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2

- Son treinta dólares - me dice el conductor.

- ¿Treinta dólares? Condujo cinco minutos - respondo nerviosa.

- ¿ Tarjeta o efectivo? - me ignora.

Saco mi billetera de mi bolso y empiezo a contar los billetes que tengo. Se los entrego y salgo del taxi. De nuevo, mi zapato hace contacto con otro charco. ¿Pero uno estará bien conmigo? Cierro la puerta con fuerza y busco en mi bolso para agarrar mi teléfono celular y llamar a Carla.

Lástima que mi mano golpea el vacío. Lo dejé en el coche. Cuando me doy la vuelta, el taxi se ha ido.

- ODIO MI VIDA - digo, teniendo una buena lluvia como respuesta.

Me paro frente al edificio donde se encuentra el departamento de Carla, y cuando veo salir a una persona, me lanzo adentro y tomo las escaleras para llegar al rellano correcto. Siento que acabo de lograr una hazaña. Estoy empapado de lluvia, sin aliento en las escaleras, sin ropa y sin bolso.

Toco el timbre. No puedo esperar a tomar una ducha caliente para tener este día de mierda conmigo. Nadie me abre. Vuelvo a llamar y... La puerta se abre.

- Oh no, ella es la loca de esta tarde - responde el chico frente a mí.

Echo un buen vistazo a mi alrededor, ¿quizás me equivoqué de plan? No es posible, ya han estado en este lugar muchas veces. ¿Podría tener el apartamento equivocado? Y vaya oportunidad que tenía de encontrarme frente al mismo tipo que esta tarde me echó una mano, sin saberlo, para escapar de Cole.

- Tengo nombre - contesto mal: - Y busco a Carla -

- Sabía que solo ella podía conocer a personas de este tipo - responde jactancioso.

Esta tarde no le presté atención a su apariencia, mi único objetivo era huir de mi novio. Ex-novio , me corrijo. Es alto, mucho más alto que yo. Su cabello rizado y rojo cae sobre su rostro cubriendo casi por completo su frente. Tiene un arete en el lóbulo derecho y ambos brazos están tatuados.

- Ursula - Carla corre hacia mí, empujando al chico que me abrió la puerta: - Pero… ¿Qué te pasó? - me pregunta, deteniéndose de repente y mirándome.

La lluvia ha entrado en mi ropa, empiezo a temblar de frio con un nudo en la garganta provocado por lo sucedido en este maldito día. No puedo manejar los momentos de tensión, nunca he sido demasiado bueno para contener las lágrimas y ahora mismo, en medio de un pasillo frío, el pensamiento de mi ex novio y la idea de que este podría ser el final de los nuestros. historia de amor, haz que me suelte. Las lágrimas corren por mi rostro.

- Ursula, entra - Carla me hace señas.

Me hace sentar en una pequeña sala de estar y espero mientras me trae una toalla y una muda para darme una ducha caliente. Lo necesito.

- ¿Qué te hizo correr bajo la lluvia todo el camino hasta aquí? - pregunta el chico que me abrió la puerta. Parece muy entumecido e indiferente. Me ve llorando y lo primero que le viene a la mente es preguntarse por qué corrí bajo la lluvia.

- Lo hago por hobby - respondo con ironía y él parece entenderlo.

- Claro que eres muy raro - estas son sus palabras.

No se equivoca al pensar eso. Esta tarde me subí a su auto y sin presentarme lo besé.

- Toma, ve a darte una ducha caliente y luego te haré comer algo. Necesitas entrar en calor - me ofrece Carla.

- Muchas gracias - le contesto agarrando la ropa limpia y la toalla. Me hubiera sentido completamente perdido sin ella.

Voy al baño, por suerte conozco el apartamento de mi mejor amiga, ya he ido un par de veces. Pero nunca he visto a ese chico, pensé que vivía con dos compañeros de cuarto... ¿Quizás uno de ellos decidió jubilarse? Pero entiendo que la situación no es exactamente como me la imagino.

Mientras voy al baño, una de las dos chicas que viven con Carla sale de su habitación. Su cabello está despeinado, usa sostén y un par de boxers de hombre...

- Me hiciste dar un golpe - levanta la voz en cuanto me ve: - ¿Quién eres? -

Nunca nos conocimos ni nos presentamos.

- Soy la mejor amiga de Carla, por favor Ursula – estiro la mano para presentarme.

- ¿Adónde fue Vinnie? Estaba listo para la segunda ronda , eso es lo único que dice.

Mis mejillas se ponen rojas en un segundo al pensar que ese chico estaba visitando la casa de mi mejor amigo por accidente, porque su compañero de cuarto lo estaba llevando a la cama.

- Creo que está por ahí con Carla - le advierto.

- Ah está bien - sale de la habitación vestida así, medio desnuda, y se une a los chicos en la sala.

Me quedo inmóvil para observar la escena por unos momentos, conmocionado, y luego decido ir directamente al baño y meterme bajo el agua caliente para relajar mis músculos tensos. Cuando me desnudo, me miro en el espejo. Mi cabello está despeinado y con frizz, mi maquillaje corrido... No puedo creer que realmente terminé en esta situación.

Tomo la ducha y dejo que el agua caliente deslice los recuerdos del día sobre mí. Todo sucedió tan rápido... Quién sabe qué estará haciendo Cole en este momento. ¿Será junto con eso otra vez? Puede que tenga la excusa de que me he ido de casa y que por eso necesita desahogarse con alguien.

Mis nervios están aumentando de nuevo, así que decido cerrar el grifo y salir de la ducha.

Me seco y me pongo la ropa que me prestó Carla, un chándal cómodo y ligero. Mi ropa empapada todavía está en el suelo, ¿dónde puedo ponerla? Miro a mi alrededor y noto un radiador: encontrado.

Mientras me peino con cuidado, la puerta del baño se abre y luego se cierra con un fuerte ruido.

- Mierda - dice el tipo que creo que se llama Vinnie.

- El baño está ocupado, por si no te has dado cuenta - le digo nerviosa.

- No llegué allí en absoluto, ¿sabes? Yo no estaba allí cuando Carla te dio la ropa que tenías en la mano – responde molesto.

- Entonces también sabrás que esa es la puerta de salida - 

- Por ahora es solo entrada - gire la llave.

Pero, ¿qué hace?

- Mira, asegúrate de salir de este baño ahora mismo porque no estoy de humor - lo amenazo.

Mi día ya va mal, no quiero que este niño se interponga en el camino haciéndolo aún más difícil. Necesito mi espacio, estar solo y calmarme. No tener gente alrededor.

- Eso es una locura, me pidió que volviera a su habitación después de haber follado todo el día - me explica.

- ¿Y qué? ¿No es ese tu objetivo? - 

- No, tenía que ser rápido y luego cada uno por su lado -

- Explícaselo -

- lo hice -

- ¿Y? -

- Me arrastró hasta mi habitación con la excusa de hablar y volvió a saltar sobre mí -

- Y corriste para acá... Sabiendo que el baño ya estaba ocupado - le digo.

- Las puertas de los baños suelen estar cerradas -

- Tal vez, como todas las personas de la casa sabían que yo estaba allí, confié en él - respondo.

- Como ves, hiciste mal - se ríe: - O tal vez, en mi caso bien -

Sigo observando a este chico confundido. ¿Por qué no toma sus cosas y se va? ¿Por qué se encerró en el baño? Podría ponerse los zapatos y bajarse, tiene un auto disponible, le tomaría un par de minutos, y el amigo de Carla nunca lo seguiría bajo la lluvia.

- Mira, si querías la segunda ronda esta tarde, solo pídela - le digo con altivez, mientras me cepillo el pelo.

Disfruto molestar a los chicos fanfarrones y hacerlos sentir incómodos. No lo hago para que se sientan mal, solo por diversión. De hecho, aparta la mirada y veo que sus mejillas se van enrojeciendo poco a poco... Pero no entiendo si es por el calor de la habitación o por lo que acabo de decir.

- Tengo que salir de esta casa - responde pasándose las manos por el pelo: - Carla me aseguró que vivía con gente normal -

- Son gente normal, eres tú el que no está a la altura de las chicas - Todavía me burlo de él, aunque hay un dejo de verdad en mis palabras.

Permanece inmóvil en el baño, sentado en el asiento del inodoro con las manos sobre la cara. Tengo tiempo para secarme el pelo y calmarme, él sigue ahí parado. De vez en cuando me mira para observar mis movimientos con atención, luego su cabeza vuelve a sus pensamientos y se pierde.

Termino y agarro la llave para girarla y salir del baño.

- ¿Te quedas aquí? - Le pregunto.

- No, podría encontrarme y llevarme de regreso a mi habitación - se levanta sin pensarlo dos veces: - Cuídame -

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