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Sorpresas de la vida (SDLV #1) (COMPLETA)

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Sinopsis

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.Maddie había escuchado ese dicho mil veces a lo largo de sus 22 años de vida.Se decía a si misma que la vida no le iba a dar sorpresas a ella, la chica que le gusta tener el control sobre todas las cosas que suceden y le importan.Su vida da un giro de 180° el día en que su novio rompe con ella y decide ir a pasar sus penas a un bar. Queriendo embriagarse por primera vez en su vida, sola, sin nadie que pueda cuidarla.¿Qué puede salir bien de aquello?Dos hermosas sorpresas.Jace, el chico del bar y padre de sus hijos. Jace. Eso es lo único que sabe de él. Su nombre. Eso y que en el momento en que se entera que va a ser madre, él está estudiando en Londres. No tiene como avisarle, no tiene como contactarlo.Aunque hay algo que Maddie no tiene en consideración...A la vida le encanta darnos sorpresas.

románticasUna noche de pasiónEmbarazadaDulceSEXOChick-Lit

1.- Noche de bar

-Vamos, Maddie, ya deja de llorar

Emma- mi media hermana menor de 16 años- tiene su mano en mi espalda, consolándome.

Estamos sentadas en mi cama alrededor de unos mil pañuelos usados por mí.

Esto es lo que pasó. Mi novio, bueno en este caso exnovio, Peter terminó conmigo justo el día en que nuestra relación cumplía dos hermosos años.

¿Cuál fue la razón que me dio?

Me ha estado engañando con mi mejor amiga desde hace seis meses, se enamoró de ella y ahora están felizmente de novios.

Y ahora también tendré que verlos en la universidad juntos todo el día... genial.

Me rompió el corazón en mil millones de pedacitos que están repartidos por todo mi cuerpo. Duele, que te engañen duele. Que la persona por la que darías todo te haya decepcionado de esta manera duele

Todo duele en estos momentos, me duele mucho.

-No entiendo que fue lo que hice mal- le digo a Emma sollozando.

-No hiciste nada mal- dice ella, siendo sabia a pesar de que tiene tan solo dieciséis años- Peter es solo un cabrón de mierda y Hannah es solo la peor amiga prostituta que se podría tener. Están destinados a estar juntos. Deberías sentirte bien que te hayas alejado por fin de esas dos horribles personas de mierda y que nunca les vas a volver a hablar.

Sonrío ante todas las malas palabras que dice Emma durante su discurso. Yo soy la hermana buena, la chica que le gusta tener todo bajo control, la que es siempre obediente y nunca dice malas palabras. Emma, en cambio, es la chica ruda que siempre desafía todo lo que le dicen. Incluso a mamá, pero ya estamos acostumbradas a su actitud. Le gusta ser espontánea.

Mi celular vibra y Emma lo toma antes de que yo pudiera hacerlo. No puedo ver la pantalla y mucho menos saber quién es la persona que está llamando, pero mi hermana frunce el ceño y pone la mejor cara de ángel de la venganza que puede encontrar.

-Hola Han- dice Emma muy alegre- Que bueno que llames, quiero decirte que eres la perra más asquerosa que ha existido en este planeta. ¿Acaso no tienes un poco de respeto por tus amigas y por ti misma? Me das lastima. ¡Ahora no tendrás quien te haga los trabajos de la universidad! Podrás empeñar tu tiempo en hacer lo que siempre has querido ser... una prostituta. Oh no, las prostitutas cobran, al menos.

Abro los ojos muy grandes ante la sorpresa de lo que estoy escuchando. Nunca he sido muy agresiva, aunque sea con las palabras, pero Emma es muy buena en eso. No es primera vez que escucho a mi hermana hablar así, pero me sorprende cada vez que lo hace.

-No tienes auto control- le digo a Emma

-No, no tengo- dice ella con una sonrisa.

Ambas reímos. Seco las lágrimas que caen por mis mejillas y decido que debo ser un poco más osada, como lo es Emma. A ella nunca le hubiera pasado algo así, creo que estarían lo suficientemente asustados de cómo reaccionaría como para pensar en hacer algo así. Pero no es tan fácil ser como mi hermana, ella siempre fue así, yo soy la chica inocente y nada intrépida.

Necesito algún tipo de estimulante

-Ya sé cómo pasaré las penas.

Emma sonríe ante mis palabras y se acerca más a mí como si tuviera que decirle un secreto muy muy interesante.

- ¿Cómo? - pregunta- ¿Golpearás a Peter en la cara? No, mejor en las bolas. Oh sí, eso dolería y se lo merece

- ¡Claro que no haré eso!

Jamás sería capaz de hacer eso, por mucho daño que alguien me haya hecho.

- ¿Entonces que harás?

-Iré a un bar- digo encogiendo los hombros- Iré a un bar, me emborracharé y olvidaré a Peter besando al primer chico que encuentre

Emma me mira con el ceño fruncido y pone una de sus manos en mi frente, como si estuviera comprobando si tuviera fiebre o algo por el estilo.

- ¿Estás enferma? - pregunta y yo pongo los ojos en blanco- Tú no eres así, Mad. Además, no creo que sea buena idea hacer eso sola tomando en cuenta que nunca en tu vida te has emborrachado. No sabemos cómo vas a reaccionar

-Solo quiero olvidar todo por unas horas, Em. No pasará nada malo.

Mi hermana se queda inspeccionándome con los hombros tensos y el ceño fruncido. Aunque yo soy la mayor, ella es la sobre protectora. Puede que se deba a que siempre he sido como un pollito que no sale del cascaron para ella.

Y eso que soy 6 años mayor.

-De acuerdo- dice- Espero que nada pase.

...

Cuando llego al bar más cercano de mi casa lo primero que percibo es un olor horrible a alcohol. Hay muchas personas, la mayoría hombres. Hay unas cuantas mujeres, pero todas están con algún hombre, ya sea su novio o supongo que alguien que habrán conocido aquí.

Me pongo nerviosa. No suelo hacer estas cosas y no sé cómo actuar. Por lo que he visto en las películas lo mejor que puedo hacer es sentarme en la barra, pedir algo para tomar y esperar a que un chico guapo me mande con el barman alguna bebida fuerte y se acerque a hablar conmigo.

Las películas nunca fallan, espero.

Me siento lo más alejada de las personas que puedo. No soy muy buena interactuando con la gente. Incluso, creo que ya me estoy arrepintiendo de esto.

- ¿Quiere algo para tomar?

Giro la cabeza para ver al barman detrás de la barra. Un chico de unos 30 años con mucha barba. Asiento con la cabeza y me pongo a pensar en qué puedo pedir.

Oh, no sé nada sobre tipos de alcohol.

-Emmm- digo dubitativa- Tráigame lo más fuerte que tenga.

El señor me queda mirando un poco sorprendido por mi pedido, pero sin decir nada comienza a hacer lo que he pedido. Como resultado me pasa un vaso con un líquido azul dentro. Se ve bastante simple e incluso delicioso, pero cuando lo tomo noto que es fuerte... muy fuerte. Me quema la garganta, pero me digo a mí misma que debo ser fuerte y termino por tomarme todo el líquido de un solo trago.

Cuando dejo el vaso encima de la barra el mundo me da vueltas y siento que estoy mareada. Sonrío sin razón aparente, pero me gusta esta sensación. Me hace olvidar todo lo que ha pasado el día de hoy.

-Bebes como una persona que quisiera olvidar sus problemas.

Alguien se sienta a mi lado y es esa misma persona la que acertó de manera tan dolorosa con mi situación.

¿Tan evidente soy?

- ¿Cómo supiste?

-Solo intuición.

Sonrío. En un estado normal ya me hubiera ido de su lado. Es un desconocido y odio hablar con desconocidos, pero el alcohol me ha dado una personalidad más atrevida y de verdad que estoy disfrutando de esto.

-Déjame adivinar... ¿Te dejaron por tu mejor amiga?

Dice aquello mientras habla con el barman y éste le da dos vasos con un líquido diferente en él. Parece ser blanco. No cuestiono lo que es y lo tomo de un solo trago, tal y como lo hice con el trago anterior.

- ¿Acaso eres un adivino? ¿Un brujo?

-Solo pensé en lo más dramático que te pudo haber pasado

-Si, mi vida es muy dramática- digo alargando la "u" de muy.

Él ríe y es cuando por primera vez me pongo a verlo detenidamente. Parece mayor que yo, aunque no puede ser por mucho. Tiene el cabello rubio, pero no tan claro como el mío y tiene ojos marrones. Sus facciones de la cara son muy masculinas... Todo en él es muy masculino. Tiene unos brazos gigantes que dice que hace mucho ejercicio

-Mi nombre es Jason- dice el chico- pero todos me dicen Jace.

-Soy Madison, pero todo el mundo me dice Maddie o Mads.

Jace me da la mano para que se la dé. Sin pensarlo dos veces lo hago. Tiene los pómulos un poco rojos, lo que me dice que ya ha bebido bastante, pero no me importa ¿Cómo lo juzgaría? Yo quiero emborracharme...

- ¿Cuál es tu historia? - pregunto- ¿Una chica que te haya rechazado?

Él ríe, mostrando unos hoyuelos muy lindos en sus mejillas.

-No, es mi fiesta de despedida.

- ¿Te vas?

-Si, a Londres. Voy a hacer un post- grado allí.

Jace pone una mano en mi mejilla, en donde un mechón de mi cabello se había escapado y él lo pone detrás de mi oreja. Un gesto cliché, pero me encanta.

-Eres la chica más linda que he visto- dice atropellando un poco las palabras- Rubia, alta, delgada y con unos hermosos ojos claros. Tienes cara de ángel. No pareces pertenecer a este lugar y es por eso que me llamaste la atención.

Me sonrojo. Nunca nadie me había dicho cosas tan lindas. Peter no era la persona más cariñosa de este mundo y nunca me había importado.

-Tienes razón- le digo- No pertenezco aquí. Sólo vine porque quería olvidar al estúpido de mi exnovio.

Jace me queda mirando a los ojos y yo no aparto la vista. Requiere de un gran esfuerzo, pero logro hacerlo. Logro no quitar mi vista de la suya. Pareciera como si me estuviera analizando. Analizando todo mi cuerpo descaradamente, pero sorpresivamente no me molesta.

Creo que el alcohol ya ha llegado a mi sangre.

- ¿Te parezco una buena persona para olvidar a tu exnovio?

Lo miro, sé que hay una propuesta implícita en esa pregunta.

Y me gusta.

-Pareces ser el hombre perfecto.

Y aquello sella la sentencia. La sentencia de la noche en la que perdí el control... La noche por la que juré nunca volver a perderlo.