Capítulo 12
—¡Hace tanto tiempo que no te vemos, Vane! —exclama Jimena.
Estar en Harvard me mantuvo ocupado, pero valió la pena. Además, me gradué como el mejor de mi clase. Claro que salí, pero estudiar me quitaba casi todo el tiempo.
- Ambos me vieron este verano. - murmuro luchando por respirar.
- Cállate. – dice Renata abrazándome más fuerte de lo que ya lo está.
Cuando finalmente nos separamos, ambos piden un recorrido por el apartamento y después de que finalmente lo hacen, van a buscar los vestidos que trajeron en sus bolsas de lona para poder cambiarse y maquillarse.
- Vane, ¿qué llevas puesto? – pregunta Jimena mirándome con curiosidad.
Jimena tiene ojos azules, es pelirroja y tiene el pelo ondulado (se lo alisa casi siempre). Siempre he admirado su forma de presentarse y es amable y gentil con casi todo el mundo que conoce.
Renata tiene ojos marrones y cabello rizado como yo, pero prefiere usar trenzas y pelucas porque es más fácil de manejar. Aunque creo que ambas le quedan bien. Además, tiene un físico atractivo y probablemente sea una de las personas más graciosas que conozco.
Revisando mi armario, respondo: « Estoy pensando en ponerme este vestido negro que nunca he usado». « Hay mucha ropa en mi armario que nunca he usado. Algunas aún tienen la etiqueta».
—Déjame verlo. —Dice girando la cabeza para mirarme.
Sostengo el vestido frente a mi pecho y se lo muestro a las dos chicas que tengo delante, que ya llevan sus vestidos puestos. Jimena lleva un vestido rojo corto y sedoso, mientras que Renata lleva un vestido corto con estampado de guepardo.
Ella mira el vestido de arriba a abajo. - Deberías usarlo. - Dice ella.
Renata niega con la cabeza en señal de acuerdo. - ¡ Date prisa y póntelo, todavía tienes que maquillarte, Vane! - grita Renata.
No me lleva mucho tiempo maquillarme. Por alguna extraña razón, mi rutina de maquillaje es rara, pero funciona de maravilla. Como solo he recibido buenos comentarios, nunca pensé en cambiarla.
- ¿ Cuál es la prisa? - pregunto con curiosidad mirando a Renata.
- El club se llena bastante a cierta hora y no queremos esperar en la cola durante una hora o más - dice Renata.
En Puerto Bruma hay muchos clubes y Renata tiene razón. Lo más probable es que no podamos entrar si llegamos tarde.
-¿Qué club es éste? -
—La Estrella. Se estrenó más o menos cuando te fuiste a Puerto Arce. —dice Renata, poniéndome al tanto.
Cuando estaba en Puerto Arce fui a diferentes clubes con mis amigos, pero al mismo tiempo, nunca pude dejarme llevar por completo.
Asiento, me pongo el vestido y me dirijo al espejo. Al mirarme en el reflejo, me doy cuenta de que me gusta. Es un vestido negro corto y brillante que me envuelve el pecho a la perfección. Miro a Renata y veo a Jimena peinándose y a Jimena empolvando su rostro.
—Deberíamos tomarnos un trago antes de irnos —sugiere Renata.
- Estoy totalmente de acuerdo con eso. - Responde Jimena sonriendo y moviendo la cabeza en señal de acuerdo.
- Iré por el tequila.- Digo saliendo de la habitación y dirigiéndome a la cocina.
Después de una hora, por fin terminé de maquillarme. Ya tengo el pelo alisado y espero que no llueva. Cojo mi bolso de Saint Laurent y reviso dentro para asegurarme de que tengo todo lo necesario. Sería un fastidio olvidar la tarjeta de crédito, el móvil o el brillo de labios.
Estoy un poco achispada, pero no tanto. Diría que no me emborracho tan rápido o quizás simplemente tolero el alcohol.
Alessandro nos dejará esta noche y sin duda es la opción más segura. Cuando por fin llama para avisarnos que está estacionado afuera, se lo digo a las chicas.
Finalmente llegamos al coche negro y nos sentamos todos juntos en la parte trasera.
—¿Cómo va el trabajo, Vane? —pregunta Jimena haciendo un gesto hacia mí.
- Tú primero.- digo .
Después de unos momentos de escuchar a Jimena hablar sobre su vida laboral junto con Renata, es mi turno de hablar sobre mi trabajo.
Jimena trabaja en el sector inmobiliario, mientras que Renata es modelo. Ambas son muy buenas en sus trabajos y ganan mucho dinero.
—Está muy concurrido la mayor parte del tiempo. Muchas reuniones y... —Hago una pausa—. ¿ Alguien conoce a Dante? Navarro ? - pregunto con curiosidad.
Esa probablemente no fue una de las mejores preguntas que podía hacer, porque claro que conocen a Dante, ¿quién no?
- ¿ La puta de la ciudad? - dice Noemí riendo.
- ¿ El que intentó matarte varias veces? - dice Jimena siguiéndolo después.
Cuando les conté a mis mejores amigos que Dante intentó matarme por cuarta vez me dijeron que lo llevara a la policía.
Y no, no lo hice porque a la gente le gusta Dante. Navarro tiene contactos por toda la ciudad, y me refiero a muchos. Que yo acudiera a la policía sería una trampa. Al menos casarme con él me daría un poco de esos contactos.
Con un poco de suerte.
Pongo los ojos en blanco ante las palabras que he escuchado. —Sí, vino inesperadamente a la empresa de mi padre. Al parecer, con la intención de matarlo —les digo a las dos chicas sentadas a mi lado mientras me siento en el asiento central del coche.
- ¿ Tu padre murió? -pregunta Jimena.
—Claro que no, si lo supiera no estaría yendo al club ahora mismo. Además, ya habría sido la noticia más importante de la ciudad —digo con sarcasmo .
Mi padre es un hombre muy conocido. Al igual que Dante , tiene muchos contactos, pero la diferencia es que Dante tiene conexiones con el mundo clandestino y el mundo de los negocios, principalmente en Puerto Bruma, mientras que mi padre tiene diversos contactos, no solo en Puerto Bruma, sino también en todo el mundo.
Y entonces, Bruma dijo algo que no me esperaba…
