Capítulo 5
- buenas noches Ricardo - intercambiamos una sonrisa y luego salgo del vehículo. Sólo después de entrar oigo alejarse el Ferrari. Habiendo cerrado la puerta me dejé caer sobre el mullido colchón. ¿Cómo acabé en Madrid para trabajar y rodar con Ricardo Sainz? Decido actualizar a Alejandra ese día con algunos mensajes, en respuesta ella me envía todas las letras al azar en letras grandes y luego concluye con un 'le gustas'. Sonrío sacudiendo la cabeza ante su gran imaginación. No sé por qué el famoso piloto de Fórmula me pide salir juntos, montar juntos, me sigue y escribe en Instagram. Pero una parte de mí sabe que debería sentirme halagada y privilegiada. Al final es divertido estar en su compañía, es simpático pero también reservado, lo veo compartiendo la misma característica con él.
- ¡ Son mucho mejores que los que probé hace años! - exclamo saboreando los Churros cubiertos de chocolate.
- son un buen negocio ¿eh? -
- Ricardo Sainz baja sus bolígrafos, eso sólo se ve cuando los preparas - Lo miro comer - ¿Tu familia está contenta con tu carrera? -
- Realmente mucho, están más que orgullosos. Mi padre fue el primero en presionarme, en decirte que mi prima es mi manager .
- fuerte - termino el café - ¿eres muy cercano a Charles? -
- ¿Qué quieres ser periodista? - Me muerdo el interior de la mejilla maldiciéndome por hacer demasiadas preguntas - De todos modos sí, reímos y bromeamos mucho juntos. Hay un gran respeto, una competencia lúdica, es un excelente compañero - esbozo una sonrisa - y tú, ¿algo sobre tu familia? -
- bueno no hay mucho que decir, mi madre y mi padre están en Roma, yo nací allí - un gran brillo cruza su rostro
- es una ciudad hermosa, es una pena que solo haya estado allí una vez de pasada -
- Sí, es mágico, excepto que inmediatamente quise ser independiente y como ya te dije me fui a vivir sola. No tengo malas relaciones con ellos pero inmediatamente sentí ganas de vivir una vida independiente. Incluso si estamos lejos, hablamos a menudo y tan pronto como puedo los llamo a casa .
- Me gusta ese ingenio tuyo -
Esta vez soy yo quien paga. Dejó su coche debajo del hotel para poder caminar por la ciudad. Caminamos por el centro de Madrid mientras nos señala los monumentos, resumiendo un poco su historia. Lo miro fascinada, su forma de explicar las cosas es elegante y refinada y el acento español me llama aún más la atención, siempre he considerado el español como el idioma más intrigante que existe - ¡Ricardo! ¡Ricardo! - un grupo de chicos se acerca eufóricos al ídolo para tomarse selfies. Poco después, empieza a haber realmente demasiada gente para mi gusto – vámonos – y él, notando mi estado de confusión, me agarra la mano, un gesto capaz de provocar acidez de estómago. Es un gesto que considero íntimo y lo está haciendo en público, conmigo. A paso rápido llegamos al Ferrari, entrando al interior deja escapar un suspiro de alivio - lo siento, no quería que terminara así -
- no te preocupes, se estaba llenando demasiado pero es normal, lo entiendo -
- puede parecer arrogante pero no es así, me encanta cuando me detienen pero hoy quería estar tranquilo contigo - se apresura a justificarse asumiendo un aire incómodo capaz de causarme ternura
- oye - pongo mi mano sobre la suya, él la mira y luego apunta esos ojos color ámbar a los míos - todo está bien, mejor quedarnos aquí arriba - golpeo mi mano en el tablero
- ¿Ya te estás acostumbrando princesa? - Bajo la cabeza, ahora me es imposible no sonrojarme por todo lo que dice - Te llevo a algún lado - con mucha curiosidad nos abrochamos los cinturones y nos vamos.
Después de una buena media hora entramos en lo que parece ser una enorme villa - bienvenidos a la casa de Sainz - salgo del coche extasiado, no creía que pudiera existir una casa así - ven, entra - llegamos a la entrada y cuando me doy cuenta de que estoy en su casa, me inunda el miedo de encontrarme con algún miembro de su familia - no te preocupes, estamos solos, volverán esta tarde - me informa, notándome acurrucarme. con los brazos en el pecho - les mostraré todo - durante el recorrido me muestra que el piso inferior está ocupado por un gimnasio y una piscina cubierta. Volviendo a subir, en el piso inferior están los estudios del padre. , su primo y el suyo, una sala separada reservada para premios, uniformes y cascos. A continuación hay un sin fin de dormitorios y baños. No puede faltar un inmenso salón y en el exterior, más allá de las grandes puertas correderas de cristal, una piscina con no sé cuántas hectáreas de césped detrás que alberga también un campo de golf.
- es..> Me encuentro sin palabras sacudiendo levemente la cabeza para recuperarme del estado de trance - es maravilloso -
- vamos al césped - me invita con un gesto de la mano a seguirlo. La extensión de césped llena mi vista, luego Ricardo se quita los zapatos y queda descalzo - no te avergüences - dudo un momento pero luego decido copiarlo. Es diciembre pero aquí en España hará veinte grados bajo este sol que parece querer imitar el verano. ¿ Sabes jugar al fútbol? - se acerca a una pelota dejada cerca de un arbusto, luego noto también la presencia de dos porterías de fútbol
- no, pero me gustaría -
- apúrate entonces - lo alcanzo con la intención de quitarle el balón pero me cuesta cuando en una milésima de segundo lo pasa de un pie a otro - ¡no vale la pena, eres demasiado bueno! - Dejo de cruzar los brazos sobre el pecho, esto es lo que hago cuando no puedo hacer algo
- Te daré una oportunidad – deja de poner un pie sobre la pelota – si me besas en la mejilla haré que la tomes – Siento que mis piernas ceden por un momento y dudo en esta condición 'piensa Al respecto, ¿cuántas ocasiones como ésta suceden? La frase de Alejandra resuena en mi cabeza
- ..ok - Trago fuerte, regresando cerca de él, dada su altura me pongo ligeramente de puntillas, sosteniéndome con una mano en su pecho y luego coloco mis labios en su mejilla, presionando un beso allí, su barba crea un hormigueo. bajo mi barbilla - listo - volvemos a competir por el balón, finalmente me lo pasa y con un pequeño trote mando el balón a la portería
- ¡Guau bueno! - exclama, aplaudiendo ante mi júbilo teatral.
Pasamos el resto de la tarde jugando como dos niños, ¡casi aprendí a jugar al golf! Con Ricardo el tiempo parece pasar demasiado rápido para mi gusto, nunca me ha pasado pero es como si tuviera miedo de que llegue el momento en que tendré que irme. Sabiendo que mañana estaré de regreso en Italia, él se quedará aquí y quién sabe si esta oportunidad de conocerlo se desvanecerá para siempre, tal vez todo fue una coincidencia tomada por los dos siguiendo la filosofía de 'vivir aprovechando el día'. '. Con una copa de prosecco en la mano remojamos las piernas en la pequeña piscina climatizada situada cerca del gimnasio en la planta baja. ¿ Qué estás pensando? - Nunca he expresado fácilmente mis pensamientos, mis dudas o mis sentimientos y mucho menos con personas desconocidas como Ricardo y sin embargo con él me siento relajado y dispuesto a hacérselo saber.
- No lo sé - giro el vaso en mis manos - parece como si tuviera miedo de que sea hora de irme, es extraño. Nos conocemos desde hace un día, somos dos perfectos desconocidos pero parece que somos amigos de toda la vida - se queda en silencio, sabía que había metido la pata, nunca he expresado nada y tenía que hacerlo con alguien como él - lo siento, no quería -
- no es solo que... - se ríe poniendo el vaso en el suelo - es solo que siento exactamente lo mismo -
- ¿Traes a todos aquí? - sale con naturalidad pero al notar su sonrisa forzada creo que rompí el momento
- No, al contrario. Solo llevé a mi ex allí – creo un círculo con mi pie sumergido en el agua – luego estás tú – agrega haciéndome levantar lentamente la cabeza.
- ¿ Y por qué estoy aquí? - pregunto en voz baja, por miedo a la respuesta o mejor dicho, al rumbo de la conversación.
- No lo sé, me bastó con verte esos pocos minutos frente al circuito de Fiorano para que entendí que eras diferente, no buscas nada de mí porque soy Ricardo Sainz - él Lo dice dramáticamente – en cambio tú me conociste siendo un niño llamado Ricardo Sainz –
