Capítulo 6
Me eché a reír imaginando a una Aurora torpe y borracha como la protagonista de esa escena.
- No hay nada de qué reírse, fue realmente vergonzoso - pone los ojos en blanco.
- Lo siento, pero es muy divertido - digo entre risas, luego me pongo serio otra vez. - Si quieres venir conmigo a una fiesta el sábado, te prometo que buscaremos otro recuerdo que sustituya a este. -
- ¿Quizás uno más vergonzoso? No, gracias - se ríe.
- Tal vez, pero al menos podremos burlarnos el uno del otro, porque sabes que no olvidaré fácilmente este fantástico episodio que me contaste. -
- Está bien, está bien – sonríe, asomando tímidamente el piercing bajo su labio. - Trato hecho. - Aurora
Cierro la puerta del auto con un suspiro de alivio y me envuelvo en mi chaqueta mientras el aire frío de Nueva York golpea mis piernas desnudas. Las prácticas de porristas acaban de terminar y ya es tarde, lo que en diciembre significa que el sol se esconde detrás de los rascacielos, mientras que la melancolía se desliza como una sombra para cubrir la ciudad.
Miro hacia la tienda que vende cualquier componente para cualquier instrumento musical. El pelo de mi diadema decidió romperse mientras lo intentaba hoy, y me di cuenta de que no tenía repuestos y que tengo clase en un par de horas. Obviamente mi madre no se molestó en solucionar el problema en absoluto, así que tuve que tomar un desvío en el camino de regreso y conducir hasta Figaro, el emporio musical antes mencionado. Empujo la pesada puerta de cristal y entro. Me encanta Figaro, realmente hay de todo, pero el dueño está loco, en el buen sentido de la palabra. Su cabeza está siempre en las nubes, o mejor dicho, entre las partituras y la tienda está siempre presa de un desorden inconcebible. Por supuesto, cuando le pides que te busque algo (nadie sabe cómo), siempre consigue complacerte, pero un lugar tan desordenado es realmente desagradable a la vista.
- ¡ Oh! ¡Mi violinista favorito, Aurora! ¿Cómo estás? - Figaro sale de detrás de un montón de platillos de batería y me regala una enorme sonrisa. Tiene una R ligeramente flácida, un par de anteojos grandes con monturas de color rojo brillante, siempre torcidos en la nariz y una explosión de cabello oscuro y rizado en la cabeza. Evidentemente el suyo es un seudónimo, pero nadie sabe su nombre real.
- Estoy bien, ¿y tú? -
- Digamos que soy gerente, ¡tengo mucho trabajo estos días! Muchos niños se han acercado a la música en los últimos meses, y no puedo evitar estar feliz por ello... en fin, ¿qué te trae a mí? ¿Algún problema con tu instrumento? - Cuando Fígaro empieza a hablar es muy difícil hacerle parar.
- Necesito un poco de pelo para el moño. -
Figaro se acaricia la perilla, luego me hace una señal para que espere y se sumerge en una pila de estuches de guitarra. Camino hacia la pared donde cuelgan todos los violines y acaricio la delicada madera con las yemas de los dedos. Una sonrisa nostálgica aparece en mi rostro cuando veo el Forenza FA. Empecé con este violín, un modelo discreto, excelente para principiantes. Tuve que trabajar duro para convencer a mis padres, cuando comencé a mejorar, de que me compraran uno mejor. Al final fue mi padre quien venció la resistencia de mi madre y me regaló el Cremona SV- en Navidad del año pasado. Creo que nunca había sido tan feliz en toda mi vida, tenía lágrimas en los ojos. Instintivamente llevo mis manos al estuche en mi espalda. No es un modelo que tenga precio, pero te permite tocar en niveles intermedios, y está fabricado con aros y fondo de abeto y arce artesanalmente, lo cual es muy importante para el sonido.
Junto al Forenza hay un violín eléctrico, precisamente el Yamaha SVS-BLS, otro de mis mayores anhelos. Sé que es imposible para mis padres comprármelo, sobre todo porque el precio ronda los dos mil dólares. Una cantidad que no sería desorbitada si se gastara en cenas elegantes, brunch o partidas tontas de golf. El problema es precisamente su finalidad, porque mi sueño no es lo que mi madre planeó para mí. Odio todo esto y no sé cómo luchar contra ello. Actualmente mi táctica es evitar pensar en ello y decirme que todavía estoy a tiempo, pero el fantasma de la universidad se cierne sobre mí pisándome los talones.
- ¡ Los encontré! - Fígaro me devuelve a la realidad entregándome un sobre con un manojo de crin dentro. - Te los reemplazaré. -
Tomo el estuche y lo abro, sacando el violín y el arco. Fígaro lo toma delicadamente entre sus dedos y le quita el pelo roto. Él es el único en quien confío además de mi maestro que es bueno haciendo este procedimiento. Reemplazar el cabello es realmente complicado, lo intenté solo una vez y corrí el riesgo de romper el lazo, Fígaro quería matarme cuando corrí hacia él casi llorando. Desde ese momento me dijo que cualquier problema que tuviera con el violín debía acudir a él.
Me siento frente a él mientras realiza el largo procedimiento.
- ¿Cómo te fue en la escuela? - me pregunta mientras le corta el pelo.
- Como siempre, nada especial - aparte de Sergio Calvin . Acepté ir a una fiesta con él. Estoy loco. ¿Qué le diré a mi madre?
- Siempre digo que eres demasiado inteligente para ellos - comenta Figaro. A menudo me sincero con él sobre mi situación escolar y a veces incluso familiar, tal vez porque es la única persona en el mundo con la que tengo un mínimo de afinidad, y siempre sabe darme buenos consejos y convencerme a creer en mis capacidades, que considera superiores a las de mis compañeros.
- O tal vez soy yo quien no está a la altura de ellos - Aunque estoy muy seguro de mí mismo, es una duda que siempre me ha atormentado. Nunca encontré un lugar para mí en el mundo y no siempre puede ser culpa de otras personas.
- No lo creo, Aurora, tienes una sensibilidad extraordinaria y hay algo magnífico dentro de ti. Acabas de aterrizar en el lugar equivocado, con gente tratando de reprimir tu hermoso yo interior - me dice seriamente. Hay raras ocasiones en las que Fígaro no bromea ni hace chistes. Mi corazón comienza a latir más rápido. En el lugar equivocado .
- Aprecio mucho que pienses tan bien en mí, pero ese no es el caso, Fígaro. -
- ¿ Por qué te menosprecias? Eres una chica guapa, inteligente y muy sensible, además tienes carácter y no dejas que los obstáculos te detengan. No dejes que tu familia ni nadie te quite tus sueños, porque tienes todo lo necesario para hacerlos realidad. - Dicho esto me devuelve el moño con el pelo perfectamente tenso. Sonrío involuntariamente ante todos esos elogios.
- Eres fantástico, Fígaro. -
- Lo sé, cherie - comenta. Oh, a Figaro le encanta el francés, tal vez por eso le agrado desde el principio. - Espera, te traeré un poco de resina para que puedas probarla ahora mismo. - El colofonia, comúnmente conocido como “brea griega”, es una mezcla de varias resinas que se pasa sobre el cabello para obtener la fricción necesaria para hacer vibrar las cuerdas del violín.
- Merci, Figaro - digo con acento francés cuando me lo entrega después de buscar en varios cajones, y sonríe.
- ¡ De rien, ma cherie ! -
Froto la colofonia en el cabello y luego toco una escala de sol mayor.
