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Capítulo 5

Ah, Deva, si fuera así de simple.

Después del almuerzo, presa de una repentina melancolía, me encerré en el anexo a pensar en él, mirando su nombre entre los registrados en la libreta de direcciones. Solo quería que dejáramos todo atrás y encontráramos un punto en común porque mi corazón se estaba rompiendo por ignorarnos, por no poder verlo o incluso escucharlo y a ese ritmo me habría agotado antes de cumplir veinte años. Cansado de darle vueltas, pensé en leer para mantener mi mente ocupada, pero ese método tampoco ayudó mucho. Owen se encargó de mi distracción al pedirnos a Chloe y a mí que fuéramos a visitar los viñedos y ver cómo iban las cosas con los enólogos en el campo. Noté la euforia pintada en su rostro ya que este era uno de sus sueños desde niño, pero no escuché ni una sola palabra de lo que dijo mientras me mostraba los racimos de uvas y me presentaba a varios trabajadores.

- ¡ Las uvas están realmente hermosas este año! -Sonrió con entusiasmo. -Los chicos ya han empezado a recoger las uvas de mesa. Para el Prosecco, sin embargo, tendremos que esperar algunos meses más. - Nos informó mientras me daba cuenta que el señor Antonio también estaba allí ayudando a los enólogos a llenar los recipientes de plástico. Caminé entre los viñedos respirando el aroma de las uvas recién recogidas y las aún colgadas, acariciado por los rayos del sol que lentamente se ponía hasta que mis ojos fueron captados por un individuo que lamentablemente ya había tenido la oportunidad de conocer. Caminé hacia él, ocupada cortando los distintos manojos.

- ¡ Tú! -Lo señalé con mi dedo mientras él me fruncía el ceño, sin recordarme en absoluto. - ¡ Eres un ladrón tacaño! ¿No te acuerdas de mí? ¿Quizás me reconocerías si te mostrara mi ropa interior? - bromeé.

Él se burló, haciéndome enfurecer. - ¡Oh, tú eres la que tiene las bragas de la abuela! -Su sonrisa se transformó en una risa mientras me sonrojaba, pero con ira.

-¿Pero cómo te atreves? -

- ¡Cómo te atreves a llamarme ladrón de poca monta cuando en realidad, los que robaban eran tú y Deva! Para tu información, ese pedazo de tierra pertenece a mi familia y, de todos modos, me hiciste un favor con esos higos. A mis hermanos les gustó mucho. - Me tomó por sorpresa aunque realmente no creía en sus palabras, pero quería darle un puñetazo en la cara por ese descaro que tenía. - Tú eres el americano, ¿verdad? -Se frotó unos granos en la camisa y me los pasó para comer.

Asentí, dándole las gracias y comiéndolos con avidez, notando que tenía unos ojos hermosos y claros, enmarcados por pestañas largas, gruesas y negras.

-Soy Peps. -

-Tommy . -Me extendió la mano después de quitarse los guantes.

Lo apreté para él. —Sí , sé quién eres… —tragué saliva, notando una sonrisa de satisfacción— … quiero decir, Deva me lo dijo, no es que realmente me importe. ¡Obviamente! -

- Obviamente ! -

-¡Veronica ! - Ella me llamó Chloe. -Tenemos que irnos, cariño. -

-¡Ya llego! - Me giré para mirar nuevamente al chico quien me sonrió mientras continuaba haciendo lo que estaba haciendo. - Bueno...adiós. -

- ¡ Nos veremos por ahí... landruncola ! - Él se rió entre dientes detrás de mí mientras me alejaba, mientras lo miraba fijamente. Cuando regresé a la villa, Chloe y Owen me dijeron que regresarían a Estados Unidos en los próximos días, pero que incluso sin ellos me divertiría ya que los Casadeis estarían cuidando de mí y de Peppermint durante mi aventura.

- Tendrás tiempo para redescubrirte y escribir. - murmuró la mujer, dándose la vuelta. - ¿Estás bien adelantado con el manuscrito? -

Hice una mueca de decepción, haciéndole saber, mientras imitaba: "¡Puedes hacerlo, estoy más que seguro de ello!". .

- Y podrás pintar o pasear por los viñedos cuando quieras. - añadió Owen. - ¡ Aquí también se organizan muchas fiestas! -

—Sí … —le secundó su futura esposa y madre del amor de mi vida, quien a su vez era mi querido hermanastro . - ...Estoy seguro de que te divertirás con Deva y harás muchos amigos. Tu amiga Freya también puede venir si quiere. Nosotros nos encargamos de los gastos. -

A mí también me hubiera gustado que Freya estuviera allí conmigo, pero desgraciadamente ella no podía permitirse semejante gasto y nunca hubiera aceptado mi ofrecimiento de pagar. Extrañaba ser pobre, pensé, aunque en realidad había pagado el mantenimiento de Owen y Chloe trabajando en la librería como asistente de ventas y reponedor, lo cual era mejor que nada. Ya tenía dieciocho años y como no tenía compromisos escolares, no me apetecía quedarme en la cama desde la mañana hasta la noche. Tenía que ponerme a trabajar.

- Gracias. -

- ¿ Pero de qué? Cariño, sabes que tus amigos son bienvenidos. - Owen sonrió mientras me miraba por el espejo retrovisor y por enésima vez me pregunté por qué carajos a Carlos nunca le había gustado un hombre tan bueno y bondadoso .

- No, quise decir gracias por todo lo que haces por mí. -

Después de todo, a pesar de que Chloe le había prometido a Hawk, su pareja actual no tenía ninguna obligación hacia mí, y, sin embargo, me trataba como si fuera realmente su hija. Como si fuéramos una verdadera familia, extrañando a los dos jóvenes de la casa; Carlos y Nathan.

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