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4. OH, WOW

Antes del amanecer, cuando la ciudad aún dormía bajo un manto de oscuridad, Jazmín salió de su casa. Dos camionetas negras la esperaban en la entrada. Subió a la primera, con Ricardo al volante, mientras la segunda seguía de cerca. Se dirigieron al aeropuerto en completo silencio, la tensión palpable en el aire. Sabía que la llegada de Jin y Jiar marcaría un antes y un después. Al llegar a la terminal privada, el panorama era un claro indicio de la fama que precedía a los artistas. Una multitud de reporteros y fotógrafos se agolpaba tras las vallas de seguridad, con cámaras y micrófonos listos. Un grupo de fans, con pancartas y regalos, coreaba los nombres de las estrellas coreanas. Jazmín coordinó rápidamente con su equipo de seguridad, reforzando las medidas para evitar cualquier contacto.

Cuando el avión finalmente aterrizó, Jazmín esperó pacientemente a que bajaran los pasajeros. Al pie de la escalerilla, un despliegue de personal de Éclat, impecablemente uniformados con elegantes trajes sastre y el logo de la marca bordado en sus solapas, aguardaba con discreción, alineados detrás de Jazmín como una guardia de honor. Amber, con una sonrisa profesional, coordinaba los últimos detalles. Los artistas, al ver la recepción, mostraron una grata sorpresa. No esperaban tal despliegue.

Los primeros en bajar del avión fueron Bora Kim, Yuri Lee, Sunmi Choi y Taehyun Kang, quienes saludaron con entusiasmo al equipo de Éclat. Uno a uno, los miembros del staff de Éclat, impecablemente uniformados con elegantes trajes sastre y el logo de la marca bordado en sus solapas, se acercaron a los artistas y sus asistentes, entregándoles una elegante bolsa de tela con el logo de Éclat bordado en hilo plateado. Dentro, además de una mascarilla negra de alta calidad con el mismo logo discretamente bordado en una esquina, había una selección de snacks y productos de skincare coreanos, cuidadosamente elegidos según los gustos de cada artista, y un elegante anillo de oro con un diseño característico de Éclat. Los rostros de los recién llegados se iluminaron al ver el detalle.

—Bienvenidos a Los Ángeles —les dijo Jazmín con una cálida sonrisa—. He dispuesto que una camioneta los lleve a mi casa, donde mi doctor y su equipo los revisarán a todos. Sus asistentes irán al hotel en otro vehículo. Amber se encargará de coordinar todo para que tengan la mejor atención. Les agradecería que se pusieran estas mascarillas —dijo, señalando las bolsas que el personal de Éclat ofrecía—. El aire de la ciudad a veces puede ser… complicado.

—¡Oh, wow! ¿De verdad preparó todo esto para nosotros? —exclamó Bora Kim, con los ojos brillantes mientras examinaba los snacks.

—¡Mis galletas favoritas! —añadió Yuri Lee, sacando un paquete con una sonrisa de oreja a oreja.

—Muchas gracias, señorita Valastro —dijo Sunmi Choi con una reverencia—. Es muy amable de su parte.

—Es un gran detalle, gracias —dijo Taehyun Kang con una sonrisa sincera.

—¡Y un anillo! ¡Tiene el logo de Éclat grabado! ¡Es precioso! —exclamó Bora, admirando la joya.

La inocencia y la genuina felicidad que transmitían los artistas enternecieron a Jazmín. Verlos tan contentos le alivió un poco la preocupación que sentía por Jin. Luego, Jiar apareció en la cima de las escalerillas. Su expresión, inicialmente preocupada, cambió drásticamente al ver a Jazmín. Ignorando por completo al personal de Éclat y a los demás artistas que comenzaban a descender, bajó las escaleras apresuradamente, casi corriendo, como si estuviera escapando de algo. Intentó esquivar con agilidad a quienes se interponían en su camino, con la única intención de llegar hasta Jazmín. La acción sorprendió a los presentes, ya que Jiar solía ser reservado y caballeroso en público, mostrando su afecto solo con personas muy cercanas. Jazmín, al verlo bajar con tal determinación, dejando atrás cualquier formalidad, dejó atrás la preocupación que la embargaba y le devolvió una cálida sonrisa, expectante ante la inusual actitud del cantante.

—¿Cómo estuvo el viaje? ¿Todo bien? —preguntó Jazmín, dirigiendo su atención a todo el grupo.

—Un poco cansado, pero todo bien —respondió Taehyun.

—¡Excepto por Jin, que se nos puso malito! —exclamó Yuri con una mueca de preocupación.

—Pero ya está mejorando, ¿verdad? —preguntó Jazmín, buscando con la mirada a Jin entre el grupo de artistas que habían descendido del avión.

—¡Jazmín! ¡Qué bueno verte! —exclamó Jiar, irrumpiendo en su campo de visión y lanzándose a abrazarla con entusiasmo, aferrándose a ella como si no la hubiera visto en años. Jazmín, sorprendida por la efusividad del gesto, se sintió momentáneamente paralizada. No esperaba tal demostración de afecto en público, especialmente considerando la naturaleza generalmente reservada de Jiar. Instintivamente, le devolvió el abrazo con un solo brazo, intentando disimular su desconcierto. «¿Qué está pasando?», pensó, con el corazón latiéndole con fuerza. Por fuera, sin embargo, se esforzó por mantener la compostura, esbozando una sonrisa que esperaba pareciera natural.

—¡Te extrañamos mucho! El viaje fue… bueno, fue un viaje —continuó Jiar, sin soltarla aún, con una sonrisa que denotaba alivio al verla—. Pero ahora que estás aquí, todo está mejor. ¿Verdad, Jin?

Detrás de él, Jin bajó las escalerillas del avión. Su rostro, demacrado por la fiebre, contrastaba con la vitalidad de Jiar. A pesar de su evidente malestar, al ver a Jazmín, una leve sonrisa iluminó sus facciones. Jazmín, aún atrapada en el efusivo abrazo de Jiar, dirigió una rápida mirada a Jin, buscando una confirmación muda de su estado, una señal que aliviara su propia inquietud. La cercanía de Jiar, aunque bienintencionada, la seguía poniendo cada vez más nerviosa. Aunque intentaba ocultarlo, en su interior se sentía sumamente incómoda por la cercanía de Jiar. Su cuerpo se tensó ligeramente bajo el contacto, y una sensación extraña, una mezcla de sorpresa y confusión, la recorrió. No era una sensación desagradable en sí misma, pero era inesperada y, por lo tanto, desestabilizante. Jiar siempre había mantenido una distancia respetuosa en público, y este despliegue repentino de afecto la tomaba completamente desprevenida.

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