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Seré tu guía

"Chicos, vengan acá un momento!"

"Kalevi, necesito que me ayudes con algo!"

Las voces de los hombres les hace reaccionar por fin.

Los dos se ríen nerviosamente cuando recuperan la consciencia, pues se habían quedado diciéndose tantas cosas en silencio...

Solo mirándose profundamente a los ojos.

"Ya voy papá."

"Enseguida iré, tío Graham!"

Ambos caminan hacia la puerta, pero no se ponen de acuerdo para salir.

Tropiezan entre ellos.

Se ríen de nuevo antes de volver a intentar salir, por lo que Kalevi le cede el paso a Linny haciendo un ademan mientras exclama.

"Las damas primero."

Linny sonríe ruborizada.

Ella quisiera que sus piernas fueran más ágiles y firmes en ese momento, porque siente que se le doblarán debido a su nerviosismo.

"Hijo, ayúdame a mostrarle a Graham el funcionamiento de la casa."

Pide el señor Raner hacia Kalevi.

"De acuerdo papá."

Graham recibe a Linny con un abrazo antes de decirle.

"Porque no sales al jardín para que admires el paisaje?"

"Es una buena temporada y no hace mucho frío."

"Ve, enseguida estaremos contigo."

La chica afirma con su cabeza antes de salir de la casa.

No sin antes echarle un rápido vistazo a Kalevi quien le guiña un ojo brevemente.

El comportamiento de ambos no pasa desapercibido por los hombres quienes ya tienen algunos planes en mente.

"Que maravilla."

Son las palabras que abandonan la boca de la niña cuando se detiene en medio del hermoso prado lleno de césped, flores y plantas diversas.

Todo es verde hasta donde la vista alcanza.

Los arboles son enormes, frondosos y el ambiente huele fresco, dulce, liberador.

Poniéndose de cuclillas la niña aspira suavemente el delicado aroma de una flor que se mueve gentilmente debido al viento.

"Te gusta lo que vez Liten Linny?"

Inquiere Kalevi quien se había acercado sin hacer ruido a la chica.

"Este paisaje te quita el aliento."

Después de permanecer por tanto tiempo en ese lugar árido, seco, polvoroso, caliente en extremo...

Sin arboles verdes alrededor o césped o flores, Linny simplemente se siente en el paraíso en ese instante.

El pequeño viento volvió a mover el césped, las flores y las copas de los arboles producen un dulce sonido que llena el corazón árido de la niña.

Ella cerró los ojos y se abrazó a sí misma pues de pronto un poco de frío se coló debajo de su ropa.

Kalevi no pudo evitar rodear con su mano el delicado hombro de la niña para calentarla.

"El aire de Noruega es muy diferente al aire de Estados Unidos."

Comentó el chico para romper el silencio.

"Todo es hermosamente diferente aquí."

Respondió la chica amando el contacto inocente del chico.

"Es como si hubiera entrado a algún animé japonés."

Asevera Linny mirando al horizonte.

"Animé japonés?"

Cuestiona Kalevi quien no es muy dado a mirar series animadas o mucha televisión.

"Si, animés japoneses donde se muestran paisajes arrebatadoramente maravillosos como este."

Kalevi sonríe antes de decirle a la niña.

"Te mostraré los alrededores a detalle."

"Y te llevaré a conocer la pequeña ciudad de Bergen."

"En especial el centro de la ciudad es hermoso."

"Sus calles de día y noche son muy bellas."

"Te mostraré todo en cuanto estén bien establecidos aquí, pues seré tu guía."

Linny se emocionó al saber que podría salir a explorar acompañada de Kalevi.

"Chicos, tenemos buenas noticias!"

La alegre y fuerte voz de Graham dice a sus espaldas, por lo que Kalevi retira rápidamente la mano del hombro de Linny.

La chica extraña inmediatamente el toque de la mano del chico sobre ella.

"Cenaremos todos esta noche como celebración por nuestra llegada!"

El señor Raner afirma ante las palabras de Graham.

El padre de Kalevi sostiene una caja de herramientas en sus manos.

"Hijo, necesitamos hacer unas reparaciones en el centro de la ciudad."

"Graham, nos daremos prisa y nos veremos a las seis en punto de nuevo."

Aseveró el señor Raner quien sonreía ligeramente.

"De acuerdo amigo."

"Los veremos a ambos más tarde!"

Afirmó alegremente Graham.

"Te veré más tarde Linny, disfruta el dia."

Kalevi susurró una despedida hacia la chica.

Linny deseó poder estirar sus brazos para darle un abrazo al chico antes de que se retirara de su lado, pero ella se contuvo.

"Te veré más tarde Kalevi."

Dijo Linny.

Ese nombre ya estaba tatuado en el interior de la niña quien miró atentamente cuando padre e hijo subieron a su camioneta azúl para ponerse en marcha.

Los dos hombres se despidieron de Graham y Linny mientras se iban.

"Ven Linny, entremos a la casa."

"Debemos desempacar, así como terminar de arreglar unos asuntos."

La niña vuelve a la normalidad y camina con resolución hacía el interior de la casa.

Graham comprende que el flechazo entre ambos chicos es muy fuerte.

"Linny, siéntate, debo hablar contigo un momento."

La chica detuvo sus pasos, pues se dirigía a la habitación para desempacar rápidamente.

"Sucede algo malo tío Graham?"

La niña cuestiona, pero Graham solo le extiende la mano.

"No es nada malo, pero si es apremiante."

Señala el hombre mientras que ambos se sientan."

"Debemos comenzar los trámites en el centro de Bergen para que esta casa y las tierras queden formalmente registradas a tu nombre."

"De ese modo, tu codicioso y tramposo padre no podrá reclamarlas."

La chica frunce el ceño cuando escucha hablar de su maldito padre.

"Y ya que esta será tu casa, creo que deberé buscar una para mi."

"No pienso regresar a America mientras tenga vida."

Comenta el hombre, pues no quiere ser una carga para la chica.

"Bromeas tío Graham?"

"No quiero vivir sola en esta bella casa!"

La chica toma las manos de su amado tío a quien adora desde niña.

"Eres parte de mi familia."

"Haz sido parte de ella desde que tengo uso de razón!"

"No quiero que te vayas a otro lado a vivir!"

"Quedate conmigo, hay otras dos habitaciones."

"Por favor."

La chica abraza a Graham quien se siente apreciado en ese momento.

"En verdad te gustaría vivir a mi lado?"

"No crees que pueda ser extraño o raro?"

Linny niega con la cabeza mientras que abraza con mas fuerza al hombre.

"Solo te tengo a ti."

"No me dejes tu también, por favor Graham."

La niña ruega pues ella en verdad esta sola en el mundo en ese momento de su vida.

Su madre ha fallecido.

Su padre la había vendido a un bastardo sin corazón ni alma.

Ella no tenía amigos ni más familiares en America.

Solo Graham.

Siempre había contado con Graham y su madre en sus vidas.

"Oh pequeña Linny, me haces tan feliz!"

"Te quiero como mi propia hija!"

Comenta feliz Graham esa verdad.

El hombre conoce a Linny desde su nacimiento.

"Podremos ser muy felices en este lugar."

"Podremos comenzar de nuevo!"

Dice la chica entusiasmada de haber dejado a kilómetros de distancia toda la maldad de esos dos hombres que abusaron despiadadamente de ella.

"Y eso haremos pequeña Linny, eso haremos."

Afirma Graham quien le señala un estante contra un rincón de la casa.

Sobre la madera del estante se encuentra la figura morada del gato que contiene las cenizas de la madre de Linny.

A su lado, doblada perfectamente se encuentra la frazada morada.

"Mamá, te extraño."

Susurra Linny cuando desliza un dedo cariñosamente por los artículos en el estante.

Graham contiene un sollozo, pues él extraña demasiado a Laurie.

"Mañana a primera hora iremos al centro de Bergen."

"Debemos ir al ayuntamiento para poner en orden todos los documentos."

"Pero ahora debemos prepararnos para recibir a nuestros invitados."

Linny sonrió recordando que el guapo Kalevi asistiría más tarde a cenar con ellos.

"Iré a desempacar!"

Comentó feliz la chica caminando hacia su habitación.

En realidad, Linny no cuenta con mucha ropa pero la poca que tiene quiere acomodarla dentro del armario.

"No tengo nada que ponerme..."

Susurra decepcionada la chica sentándose en la cama por un instante.

"Creo que le pediré a tío Graham que me llevé a comprar un poco de ropa para la cena."

La niña quiere verse lo mejor posible para gustarle a Kalevi.

Por ese motivo se da prisa para terminar de acomodar su escaso guardarropa.

Graham mientras tanto abría una app de comida a domicilio regional para ordenar la cena.

Los pensamientos del hombre oscilan entre la hermosa paz que le brinda estar de nuevo en la casa de Laurie.

La alegría de tener a Linny a su lado, quien es la viva imágen de Laurie cuando era joven.

Así como la tranquilidad que le infunde estar de nuevo en su tierra natal.

"Tío Graham, tengo un problema."

Admite la niña cuando se encuentra frente a él.

"Problema?"

"Que clase de problema podrías tener si acabamos de llegar, pequeña Linny?"

"Te sientes mal?"

"Te duele algo?"

Inquirió preocupado Graham tocándola frente de la bella niña quien ríe.

"Estoy bien, tío Graham, de hecho, mejor que nunca, pero..."

La niña baja los ojos apenada.

Ella balancea su cuerpo un poco como lo hacia de niña.

"Dime que ocurre Linny."

Pidió Graham mirando divertido a la niña frente a él.

Laurie también hacia ese gesto cuando iba a pedirle un favor al hombre o quería algo.

"Es que...no tengo nada bonito que ponerme para esta noche."

"No tengo mucha ropa bonita."

Ah era eso!

Graham sonríe aliviado debido a las palabras de la chica.

Todo tiene solución.

Afortunadamente el dinero no es un problema para ellos.

Graham se dedicará a consentir a la niña.

Sobretodo después de sobrevivir a tanto sufrimiento por el que atravesó.

***By Liliana Situ***

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