Chapter 5 A morally gray situation part 2
Jaime se encontraba intentando procesar todas las emociones, que se eran tan salvajes y tan movidas como olas en un océano que atravesaba una tormenta de gran escala. En donde parecía que no importaba a donde iba o que pensaba, igual el agua intentaba ahogarlo de manera agresiva, con la presión que hacia sobre su cuerpo; impidiendo que tomara, aunque sea un respiro; situación que, si bien era bastante similar a la que estaban teniendo los demás, eso no quitaba el hecho de que no todos la pueden manejar de la misma manera. En especial porque a él no le agradaba para nada la idea de tener que cruzar sea línea, que bajo sus creencias nadie debería traspasar, pero tampoco se sentía cómodo con la idea de no proteger a su esposa, cuando ese era su deber…
-Jaime, no has dicho ninguna palabra desde hace un par de horas…lo cual me preocupa mucho, al verte en ese estado en el que pareces un fantasma.- -De modo que te digo que sí, necesitas comunicar algo, puedes hacerlo.- Expresaba Perla, a quien se le notaba a través de su lenguaje corporal, lo intranquila que se hallaba.
-Gracias por estar pendiente de mí, pero no creo que sea justo que te ponga un peso más al que ya debes de tener, con mis inquietudes…- En eso Jaime es interrumpido, por su esposa.
-No digas tal cosa, ya que me parece peor el verte así, a que me digas lo que sientas.- -Después de todo, para esto sirven las relaciones, para hacer el camino sea más fácil de cruzarlo si lo hacemos juntos.- Indicaba Perla, de manera determinada hacia su marido.
-Tienes razón…es solo que me siento un poco cobarde admitiendo públicamente, que no tengo ganas de tener que lidiar con el asesinar a otra persona. Lejos de los prejuicios que podamos tener los seres humanos, sobre que le corresponde a cada género; igual me siento menos, si no soy capaz de proteger a quien amo…- Inseguridad que, si era comunicada por algún hombre, que, si bien nunca ha tenido masculinidad frágil, a veces podía llegar a tener una que otra aptitud que podía parecer anticuada.
-Comprendo lo que quieres decir, pero en ese caso si tu si estas admitiendo que no eres capaz hacer algo, que seguramente nadie te juzgara si sabe la situación en la que te encuentras. Tampoco estas cayendo en un mentalidad anticuada, porque no me estas imponiendo nada por ser mujer, simplemente temes por mí, cosa que cualquier esposo haría.-…-Ahora te pregunto, ¿estas cómodo con la idea de que yo sea quien nos proteja?- Preguntaba Perla, a quien nunca la ha costado expresar lo que siente o piensa, en especial cuando se trata de su pareja.
-Mentiría si te dijera, que no me quiero quedar de brazos cruzados, pero tampoco puedo imponerte algo de esa magnitud…- En eso la esposa de Jaime, lo interrumpido nuevamente.
-Espera un segundo, no me estas imponiendo algo o mucho menos exigiendo, yo estoy diciendo que sería capaz. De hacerlo, solo quiero saber que reacción tendría tu ser, de ser así,-
-Sé que lo que voy a decir, puede parecer feo, pero ¿cómo estas tan cómoda? O ¿predispuesta a hacer algo como eso?- Preguntaba Jaime, para confirmar si en verdad lo decía honestamente o solamente lo hacía, para mostrarse fuerte para no incomodarlo.
-Cómoda al 100%, para nada. Sin embargo, comienzo a entender un poco a Ivanne y a Eren, puesto que el hecho de que escojamos no hacer nada, no evitara que igual nos intenten matar…de modo que prefiero ser yo, quien luche por mi vida y la de mi esposo, antes que esperar que alguien me mate, por una pelea de poderes de alguien más, que encima no tiene nada que ver conmigo.- Dijo Perla, haciendo que a Jaime se le iluminaran sus ojos, al entender su forma de accionar.
De ese modo, los dos comenzaron no solo a profundizar en la situación en la que se encontraban. Reconociendo todas sus preocupaciones, inquietudes y demás, estableciendo que Perla seria quien iba a recibir la preparación por si caso había que actuar en defensa propia, si encontraban el refugio y por parte de Jaime, decidió ayudar de desde una manera intelectual para hacer las estrategias necesarias, para usar los espacios a favor de ellos y complicarle más a algún intruso envidiado, el lograr su objetivo mientras los demás no estaban. Propuestas que los tranquilizaban mutualmente, una vez drenaron todos esos pensamientos destructivos que estaban gobernando sus mentes.
Por otro lado, Noah al igual que el resto, no se encontraba en sus mejores momentos, luego de todas las cosas que ha tenido que asimilar en tan poco tiempo. Llegando a pensar que si lo mejor, era intoxicarse antes de que fuera tras de él, para que no tenga que sufrir ese tormento de ser cazado o de sentarse a esperar una posible muerte, que será de la peor manera posible por las descripciones que les han dado de a quien se iban a enfrentar. Pero antes de pudiera siquiera cometer tal acto, recibido una visita de parte de Eren, quien se percató de sus intenciones…
-¿Noah?... ¿Que pretender hacer con eso?- En eso el peli azul, luego de abrir la puerta, se percata de que su viejo amigue de la infancia, estaba a punto de meterse una extraña pastilla en su boca.
A lo que rápidamente, este trata de tomársela, pero él no se le permite, generando esa manera un breve momento de forcejeo entre ambos. En el que Eren logra hacer que su amigue, no se tome la pastilla y logra hasta quitársela de sus manos; haciendo que su corazón vuelva a latir normalmente, por lo acelerado que estaba en esos instantes, que parecían indicar que iba a perder a otro ser querido enfrente de el…
-¿Por qué?- --¡¿Por qué no me dejas morir en paz?!- Gritaba Noah, quien estaba comenzando a tener un ataque de pánico.
-¡¿Por qué no me dejas irme de forma tranquila?!-…-Si tan solo, no hubiera dudado tanto, seguramente ya habría podido escapar de esta situación… ¡Maldición!, ¡estaba tan cerca de ser libre de esta angustia!-…-¡¿Por qué Eren…?!- En eso el peli azul, interrumpe a su amigue poniéndole sus manos sobre sus hombros y aplicando cierto grado de fuerza para inmovilizarlo, gritando su nombre.
-¡Noah!-…-¡¿Te estas escuchando?!- -¡¿Cómo me pides que deje morir a alguien tan importante para mí como si nada?!-…-Entiendo que tengas miedo, comprendo que parezca que esa es la mejor manera, pero créeme que no es así.- Comunicaba Eren, quien a medida que Noah se iba calmando, este iba bajando su fuerza y su voz también.
-Sin ti, nunca habríamos podido llegar hasta aquí, sin tu ayuda, no habríamos logrado tener un rayo de esperanza y el sacrificio de mi padre habría sido en vano.- -Así que no me pidas, que te devuelva el favor de salvarte, cuando tú lo has hecho en incontables ocasiones.- Fue entonces cuando Noah comenzó a llorar, de manera energética luego de percatarse de todo lo que había pasado, pese a que estaba actuando mayormente desde un impulso. A lo que Eren no pudo evitar también llorar junto a elle, por el shock de casi encontrarle en el suelo sin vida, todo para decirle…-Que alivio que haya llegado justo a tiempo.-, a lo que elle respondió; -Si…que bueno que me hayas encontrado a tiempo.-. Demostrando así, que no quería morir realmente, pero era la única salida, para no tener que preocuparse por más escenarios que parecían empeorar a medida que pensaban en una posible solución…
-Ya me encuentro mejor, puedes soltarme.- Dijo Noah, con un tono de voz bajo.
-¿Segure? Quiero decir, no quiero que intente quitarme la pastilla, entonces prométeme que no lo harás para sentirme más seguro.- Preguntaba el peli azul, quien tenía algo de miedo de que Noah intentar nuevamente tomarse la pastilla o usar otro método para suicidarse.
-Lo hare, fue un instinto de un momento.- Afirmaba Noah, a quien le podía notar más débil por el bajón de emociones.
-Está bien, pero igual me quedare a tu lado por obvias razones.- Indicaba Eren, mientras lo iba soltando poco a poco y ambos procedían a sentarse en la cama, para tomar un fuerte respiro.
-Lo lamento, no era mi intención preocuparte de esa manera.- -Es solo que no ya no puedo con toda la incertidumbre, de lo que va a suceder…no fui hecho para vivir, en el miedo de que pronto vendrán a matarme.- Expresaba Noah, con una mirada apagada y una voz rasposa.
-Créeme que te entiendo; después de todo cada quien reacción a las situaciones de distintas maneras…pero por favor, prométeme que no volverás a intentar algo como esto.- -Te necesito vivo, para que juntos veamos la salida de este túnel oscuro. Para que así, le neguemos a esos desgraciados que nos arrebaten nuestras vidas por sus caprichos.- Comunicaba Eren, intentando darle razones para seguir con vida, sin sonar que le estaba poniendo una carga emocional.
Recordando que cuando nos toque lidear con algún tipo de situación similar, lo último que se debe de hacer es culpar a la persona que estaba intentando quitarse la vida o ponerle la presión encima de que lo que hizo, afecta a los demás. Ya que no es el momento para eso, por lo que se debe es asegurarse que la persona si no logro hacerse daño o pudimos evitar que pasara algo; lo mejor será quedarse cerca de la persona para vigilar que no ocurra otro intento y en caso de poder, llamar a las autoridades correspondientes, desde un lugar en el que estés preparado para evitar que esa persona se lastime, pero jamás haciéndola sentir peor de lo que ya está.
En paralelo con lo ocurrido en la habitación de Noah; Lachlan y Mei se encontraban conversando también acerca de la situación planteada a todos los presentes, hace un par de horas atrás…
-¡Maldición!- -¡¿Cuánto más tendremos que pasar para por fin llegar, a estar en paz?!- Expresaba Lachlan, desbordado en rabia al ver que las cosas estaban lejos de mejorar y muy utópicas de acabar.
-Comprendo cómo te sientes, es como si parecía que no hay salida de este infierno.- -Sin embargo, aunque sé que no es el mejor momento para preguntar algo como esto, pese a que aún estamos con las emociones a flor de piel, igual me gustaría saber de manera breve…¿crees que en verdad, sean capaces de mandar a mercenarios o asesinos para acá?- Comunicaba Mei, de manera cautelosa porque sabía que está tocando un tema, complicado en un momento inoportuno, solo que algo en su ser, la hacía sentir que se les estaba acabando el tiempo para pensar y no quería desaprovecharlo.
-Es verdad lo que dices…- En eso Lachlan toma un fuerte respiro para tranquilizarse y produce a sentarse. –Esa sensación es la misma que estoy sintiendo justo ahora, el pensar que es inútil malgastar energía en preguntarse qué otra opción tomar o molestarse por algo, que no solucionara o mejorara nuestra situación. Por lo que lo único verdaderamente sensato es actuar acorde a lo que se nos dijo…- Indicaba Lachlan, quien podía comprender a la perfección, el accionar de su prometida. Por lo que procedió a responderle, que aun no sabe si eso pueda llegar a pesar, lo mejor es prepararse para ese escenario, que les dará en cierta manera más tranquilidad que no haber armado un plan b, por si acaso las cosas cambian de panorama. De modo que era evidente que ambos pensaban tomar ese entrenamiento, a como diera lugar al haberse resignado rápidamente por su supervivencia.
-Parece que los dos pensamos de la misma manera.- Dicho eso, me gustaría pedirte algo.- Notificaba Mei a su prometido, algo apenada por su petición.
-¿Y que podrá ser ese algo?- Preguntaba Lachlan, aunque ya podía hacerse una idea de que era lo que iba a decirle.
-Esto es solo en el caso, de que si se cumplan las predicciones de Lily y este lugar se convierta en un zona de batalla.- -Si llegamos a ser heridos o nos acorralan al punto en donde, sepamos que ese será nuestro fin…por favor aprieta ese gatillo sin dudarlo mucho, solo en caso de que este incapacitada para hacerlo yo misma…si tengo que irme…será bajo mis términos…- Pedía Mei, a quien no le gustaba para nada la idea de tener que morir, pero no quería irse de una forma horripilante.
-Por…su…supue…supuesto…- -Y si eso, si es al revés, ese favor también hazlo tú por mi…- Dijo Lachlan, quien procedió a acercarse hacia donde estaba su prometida, para abrazarla con la intención de se dieran fuerzas, luego de hacer tal promesa el uno por el otro, que no cualquiera sería capaz siquiera mencionar, dejando así en claro el miedo que todos llegaban a sentir de no saber qué era lo que les iba a esperar. Ya sea en un par de semanas, días o incluso horas…
