Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Capítulo 1

Tengo este ritual. Todos los miércoles, haga el tiempo que haga, Beth, Sara y yo nos vemos. En parte porque necesitamos charlar, en parte porque necesitamos saber que ha pasado la mitad de la semana y luego todo debería ir cuesta abajo hacia el fin de semana.

En estos dos años, es decir, desde que empezamos, nos hemos visto en nuestros apartamentos, en bares, pubs, locales de comida rápida, hospitales, restaurantes, cines, parques, en conciertos, exposiciones de arte, centros comerciales.

No importa dónde ni cómo, lo importante es vernos.

Todos nuestros padres viven lejos, nos mudamos para asistir a la universidad, allí fue donde nos conocimos, así que nos convertimos en la familia del otro.

Hace cuatro semanas tuvimos nuestra reunión del miércoles en mi nuevo apartamento, lleno de cajas de mudanza y poca comida. Hoy tengo otra noticia que contarles a mis amigos, recién llegada de esta tarde.

Estoy tan emocionado como un niño, porque finalmente después de tantas oportunidades laborales horribles y mal pagadas, me llevaron a modo de prueba en una de las empresas más atractivas de la zona. Al principio buscaba trabajo cerca de donde vivía antes, pero al final decidí irme a vivir a otro lado, casi en medio del campo y ampliar mi búsqueda. Tuve suerte, quién sabe, tal vez las cosas empiecen a mejorar para mí también.

Decidimos encontrarnos en un pub cerca de la casa de Beth, donde yo vivía hasta hace poco, por conveniencia. Ella trabaja muchas horas extras en el trabajo, así que decidimos ponérselo más fácil. De hecho, cuando llega ya encuentra patatas fritas y una cerveza light sobre la mesa.

- ¡ Gracias chicas! - comienza sentándose y al mismo tiempo se quita la chaqueta, arriesgándose a volcar su silla contra un chico sentado en la mesa de al lado.

Nos echamos a reír por su falta de agilidad, antes de que ella nos mire y se siente tranquilamente, como si nada hubiera pasado.

Tomo un sorbo de cerveza y luego se lo digo. - Chicas - las llamaré - Encontré trabajo. Un buen trabajo, quiero decir. -

Sara me mira con una mirada escéptica, dado que últimamente no me han ofrecido tareas que quería, mientras Beth comienza a aplaudir sonriendo. - ¡ Era hora! - exclama.

- Escuchemos - dice entonces Sara - ¿dónde esta vez? -

- En Morris. -

Ella levanta una ceja, impresionada. Sabe que sólo hay dos empresas químicas con precios razonables en la zona y también sabe que he estado intentando conseguir un trabajo allí desde que me gradué.

Una de las empresas es química farmacéutica, la otra, de perfumes y cosméticos.

- ¿ Investigación y desarrollo? - pedido.

- Casi. Calidad - digo con una sonrisa. Estaré dos semanas a prueba y si todo va como espero me harán firmar un contrato de duración determinada por un año.

- ¡Así que esta noche celebremos! - exclaman a coro después de mirarse.

- Vamos, entonces tengo que conducir - protesto débilmente, pero ya no me escuchan, hacen un escándalo para llamar a la camarera y que me traigan más bebidas.

Los obligo a ofrecerme más patatas fritas, para amortiguar un poco de ese alcohol que estamos bebiendo, mientras el lugar se llena de gente. No pensé que habría tanta acción a mitad de semana, pero estoy de humor para celebrar y después de unas copas me encuentro bailando en la mesa con Beth.

Todos a nuestro alrededor se divierten y yo me muevo al ritmo de Pressure de Muse, incluso fingiendo tocar la guitarra, haciendo reír a las chicas.

Sara me baja para presentarme a un chico con el que ha estado hablando durante unos minutos, pero él no es mi tipo, nadie lo es estos días, así que le agradezco su interés pero le digo que no estoy de humor.

Intento subirme a la mesa otra vez, pero de repente el taburete parece inestable, así que me conformo con permanecer en el suelo, junto a Sara.

Me inclino hacia atrás, intentando dejar pasar a la camarera con una bandeja llena de cervezas y termino encima de un chico.

Riendo, me vuelvo a poner de pie y me doy vuelta para disculparme, pero él no lo acepta, al contrario me sonríe y me dice que puedo terminar encima de él cuando quiera. Si miras de cerca es lindo, casi...

- Soy Connor – dice dejándome asombrado. Es un nombre inusual por estos lares, pero... le sienta bien. Le estrecho la mano, pero justo cuando estoy a punto de presentarme, algo, o más bien alguien, cae encima de mí, amenazando con hacerme caer.

Cuando me doy vuelta, Beth está aferrada a mis hombros como un koala, luchando por mantenerse erguida.

- Oye – nos dice con una gran sonrisa a mí y a Connor.

- Oye... Beth, ¿verdad? - él pide. Ah, pero entonces se conocen...

- ¡ Exacto! ¿Cómo está yendo? - dice con demasiado entusiasmo. Me lleva un tiempo, pero finalmente lo consigo. Este podría ser el colega que busca mi amigo, pero tengo que investigar.

- Oye, ¿ustedes dos se conocen? - pregunto, curioso.

- Sí, trabajamos juntos. Bueno, más o menos, ¿tengo razón? - le pregunta.

Ella ya está sonrojada hasta las puntas del cabello, haciéndome reír a carcajadas. Un par de chicos me miran y luego se acercan.

- Bonita camisa - dice el más atrevido. Me miro, mi camisa de cuadros rojos y negros, medio abierta. - Gracias - respondo mecánicamente. Me gusta menos que Connor, físicamente, pero parece que el moreno que se presentó hace un rato está ocupado hablando con Beth, así que estoy feliz con eso.

Sara se une a nosotros y se presenta. El que me felicitó te hace una radiografía precisa, pero no lo culpo. Rubia, ojos azules y lápiz labial rojo intenso, es alguien que destaca. Ella compensa su baja estatura con mucho atractivo sexual y atrae a los hombres como las abejas a la miel.

- Sois fantásticas chicas - dice recuperándose - Soy Patrick, ¿cómo os llamáis? -

Estoy tentada de darle un nombre falso, pero luego decido no mentir. - Elvina – digo levantando la mano aún sosteniendo el vaso, ahora vacío.

- ¿Puedo ofrecerte una bebida? - pregunta, mientras los que creo que son sus amigos se asoman por encima de su hombro.

- ¿Entonces estaremos endeudados? - pregunta Sara con picardía. Obviamente ya ha descubierto adónde quiere ir.

- Bueno - dice con una sonrisa - podrías pagar tu deuda haciendo que te llevemos a casa - dice, incluyendo también a sus amigos, que ahora se dan codazos y nos observan, curiosos y un poco inquietantes, por muy borrachos que estén. .

- Lo siento, pero ya tenemos un viaje a casa - responde Sara por los dos y sin previo aviso me da un beso en la boca, para luego voltear hacia Patrick y sus amigos con una sonrisa de satisfacción.

La miran estupefactos, aunque yo intercepto un par de miradas curiosas y pícaras.

- Lo siento Patrick, estuvo lindo - digo volteándome y tomando a Sara del brazo.

Recuperamos a Beth, que todavía está hablando con Connor, y le decimos que es hora de irse. Cuando los niños empiezan a estar demasiado borrachos como para mantener las manos quietas, la tasa de encontrarse con alguien que está buscando problemas y no acepta un no por respuesta generalmente se dispara.

Lo siente, estoy seguro de que le gustaría quedarse y hablar con su colega, pero por esta noche tendrá que conformarse. Ella nos mira y basta una mirada para entender, luego sonríe. - Lo hiciste de nuevo, ¿no? - le pregunta a Sara más que a mí.

Limpio el lápiz labial que definitivamente queda en mis labios, mientras Sara adopta su pose inocente, como yo la llamo, y bate sus largas pestañas.

Connor nos mira como si fuéramos extraterrestres y Beth se apresura a explicarle: - Cuando quieren cortar la relación con alguien que les molesta, de vez en cuando... bueno, se besan. ¡Pero no son lesbianas! - especifica, mientras siento que me sonrojo. Beth realmente no tiene talento para contar cosas.

Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.