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Estuvimos en el tráfico durante dos horas porque salimos del
- Encantado de conocerte, Ursula... No Sierra - le digo, haciéndolo sonreír.
- No quiero molestarte, pero te vi bastante confundido antes... Supongo que no fue un día fácil -
- Para nada, podría proclamarse oficialmente con el peor día de mi vida -
- ¿Te gustaría hablar de eso? - me pregunta.
Y en este punto me digo: ¿por qué no? Me haría bien hablar con alguien externo a la situación.
" Ustedes, chicas, tienen un sexto sentido aterrador " , me dice Albert después de escuchar mi historia sobre lo que sucedió de la mañana a la noche.
Fue tan amable conmigo, me preguntó qué tenía sin que yo le dijera nada. Probablemente entendió por mi cara que no soy genial, que en realidad no es mi día.
- Entonces, si alguna vez tienes que engañar a tu novia, piénsalo diez veces antes de hacerlo. Y a lo sumo habla con ella al respecto : consejos.
- ¿Debo decirle que tengo que traicionarla? pregunta desconcertado .
- No - me río: - Tendrás que hablar con ella de tus problemas -
- Siempre si tengo novia - responde.
- ¿Por qué? -
Duda antes de responderme, no tengo ni idea de por qué. Se pasa la mano por el pelo y mueve la mirada hacia un punto de la habitación, parece casi melancólico. Probablemente no ha tenido buenas experiencias en el amor, tal vez está desconsolado por una chica y cree que la persona adecuada no existe.
- Ninguno de nosotros tendrá novia, por diferentes razones -
- Te refieres a ti y a tus compañeros de piso -
- Sí, solo somos jodidos cabezas - responde honestamente, riendo.
- Creo que las chicas que fingen estar interesadas en ti también lo han entendido – le advierto.
Por lo que he visto, esas chicas no tienen el menor interés en tener una relación amorosa con ellas. Efectivamente, lo más probable es que después de las cervezas vuelvan a casa, incluso dejándolos solos. Es un gran clásico, los chicos a veces no son tan inteligentes.
- ¿Por qué deberían fingir? -
- Cosas de chicas - respondo, dejándolo con la duda.
- De todos modos, nos estamos preparando para ir a un club a bailar y seguir bebiendo, ¿te gustaría agregarte? Creo que te hará bien - me propone matrimonio.
Albert se ve tan lindo, sus grandes ojos azules resaltan su dulce rostro. Pero no creo que acepte, he tenido un día demasiado largo para tener fuerzas para bailar o hablar con otras personas.
- No creo que pueda hacerlo, estoy demasiado cansada - respondo.
- ¿Demasiado cansado? ¿Ese imbécil se acostó con otra persona y estás demasiado cansado? Deberías tener sed de venganza, de demostrarle que todo está bien y que él te importa un carajo – me aconseja.
Pero su sugerencia no me convence mucho. Digamos que no soy una chica vengativa, lo único que me importa ahora mismo es irme a dormir y olvidarme del día. Está durando más de lo esperado.
- No me gusta la venganza, creo que me meteré en las sábanas y cuidaré el apartamento mientras no estás - le digo.
Entonces alguien llama a la puerta de la habitación y, cuando se baja la manija, aparece Vinnie. Se ha cambiado de ropa, lleva una camiseta blanca, desabrochada hasta la mitad, y un pantalón negro. El pelo rizado despeinado y los pendientes en forma de cruz en los lóbulos de las orejas. Se ve perfecto para salir. Estoy seguro de que encontrará la fila de chicas en el club, listas para esperarlo.
- Al, ¿nos vamos? - le pregunta a su amigo.
- ¿Me ayudarás a convencer a Ursula? - Albert se interpone en el camino.
- Um no... - Insisto.
- ¿Ves? Es aburrido, que se vaya a dormir a las nueve como abuelitas – responde Vinnie haciéndome voltearlas como ninguna otra persona pudo hacerlo.
- O tal vez solo estoy cansada - señalo.
- Sea lo que sea, enfatiza que eres una persona aburrida -
- No pensé que todavía estabas en la escuela primaria -
- No pensé que ya estabas jubilado -
Tomo una respiración profunda para tratar de calmar mis nervios. No tengo intención de someterme a sus provocaciones, porque al final es eso, ¿no? Provocaciones dirigidas, con el objetivo de que pueda cambiar de opinión. Pero este no será el caso.
- ¿Quieres sumarte a la bonita imagen Albert? ¿También te traigo aguja e hilo? - insiste Vicente.
" Lamento dejarla aquí sola ", responde Albert.
- No tienes que preocuparte Albert, de verdad -
- Sí pequeño Albert, no te preocupes. Ahora saca tu trasero de esa cama , sigue molestando a Vinnie.
- Si me hubieras dejado terminar la frase habrías sentido que no tienes que preocuparte porque yo también estaré ahí -
Vinnie continúa mirándome sin expresión en su rostro. No muestra ninguna molestia o un poco de satisfacción en casi provocarme a seguirlo a él ya sus amigos. ¿Quizás porque a él no le importa un carajo y se hubiera burlado de mí de todos modos?
- ¿Tenemos que esperar dos horas hasta que estés listo? - Eso es asunto de Vinnie.
Me acerco a él y enfatizo: - En realidad tres, te haré un poco tarde creo -
No hablo en serio, solo necesito un cambio para salir de casa. Tanto peor que no podré broncearme y en la oscuridad de la discoteca nadie me hará caso. Habrá tantas chicas hermosas que pasaré desapercibido y todo estará bien para mí.
- No tienes el cambio, oh no - Vinnie finge arrepentirse.
Extiendo la mano para moverlo sobre su camisa blanca. Toco el borde del cierre de botones y no parece tenso en absoluto: - La camisa que llevabas esta tarde me va a hacer muy cómoda -
Vinnie es más alto que yo, su camisa ya le quedaba larga. En mí se verá así de bien. Incluso era negro, mejor que eso.
- Está decidido - responde Albert: - Te llevaré a la habitación de Vinnie -
- Mientras tanto, nadie entra a mi habitación, ¿de dónde viene toda esta tranquilidad? - Vinnie interviene.
- Entonces ve a buscarlo al menos, échale una mano - responde Albert, saliendo de la habitación porque el otro chico lo ha llamado.
Me quedo solo con Vinnie y me pongo serio. Ya se está ofreciendo a dejar mi habitación por esta noche, disfruto provocando pero no quiero ni molestarlo agregándome a ellos para ir a bailar, lo cual francamente ni siquiera me emociona.
- No quiero molestar. Si soy demasiado, me puedo quedar aquí – le digo, dando un paso atrás.
- No bromeaba con que fueras abuela - responde ella: - Te engañó, deberías ser el primero en querer salir -
- Yo no soy así -
- Albert te enseñará, él sabe cómo hacerlo - concluye: - Volveré con la camiseta, pero ¡ay de ti si vomitas encima o peor, te follas a alguien con eso puesto !
Se aleja del marco de la puerta y se va para traerme mi camisa. Me río solo de sus preocupaciones, todo por una camisa. Lo respeto, pero mentalmente casi puedo contener la risa por la seriedad con la que dijo todo. Es un tipo raro, al igual que sus compañeros de cuarto. ¿Se eligieron a propósito? ¿Extraño?
