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Capítulo 2

Ese día grité que estos eran mis últimos momentos en la escuela secundaria y que ya tenía edad suficiente para comprarme un vestido sin su ayuda.

Mmm... ese hombre es muy testarudo. Me pregunto cómo sus empleados se adaptan a su actitud. Muchos chismes lo han catalogado como el director ejecutivo más despiadado de Estados Unidos.

Sinceramente, no

culpo a quienes lo llaman así. Su actitud puede hacer que cualquiera se ensucie el vestido, bueno, menos a mí.

Fabricio no siempre se muestra despiadado ni insensible conmigo, a menos que esa chispa de protección se agite en su interior. Valora mi seguridad por encima de todo.

-¿En serio? Es la primera vez que veo eso. ¡Qué gran mejora!-, bromea.

-Sass...-, digo arrastrando las palabras, recorriendo con la mirada el salón lleno de estudiantes y sus acompañantes. Sage hace lo mismo, mirando a su alrededor. -Espera, ¿viniste sin acompañante?-, pregunto, y ella se encoge de hombros.

—Ya sabes cómo va esto... —Ella encogió un hombro.

Sí, claro que lo sé... alguien le va a pedir que sea su cita o ella cortejará a una chica. Sage es experta en cortejar chicas.

-¿Nick aún no ha llegado? ¿Dónde estará?-, me pregunta Sage, y entonces me doy cuenta de que Nick aún no ha llegado. He estado tan concentrada en Fabricio que me olvidé de mi otro mejor amigo.

-No sé... Debería llamarlo-. Abro el teléfono y busco a Nick en la lista de contactos.

Lo marco, pero suena sin que lo conteste. -No contesta-, digo.

Antes de volver mi atención

a Sage, la chica ya había cruzado la habitación cuando una chica sexy entró al salón de baile.

El cabello rubio de la chica destaca entre la multitud. Es tan brillante que parece artificial, pero sé que lo es porque he oído hablar mucho de su cabello.

Sage hace lo de siempre: entablar una conversación con la chica. No le cuesta nada captar su atención. Aparto la vista de ellas y me acerco a la esquina a servirme un vaso de agua.

Quiero mantenerme sobria y asegurarme de que mi papá venga como le dije. Ya estaría borracha, besuqueándome y haciendo cosas que me distraen, pero no puedo.

Solo lo quiero aquí conmigo. Mientras bebo el agua, veo a Nick entrar con una niña en brazos.

Mira, todos mis mejores amigos tienen cita menos yo. Levanto el teléfono de nuevo y marco a Fabricio . No contesta. Supongo que se está tirando a una de sus putas.

Mi papá es un mujeriego descarado. Nunca lo he visto con una mujer dos veces, excepto con una que, según él, era hija de su socio.

Sus cuatro esposas se divorciaron de él porque no pudo

serles fiel. Ser fiel es algo totalmente inalcanzable para él.

Mi mente siempre me lo recuerda, pero lo amo lo suficiente como para preocuparme. Desde que crecí, siempre he deseado que mi papi me follara el coño.

Anhelo su amor como un adicto anhela sus drogas. El hombre siempre me atraviesa la mente, volviéndome loca. No puedo evitarlo.

Siempre estoy empapada cuando lo veo con el torso desnudo o haciendo ejercicio en el gimnasio...

-Vera, cariño.- Nick se acerca y me besa los labios, lo que me distrae un poco. Me sonrojo al saber que lo hace delante de su cita.

Bueno, esa es la forma en que Nick me saluda, pero es lo más platónico posible.

-Te presento a mi cita, Angelina. Puedes llamarla Lina para abreviar-, me dice con una sonrisa radiante. Volviéndose hacia Lina, añade: -Y Lina, te presento a mi mejor amiga, Vera-.

Extiendo la mano y Lina la toma. -La conozco-, le dice a Nick mientras nos damos la mano.

En la escuela, todos me conocen como el pupilo de Fabricio Truman. Algo que llegué a despreciar desde que empecé a querer que fuera mi compañero.

Por suerte, su tutela

sobre mí pronto terminará. Esa noticia me alegra.

—Sí, claro, debes conocerla. Vera es una chica con un nombre famoso. ¿Vera? —Me dirige la última frase y me encojo de hombros.

Prácticamente camino a la sombra de Fabricio Truman, así que cualquier popularidad

que él consiga, yo la obtengo.

-Vera, vamos a celebrar la fiesta de graduación en mi casa esta noche. ¿Te apuntas?- Sé a qué se refiere.

Nick ya mencionó

una fiesta en la piscina en su casa y, literalmente, todos en la preparatoria Dame querrán asistir.

—Nick... ¡No tengo cita! —Hago pucheros y agito los pies.

—Cariño, ¡hay chicos aquí! Seguro que te conquistarán. —Me guiña un ojo a su derecha y lo veo.

Harry. Maldita sea, el chico quiere añadirse a mi lista de chicos de instituto con los que me he follado. Oralmente, claro. Joder, lleva todo el año en mi garganta, y ahora mismo me está inundando con la mirada.

Bueno... como el hombre que invité a ser mi cita aún no ha aparecido, supongo que Harry tendrá que quedarse en su lugar.

-¿Ves...?-, grita Nick cuando Harry empieza a acercarse a nosotros con su pelo negro azabache colgando a cada paso. Su traje se ajusta a sus rasgos a la perfección.

Mmm... no me malinterpreten, Harry es un chico guapísimo de instituto. Literalmente, el novio soñado de cualquier chica de instituto, pero quiere una relación que yo solo quiero con Fabricio .

Quiero un hombre como novio, no un chico. Y menos aún al posesivo Harry Yates.

—Hola, Vera —dice, besándome los nudillos.

-Hola... Harry-, murmuro, esbozando una leve sonrisa que logro forjar. Nick se lleva a su cita, diciendo en voz baja cuánto tiempo nos queda para la fiesta en la piscina, y yo asiento.

-Veo que estás

sola. ¿No tienes cita?-, pregunta, clavando sus ojos marrones en mi rostro.

Me encojo de hombros ligeramente. Luego. -Como puedas...-. Intento ofrecer una respuesta, pero escupe rápidamente, interrumpiendo mi mente, que está trabajando en la mejor respuesta posible.

-¿Por qué no me aceptas, Vera?- Me sorprende la rapidez con la que dice las palabras, y me sorprende aún más cuando invade mi espacio, abriéndose paso entre mí.

-Te lo dije, estoy interesado en otra chica-, espeto, odiando que siempre saque el tema. La mirada de Harry se nubla. Siempre ha querido saber quién en el instituto Dame quiere lo que él quería.

Eso sí, Harry es un matón famoso. Sé que debió de haberle hecho daño si era un chico de instituto. Pero, claro, el hombre que quiero es mucho más fuerte. Harry nunca podrá hacerle frente.

-Entonces... ¿puedo ser tu cita?-, ofrece.

La forma en que curva sus labios me dice que sabe chupar bien un coño. Quizá pueda arreglármelas con él esta noche.

-De acuerdo.- Cedo.

En ese momento, Harry me arrastra suavemente a la pista de baile. Bailamos al ritmo de Rihanna. Me deshago de mi decepción bailando.

Harry sostiene las caderas con fuerza, empujándome contra su trasero para avisarme de lo duro que está.

Cuando llegó la hora de irnos a la fiesta en la piscina, él llegó. Me acompañó hasta mi Lamborghini. Andrei, mi guardaespaldas, me miró fijamente y le dije que íbamos a casa de un amigo.

Abre la puerta

de golpe y me deja entrar. Se acerca al conductor, toma el volante y me lleva lejos.

Claro, no esperaba que dejara entrar a Harry.

Sabiendo que Fabricio se perdió mi último baile de graduación, me agarro los puños. Le voy a dar una reprimenda porque sé que Fabricio Truman anda por ahí follando con mujeres.

El punto de vista de

Fabricio .

-Entonces, Charlie consulta al equipo de marketing para que se encargue de la comercialización de los nuevos diseños de los coches de Truman-, le digo a mi asistente mientras cruzo el pasillo hacia mi oficina.

Acabo de regresar de Arizona y llegué con prisa a una reunión de la junta directiva. Anoche fue una noche agitada y divertida. Mi socia y yo fuimos a Arizona para conocer a mujeres que nos contrataron y nos dieron mucho gusto después de largas horas de charlas de negocios.

Tuve que regresar apresuradamente a Nueva York debido

a la reunión de la junta directiva y la presentación que hizo mi asistente con respecto al último diseño de nuestros autos.

Mierda, me olvidé de decirle a Vera que mi vuelo a Arizona era una emergencia, apuesto a que esa es la razón por la que me ha estado llamando.

No pude contestar la llamada porque estaba en la sala de juntas cuando ella llamó. Ah, llamaré cuando me tranquilice.

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