Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Capítulo 3

Eric no dice nada en este momento, solo absorbe mis palabras y toma una tostada del carrito del servicio de habitaciones.

- ¿Cuánto tiempo debes permanecer con él en ese lugar? - pregunta entonces.

- Una hora, creo. Debo llegar justo antes que el dueño y quedarme hasta que él y la pareja se vayan. -

- ¿Y qué le respondiste? - No escucho una entonación particular en la forma en que hizo la pregunta, así que trato de relajarme. - Le dije que estaba bien, Eric. Será rápido e indoloro. Y le dejé claro a Mir que no hay esperanzas de un acercamiento entre nosotros dos. -

- ¿ Le dijiste que estás conmigo? -

No. Mir es competitivo, al menos se lo habría tomado como un reto ganar, independientemente del premio en juego, que es yo mismo. - No. Le dije que ya no lo amo y que lo que provocó la ruptura entre nosotros no me permitiría perdonarlo aunque quisiera. -

- No quieres perdonarlo. - - Más que perdón, creo que es otra cosa. Puedo perdonar, pero no olvido lo que pasé hace meses y Mir ahora lo ha entendido. -

- ¿Me estás diciendo esto sólo para que conste? después de todo ya le dijiste que sí - objeta.

- No, te lo digo porque me importas y no quiero que haya malentendidos. Mir es una historia cerrada. -

Ella respira profundamente dos veces antes de hablar, no sé si para calmarse o qué, pero observo cada movimiento de ella, atentamente.

- Digamos que confío en ti. De ti, al menos, porque no confío mucho en él. -

- Es testarudo, pero lo fui bastante claro, lo juro. -

- Eso espero para él. No quiero que ese imbécil se acerque a ti otra vez. -

Llevamos una hora caminando bajo el sol en el Fori Imperiali y me siento muy bien. Necesitaba un cambio y ver a Eric tan relajado me emociona. Parecemos dos niños, sin tener que tener en cuenta horarios, reuniones, etc. y me gusta su compañía.

Me detengo para fotografiar un detalle de una columna y cuando levanto la vista de la cámara, me encuentro con la mirada de Eric. Es tan hermoso que sin siquiera pensarlo tomo mi cámara y le tomo una foto. Él sonríe aún más y luego me pregunta si también lo incluyo entre las bellezas de la ciudad.

Actúo vagamente, ganándome una mirada extraña de su parte y un ataque de cosquillas poco después. Cuando logro detenerlo, me mira como si me estuviera despojando de mis defensas, sereno e intenso a la vez, no sé cómo explicarlo, pero siento que puede ver dentro de mí, ver. mis sentimientos por él y eso me asusta, lo admito.

Aparto la mirada mientras él acaricia mi mejilla. - Eres hermosa - dice y parece tan impresionado que me sonrojo aún más.

Podría decirme muchas cosas, pero es más importante que la belleza sin otros adjetivos ni palabras superfluas. Es como si hubiera intentado definirme de muchas maneras pero hubiera descubierto que el poder de ese término era real, absoluto.

- ¿Qué hacemos esta noche? - Pregunto para aliviar la tensión que se ha apoderado de mí.

- Estaba pensando en ir a cenar a Crispi's, reservé una mesa - anuncia sonriendo.

- ¿Has estado allí antes? -

- Ah, a veces. Me gusta. -

- Bueno, entonces no veo la hora de ir a cenar – digo. Me gusta saber cosas de él y el hecho de que quiera llevarme a un lugar que le guste es una oportunidad que no debe perderse.

- ¿Quieres ver más por hoy o podemos volver al hotel? -

- No lo sé.. ¿Qué te gustaría hacer? - Sé perfectamente que pierdo la noción del tiempo cuando me concentro y Roma ofrece tantas cosas que hacer y ver que es fácil distraerse.

Me abraza, desliza su mano dentro de mis jeans y toca mi trasero. - Tengo un par de ideas sobre cómo relajarme antes de cenar.. - murmura contra mi pecho, riendo con picardía.

- Um.. ¿cuánto tiempo se tarda en regresar al hotel? - digo sin aliento.

Maldita sea, siempre tiene este efecto en mí. Lo veo alejarse de mí y casi correr hacia la calle para parar un taxi y me eché a reír.

Por la noche trato de vestirme, aunque Eric continúa molestándome, pasando a mi lado y depositando ligeras caricias en mi piel desnuda. Ya es una tarea titánica, puesto que después de los dos orgasmos de esta tarde me siento como de gelatina. Todavía me tiemblan las piernas y la languidez de la satisfacción me hace querer dormir en lugar de prepararme para salir. Casi quiero sugerir que nos quedemos en la habitación esta noche, pero tengo curiosidad por ver adónde quiere llevarme, así que me quedo en silencio, refunfuñando cuando me toca 'accidentalmente', mientras deambula por la habitación empezando a ponerse nervioso. se vistió él mismo.

- Me gusta. ¿Te quedas así? - pregunta, dándome otra mirada. Llevo ropa interior de encaje gris oscuro y medias del mismo color. Todavía hace demasiado frío para salir sin calcetines y esta noche tengo un vestido que descubrir, que espero le guste. Es de seda, de color gris, con escote en forma de cerradura y se anuda al cuello con una cinta formando un lazo. Tiene mangas largas e hinchadas, mientras que el corpiño es bastante ajustado y el vestido se ensancha en la falda. En general me gusta, pero todavía tengo que recogerme el pelo y tengo miedo de no poder hacerme el moño como quiero. El pelo suelto no me queda bien con ese vestido.

- ¿De verdad querrías que fuera a un restaurante como este? - Bromeo con él. Su mirada se nubla mientras da un paso hacia el espejo donde me estoy maquillando.

- Mmm no. Sin embargo, las medias ligeras ofrecen ventajas indudables - dice, mirándome en el espejo y extendiendo la mano para tocar con los dedos el lugar donde se juntan mis muslos, haciéndome estremecer.

Trago fuerte, mientras él continúa acariciándome ligero como una pluma, haciéndome desear un contacto más intenso, tal vez incluso más áspero.

- En realidad, me gustaría ver un lugar que te guste. Y luego tendremos tiempo cuando regresemos, ¿verdad? ¿O crees que te quedarás dormido como una roca? - Lo desafío.

- Tengo más aguante de lo que crees, muñeca. Pero quería recordarte lo que te espera - murmura junto a mi rostro, aplicando más presión con sus dedos y apoyándose en mi espalda, haciéndome sentir su excitación.

Separo mis labios, suspiro y lo miro con nostalgia en el espejo. - Déjame vestirme... tal vez ganes dinero - le digo para intrigarlo.

Él gruñe, dejándome una última caricia, antes de salir del baño y regresar al dormitorio para vestirse. Termino con las manos temblando ligeramente antes de ir a ponerme el vestido. Estoy consciente de Eric, quien observa mis movimientos y cuando termino de atar el moño, lo veo concentrado en observarme como si fuera una obra de arte.

Me pongo un mechón de pelo detrás de la oreja, un poco avergonzada, mientras él me mira sentado en el sillón. - Haz una pirueta - pregunta con voz ronca. Hago lo que me pide y cuando termino sonríe. - Realmente espléndido - comenta.

- Todavía tengo que atarme el pelo – digo bajando la mirada. - ¿No los dejas sueltos? - él pide. Sé que le gusto más, me lo confesó hace unas noches. - Me los desatarás más tarde. -

Da una sonrisa torcida, volviendo a leer el periódico en la tableta, mientras termino de arreglarme.

Cuando llegamos al restaurante, me toma la mano y la estrecha con una sonrisa. Estoy feliz de estar aquí con él. Unas mini vacaciones después de unos días de noviazgo pueden ser difíciles, pero la forma en que empezamos a conocernos, él pasó la noche en mi cama borracho y con fiebre alta, y yo terminé acostándome con él antes incluso de besarnos. Diría que va bien.

Llegamos un poco temprano y cuando llegamos a la mesa me sorprende encontrar a una mujer sentada allí. Una mujer hermosa, para ser honesto.

Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.