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Capítulo 4

-No puedes esperar que una persona con la que has pasado años de tu vida desaparezca así de tu memoria. En un instante. Pero créeme, lo superarás y créeme, no has conocido a la verdadera persona-. amor todavía. Aún no sabes lo que es.-

Las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos, ni siquiera me doy cuenta de lo que estoy haciendo.

El dolor dentro de mí nunca desaparecerá, no esta vez porque el dolor que siento no es por él.

El dolor que siento es por lo que hice después. Me da vergüenza Mel contarte todo, absolutamente todo...

Mel me abraza con fuerza.

-Ok Cristy cálmate, tomará algo de tiempo pero ese bastardo desaparecerá de tu vida para siempre-

Mi celular comienza a sonar. Me alejo de Mel y saco mi celular de mi bolsillo.

-Ian-, su nombre parpadea insistentemente en la pantalla, haciéndome sentir náuseas.

Mel me mira de reojo.

-¿y el?-

Seco mis lágrimas...

-Sí, Melany es Ian-.

Me mira fijamente y toma mi mano.

-¿No quieres responderle?-

¡No! Ni siquiera por todo el oro del mundo.

- De ninguna manera.-

Estoy cansado de todo esto ya que me gustaría borrar cada recuerdo.

Mel se levanta, aplaude y me sonríe.

-bueno descansa un poco, date una ducha, relájate y sobre todo deja de llorar y luego nos prepararemos para la noche de cine-

¿Qué es la noche de cine?

Le frunzo el ceño.

-¿Qué?-

Se ríe y saca unos DVD de terror y por cierto ya me gusta...

-Veo dos veces por semana que los chicos y yo nos reunamos y veamos una película.

Como entre semana entre trabajo y otras cosas no solemos tener tiempo para salir, pasamos algunas tardes así desde hace años y se ha convertido en una costumbre-

Fantástico...

Me levanto, tomo mi bolso y me dirijo hacia la habitación.

-Está bien, nos vemos luego.-

Veo a Mel agarrando su bolso y sus llaves.

-¿sales?-

Él me mira y sonríe. Me gustaría mucho ser como ella, parece que ningún problema en el amor puede afectarla.

Él asiente con la cabeza hacia mí.

-Siéntete como en casa, tengo que hacer algunos recados.

En tu cama hay una copia de las llaves si la necesitas llama. -

Me manda un beso y se va.

Tomo mis maletas y las llevo a la habitación.

Empiezo a sacar la ropa y a ordenarla en el inmenso armario con puertas alternas en blanco y negro, y en cada borde un dibujo de una enredadera plateada.

Estos colores me parecen fríos pero al menos combinan con mi alma.

Me siento en el borde de la cama para pensar.

Regresar a Nueva York no estaría mal, lejos de todo y de todos, especialmente lejos de Ian.

Miro el teléfono que suena insistentemente, siempre él... siempre mi perdición.

Decido tomar una ducha caliente con la esperanza de que borre todos mis pensamientos.

Me meto en la ducha y dejo que el agua caliente se deslice sobre mí, intentando que el dolor de mi alma se deslice, el dolor que me causé Ian en la cama con Carol, el dolor que llevo dentro de mí.. No lo sé. Si supiera lo que hice, me temo que podría juzgarme mal.

Salgo de la ducha, voy a mi habitación, me acuesto en la cama y empiezo a llorar otra vez, otra vez. Luego me quedo dormido esperando como cada vez despertarme y no recordar más nada.

- Felicidades. Tiene dos meses de embarazo. - De repente no puedo respirar.

El doctor Johnson me sonríe, no es posible...

- ¿Cómo puede ser doctora? Yo... he tenido mi período regularmente estos últimos dos meses.

No es posible. -

El médico vuelve a colocar el ecógrafo en mi vientre y señala la pantalla.

- mira Cristy, ese frijolito es tu niño o niña. Veo por tu expresión que estás bastante sorprendido... - Me mira furtivamente.

¡No! Ahora no. No ahora que las cosas van bien con Ian. ¿Cómo se lo tomará? Nunca hemos hablado de algo así.

Empiezo a temblar.

- bueno verás... yo... yo no esperaba eso... -

No puedo hablar, tengo mucho miedo.

La ansiedad se apodera de mí y empiezo a sentirme agitado.

- Cristy, sé que pueden ser noticias que pueden alterar la vida de una persona, pero también puede ser todo lo contrario. En ocasiones en algunas mujeres la llegada de la regla no significa que no haya un embarazo en curso.

Sucede que incluso aquellas que toman anticonceptivos pueden quedar embarazadas. -

Ian no se lo tomará bien. Estoy seguro de que.

Tomo un papel y me limpio el gel de la barriga, me levanto y me visto.

Un niño...

Un niño...

Son las únicas palabras que zumban en mi cabeza, sin escuchar una sola palabra de lo que dice el Dr. Johnson.

La saludo, salgo y me dirijo al coche. Apoyo la cabeza en el volante. Todo empieza a girar.

Joder… ahora que todo estaba bien, ahora que las cosas entre nosotros estaban arregladas.

Sospeché algo como esto. Le dije a Ian que tenía una cita de trabajo y que regresaría después de cenar y le ocultaría mis dudas.

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