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Capítulo 5

—¡Ahí, Gael...! ¡Me corro! —grita Camila. Ah... sí... Camila está aquí... La olvidé. Me aprieto más y más rápido, intenta tocarme el hombro, pero la tomo de la muñeca y la sujeto junto a su cabeza.

- Me gusta eso... - susurra.

—¡Cállate ! —digo con voz autoritaria, y ella obedece. Estoy un poco decepcionado... Pensé que se resistiría, pero no lo hace... ¿A quién le importa? Esto es solo una vez. No tengo ni una sola célula en mi cuerpo que quiera repetir lo que estamos haciendo... Si cree que sería mi esposa, está muy equivocada.

Primero, no tengo madera de marido. No, soy demasiado malo para eso y segundo... es una puta, como todas las chicas con las que me he acostado. Sé que tiene novio, Julián o como se llame... ahora mismo me engaña, pero ¿a quién le importa? A mí no. Necesito tener sexo y ella quiere divertirse. Entonces, me parece bien.

- OH...AHH... Cuervo- grita y no puedo evitar pensar en Valeria.

Olí su perfume cuando pasé junto a ella para hablar con Iker. Ese muy cabrón pensó que debería tener un trío y luego eligió entre ellos.

Solo piensa en sexo... con razón no puede tener novia. Pero no me quejaría si eso es lo que quieren... un trío... pienso en ella otra vez.

Valeria está buenísima. Se le iluminaban los ojos cuando hablaba de la escuela, y eso era adorable. Después se mordió el labio mientras la miraba... ¡Joder! Quiero morderle el labio y besarla tan fuerte y largamente que se le hinchen los labios. La tocaré por todas partes: el culo, la cintura, las tetas...

Siento que se me endurece la polla al pensar en tocar a Valeria y luego me corro. Era justo lo que necesitaba. El orgasmo...

Camila está gritando mi nombre pero no me importa una mierda.

Después de unos minutos le suelto la muñeca y ella empieza a hablar.

-Cuervo... ¡eso estuvo genial! -

¿Genial? ¿En serio? ¿Eso es todo lo que tiene que decir? Pero supongo que a mí me parece igual. No era mala, pero tampoco buena.

Quiero saber cómo gritará Valeria mi nombre. ¿Es una chica tranquila o ruidosa?

¡Joder! ¿Por qué pienso siquiera en ella? No significa nada para mí; es demasiado inocente, demasiado amable... y muy sexy, te lo concedo.

Cuando la vi por primera vez, noté que se estaba mirando. Como si no supiera lo atractiva que era, al menos a mi pene le gusta verla... ¡Joder! Se me está poniendo duro otra vez...

Quiero hundir mi polla tan profundo en su pequeño y apretado coño que olvide su nombre y que mi nombre sea el único que pueda gritar.

Realmente quiero descubrirlo, pero apuesto a que ella no se rendiría tan fácilmente como Camila, que está jadeando ahora mismo.

No puedo mirarla... lo está fingiendo todo... su sonrisa, su felicidad. Al menos no estaba fingiendo su orgasmo... ¡Joder! La odio...

—¡Fuera ! —digo mientras me bajo de ella y me pongo de pie.

- ¿Qué? - dice ella confundida, todavía tumbada en la mesa.

—Ya me oíste. ¡SAL! Y trae a Valeria, también necesito hablar con ella —digo para tranquilizarme.

- Pero pensé- -

- ¡Fuera! - La interrumpo.

Ella se levanta de la mesa y me mira.

—¿No te importó nada? ¿En serio vas a fingir que nunca pasó? —La ignoro, sentada en la silla.

Me mira una última vez y luego se va hecha una furia. Me da igual lo que piense. Demonios, ni siquiera me importa lo que piensen otras chicas en momentos como estos. Solo están aquí por mi dinero o por quién soy, y a veces incluso solo para quedar embarazadas de mi bebé.

Como si eso fuera a pasar alguna vez.

Camila es solo una de ellos, pero sabes qué... no me importa una mierda porque mientras yo pueda tener sexo, ellos pueden hacer lo que quieran.

¡TRISTE! Suena mi teléfono y contesto.

-Jefe- Mauro, mi mano derecha y una de las pocas personas en las que confío mi vida, me llama y eso nunca es una buena señal.

- ¿Sí, Seb? -

- Tienes que venir a la Puesto Nueve, ahora mismo Las LOS ALACRANES han matado a de nuestros hombres y están sangrando... No creo que sobrevivan... -

Me levanto y salgo por la puerta sin pensarlo. - Joder, dame minutos, estaré allí- -

¡¡¡ESTALLIDO!!!

- ¡Uf!... - oigo decir una voz familiar y dulce.

Miro hacia abajo y veo que Valeria está en el suelo.

- Iré, llamaré a alguien para que me ayude - digo rápidamente por teléfono antes de colgar.

—¿Quién? —oigo a Mauro preguntar justo antes de colgar. ¿Quizás nuestro DOCTOR o algo así? Espero que Mauro sea lo suficientemente listo como para darse cuenta de eso...

Al bajar la vista, me encuentro con sus inocentes ojos marrones. No puedo evitar mirarla fijamente. Es tan atractiva, incluso tumbada en el suelo.

Su falda está un poco levantada y puedo ver un poco de su ropa interior.

Blanco... ¿cómo podéis ser más inocentes, hijos de puta?

Siento que mi pene se hincha de nuevo. Solo verla así me pone cachondo.

- Lo siento – dice ella y se levanta.

Le extiendo la mano, nunca pensé que sería un caballero en este momento, y ella la toma.

En ese momento siento escalofríos por todo mi cuerpo.

¿Qué carajo me pasa?

Valeria

Estoy acostada en mi cama, dando vueltas y vueltas durante un par de horas, pero por mucho que lo intente, no puedo conciliar el sueño.

La situación en los restaurantes no deja de repetirse en mi mente.

La forma en que Camila entró, se sonrojó y jadeó, y me llamó para que fuera a buscar a Gael...

Definitivamente acaban de tener sexo, ¿no es esa la vista que él elige?

Y la vez que fui a la habitación y me tiró al suelo. ¡Dios mío! ¡Qué vergüenza!

Cuando estaba tumbada en el suelo lo oí hablar con alguien por teléfono.

Dijo algo sobre pedir ayuda. ¿De qué se trataba?

Tengo curiosidad... ¿Hubo una pelea y murió alguien? ¡Debe ser eso!

...Todavía no me puedo quitar de la cabeza la idea de cuándo se casarán Camila y Gael. ¡Uf! ¡Olvídalo! ¡No es nada para ti! ¡Pero sentí algo! Sentí una descarga eléctrica en todo mi cuerpo cuando me tocó la mano... Fue algo que nunca antes había experimentado. Y cuando después me miró fijamente a los ojos... pude sentir su mirada fija en mi alma.

En ese momento entendí que ya era demasiado tarde.
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