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5. TAEHYUNG, ERES UN TRAVIESO

Sentía el calor de su cuerpo a través de la tela de su traje, el aroma de su colonia, y la presión de sus brazos a su alrededor. Era una invasión a su espacio personal que la ponía inexplicablemente nerviosa. «¿Por qué ahora? ¿Por qué así?», se preguntaba en silencio, mientras su mente trabajaba a toda velocidad buscando una forma educada de salir de esa situación sin ofenderlo. La idea de un rechazo brusco era impensable, no solo por su naturaleza cortés, sino también por la importancia de Jiar para Éclat. Sin embargo, el abrazo se prolongó más de lo que Jazmín consideraba apropiado, aumentando su incomodidad hasta convertirse en una ligera ansiedad. Finalmente, Jiar pareció darse cuenta de su imprudencia y se separó de Jazmín, con una sonrisa ligeramente nerviosa.

—Sí, gracias a los cuidados de Hana —dijo Jin con voz ronca.

En ese momento, Taehyun tosió dramáticamente, llevándose una mano a la frente con una exageración que buscaba, sin disimulo alguno, llamar la atención de Jazmín.

—Ay… creo que yo también me estoy sintiendo un poco… débil —dijo con una sonrisa pícara, mirando a Jazmín con ojos suplicantes.

Jazmín soltó una pequeña risa.

—Taehyun, eres un travieso —dijo con una sonrisa cariñosa, acariciándole brevemente el brazo—. Mi doctor de cabecera junto con su equipo los va a revisar una vez lleguemos a mi casa. No te preocupes, estarás bien atendido.

—Pero… ¿voy a ir contigo en la misma camioneta? —insistió Taehyun con un puchero infantil, cruzando los brazos—. Yo también quieroooo ir contigo.

Jiar, al escuchar la insistencia de Taehyun, se apresuró a intervenir, rodeando a Jazmín con un brazo y atrayéndola suavemente hacia él.

—No, Taehyun, yo voy con Jazmín —dijo Jiar con un tono ligeramente celoso, apretando suavemente a Jazmín contra su costado.

Taehyun, con una mueca de disgusto, apartó el brazo de Jiar de su cuerpo con un gesto rápido. Jin, observando la escena con una leve sonrisa, negó con la cabeza, como pensando: «Son unos tontos».

—Chicos, ya —dijo Jazmín entre risas, disfrutando del divertido intercambio—. Ustedes tres vienen conmigo —dijo, señalando a Jiar, Jin y Taehyun—. Suban a la camioneta, Amber los va a guiar.

La cara de Taehyun se iluminó como la de un niño que recibe su juguete favorito. Con una exclamación de alegría contenida, corrió hacia la limusina negra que esperaba a unos metros, pero en su entusiasmo se equivocó de camioneta e intentó abrir la puerta de una de las que llevarían a los asistentes al hotel. Un miembro del staff de Éclat, con una sonrisa divertida, lo guio con amabilidad hacia la limusina correcta, donde Jiar y Jin ya se acomodaban. Los demás artistas, aún maravillados con los obsequios, fueron guiados con amabilidad hacia la otra camioneta, listos para ser trasladados al hotel. Jazmín observó la escena con una sonrisa satisfecha, sintiendo una oleada de alivio al ver que, a pesar del contratiempo de Jin, todo parecía marchar sobre ruedas. Se giró hacia el personal de Éclat que los había recibido, agradeciéndoles con una leve inclinación de cabeza por su excelente trabajo. Luego, subió a la limusina con Jin, Jiar y Taehyun. El interior era lujoso y espacioso, con asientos de cuero y un ambiente climatizado que ofrecía un respiro del calor del exterior. La camioneta con los otros artistas los seguía de cerca. La tensión del aeropuerto se disipaba, dejando paso a una atmósfera más relajada y cercana. El trayecto a la mansión de Jazmín transcurrió entre conversaciones suaves y risas ocasionales, mientras la ciudad comenzaba a despertar bajo los primeros rayos del sol.

Con una sonrisa amable, los guiaron hacia el interior, mostrando el camino a las habitaciones que se habían preparado para ellos. Mientras caminaban por el elegante vestíbulo, Taehyun, con su energía juvenil, preguntó con curiosidad: —¿Voy a tener que compartir habitación con alguno de ustedes?

Jin, con una sonrisa pícara que dirigió directamente a Jazmín, respondió con un brillo en los ojos: —Yo comparto habitación con Jazmín.

Taehyun lo miró con los ojos muy abiertos, fingiendo una sorpresa exagerada, mientras Jiar soltaba una carcajada que, sin embargo, no alcanzaba sus ojos. Su mirada, fija en Jazmín, denotaba un interés que iba más allá de la simple camaradería. Jazmín, consciente de la mirada de Jiar y del doble sentido de la broma de Jin, sintió un ligero rubor subir por sus mejillas. Intentó disimularlo con una sonrisa y negando con la cabeza.

—Cada uno tendrá su propia habitación, Taehyun —le aseguró Jazmín con una sonrisa que intentaba ser neutral, aunque notaba la intensidad en las miradas de Jin y Jiar sobre ella—. No te preocupes.

Una vez que todos estuvieron instalados en sus respectivas habitaciones, Jazmín se retiró a la suya. Se dejó caer en la cama, suspirando profundamente. Repasó mentalmente los acontecimientos del día: el efusivo abrazo de Jiar, sus celos evidentes hacia Taehyun y la broma de Jin sobre compartir habitación con ella. La actitud de Taehyun no la sorprendía en absoluto; desde que lo conoció y lo invitó a ser embajador de Éclat, se había comportado como un hermano pequeño para ella, siempre buscando su atención y cariño. Sin embargo, la actitud de Jiar era un misterio. Nunca antes se había mostrado tan… abierto con sus afectos en público. «¿Es correcto que se comporte así? Soy la directora ejecutiva de Éclat, no creo que esto esté bien», se recriminó Jazmín, sintiendo una punzada de confusión que se mezclaba con una incipiente preocupación. La línea entre la cercanía profesional y la familiaridad personal parecía haberse difuminado peligrosamente. «Esto podría interpretarse mal… por la prensa, por los inversores… por el público en general», pensó, consciente de la imagen que debía proyectar. Cerró los ojos, intentando descifrar el significado detrás de las acciones de Jiar, buscando una explicación lógica que justificara su comportamiento inusual.

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