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Soy Suggar Baby del Lobo

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vaquero
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Sinopsis

Camila es una niña infantil con una historia no muy feliz, por lo que la niña termina huyendo de casa, ahora se encontraba sola en un bosque, con hambre y frío, pero la pregunta era, ¿realmente estaba sola? No, la verdad era que a unos pasos había un gran y majestuoso lobo cambiante, en realidad un alfa, que casualmente acababa de encontrar a su pareja. ¿Encontraste poco? Bueno, ¿y si te dijera que este lobo tiene un hermano/amigo, una cambia formas tigre que también encontró a su pareja? Bueno, siempre compartían todo, ¿y la pareja?

18+CaóticoHumorSexyCelosoAmor-OdioPosesivoUna noche de pasiónDulceBDSMSEXOAmor a primera vista Seductor

1

Me despierto sintiéndome más caliente, trato de abrir los ojos pero me duele mucho la cabeza, se siente como si un pedazo de árbol cayera sobre mi cabecita.

Después de un tiempo de acostumbrarme al dolor, decidí abrir los ojos y ver que estaba en una habitación grande, no había muchas cosas, solo la cama que era muy buena, tenía ganas de saltar en ella, una televisión enorme. frente a ella y una puerta.

Trato de levantarme con miedo de lo que pueda ver, espero no estar con papá otra vez, después de poner los pies en el suelo siento que ya no me duele tanto como antes.

Me acerco a la puerta lentamente, respiro hondo y la abro lentamente haciéndola chirriar.

Escucho que alguien sube las escaleras que estaban al frente de la habitación, cierro la puerta rápidamente y me escondo debajo de la cama.

Escucho que alguien abre la puerta, trato de no llorar ni hacer ningún ruido.

- Puedes salir de ahí._ Escucho una voz masculina gruesa que me da aún más miedo, ¿es uno de los amigos de papá?- No te haré daño princesa._ dice, el silencio se instala en la habitación, miro en el suelo, sin ver los pies, estoy salvado.

Salí de mi escondite lentamente, ahora tengo que salir de esta casa.

Cuando me toman me encuentro cara a cara con un hombre grande, su cabello rubio y brillante que me dan ganas de tocarlo para saber si es tan suave como parece y sus ojos, hechos del azul más claro y hermoso que tengo. nunca lo había visto, era como si sus ojos fueran la puerta de entrada a su alma, sus labios rosados y su piel clara combinaban a la perfección con su mandíbula cincelada y su barba rubia, no se veía mal.

Pero nada es lo que parece...

- No tengas miedo, no te haré daño._ dice acercándose, retrocedo unos pasos.

- No me toques por favor, sácame de aquí._ digo casi llorando.

- No te irás de aquí, te quedarás conmigo._ dice en tono cariñoso.

- por favor._ digo con los ojos ya empapados.

- No llores, no me gusta verte así, nunca te haría daño._ Termino chocando contra una pared, me siento y empiezo a llorar llamando a mi madre.

El Hombre se acerca lentamente, se arrodilla frente a mí y me abraza, esos brazos grandes y fuertes acogen mi cuerpecito adolorido en un abrazo largo y afectuoso, que me da protección y confianza, como el de mi madre...

Me relajo un poco en sus brazos y encuentro una mejor posición y envuelvo mis brazos alrededor de su cuello.

- No hace falta que llores, aquí estoy._ me dice al oído haciéndome estremecer.

Siento que sus brazos se alejan de mí, agarro su cuello con más fuerza y pronto me los vuelve a poner.

- Está bien, vamos a comer._ dice sentándome en su regazo, entrelazo mis piernas alrededor de su cintura y sale de la habitación.

La casa era enorme, o eso parecía.

Había varias puertas en el primer piso y abajo había una gran sala de estar, así como la cocina.

Me coloca en un sofá muy suave y cómodo, y va a la cocina.

- QUIERES ._ grita desde la cocina, salto del susto, no me gustan los gritos.

- Quiero._ digo en voz baja.

- ¿QUÉ?_ grita de nuevo, mis ojos se llenan de lágrimas, ¿hice algo malo para que gritara así?

- Dije que quiero._ vuelvo a decir un poco más alto.

Él entra en la habitación.

- Habla más alto, no te escucho._ pide suavemente.

- Lo siento, no me gustan los gritos, me dan miedo._ digo con la cabeza baja.

- Lo siento, no era mi intención asustarte._ dice levantando mi cabeza para que lo mire.- ¿De qué leche eres?_ pregunta sonriendo de lado, yo asiento- Usa palabras._ susurra, tengo ganas de orinar. al lado de él escuchar su voz.

- Quiero._ se levanta agarrando su camisa.- ¿Dónde está el baño?

- Ali._ señala, voy para allá lo más rápido que puedo, cuando me siento en el inodoro no sale nada, aff odio cuando pasa eso.

Salió del baño después de lavarse las manos, lo veo con una botella rosa en la mano.

- ¿Bebes aquí o en un vaso?_ pregunta con la botella en sus manos

- Eso es bueno._ digo sonriendo, nunca he tomado una botella.

Me levanta, me lava sobre el sofá y me entrega la botella.

- ¿Quieres ver un dibujo?_ Le digo que sí con la cabeza, pone un dibujo muy chulo.

Me bebo toda la leche, estaba muy buena, sabía a vainilla, después de que termino, termino durmiendo...

Me despierto con el fuerte sonido de la alarma del reloj advirtiendo que es hora de despertar, me quejo y apago el teléfono.

Me lleva y voy al baño donde me cepillo los dientes y me lavo la cara.

Me quito la ropa que era solo un pantalón de chándal, abro el agua y me meto bajo la ducha, siento el agua caliente tocar mi cuerpo desnudo.

Tomo el jabón y lo aplico en mi cuerpo, y luego me enjuago.

Salgo de la ducha, me envuelvo la toalla alrededor de la cintura y voy a mi habitación donde me seco y me pongo un bóxer negro, un traje negro, mi reloj dorado y algunos anillos.

Salió de mi habitación y bajé las escaleras hasta la puerta, salí de la casa y me dirigí al auto.

Cuando estaba llegando al auto, lo olí, un olor humano, era una mujer, podía sentir que era una adulta, pero su olor era sutil, infantil, por así decirlo, pero podía sentir su miedo de lejos.

Sigo ese olor entrando en el bosque, después de caminar un poco termino viendo un cuerpo en el suelo junto a un árbol, parecía inconsciente.

Me acerco viendo a una chica.

Su olor penetró en mis fosas nasales haciéndome desear más y más, me acerqué al pequeño cuerpo que yacía allí, y cuando vi su rostro supe allí mismo quién era.

Mi tan anhelada compañera por fin había aparecido, la encontré.

Fue como un chasquido en mi cabeza, mi pequeño compañero está frente a mí desmayado.

Me acerqué a mi esposa, su piel era suave, podía escuchar los latidos de su corazón debido a mi agudo oído.