Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Capítulo 3

En estos casos, ya nada me parece real y quiero que siga siéndolo para siempre. No hace falta pensar mucho ni preocuparse por los demás. O sea, nada. ¿Te imaginas poder quedarte así para siempre? Si la vida fuera más justa, sería más fácil, pero hasta que eso pase, me conformo con creer que las cosas van a mejorar.

Después de dar vueltas un buen rato, llegamos al punto de encuentro. Tengo las piernas como gelatinas al salir del coche, porque he estado sentado tanto tiempo.

—Qué ganas de volver a hacerlo —dije, sonriendo cuando vi a Alejandro y Mariana salir del coche. Me pongo a mirar la hora en el móvil—. Oye, ya es un poco tarde, ¿sabes? Oye, tengo que irme a casa, ¿vale?

Oye, ¿podrías quedarte un poco más? —Alejandro me hace esa cara de — perrito pero, por desgracia, le digo que no con la cabeza. —No, no lo conoces a él —digo, y me río solo para que él mire hacia otro lado. Siento cómo se tensa solo por la mención de mi padre.

¿Por qué dije eso? Debería haberme callado.

—Oye, ¿qué te pasa? ¿Por qué estás asustado? Su padre es un encanto. Mariana lo miró de arriba abajo y se rió de él.

la verdad, no quería montar un pollo entre ellos dos.

—Ya me voy —le dije, le di un beso rápido y abracé a Mariana una vez más, antes de volver a casa.

¡Por fin llegué a la puerta de mi casa! Saqué la llave del bolsillo y abrí la puerta.

—¡Estoy en casa! —exclamé, feliz. - Me pongo serio cuando oigo hablar en la cocina mientras entro.

Mi papá estaba sentado a la mesa con tres personas que no conocía cuando me quité los zapatos y me fui a la cocina.

—¡Ah, no sabía que había gente invitada! —Hablo con ansiedad—. Oye, Sr. y Sra. Restrepo, esta es mi hija pequeña, Valentina Gómez. —Pues me los presenta. Espera, ese apellido…

—Este es tu hijo, Juan David Restrepo —me dijo.

Me puse tensa al oír ese nombre. Resulta que Juan David Restrepo estaba en nuestra casa, sentado en nuestra mesa.

Lo vi una vez en una reunión de negocios de mi papá; solo eso, una vez nada más. O sea, da miedito. ¿Sabes qué se dice por ahí sobre él? inquietantes.

Me pregunto si no me convertiría en un monstruo como los demás que me juzgan si yo los juzgara. Ni siquiera lo conozco en persona, así que igual no es tan frío como parece.

Escondo mis nervios detrás de una sonrisa falsa. - Me alegra mucho conocerte. -Voy a tratar de que mi corazón lata menos, pero no es fácil.

Este hombre es un peligro total, ¿sabes? Me alejé de mis pensamientos, lo cual no es algo bueno, Valentina. Por favor, no me juzgues. Tengo que intentar convencerme, aunque una parte de mí todavía le tiene miedo.

¿Por qué están aquí?

Ni siquiera me di cuenta de que estaba allí parado como un completo idiota congelado hasta que mi padre me señaló: - La familia Restrepo nos está echando una mano con una tarea de ahora mismo. - Mi padre lo dice rapidito, como si leyera mi mente.

Pues mira, lo que hago es sentarme y pedir perdón mientras busco a mis hermanos. Después de buscar un buen rato, ¡por fin los encuentro en el patio trasero, todavía entrenando!

Sonrío y me acerco a ellos. —¿Qué tal la misión? —pregunto yo, con interés. —Estuvo bien —dice Samuel, con una navaja en la mano. Es igual de mayor que yo, pero me da un miedo tremendo.

—Le matamos —dice Alejandro, antes de que su hermano mayor, Juan Pablo, pueda responder.

—¡Calla, por favor! ¡Hola! Me llamo Valentina. —Dijo en voz baja, con una cara de pocos amigos, entendiendo lo que quería decir—. Matar gente me da asco, pero no tienes que tratarme como si fuera un bebé. —Oí a Samuel suspirar—. ¡No, no! ¡Qué va! Pues mira, lo que dijo fue que lo matamos, como si lo hubiéramos hecho bien. —Ja, ja, ja. Me parto de risa con su mentirijilla, asintiendo con la cabeza porque no me apetece hablar.

—Vale, genial. —Los oigo suspirar de alivio, qué bien, a ver si es verdad. Entiendo que estén cansados. —Valentina, ya es la hora de dormir. Mañana será un día largo, ¿vale? —Dice Juan Pablo, como si estuviera reventado. Pues nada, me pongo a hablar un rato con ellos, pero ya me piro, porque no me parece bien quedarme a solas con ellos.

Entonces escuchó ese nombre… y se le heló la sangre.
Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.