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Capítulo 4

Tiene un maquillaje fino, su cabello es oscuro y recogido en un moño que sin duda es mejor que el mío y por lo que veo lleva un vestido verde con mangas de tul.

Él mira hacia arriba cuando llegamos, sonriéndole a Eric, haciéndome tambalear.

Me mira por un momento, apretando mi mano con más fuerza antes de soltarla. Mientras tanto, la mujer se ha levantado y, aún sonriendo, va a abrazar a mi compañero, mientras yo quedo ahí congelado sin saber qué hacer. Eric ciertamente no me habló de otro restaurante. sin embargo, no parece sorprendido de encontrarla en nuestra mesa.

- ¡ Estás cada vez más hermosa! - exclama la mujer abrazándolo y besando sus mejillas, luego dirige su atención hacia mí, inspeccionando mi figura. Me siento incómoda, comparada con ella parezco una chica aburrida tratando de ser elegante, mientras se nota que ella está en su entorno. - ¿Tu serías? - pregunta con curiosidad.

También siento una pizca de hostilidad y miro a Eric. No parece molestarle el hecho de que la mujer todavía tenga su mano en su brazo, así que me armo de valor y trato de sonreírle. - Buenas noches, soy Elvina. - Me gustaría presentarme como su novia, pareja o algo así, para afirmar que es mío, pero tengo miedo de parecer uno de esos adolescentes celosos que hacen berrinches, así que simplemente me presento.

- Que hermoso nombre, soy Erika. Eric, ¿no le hablaste de mí? - le pregunta entonces sorprendida al chico que está entre nosotros.

- No, pensé en dejar que fuera... una sorpresa - dice y parece avergonzado.

- ¡Ay, qué chico más travieso! - lo grita y siento que soy excesivo. ¿Qué sentido tenía invitarme a pasar el fin de semana con él si sabía que se suponía que la conocería? Empiezo a sentirme incómodo y miro a mi alrededor, tratando de recordar la salida del restaurante.

- ¿Elvina? - Eric me llama la atención, pero no sé si mirarlo a él o a ella. - Esta es mi madre. Mamá, está con mi novia – dice haciéndome hundirme. Es su madre.

Intento recomponerme mientras la miro de nuevo, buscando similitudes entre ellos, pero todavía solo veo a Alan cuando miro a Eric.

- Sentémonos - dice con total naturalidad.

Observo en silencio el intercambio de bromas entre los dos, quienes evidentemente no se ven desde hace tiempo y al escucharlos me doy cuenta de que Eric me llevó a conocer a su madre. Y él no me lo había dicho. Tal vez no esté bien vestida, tal vez debería hacerle preguntas, unirme a la conversación, no lo sé. Nunca conoció a los padres de Mir a pesar de que vivíamos juntos, porque ellos no querían irse de Rusia. Con los chicos con los que salí antes de Mir no fue nada grave y ni siquiera pensamos en conocer a sus respectivos padres. Conozco a Alan por necesidad, pero Erika... el hecho de que Eric quisiera que la conociera es realmente importante para los dos.

Me quedo en silencio cuando llega el momento de ordenar, porque Erika e Eric ordenan para los tres, así que solo tengo que asentir. Después de casi diez minutos, parecen darse cuenta de que me están ignorando y se vuelven hacia mí.

- Tienes que disculparnos Elvina, pero hace meses que no nos vemos y por teléfono, bueno no es como vernos en persona, ¿no? - dice Erika. - Por supuesto, señora. Si Eric me hubiera avisado podría haberme quedado en el hotel, así habrías tenido tiempo de sobra – respondo un poco molesto.

- ¡ Pero quería conocerte! - exclama entonces. - Fuiste el primero en hacerle frente en años y estoy seguro de que mi exmarido no está contento de que el hijo pródigo ya no siga sus instrucciones al pie de la letra. -

- Oh, en realidad Alan me dijo que Eric finalmente está interesado en alguien como yo. Que estaba preocupado porque se había obsesionado con cierto tipo de mujer. -

- ¡ Qué hipócrita! ¡Él me empujó a hacerlo! - suelta Eric interrumpiéndome.

- ¿También te empujó hacia las dos secretarias que estaban delante de mí? - Pregunto en voz baja para evitar llamar la atención.

Inhala y frunce los labios. - Bueno, creo que eso es lo que quiso decir. -

- ¿ Y cuándo te habría dicho estas cosas? - pedido.

- Cuando me dijo que habían encontrado a su nueva secretaria y que podía ir al laboratorio para comenzar el traspaso con el Doctor Severin - le explico.

- No me lo dijiste - me acusa. - No me pareció importante. Y luego te enojas cada vez que se habla de tu padre – respondo.

Erika sonríe ante nuestras discusiones, mientras Eric sigue hablando. - Es sólo porque anda contigo, ¡maldita sea, te invitó a almorzar! ¡Dos veces! -

Parece un niño enfurruñado, pero no quiero dejarle el punto. - Tres. Al último le dije que no para no enojarte. -

Aprieta el puño mientras abre los ojos. Erika toma la palabra, tratando de calmar los ambientes y explicándole a su hijo que para alguien acostumbrado a tener el control, Alan evidentemente entendió que había algo diferente en mí a comparación de las otras chicas lo que atraía la atención de Eric y por ende su curiosidad.

- Eric, la última vez que parecías dos gallos peleándose por un gallinero, fue vergonzoso – le espeto. - ¡ Porque tenía que entender que tenía que dejarte en paz! -

- Pero si te dijera eso… ¡oh, escucha, haz lo que quieras! - digo suspirando. No quiero discutir con él delante de su madre.

Erika por su parte, puedo ver que intenta no reírse, pero con dificultad. -¿Siempre son así ustedes dos? - pregunta, pero mientras él dice que no, yo digo que sí, haciéndola estallar en carcajadas.

- Lo siento – dice cuando deja de reír – pero eres la primera chica que me presenta Eric después de Eleonor y tengo curiosidad. ¿Dónde vive? ¿Qué estudiaste? -

Registro ese nombre, asociándolo con la chica de la que Eric estaba enamorado, la que lo engañó con su padre, antes de centrarme en lo que me pidió.

- Oh, antes vivía en la ciudad, pero ahora vivo en un pueblo pequeño, o mejor dicho en el campo en las afueras de un pueblo pequeño a media hora en coche de la ciudad - le digo, porque no Creo que lo sé, no tendría sentido decirle el nombre del pueblo.

- Soy licenciada en química, por eso postulé a Morris – digo empezando a hablar de nuevo.

- ¿ Y no quedó inmediatamente deslumbrada por mi hijo, como los demás que le precedieron? - solo tiene curiosidad, no escucho ironía en sus palabras. - Bueno, la primera vez que me vio – digo mirando a Eric, quien frunce los labios – me preguntó si no me había comido a la secretaria y luego me despidió. -

Los ojos de Erika se abren de par en par, volviéndose hacia su hijo con una expresión de reproche que me hace querer volver a ser mi yo adolescente e ir a ordenar mi habitación. No quiero estar en su lugar.

- Estoy segura de que te eduqué mejor que eso, joven maestro - lo regaña. - Pensé que era idea de Alan... ya sabes, convencerme de hacer lo que él quería otra vez. -

- ¿Y no fue así? - pedido. - No. En realidad la secretaria de Eric había dimitido en el acto y como yo tenía que empezar, me propusieron ocupar su lugar hasta encontrar un sustituto. La persona cuyo lugar debía ocupar aún no se ha jubilado - le explico.

- Entonces dos pájaros de un tiro. Parece que todos ganaron esta vez, ¿verdad? -

- Bueno, todavía no le he dicho a papá que quiero dejar la empresa – murmura Eric.

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