Furtivamente...
El viento helado golpeaba la pálida cara de la joven Celeste.
Con la ventanilla del auto completamente abierta, ella meditaba lo que había vivido en esa noche y parte de la madrugada.
Celeste en verdad jamas pensó que sería parte de las horribles estadísticas de padres que concertaban matrimonios por conveniencia entre sus jovenes hijos.
Ella pensó que tenía unos padres más sensatos y modernos.
Pero que desilusion se había llevado!
Celeste entonces recordó la terrible experiencia que había sufrido una amiga suya.
Flora había sido prometida con Edward, un rico y guapísimo CEO, de acuerdo a los deseos de los padres de ambos.
Pero algo terrible había ocurrido ya que Edward no solo los despojó de su empresa y villa.
También había tenido relaciones con su pequeña hermanastra, Emily.
Por lo que de pronto Celeste se sintió identificada con esa pobre joven.
Era terrible sucumbir ante los deseos carnales de un hombre solo porque Él asi lo quería.
"La esperaré aquí para que me pague."
El taxista se estacionó en la entrada de la enorme casa Millers.
El hombre no creía que ella en verdad le fuera a pagar.
"De acuerdo, espere por favor."
Celeste descendió para tocar el timbre con insistencia.
Dentro, Marian, la doncella de los Millers se sorprendio por la hora e insistencia en que tocaban el timbre principal de la casa.
Por el interfón de la mansión se escucho una voz todavia adormilada.
"Quien es?"
Celeste respondió tiritando de frío.
"Marian, soy yo, Celeste, abreme por favor!"
La doncella se sorprendió al ver y escuchar a la señorita de la casa tocando el timbre como cualquier otra persona!
La puerta se abrió para que Argelia, la cocinera la recibiera con los brazos abierto.
"Argelia, podrias pagarle al taxista por favor?"
"No tendo nada de dinero!"
La mujer le dice que no hay problema.
Celeste entra rápidamente a su casa para poder cambiarse de ropa.
"Pero, señorita Celeste, que sucedió?"
"Le pasó algo malo a sus padres?"
"Porque llega a estas horas de la madrugada y sola a la casa?"
La joven Marian está muy preocupada por Celeste.
Celeste se apresura a llegar a su habitación.
"Marian, solo vine por algunas cosas mias"
"Mis padres y hermano están bien es solo que..."
Celeste se quita la ropa en su armario.
Se mira al espejo con detenimiento solo un par de segundos.
Parece ser ella misma.
Y sin embargo sabe que todo ha cambiado en ella.
Ya no era virgen.
Ella negó con la cabeza, pues tenia poco tiempo para huir de su casa.
Cuando terminó de cambiarse, Celeste salió para enfrentar a la doncella que la miraba con el ceño fruncido.
"Mis padres me hicieron algo imperdonable, por lo que me largo de esta casa."
"Usaron a Erik en mi contra y eso fue lo más bajo que jamás pudieron hacer."
La cocinera se reúne con Marian.
Ambas mujeres observan como la chica prepara una mochila pequeña con poca ropa para iniciar el viaje a cualquier lugar cercano que estuviera muy lejos de la gran ciudad.
Y lejos de sus padres.
Y de los Myers.
Cuando ella terminó habló con las empleadas de forma amistosa.
"Por favor, necesito pedirles un favor a las dos."
"Se que ustedes me quieren tanto como yo las quiero a ustedes, por eso.."
"Por eso quiero pedirles que les digan a mis padres que gracias al regalo que me obsequiaron esta noche pude comprender cuanto me amaban..."
"Díganles que pude comprender cuanto valía para ellos."
"Y que desde este momento ya no formare parte de la familia Millers."
Marian y Argelia se soprenden por las palabras de la joven.
"Señorita Celeste, está en graves problemas?"
"Necesita un lugar donde pueda alojarse hasta que las cosas mejoren?"
Argelia le pregunta porque en verdad aprecia mucho a Celeste.
"No Argelia, estare bien sola."
"Es mejor si no saben mas cosas, de acuerdo?"
Celeste abraza a cada una de las mujeres que parece que van a llorar en cualquier momento.
"Se que no les creeran que no saben a donde me fui..."
"Y espero poder recompensarlas algún dia"
"Las quiero mucho."
Las tres se funden en un abrazo sincero.
Unas lágrimas descienden por los rostros de las mujeres antes de separarse.
"Les agradezco todas sus atenciones en todos estos años, gracias por todo."
Celeste guardó un poco de comida en su mochila antes de dar un ultimo vistazo a su casa.
A la cual esperaba no volver nunca más.
"No es gracioso Celeste!"
"Sal ya de tu escondite!"
Erik buscaba por todos lados a su amiga en su habitacion.
"A donde se podria haber ido desnuda?"
Erik pensaba esto mientras recorria descalzo toda la mansión Myers buscando a Celeste.
"Celeste..."
Volvió a repetir Erik.
Después de que había salido de ese gratificante baño de tina, había encontrado la cama vacia.
Erik pensó que celeste tal vez se había escondido en su armario, pero ella no estaba ahí.
Ni abajo de su cama, ni en ningun otro lugar dentro de su habitación.
Por lo que después de vestirse con una playera y pantalon holgado, Erik salio a buscarla.
Si algo le pasaba sabia que Él sería el primero en ser señalado como el culpable.
"Celeste..."
No había nadie en la enorme sala.
Ni en la cocina.
Ni en el despacho de su padre.
Ni en ninguna otra habitación de huéspedes.
Incluso buscó en la habitación de Emma, pero solo observó que estaban dormidos juntos Camilo y ella.
Los padres de ambos dormían en sus habitaciones...
"A donde ser habrá ido?"
Su amiga era sumamente miedosa.
De ninguna manera Celeste podria haberse ido de la casa sola y menos de madrugada.
Ella era tan tonta que ni siquiera podía tomar un taxi sola!
Mientras buscaba por todos lados, su ansiedad se incrementó.
Erik siempre se sintió responsable por la seguridad de Celeste.
En el pasado siempre la protegía de peligros e insectos, pero ahora.
Ahora Él no la había protegido de Él mismo...
Pero había hecho lo que los adultos esperaban que hiciera.
Por amor a Melissa.
Las luces automáticas se encendían y apagaban después de que Erik saliera de la última habitación donde había buscado.
Frustrado por no haberla encontrado estrello su puño contra la pared cercana.
Una sombra lo habia seguido durante un largo rato.
"El jardín!"
Erik pensó que tal vez Celeste estaría ahí, escondiéndose como antaño lo hacían cuando jugaban a las escondidas en la casa.
Pero no había nadie tampoco en el enorme jardín de la mansión Myers.
Era como si la tierra se hubiera tragado a Celeste.
Cuando Erik entró en la casa de nuevo una voz lo sobresalto.
"Así que mi hermanita no está en la casa?"
"En verdad, de verdad, mi hermanita mojigata se fugo esta noche de tu lado Erik?"
Camilo había escuchado claramente abrirse la puerta de la habitación de Emma.
Por lo cual se levantó para averiguar quien estaba despierto a esa hora en la mansión Myers.
Y que rondaba por la casa como alma en pena.
Cuando Camilo escuchó que Erik susurraba el nombre de su hermana comprendió lo que estaba ocurriendo.
"Debiste de haber sido un terrible amante inexperto para que ella hubiera huido..."
"Si me hubieras dicho antes de tus planes con ella te habría dado algunos consejos prácticos."
Camilo se burló abiertamente de Erik.
Cruzó los brazos esbozando una sonrisa malvada en su rostro de niño.
"No necesito que un chiquillo como tú me aconseje en nada, Camilo!"
"Ademas, que sabes tu de lo que hicimos Celeste y yo?"
Camilo se rió porque sabía lo mojigatos que siempre habían sido Erik y Celeste.
"Acaso nunca le haz preguntado a tu hermana si la dejo satisfecha y exhausta?"
"Siempre la he complacido en la cama Erik!"
"Ademas de que al estar juntos también hacemos felices a nuestros padres."
"Algo que ustedes dos no comprendieron nunca..."
Camilo caminó hacia Erik metiendo las manos en los bolsillos de su sudadera negra.
"Ustedes siempre fueron tan ingenuos en el plano sexual."
Erik observó en silencio al joven Camilo, quien a pesar de que solo tenía dieciséis años ya estaba casi de su misma altura.
"Todo hubiera sido más sencillo si nosotros fueramos los hermanos mayores, en vez de ustedes."
"Nosotros si nos hubiéramos casado por amor y no porque nuestros padres nos obligaran."
Todo lo que le dijera Camilo a Erik ya no importaba.
"Si hubieras hecho tu novia a Celeste como les convenía a nuestros padres nada de esto hubiera sucedido."
"Ella siempre te amó en secreto, lo sabías no?"
Camilo le da una mirada de lástima al que es su cuñado.
"Te deseo suerte encontrando a mi hermana."
"Yo soy muy feliz con la tuya."
"Espero que resuelvas tu problema de disfunción eréctil."
Dejando a Erik anonadado, Camilo regresó al lado de su amada Emma, quien lo esperaba desnuda en la cama.
Unos besos en su nuca más unas manos recorriendo el cuerpo de la joven, despertaron el apetito sexual del joven.
"Camilo...mmmhhhh..."
Gimió la joven Emma cuando sintió que su joven amante se deslizaba con destreza en su calido interior.
"sssshhh...déjame a mi..."
Una ronda de delicioso y algo perezoso sexo comenzó esa madrugada en la habitación de Emma Myers.
***By Liliana Situ***
Valoro mucho tu opinión.
