Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Capítulo 4

La jornada laboral pasa bastante rápido; de hecho, he estado bastante ocupado, así que las horas pasaron rápido.

- ¡ Hola chicas! Nos vemos mañana – digo saludando a Silvia e Isabella.

- ¡ Hasta mañana! -

Camino hacia la habitación donde Carlos y Christ se están cambiando y llamo.

- ¿Sí? - pregunta Carlos.

Abro la puerta y miro hacia afuera. Simplemente están charlando, ya se han cambiado, de hecho ambos llevan chándal.

- Lo siento chicos. Sólo quería saludarte, me voy a casa – digo.

- Ah, sí, yo también voy ahora – me dice Carlos. Luego se vuelve hacia Christ. - ¿Tu no vienes? -

- Sí, por supuesto - asiente. - Niki, ¿puedo hablar contigo un momento? - añade entonces.

Entro al armario y me siento a su lado. - Cierto -

- Te espero afuera, ¿vale? - Nos pregunta Carlos, antes de cerrar la puerta.

- Entonces, ¿qué querías decirme? - Pregunto.

- Bueno, hoy me di cuenta de algo - comienza.

Levanto las cejas, - ¿qué? -

- Estuvimos separados mucho más tiempo que otros días. No quisiera que esto dependiera de lo que pasó esta noche - me explica.

- Pero no, Carlos. Es que hoy tenía un poco más de trabajo que hacer en la oficina – le digo poniendo una mano en su hombro. - No te preocupes, ¿vale? -

El asiente. - Lo siento, pero no quiero que nuestra relación se arruine después de solo diez días de trabajar juntos -

- Nada se arruinará – le sonrío.

Él también sonríe y comienza a mirarme intensamente a los ojos.

Nos miramos durante segundos que parecen interminables, antes de que Christ se abalanza sobre mis labios y comienza un beso hambriento.

Nos levantamos y, sin dejar de besarme, cierra la puerta del armario.

Rápidamente me baja los pantalones y las bragas, mientras yo rápidamente le desabrocho el cinturón.

- Christ... - susurro.

- Shh, no hables - me dice.

Cuando nuestros pantalones y ropa interior ya están en el suelo, Christ me hace apoyarme contra la pared y, después de colocarse frente a mí, levanta mi pierna.

Él entra en mí y, una vez más, mi piel arde.

Después del rapidito en el trabajo, Christ y yo inmediatamente nos vestimos, casi como si nada hubiera pasado, y salimos, uniéndonos a Carlos.

- ¡ Finalmente! Estaba a punto de irme - exclama al vernos.

- Lo siento compañero, estábamos terminando de mirar unos documentos - inventa Christ.

Él asiente y luego nos saluda antes de subir al auto. - Nos vemos mañana, chicos -

- Yo también voy, Christ – digo, mientras busco las llaves del auto en mi bolso.

- Sí, yo también. ¿Nos vemos mañana? - me pregunta, casi en voz baja.

- Claro, ¿por qué no deberíamos hacerlo? - Respondo sacando finalmente las llaves.

Él niega con la cabeza. - Buenas noches, Niki - me dice antes de salir hacia su TORD.

—————

Mientras preparo la cena, no hago más que maldecirme mentalmente por lo que hice, otra vez.

¿Cómo pude ceder tan fácilmente?

¿Pero a quién engaño? Christ es tan jodidamente atractivo, es como un imán para mí, no puedo renunciar al sexo con él cuando tengo la oportunidad.

Esto, sin embargo, hay que cortarlo de raíz: no podemos seguir así, porque terminará mal, ya lo sé. Si uno de los dos acaba incomprendiéndose, enamorándose o enamorándose del otro, entonces será prácticamente imposible evitar problemas.

Decido llamar a Christ, quien responde después de unos cuantos tonos.

- Jefe, ¿está todo bien? ¿Por qué me llamas por la noche? - el responde.

- Sí, todo está bien, sólo quería saber si podíamos hablar -

- Sí, por supuesto que podemos. ¿De qué quieres hablar? -

- Sobre esta... situación que se ha creado - digo, casi en voz baja.

- Entiendo. Muy bien, dame diez minutos y vendré a verte, ¿qué dices? -

- Pensé que podríamos hablar por teléfono... -

- Mejor verbalmente, ¿no? Llego - y cuelga, sin darme tiempo a contestar.

—————

- Ven, pasa - le digo nada más llegar.

- Te traje helado - dice, agitando una tarrina.

- Ah, gracias - sonrío, espontáneamente.

- Chocolate, pistacho y avellana -

- ¿Por casualidad eres un mago o algo así? - pregunto riendo.

- ¿Qué? ¿Por qué? -

- Tomaste mis sabores favoritos - le explico.

- Soy muy fuerte - sonríe satisfecho - Entonces, ¿qué querías decirme? - me pregunta abriendo la bandeja.

- Christ, yo... Bueno, quería hablar de lo que pasó hoy – empiezo, torturando mis manos.

Él asiente y me insta a continuar la conversación.

- No me gustaría que volviera a suceder. Bueno, en fin, me gustaría, pero no estaría bien, por lo mismo que ya te dije, ¿no? No podemos tener una relación si trabajamos juntos – digo.

- Vaya, espera. Una relación ? - me pregunta marcando la última palabra - ¿Quieres...? -

- ¡ Noveno! - Me apresuro a decir - ¡No quiero ninguna relación! -

Christ parece aliviado. - Bien, porque yo tampoco quiero una relación. En resumen, nos acostamos juntos porque hay demasiada atracción entre nosotros, no porque nos amemos o nos estemos enamorando .

- No, de hecho, eso es exactamente lo que quise decir - confirmo.

- Bien - dice - ¿ Helado? -

Asiento con la cabeza. - Espera, tomaré dos cucharaditas -

Vuelvo hacia él y le paso uno, sentándome en el sofá.

- Entonces… suficiente, ¿no? Quiero decir, hoy en el trabajo fue la última vez – me dice Christ.

- Sí, es mejor así, ¿no estuvimos de acuerdo? -

- Sí, sí, no es eso... - dice, mirando el helado.

-Christ ? Mírame, ¿qué está pasando? - Yo le pregunto.

Cuando levanta la vista, nuestra mirada permanece pegada, sin saber ni querer despegar.

Después de unos segundos, Christ empieza a hablar de nuevo. - Es que no creo que pueda resistirme a esto – coloca la bandeja sobre la mesa, junto con su cucharilla, luego se acerca aún más a mí.

- ¿Esto que? - Yo susurro.

- A ti - dice suavemente, antes de inclinarse para besar mi cuello - Eres como un imán, no puedo alejarme de ti - me dice, dejando un rastro de besos húmedos hasta mi omóplato.

Luego levanta la vista y nuestros ojos se cruzan de nuevo. - ¿Y tú? - Pregúnteme.

- Yo tampoco creo que pueda hacerlo, pero tenemos que hacerlo, Christ -

- Suéltame, Niki - me susurra al oído.

No hace falta decir que no puedo evitarlo, así que cedo por enésima vez y, al final, me encuentro teniendo sexo con Christ sobre la mesa de mi casa.

—————

Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.