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EN CONSTANTE PELIGRO

*AARÓN*

Le tomo del cabello, le doy un beso agresivo mordiéndole el labio inferior, y tirándola con fuerza lejos de mí, bien sabe que cuando quiero algo lo tomo sin preguntar, no necesito que se me ofrezcan.

—Ahora vete y haz tu trabajo.

—Me rompiste el labio, con que me dijeras que no, era suficiente.

—Para la próxima medita muy bien tus palabras y movimientos. Ahora lárgate a tu trabajo, dentro de dos semanas viene otro cargamento de chicas, te quiero alerta, ya que al principio se quieren escapar.

—Bien sabes que a mí no se me escapa una, soy tu mejor empleada.

—Eso espero, porque ya tengo compradores potenciales, por eso quiero viajar esta semana antes de que llegue ese cargamento.

—Cuando regreses las chicas ni parecerán pueblerinas.

—Ya sebes el discurso, a cada una se le dará una cuota para que ayude a sus familias, así las mantenemos contentas haciendo mejor el trabajo.

—Ya tengo cubierta esa parte, mejor me voy, no dejo de sangrar por tu culpa.

—Ya lárgate.

Me enferma la actitud de esta mujer, que después que se ha acostado con casi todo mi personal, cree que me acostaré con ella, en sus sueños, si no fuera buena en el trabajo, años la hubiera mandado al otro mundo, pero encontrar buenos empleados y fieles cuesta.

Anoche no dormí, haciendo planes en mi mente, tengo que saber cómo moverme en este mundo de los negocios ilegales, aborde el avión para viajar a ese pueblo llamado Bidenden, para ver qué novedades hay, en donde me espera mi bogado. Al llegar viajo en auto.

—Señor, el lugar está despejado, lo seguimos a un metro de distancia, vamos encubiertos. —habla por el intercomunicador, el jefe de mi seguridad, un militar retirado.

—¡¡Excelente!! Los quiero alerta.

—Si señor.

Sentado en el asiento trasero del auto reviso por última vez, los planos de la construcción de esa fábrica, dicen que ese pueblo es futurista. No quiero fallas, cuando me gusta hacer algo lo hago a lo grande y no dejo ir ningún detalle. Por fin llegamos, Josh, el jefe de seguridad me informa que no hay sospechosos, una vez en unos de mis viajes me cometieron un atentado que por poco no la cuento, después de eso no me confió de nadie. 

—Señor, bienvenido. —Sergio, mi abogado por años, tan fiel a mí, me recibe.

 —¡Cuéntame los detalles! —caminamos, él me sigue el ritmo, de mi caminar.

—El terreno es legal, ya tengo las escrituras, el personal de construcción ya empezó con los arranques, todo hasta ahí camina sobre ruedas. —nos subimos al auto— Tenemos solo un pequeño problema.

—Sabes que en este negocio no hay pequeños problemas, ¿qué paso?

—Tiene razón ¡Discúlpeme!

—¿Cuál es el problema?

—Al empresario que le hicimos él préstamos del dinero. —suspira— Murió.

—¡¡Lo mataron!! Dame detalles.

—Murió de un ataque al corazón, según me informaron, vendió la casa de la ciudad y se vino a vivir al pueblo que vamos, compro una casa no muy grande, y la fábrica que poseía quebró.

—Vende todo lo que posee y recupera mi dinero. Yo nunca pierdo.

—El deudor tiene una hija, quien es la dueña ahora de lo que él poseía.

—Y eso a mí que me interesa, pásale la deuda a ella y que pague, o vende todo y cuando digo todo es todo, yo jamás pierdo.

—Mañana iré a visitarla.

—Quiero mi dinero antes de irme, acorrálala para que pague.

—¡Está bien!

Llegue a la casa que alquile por esta semana, Josh me informa que ya está a circuito cerrado, así que con toda confianza me instalo, Sergio se despidió y le remarque que quiero mi dinero y como el deudor se fue al otro mundo el endeudamiento lo hereda su hija.

Hice que me contrataran dos empleadas para que la casa estuviera impecable, soy muy estricto con el aseo, cualquiera diría que padezco de T.O.C. El trastorno obsesivo-compulsivo de limpieza y orden. Antes de salir de la casa, observo el interior de la casa a ver si logro ver algo fuera de lugar, estoy por marcharme cuando una mancha en la pared llama mi atención.

—¡¡Qué demonios es esto!! —señalo la mancha, una mujer se me acerca con nerviosismo.

—Señor, trate de sacarla con un trapo húmedo, pero la mancha no cede.

—Quieres que te dé un tiro ahora mismo. Saca esa mancha a como sea.

—No, señor, por favor no me haga daño, yo la saco.

—Para cuando regrese no quiero ver esa mancha, porque si no ve rezando a todos los santos en los que crees. —con eso me marcho, escuchando a la mujer llorar.

Subo a mi camioneta, voy conduciendo por la calle de tierra, en este pueblo no hay pérdida, solamente una sola calle, que lo lleva a las calles principales, a lo lejos miro la construcción, Josh se mantiene en constante comunicación conmigo.

Al bajarme inmediatamente un empleado me da un casco de seguridad, al presentarme inmediatamente llama al encargado de la obra, el cual viene a mí, inmediatamente. Lo miro de pie a cabeza, no me da mala espina.

—Bienvenido, señor.

—Gracias, ¿cómo va todo?

—Hasta hoy todo va bien, si desea inspeccionar usted mismo es libre de hacerlo.

—Ok. Gracias, eso haré

Camine por todo el terreno, mire la maquinaria trabajando, ya los cimientos están hechos, me detengo cerca de una de las columnas, para palparlas, confirmo que estén firmes, camine un poco más y mi celular empezó a sonar.

—Aarón, ¿dónde carajos andas?, vine a tu oficina y me dice tu secretaria que te fuiste de viaje.

—Hola, Rodas, así es ando de viaje y ¿por qué la molestia?

—Porque no me avisaste, ya sabes que no me gusta ese nombre, mejor dime Rosa. Yo tenía grandes ganas de viajar, eres un desconsiderado, ya no eres mi amigo favorito.

—Déjate de mariconadas, mejor trabaja duro, quiero resultados.

—Siempre los tienes, a ver cuando nos echamos una canica al aire.

—¡¡En tus sueños!! No le digas a nadie de mi viaje.

—Seré una tumba, solo regresa sano y salvo, que aquí te espero mi cielo.

—Si no fueras tan dispensable, años te hubiera dado un tiro en esa cabezota tuya.

—Por eso te quiero, por macho ¡Mmm! 

Corte la llamada, porque él es capaz de tenerme todo el día pegado al celular, en eso Josh me habla por el intercomunicador.

—Señor, una volqueta sospechosa se dirige hacia usted.

—Crees que no me ha visto o es intencional.

—Es intencional, espero su orden para volarle la cabeza.

—Deja que se acerque más, si miras que no se detiene vuélale la cabeza.

—Entendido.

Me hice el loco como si enviaba mensaje, mirando de reojo la volqueta que viene hacia mí de retroceso, quiero pensar que no es intencional, pero en el mundo en el que vivo todo es intencional. Estoy por dar la orden para que le vuelen la cabeza cuando fui empujado con fuerza al otro lado, fuera del alcance de la volqueta.

—¡Cuidado! —oigo que gritan, pero a todo eso ya estoy en el suelo con alguien pesado, encima de mí.

—¡Qué demonios! ¿Qué te pasa? —le digo molesto queriéndome levantar, pero ella sigue encima de mí, no me gusta la suciedad, y ella me ha revolcado en la tierra.

—Eso debería decirlo yo, casi te mata esa volqueta, eres muy distraído.

—¡Estás herida! —le digo al verle la pierna sangrar, parece que ella es una colegiala.

—Eso no es nada, solo tenga más cuidado la próxima vez, ¡Nos vemos!

La quedé viendo, como ella se retira cojeando, que extraña esa chiquilla.

Josh se encargó de hacer hablar al conductor de la volqueta, él tiene sus métodos, me doy una carcajada al recordar cómo la gordita se me tiro encima haciéndome perder el equilibrio y salvarme la vida, sí que es una loca, porque lo hizo si no me conoce, para qué arriesgarse así.

—Señor se encuentra bien, la verdad me tomo por sorpresa la intervención de la chica gordita. ¿Lo lastimo?

—A mí también me tomo por sorpresa. No me hizo ningún daño, creo que ella sí se lo hizo ¿Qué dijo el conductor?

—Le pagaron para atropellarlo y que pareciera un accidente, como que algunos ganaderos no están de acuerdo con su llegada a este pueblo.

—Están peleando territorio. ¡Imbéciles!

Regrese a la casa, no soportaba la ropa sucia, me duche y vestí, un poco más tranquilo, no sé por qué, pero a donde voy siempre hay envidiosos, pero se metieron con el tipo equivocado, Josh les hará una cordial visita, que lo pensaran dos veces para meterse conmigo.

Sergio ya habló con la hija del deudor y como que no tiene dinero para cancelar lo que debe, entonces le ordené que venda todo, no voy a perder mi dinero. El abogado me ha hablado varias veces para que tenga una charla con la chica, ya que ella desea llegar a un arreglo, no tengo nada que hablar con ella, solo quiero mi dinero, no más.

—Señor, ahí le envié los datos de ella a su correo —un mensaje de Sergio, y dele con la insistencia.

No me apetece alargar lo inevitable. Tiene que vender todo y ver cuanto logro recuperar, una vez deje todo concretado con el proyecto, regresaré a mi país y seguiré con mis negocios, en este pueblo tengo que mantener un perfil bajo.

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