Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Cap. 4: Reto

Miro con fijeza la ropa en el pequeño sofá individual. Creo que esa camisa la usé hace dos años, pero ¿Algún televidente lo recordará? Digo, tendría que ser realmente un fan del tipo espía, aunque nunca se sabe. La falda verde si esta nueva según las palabras de Ana. Según las indicaciones de Kevin debería ir hoy en vestido, pero como nadie aquí obedece al jefe.

Me gustaría poder sentir lástima por Kevin, pero el hombre no es para nada miserable, creo que disfruta tratar a las personas mal y creerse el todo poderoso por ser nuestro productor. Si Kevin hubiese estado cuando hice mi audición y entrevista para el programa, me lo hubiese pensado; aunque supongo que ahora debo agradecer que no estuvo porque Notitardes24 es prácticamente la mitad de mi vida.

Amo mi trabajo y amo a mis compañeros, quienes se han convertido como mi familia, excepto quizás Dexter porque nos besamos y manoseamos, y definitivamente no creo verlo como un hermano después de eso, pero si como mi gran sexy, perfecto y asombroso amigo del alma.

Quito mi bata y tomo la falda, cuando voy subiéndola la puerta se abre dejando ver a Sabrina que cierra la puerta.

—Me gusta tu sujetador—anuncia.

—Diría que está a la orden pero no parece higiénico y además eres como ¿Dos copas más que yo?

—Eres una discriminadora de senos.

— ¡Mi pecado!

—Voy a decirle—escucho a Sabrina mientras termino de subir mi falda.

— ¿Qué y a quién le vas a decir? Luces molesta y nerviosa.

—Lo estoy.

—Suelta el delito, supongo que es mejor que termines con mi compañía en la cárcel que sola.

— ¿Y quién va a sacarnos de la cárcel?

Tomo la camisa, me la pongo y le sonrío a instantes de darle mi respuesta, pero entonces la puerta de mi camerino vuelve a abrir y se trata de Kevin.

— ¿Por qué irían a la cárcel?

—Tú no entenderías un chiste ni que este te besara Kevin— señalo—, y siempre recuerda que se toca antes de entrar.

—Es mi estudio.

—No, es el estudio del programa del que eres productor, hay diferencias— sonrío una vez más, esta vez por las palabras de Sabrina hasta nuestro lamentable productor.

—Siempre cumpliendo el estereotipos de las rubias.

—Y tú el de los dulces jefecito— con esas dulces palabras Sabrína sale de mi camerino dejándome con él siempre insoportable de Kevin.

—Creo que aquí muchos no han aprendido a saber que soy el jefe.

Ruedo mis ojos y voy hacia mi tocador, tomo una pintura labial invirtiendo mi tiempo en algo útil mientras Kevin decida decirme a qué ha venido.

—Puedes programar la entrevista del chico.

No escondo mi gran sonrisa dejando el labial a un lado y girándome con rapidez, mi entusiasmo parece ocasionar muecas de desagrado hacia Kevin ¡Que alguien saque lo que sea que le metieron por el trasero!

—Sabía que tu gran mente entendería que es una buena estrategia para el negocio.

Mi elogio lo hace erguirse y río porque sobarle el ego es tan fácil, incluso cuando se usa el sarcasmo. Sale como un pavo real de mi camerino y doy unos aplausos hacia mi logro. Me propuse conseguir esto para Brian, el primo de Andrea y actual novia de Joseph. Él no me lo pidió y mucho menos Andrea, pero ahora que Brian se hace cada vez más conocido, parece que es una buena movida tanto para él como para el programa entrevistarlo.

Sería la primera entrevista formal y yo tengo esa exclusiva. No voy a fingir que solo lo hice por él, es bueno que sea beneficioso, también lo hago porque amo las primicias y no soportaría perder otra más, la última aun me tiene enviándome correos contra él.

Elisabeth, Elisabeth, ya deja al escritor sensual salir de tu mente. De nuevo tomo mi celular y reviso pero no hay respuesta de mi último correo, quizás se cansó de este jueguito.

O quizá su novia «lo que está destinado a ser sucede» le ha echado la correa encima, aunque no podría dar fe de ello porque no los conozco de nada ¡Ni siquiera he visto al hombre alguna vez en persona!

Dejo mi celular y prácticamente corro fuera del camerino llamando a Andrea, soy algo consciente de que en el camerino de Rayan parece que alguien alza la voz, pero no presto atención porque es Rayan, y él es de las personas más educadas, centradas y amable que conozco.

No me cuesta mucho encontrar a Andrea que parece reírse de algo que Marcos, el chico de las luces o electricidad – siento que es lo mismo – está diciendo.

La verdad es que estoy segura que aquí nadie esperaba que contratando a esa sarcástica, irónica y nerd chica encontráramos una amiga y en el caso de Joseph: un amor. Seguro son la pareja nerd más genial que ha visto el mundo y son bastante lindos de ver. Él único que debe odiar cada momento de esto es Kevin, aun no supera el buen puño de Andrea conectando con su nariz en la más épica de las renuncias.

— ¡Andrea!

— ¡Veinte minutos!—Stephen casi grita en mi oído cuando pasa a mi lado.

Ya estoy junto a mi objetivo— ¿Qué mierda le ha pasado a tu camisa Rayan?

Volteo y hay una gran mancha naranja en una camisa que segundos antes solo fue blanca. Lo resaltante está en la expresión molesta de Rayan, pocas veces lo he visto así y una de esas veces se debió a...

—Pregúntale a Sabrina, a ver si ella te cuenta de su maldito arranque de locura— grita Rayan.

Las palabras de Sabrina suenan en mi cabeza, iba a decirle y no entiendo cómo no supuse que se refería a decirle a Rayan sobre Callie, la mujer a la que empezó a ver hace quizás dos meses.

— ¿Y a ti qué te pasa con Sabrina?—pregunta Dexter tomando café, nada raro que este como un exhibicionista sin camisa dejando toda su tinta a la vista.

— ¡Rayan! ¡Vamos! No es para tanto.

esto se pone más intenso, Sabrina ha hecho su aparición y me da una rápida mirada. Se lo dije hace una semana, se lo advertí. Mayormente cuando uno quiere ayudar en algo que es de dos, es precisamente uno quien sale con las tablas por la cabeza y luciendo como la mala. Por la forma en la que luce Rayan, esta no es la excepción, lo cual se confirma cuando la manda a la mierda.

— ¡Soy tu amiga! Te digo lo que creo.

—No pedí tu opinión, si quisiera un consejo ni siquiera te lo pediría a ti.

Frunzo el ceño, creo que Rayan ha estado algo... inquieto y muy fácil de alterar, pero nunca me ha gustado que alguien le hable mal a Sabrina, desde que la conozco y sé cómo se siente cuando la juzgan sin que la conozca solo cuando la ven a primera instancia.

Siendo honesta también me agota que al verla rubia, hermosa y con curvas asuman que es solo un símbolo sexual o un objeto sobre el cual babear y especular.

— ¡Vete a la mierda!— Sabrina ha explotado y esto va a pesarnos por un tiempo—Estúpido cabrón, cuando necesites a una amiga entonces no me busques ¡Jódete! Solo quise ser buena amiga ¡Y deja de perseguirme Susy!

—Pero es que debo maquillarte—Susy está asustada, nunca ha presenciado algo como esto porque ¡Casi nunca sucede! Andrea no puede cerrar su boca abierta por el impacto.

Y los más cautelosos como el trío internacional – Joseph, Valeria y Peter – prefieren observar. Kevin lo ignora adrede porque está más ocupado ladrando hacia Agatha.

Soy capaz de ver el labio de Sabrina temblar antes de darse la vuelta y también percibo el atisbo de remordimiento en la mirada de Rayan, quien deja la mirada atrás cuando Dexter palmea con fuerza su espalda.

—Amigo, despertaste a una fiera.

—Ella me ha hecho enojar.

—Y ahora tú la enojaste a ella—señalo lo obvio—. Esa rubia no se le debe hacer enojar, esto te perseguirá por meses. De todas formas, ¿Qué sucedió?

—No es tu problema ¿Vale?

Ruedo mis ojos, la confianza de Rayan en las personas está por los suelos, ya me encargaré de averiguar por qué lleva días de esta forma tan susceptible. Dexter se encoge de hombros y se va a buscar, espero, una camisa y mi atención vuelve a Andrea.

—Se les pasará pronto la rabieta, una vez pensé que iban a matarse, pero todo luego estaba bien. Es la segunda vez que discuten, así que no vamos a preocuparnos. Se adoran y son un par divertido. Rayan siempre está protegiéndola y ella haciéndolo reír por lo que van a extrañarse y se disculparán por lo que sea que haya pasado— bueno, eso espero.

—Sí... nunca hace mal ver un poco de drama en vivo ¿Cuánto tardaron la última vez en contentarse?

— Tres meses y eso porque los obligamos—abre mucho más su boca y decido soltar la razón por la que he venido en su búsqueda— ¡A lo que iba! ¡He convencido a Kevin!

Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.