad, tenía que estar fuerte y más aún porque por fin no tenía que soportar a su hermana y madrastra, al fin era libre de ellas, pero lejos estaba de la realidad, porque esas dos mujeres aún la querían ver sufrir más.

Era víspera de día de Reyes cuando caminaba por las calles de la ciudad para entregar currículum y también se celebraba justo ese día a las enfermeras, había tenido estudiada esta carrera ya que su padre estaba enfermo y quería atenderlo, aunque en realidad su carrera era de chef y siempre le había gustado cocinar aunque su madrastra y hermana le dijeran que era la peor cocinera, ella sólo se esforzaba cada día más hasta que se convirtió en una de las mejores chefs, pero dejó su empleo cuando su padre pidió que lo cuidara ella.

Sasha estaba fuera de un hotel donde estaban contratando chef, pero sólo pudo dejar su currículum y le dijeron que la llamarían para la entrevista, en otros lugares le dijeron que ya habían contratado al chef, a Sasha no le parecía extraño, por la tarde fue donde está su amigo y compañero José.

—¿Sushis como estás?

—Mucho mejor, no te preocupes —forzó una sonrisa como lo había hecho todo el día

—Mmm no te creo, pero es bueno que me visites.

Sasha le contó lo sucedido después del entierro cómo la sacaron de la casa. José estaba enojado como nunca.

—Esas malditas mujeres, pero también eres una Herrera y tienes derecho a quedarte hasta que se lea el testamento de tu difunto padre.

—No importa, José.... Yo estoy mejor si no están cerca de mí, además, la familia Herrera no me quiere desde que ella se fue —Sasha no pronunciaba la palabra mamá, porque se le dijo que ella la había abandonado y se fue con otro hombre.

—Sushis lo siento no quería... —luego suspiró y se hizo el enojado sólo para cambiar de tema—, estoy enojado contigo mujer... ¿por qué en lugar de venir aquí, fuiste al apartamento de Jaime? Sé que es tu novio, pero nunca está cuando lo necesitas o se va sin decirte más que sólo un lo siento me tengo que ir.

Sasha miró a un lado con tristeza y apenada porque José tenía razón, pero ella amaba a Jaime y él a ella, así que no tenía por qué sudar de él, aunque en los últimos meses sólo lo ha visto de vez en cuando casi hasta parece que ella es soltera sin algún compromiso.

—Venga que no quiero ponerte más triste... —José la abrazó con ternura, amaba a Sasha con todo su corazón, era la Hermana que le hubiera gustado tener, ya que ella lo aceptaba como era.

Siguieron hablando pero tratando de dejar afuera los malos ratos y sobretodo los tristes como hablar de Carlos, eran las 10 cuando Sasha fue llevada por José y su novio Carlos, se despidieron de ella y no se fueron hasta que ella entró al edificio, o eso pensaba Sasha porque sólo avanzaron un poco y se quedaron al ver que había luz en la ventana del apartamento de Jaime.

Sasha entró en el edificio y tomó el ascensor, recargó la espalda en la pared, en lo que llegaba a su piso, salió y al abrir la puerta del apartamento notó que la luz estaba encendida y no sólo eso había olor a comida.

—¿Jaime regresó? —al principio sólo se lo preguntó a sí misma y enseguida se puso feliz porque había regresado su amado Jaime, corrió con esperanza hacia la habitación donde quizá estaba Jaime, al acercarse no escuchó los ruidos de fondo y abrió la puerta sin previo aviso, sólo quería ver a Jaime y estar entre sus brazos y que la consolara, pero lo que se encontró fue a Berenice desnuda gimiendo sobre Jaime y este acariciando sus senos.

—¡JAIME! —Sasha no pudo evitar gritarle. Este al escuchar a Sasha volteó a un lado sólo para asegurarse que era la voz de Sasha y no una alucinación.

—¡Sasha!

—¡Hermana!

Ambos se sorprendieron y luego sonrieron al mirarla. Sasha no comprendía porque ambos sonrieron, ya que se imaginaba a Jaime pedirle perdón o tratar de explicar lo que estaba sucediendo.

—Mi querida Sasha, ¿quieres unirte a nosotros? —preguntó descaradamente Jaime con una sonrisa. Sasha negó con la cabeza aún shock y con lágrimas.

—Entonces vete —gritó con impaciencia Berenice—. ¿no ves que estamos disfrutando de un buen sexo? —y como si no estuviera Sasha, Berenice empezó a mover las caderas para seguir con el acto sexual,

Sasha sólo retrocedió y salió corriendo, no supo en qué momento llegó a la calle pero si se asustó cuando alguien la jaló del brazo.

—Sasha te estaba hablando, ¿porque estás así?

—Ja.. Jaime y...y Be...Berenice —sólo tartamudeaba Sasha esos nombres y no se entendió, y cómo pudo José la subió al auto donde Sasha se hizo bolita.

—Maneja a casa, Carlos.

—¿Estás seguro?... ¿No será mejor llevarla al hospital?

— No, en casa tengo un calmante o quizá sea mejor ponerle un sedante para que se tranquilice.

José tuvo que ponerle un sedante al final porque Sasha no le respondía, pues en su mente sólo estaba aquella imagen de su hermana y su novio. Al hacer efecto el sedante, ella se quedó dormida y dejó el mundo real para irse al mundo de los sueños.

Cuando Sasha despertó pensó que todo había sido una pesadilla, pero al ver que no estaba en su habitación en la mansión Herrera o en la del apartamento de Jaime, ella se soltó llorando.

—¡Oh mi Sushis no llores! —dijo con tristeza José al entrar y ver a su amiga en un mar de lágrimas y se sentó a su lado sobando su brazo—. Sushis, Jaime es un idiota que jamás te valoró, y eres mucha mujer para él.

—Debí de darme cuenta que algo andaba mal

José quería decirle que nadie lo vio pero a él nunca le agradó Jaime, además de que en los últimos meses ambos estaban distanciados, él por su "trabajo" y ella siempre es un poco distanciados de las personas aunque las ame con todo su corazón, nunca dirá que necesita estar a su lado.

—No te culpes a ti misma ojitos, Jaime tiene toda responsabilidad porque cuando una persona ya no quiere estar con la otra, simplemente se debe decir y no hacerla sufrir así.

Sasha entendía el punto de José pero aún no le contaba lo sucedido.

—José yo.... —ella comenzó a llorar y le contó lo que vio y lo que le dijeron.

—Ese maldito y esa zorra cómo se atreven a burlarse de ti de esa manera —José se levantó para ir a darles una lección, pero Sasha lo detuvo.

—No vallas, te meterás en problemas, Jaime es el hijo del dueño del hospital donde trabajas y además ya no soy la hija de la familia Herrera, porque mi padre murió, sabes que te harán lo que sea para dañarte incluido quitarte la licencia médica.

José sólo apretó las manos, Sasha tenía razón y él aún no tenía una reputación digna como para que pudiera ofender a la familia Herrera y Meier.

—Bien... pero ojitos, debemos ir por tus cosas.

Sasha negó con la cabeza: —Aquí tengo ropa y mis documentos, no necesito nada más, por favor no vallas por problemas.