No quiero vivir sin ti!
Puede ser que ese hombre sea el sueño dorado, sexual y ardiente de toda mujer, pero Lily no estaba dispuesta ya a soportar que ningún hombre la controlara.
Mucho menos que le gritara.
Después de haberse escabullido del encierro donde Mario la tenía, Lily entró en la casa buscando a Gustavo por todos lados, pero no pudo hallarlo.
Las mujeres reían, bebían o besaban a sus Escorts totalmente ajenas a la gran molestia que sentía Lily en ese preciso instante.
Ni Marina ni Karina estaban a la vista, por lo que Lily decidió que ya había tenido suficiente de estar en un lugar donde ella no quería estar.
Una de las ventajas de haber sido la última en llegar a la despedida de soltera es que el auto de Lily podía salir fácilmente del patio destinado como estacionamiento para la fiesta.
Sin pensarlo dos veces, Lily entró en su auto y lo encendió rápidamente, ya que ella había dejado las llaves dentro.
Salió un segundo para activar manualmente el dispositivo que abría el enorme portón hacia la gran y vacía avenida.
La enorme casa de la fiesta estaba ubicada en un vecindario sumamente lujos y seguro, por lo que no se había requerido de los servicios de había valets o guardias de seguridad.
Cuando Lily decidió que su auto ya podía atravesar el portón, aceleró.
Ella dió un último vistazo por medio del retrovisor y para su fortuna, nadie la seguía.
La gran vía estaba oscura, no había ningún otro auto, algo que fue de gran ayuda para Lily.
Las lágrimas en sus ojos le nublaban la vista a la joven, quien no quería detener el auto.
El tono de llamada de su celular la asustó tanto que hasta brincó de su asiento.
Dentro de la fiesta no se permitía tomar vídeo ni fotos por lo que se les pidió encarecidamente a todas las asistentes que los dejarán dentro del coche.
"Lily!"
"Pero que demonios ocurrió?"
"Porque te fuiste si la fiesta aún no termina?"
Cuestionó muy alterada Karina pues había escuchado que alguien activaba el mecanismo del portón de la casa.
Asi mismo pudo ver cuando el auto de Lily acelero para internarse en la via rápida.
Karina había gritado con todas sus fuerzas para que la chica no se fuera, pero debido a lo alto de la música y lo lejos que estaba, Lily no la escuchó.
Aunque siendo francos, aunque la hubiera escuchado, Lily no se hubiera quedado ni un maldito segundo más.
Recordando las sucias y mordaces palabras de Mario, ese hombre tan bello, Lily se siente humillada por Él.
"Lo siento Karina no regresaré a tu fiesta de despedida."
"Perdóname por favor..."
"Nunca debí de haber asistido en primer lugar."
"Aun no me siento bien para hacer esto!"
"No puedo..."
"No quiero volver a verlo en mi puta vida!"
Karina del otro lado de la línea escuchaba a su pequeña amiga llorar desconsoladamente de nuevo.
Parecía que la chica había dejado el celular en el asiento del pasajero para seguir manejando.
Karina con el celular aún en el oído observaba con una mirada severa a Mario quien estaba frente a ella asombrado por el comportamiento de esa chica.
Ella había salido corriendo ignorándolo por completo.
No solo eso, supo como esconderse para que no la encontrara hasta después de que observó que Karina le gritaba a su amiga que se detuviera.
Mario no había querido insultarla o humillarla de algún modo.
Lo único que quería era aliviar un poco su inusual enfado.
Pero al parecer había ido demasiado lejos al tratar de reafirmar su ego herido de hombre irresistible.
Además de demostrarle a ella que nadie debía ignorarlo o preferirlo por encima de alguno de sus muchachos.
Pero solo había logrado que Lily lo confrontara para que después saliera escapando de Él.
Y Mario nunca antes había experimentado que una chica huyera de su presencia.
Lily era la primera en desafiarlo desde que se consolidó como El Escort número uno de todo el país.
Las mujeres, por regla general siempre hacen fila por acercarse a Él.
Tiene montones de invitaciones a eventos donde Él siempre es la estrella principal.
Ninguna mujer, ni una sola vez, se había marchado antes de que terminara su show.
El beso de Lily habían sido delicioso y la renuencia de su cuerpo hacia Él habia excitado a Mario.
Tal como si probara a una virgen inexperta y algo renuente.
El noventa y nueve de las mujeres clientas con las que Mario había tenido sexo en sus despedidas de soltera siempre le habían pedido que las "sometiera" al estilo película cincuenta sombras de Grey.
Casi todas querían vivir esa fantasía de ser presionadas contra la pared y controladas por el hombre que las guiara en la senda del placer.
Pero al parecer Lily había sido ese uno por ciento que no compartía esas fantasías con las demás.
Con una copa de vino en la mano, Mario bebía recordando lo último que le había dicho Lily antes de alejarse de su lado.
"Bueno, pues al parecer ella no regresará a la fiesta."
"Puedo preguntar que es lo que sucedió?"
"Se suponía que Lily estaría con Gustavo y ahora me entero que tuvo un pequeño desacuerdo contigo."
Karina confrontó a Mario cuando terminó la inútil llamada con su amiga.
Mario le explicó que no había querido hacerla enfadar o molestar.
Solo había preguntado el porque ella había preferido la inocente fantasía de un "novio" cuando claramente podía pagar por un sesión de sexo gratificante.
Lo usual, en esas despedidas de soltera.
"Y sugeriste que ella había engañado de algún modo a Gustavo, un chico adulto, uno de tus Escorts entrenados, para que estuviera con ella sin cobrarle ni un centavo?"
"Mario, tanto Marina o Karina hubiéramos pagado el precio que tu nos hubieras referido si Gustavo la hacía sentir enamorada, feliz y alegre solo por una maldita noche!"
"Tal vez fue error mío o de Marina no haber especificado esa parte, pero tampoco esperábamos que Lily no..."
"Mario, en verdad no pensé que te molestara tanto que uno de tus Escorts le diera una nueva ilusión a mi amiga!"
Karina en verdad se siente triste y decepcionada de la actitud de Mario.
"Pero ya no hay vuelta atrás y debo de localizar a Lily antes de que haga alguna cosa que la llegue a herir."
Mario detuvo a la chica diciéndole.
"Es mi culpa que ella haya salido corriendo."
"Debo ser yo quien se encargue de encontrarla."
"Puedes decirme a donde crees que se dirija ella?"
Karina solo tiene una opción para Mario.
"No creo que sea buena idea que te aparezcas de nuevo frente a ella, Mario."
"Ella es mi amiga y mi responsabilidad de todo este malentendido."
Mario la detuvo gentilmente con su mano.
"Es tu fiesta y el patán fui yo."
"Dime, donde podría estar ella?"
Karina envía la ubicación de la pequeña casa de Lily en los suburbios, no muy lejos de ahí.
"Mario, debes saber que ella ha pasado por una situación muy cruda y difícil recientemente..."
"Lily no había querido salir a divertirse con nosotras ni socializar con nadie después de lo que le pasó."
"Y mucho menos quería acercarse en plan romántico a ningún hombre."
"Se que tú estás acostumbrado a que todas las mujeres se derritan por ti..."
"Por ello no se si comprendas que el ser amado te lastime de tal forma que casi te deje al borde de la muerte..."
Mario comprende esa situación perfectamente.
Y ha luchado durante muchos años por enterrar ese doloroso recuerdo.
"Solo sé que es mi culpa que ella se haya marchado de esa forma."
"Me voy cuanto antes para poder arreglar esta situación que yo mismo provoqué."
Mario da unas breves ordenes a algunos de sus Escorts que están cerca y sale de la casa manejando uno de los autos.
Con las coordenadas ingresadas en su Google maps, Mario se dirige rápidamente hacia un pequeño barrio antiguo.
Cuando Mario llega observa el colorido y tranquilo barrio completamente en silencio.
La pequeña casa frente a Él es una casa antigua que se muestra restaurada y bien cuidada.
Tocando el timbre, Mario espera por unos minutos que la chica aparezca por la puerta, pero nada sucede.
De nuevo toca y esta vez toca la puerta con su puño.
Y obtiene el mismo resultado.
"Lily?"
Susurra Mario, pues esta consciente de que no puede gritar debido a que es de madrugada.
Mario observa dentro de la casa y el mobiliario le parece viejo para una chica de la edad de Lily.
Sillones anticuados, sillas de los años sesenta, bien cuidados...
Quien sabe, tal vez ella era una amante de la cultura retro y debido a eso su decoración era de ese estilo.
"Lily?"
Mario intenta abrir la puerta, pero esta cerrada.
Un pequeño sollozo de una mujer se escucha cerca.
Mario camina alrededor de la valla blanca de madera que rodea el jardín para tratar de ubicar el origen del sollozo.
Detrás de la casa, en el patio trasero, la pequeña chica, hecha ovillo en el suelo se encuentra dentro de una especie de edificación extraña, cercana a un gran árbol, solloza entre sueños.
Sostiene una pequeña urna en sus brazos y un peluche de oso demasiado desgastado.
"Ya no quiero vivir..."
"No quiero vivir sin ti..."
Mario puede escuchar que la chica habla entre sueños, pues cuando se acerca a ella puede constatar que esta dormida, pero aun solloza.
"Quiero morir..."
"No vale la pena vivir sin ti..."
Mario siente una punzada de tristeza por la pequeña chica herida.
***By Liliana Situ***
Valoro mucho tu opinión.
