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Intercambio de Esposas

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Flagranti Amore
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Sinopsis

HISTORIA COMPLETA!! En un tiempo, la palabra swinger, era sinónimo de degradación, de perversión, de lujuria, hoy en nuestros días, ha dejado de ser de uso común para convertirse simplemente en “intercambio de parejas”, de lo que trató desde un principio. Y es que entrar a la aventura del cambio de parejas, de los tríos sexuales o de los cuartetos, se ha convertido en un placer más en las preferencias pasionales de las personas. Se ha vuelto tan cotidiano que día con día son más las parejas que desean vivir esos momentos que prometen ser en verdad diferentes y llenos de fuego, pasión y lujuria. Una práctica, como las hay tantas que lejos de provocar problemas conyugales, ayuda a que los matrimonios revivan, se intensifiquen y sobre todo, que se entiendan y se comprendan más de lo que era antes de experimentar el intercambio de parejas. Tal vez, todavía existan personas que no comulgan con esa idea, y sin duda alguna hay depredadores que se niegan siquiera a hablar de ella, lo cierto es que, existe y se disfruta. Y precisamente en estas páginas, veremos muchos de los aspectos del intercambio de parejas, de los tríos y de algunos excesos más, todos consentidos por la pareja, todos disfrutados de común acuerdo y sobre todo, gozados hasta su máxima expresión. Así que dispónganse a entrar ese mundo fantástico, maravilloso y lleno de emoción, de las parejas cambiantes, del intercambio de esposas, del compartir el placer con una o con muchas más personas, siempre y cuando se esté dispuesto a disfrutar en grande.

Una noche de pasiónAventuraHistoria PicanteMatrimonioProhibidoTriángulo amorosoAlfaChica Mala18+

Capítulo 1

¿Soy swinger?

Hace más de 10 años mi esposo empezó a fantasear sobre el intercambio de pareja, al principio solo le seguía la corriente, aunque cuando tuve oportunidad de leer algunas historias de swingers, me empecé a interesar en el tema y también a fantasear junto con Manuel, mi esposo, aunque había algo que no podía superar, el temor a involucrarme emocionalmente con otro hombre.

Yo siempre había relacionado el sexo con el amor, y no concebía hacer el amor con otro hombre sin amarlo. Manuel, como hombre que era se le hacía muy sencillo tener aventuras y solo eso, y para mí era un sueño.

Todo cambio hace unas semanas, fui con Manuel a un club swinger, donde había un show erótico, muchas parejas y uno que otro hombre solo.

Entre el show y las caricias de Manuel, me sentía un poco achispada, pero no como para presagiar nada fuera de nuestra rutina. Cuando el anfitrión nos invitó a todos a la parte de arriba, donde estaba todo en tinieblas a excepción de una televisión con películas porno que proporcionaba una débil iluminación hacia una mesa donde 2 hombres acariciaban de manera sensual y pasional a una mujer.

Me quede como hipnotizada viendo cómo mientras uno le sacaba los pechos de la blusa y se los besaba con desesperación, el otro descendía por sus piernas e hincándose se las empezó a besar subiendo por ellas lentamente hasta arremangarle el vestido y besarle ahí, en su centro del amor.

No podía despegar los ojos de ella, de su cara que mostraba inequívocas muestras de placer que los hombres le estaban provocando, Manuel se levantó al baño y yo me quede a mis anchas protegida por la obscuridad podía observar todo con confianza, y empecé a imaginarme que era yo esa mujer a la que acariciaban, fue entonces que realmente me excite, y me dije a qué horas regresará Manuel para calmarme.

En eso llego Manuel, pero acompañado por un hombre, que en la obscuridad se veía atractivo y limpio, aunque en ese momento hubiera deseado que llegara solo, ya que estaba ardiendo con el espectáculo, Manuel nos presentó y empezamos una conversación trivial los tres, aunque la acción de la mesa de junto nos dejaba mudos, ya que la mujer en ese momento estaba introduciendo los miembros de los 2 hombres en su boca, mientras uno de ellos le metía los dedos en su vagina.

Yo acariciaba la pierna de Manuel con ansias, mientras él me besaba suavemente, así que me olvide de Raúl, que así se llamaba el hombre que me presento, y me entregué a las caricias de mi esposo.

Casi le di la espalda a Raúl para acomodarme mejor, cuando sentí una tercera mano en mi cuerpo, era Raúl que casi imperceptiblemente y con el dorso de su mano me acariciaba una pierna, era tan suave su caricia que creo no me di cuenta de inmediato, sino hasta que estaba en mi muslo, por un momento me olvidé de mi esposo, y aunque lo seguía besando, yo solo me concentraba en esa mano en mi pierna.

No hubo desagrado como lo hubiera pensado, más bien sorpresa, que, aunada a la excitación de la noche, se convirtió en deseo, si deseaba que fuera más osada, y pareciendo que la mano leía mi pensamiento se volteó, y ya lenta, desesperadamente, pero a la vez tan excitante, iniciaba su recorrido hacia arriba.

Ya no había nada más que esa mano incluso los besos y las caricias de Manuel me distraían de esa caricia, tenía que hacer algo para que la mano de Raúl llegara por fin a su destino.

Me armé de valor y puse la mía en su pierna y con las uñas lo empecé a acariciar cada vez más atrevidamente, hasta que llegué a su miembro el cual se sentía duro y grande.

Ahora si me puse como loca, él al sentir mi mano se hizo más osado y llegó al borde de mis pantaletas y abriendo paso por debajo de ellas me acarició primero el clítoris y luego me introdujo un dedo con mi decidida cooperación.

Manuel al parecer no se había dado cuenta de lo ocurrido hasta que su mano y la de Raúl se encontraron en mi espalda, entonces se acero a mi oído y me pregunto jadeando que si me gustaba, le conteste que me encantaba, me dijo si quieres voltearte con él.

Ni siquiera le conteste, solo me voltee con Raúl y acerque mis labios a su boca, parecía que mi estomago estaba conectado a mi boca, porque cada beso lo sentía en la boca del estómago lo mismo que cada avance de sus manos, yo por mi parte forcejeaba con el cierre de su pantalón hasta que se lo baje por completo, metí mi mano y toque su pene a través de su trusa, primero, y luego por debajo de la tela.

¡Que rico fue sentir la virilidad de otro hombre latir en mis manos! Me sentía diferente, poderosa, excitada, realizada.

Introducía su dedo cada vez más hondo, los dos jadeábamos al borde del orgasmo, cuando sentí la necesidad de besar a Manuel, me voltee y lo busqué con mis labios y en el momento final solté un grito apagado en su garganta, que diferente besaba, también tome su miembro que ya tenía de fuera y empecé a masturbar a los dos casi se vinieron juntos, uno en una pierna y el otro en mi mano, era increíble sentir el semen de ambos ardiendo sobre mi cuerpo.

Me recargué en los brazos de mi esposo, para relajarme del maravilloso orgasmo que había tenido, cuando otra vez esa mano ansiosa de Raúl, empezó a recorrer mi pierna suavemente, como en cámara lenta, la excitación hizo presa de mi nuevamente.

Manuel se dio cuenta y desabrocho uno por uno los botones de mi vestido, yo no traía brasier y Raúl por su parte jalaba suavemente mi calzón, a lo cual le ayude levantando el cuerpo para facilitar su labor, así en un minuto estaba casi desnuda en los brazos de dos hombres, no tenía nada que envidiar a la mujer de junto.

Raúl, empezó a besar todo mi cuerpo lentamente como a mí me gusta, mientras Manuel me acariciaba los senos, yo me apoderaba de su boca, ahora comparaba los besos de uno y otro, ninguno era mejor eran diferentes:

Raúl suave, constante, Manuel apasionado, su lengua era una serpiente, pero en ese momento de comparación Raúl ya estaba en mis muslos recorriéndolos pulgada a pulgada, mi cuerpo pedía más velocidad, mis manos dirigieron su cabeza al centro de mi cuerpo.

Y entonces sentí su lengua en el fondo de mi sexo, yo ya no me controlaba movía mis caderas en forma frenética, bajé a Manuel para que besara mis pechos y yo jadeaba ante el inminente orgasmo, abracé con mis piernas la cabeza a de Raúl y lo hice beberse todos mis jugos, estaba como poseída.

Mi esposo se sentó y me jaló me colocó en la entrada de su enorme falo y me hizo sentarme en él, mientras Raúl nos observaba, yo seguía excitada era increíble, yo que era mujer de un orgasmo al día, parecía que ese día no tendría limites, y así fue, Manuel, le hizo una seña a Raúl y este se acercó a nosotros, me beso en la boca todavía con mi sabor en sus labios.

Y me acariciaba todo el cuerpo, mientras mi esposo me hacia el amor en sus piernas, tuve otro orgasmo casi al mismo tiempo que Manuel, mientras los besaba a ambos, ahora era diferente besarlos a los 2 casi al mismo tiempo, era distinto que uno por uno, se podría decir que cuando se juntaban sus sabores era como un tercer hombre en mis brazos.

Manuel, me murmuro que si ya me quería ir, le dije que no, me pregunto que, ¿qué quería hacer?, y le dije que cumplir una fantasía, me contesto haz lo que quieras, es tu noche, me voltee muy coqueta con Raúl, lo bese en la boca y empecé a desabrochar su camisa.

Acaricié sus pezones hasta que pararon, y luego me agaché a acariciar con mi lengua, mientras desabrochaba su cinturón, y luego su pantalón, lo hice ponerse de pie y empecé a desnudarlo lentamente, la excitación volvía a mí, y más porque sabía que estaba volviendo loco de deseo a mi esposo, el cual solo observaba.

Cuando lo tuve completamente desnudo, tomé su miembro en mis manos y lo acaricie hasta que se lo pare otra vez, que emoción poder hacer eso con un desconocido, que poder se siente tenerlo en tus manos, sentirlo palpitar, crecer, ver su cara llena de placer pidiendo más caricias, no pude más y se lo empecé a besar.

Lo jalé, para que se sentara y me subí en sus piernas casi desnuda como estaba, la sensación fue gloriosa me remolineaba contra su falo, aunque sin meterlo, no estaba lista para eso aun, y no fue necesario, con la fricción de los cuerpos la excitación del momento se volvió asfixiante, y nos venimos simultáneamente, con nuestros labios, pechos y sexos ardiendo uno con el otro, fue increíble.

Todavía hice el amor con Manuel, mientras Raúl nos veía, y después me acariciaron entre ambos y tuve un orgasmo más, fue la noche de placer más increíble que pueda haber tenido, y sé que la próxima vez que veamos a Raúl, voy a ser suya, ya lo pensé y estoy lista para ser swinger, ¿o lo soy ya?

Preguntas y respuestas

¿Qué significa la palabra "swinger"?

La palabra swinger se deriva del verbo inglés "to swing" que significa balance, libertad de movimiento, oscilación; swinger pues, es aquella persona con amplio criterio, casada o soltera, que decide ejercer su libertad de acción en lo que respecta su vida sexual.

Esto incluye el intercambio de pareja, la práctica de sexo en grupos de tres personas o más y todas las variaciones que puedan surgir con ello, dependiendo de las preferencias personales.

Y aunque muchas personas confunden el estilo de vida swinger con el "wife swapping" o intercambio de parejas, cada vez más solteros de ambos sexos de todas las edades adoptan este excitante estilo de vida.

Estoy interesado, pero ¿cómo logro que mi esposa se interese en swingear?

Usamos a la esposa como ejemplo, pero bien puede ser el esposo.

Esta es probablemente la pregunta más frecuente. En primer lugar, swingear no es atrayente para todos y podría ser que tu esposa sea una de esas personas que no sólo no le encuentran atractivo, sino que inclusive lo vean como algo negativo.

Aunque si realmente piensas que ella podría terminar por disfrutar con ello, te sugerimos que la persuadas lentamente, estableciendo desde el inicio que la amas por encima de todas las cosas y que su decisión debe ser enteramente libre, porque esa es la idea, que tú y ella ejerzan su libertad.

No la presiones, sino que haz que gradualmente ella se sienta cómoda con la idea de ampliar la relación sexual de su matrimonio más allá de los convencionalismos tradicionales. Fantaseen con ello primero, para que de esa manera, todo sea gentil, amable y con profundo amor, que finalmente, es lo que realmente cuenta en un verdadero matrimonio.

Es que no sé cómo traer el tema a colación. Temo espantarla.

La conversación es fundamental y la falta de ella es probablemente, la causa número uno de problemas en un matrimonio, sea éste swinger o no.

Muéstrale por ejemplo páginas como ésta, despertando su natural curiosidad y, sobre todo, platiquen, platiquen y platiquen. Este es el punto más importante.

Bien, parece que le interesó. ¿Qué hago ahora?

Antes que nada, interésate en conocer sus fantasías. Demasiadas parejas tienen problemas graves porque resulta que cada quién busca lo mejor para sí mismo sin pensar en su otra mitad y acaban por convertir su matrimonio en un diálogo de sordos.

Explora su sensualidad, así como la tuya y una vez que tengas claro qué podría ser lo más satisfactorio para ella, contacta con servicios como éste, donde podrás contactar con personas afines y con las mismas inquietudes de ustedes.