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Capítulo 5

levanta con él.

Lo miro y veo que tiene pintalabios rojo en los labios.

—Tienes pintalabios.

Lo siento —dice entre risas.

Se encoge de hombros con una sonrisa cansada.

Me da el vestido y me sube la cremallera lentamente.

Su tacto me produce un cosquilleo por todo el cuerpo.

—Lo siento —susurra en mi oído.

Estoy confundida y a punto de preguntarle por qué, pero al girarme me quedo boquiabierta.

- ¡ Los rompiste! ¿Cuándo? - Me arrebato los pantalones, cuyo material, antes de encaje, se había desgarrado.

—Le pedí disculpas.

—Me mira con inocencia mientras se pone los pantalones.

—Dije disculpas —imité su voz grave.

Volví a guardar mi pistola en la funda.

Se ríe y niega con la cabeza.

Miro a mi alrededor y recojo su corbata, que había dejado tirada en el suelo.

Me acerco a él mientras se abotona la camisa.

Le levanto la corbata, la paso por encima de su cabeza y empiezo a anudarla.

Le doy una palmadita en el pecho y le sonrío.

—Listo —susurro .

​ Me acaricia la mejilla con el pulgar mientras me mira a los ojos.

—Nunca más te volveré a ver, ¿verdad? —pregunta con tristeza.

Niego suavemente con la cabeza, rogando sentir tristeza por no volver a verlo después de esta noche.

—Quizás el año que viene —sonrío con tristeza.

Él suelta una risita con el ceño fruncido.

Me besa la frente y me mira con una sonrisa.

—Quizás el año que viene —susurra .

El sonido de mi teléfono nos interrumpe.

Suspiro y lo busco; una vez que lo encuentro, contesto.

- Hola.

- Sé que probablemente es mi hermano preguntándose dónde estoy.

—Sara , ¿dónde estás? —Pongo los ojos en blanco.

- ¿ Por qué? - —Porque nos vamos —suspiro con tristeza.

—Vale , estoy en los baños, te veo en la entrada —digo antes de colgar.

Me vuelvo hacia Daniel , que me mira como si supiera que tengo que irme.

—Esto es todo.

—Lo miro.

—Nos vemos, Cenicienta.

—Me sonríe.

Me río entre dientes, le doy un beso en la mejilla y salgo de la habitación.

¡Qué ganas tengo de que llegue el año que viene! ¡Ni de coña! Sara —¿Dónde está mi mejor amiga? —Sonrío al oír gritar a Kelly.

Al poco rato, irrumpe en mi habitación con una gran sonrisa.

- ¡ Aquí estás! - Salta sobre mi cama después de irrumpir en mi habitación.

—¡Hola , chicos! —La abrazo con fuerza, sintiéndome ya llena de alegría.

-¿Qué tal estuvo el baile? -pregunta , con el rostro iluminado por la emoción.

Kelly, al igual que yo, siempre ha querido ir; sin embargo, nunca podrá porque no está involucrada en la mafia.

No nació en ella y es demasiado joven para casarse, así que no puede venir.

—Estuvo bien —dije encogiéndome de hombros, mientras mi mente volvía a la noche que pasé con Daniel Martinez.

Lástima que nunca lo volveré a ver.

Me mira fijamente y luego exclama con dramatismo: —¡Te estás sonrojando! ¿Qué ha pasado? —Empieza a gritar y se acerca más a mí.

—¡Vale , vale! Ya te lo diré —digo riendo.

Ella se inclina hacia mí y yo miro mis manos y luego a ella.

—Tuve sexo con Daniel Martinez —susurré tímidamente.

Se quedó callada un rato, mirándome fijamente con los ojos muy abiertos.

De repente, abrió mucho los ojos, se giró bruscamente y empezó a gritar: —¡No me jodas! —gritó .

—Lo sé, lo sé.

Lo acabo de conocer, pero no sé, es como si lo conociera de toda la vida.

No pude reprimir lo que sentía por él.

—Bajo la mirada avergonzada.

—¿Qué ? No, cariño, haz lo que te dé la gana.

Oye, si fuera yo, también me lo tiraría.

—Me río mientras intenta animarme.

—¿Y qué tal estuvo? ¿Fue tan bueno como dicen? —Solté un silbido bajo.

—Mejor .

Esas historias lo dejan en ridículo.

—Lo admito.

Se queda boquiabierta, tapándose la boca con la mano.

—No me lo creo.

¿Era grande? —Me río de la pregunta.

—Más grande que Harry —digo .

Ella empieza a negar con la cabeza y a susurrar: «De ninguna manera».

—Sí .

Lo sé.

—Asiento con la cabeza.

—Bueno … ¿y ahora qué? ¿Vas a volver a verlo? —pregunta sonriendo.

Frunzo el ceño y niego con la cabeza.

—¿Por qué no? —pregunta ella en voz baja, con la sonrisa ya desaparecida.

—No puedo.

Su padre es el jefe de la mafia; jamás volvería a verlo.

—Niego con la cabeza—.

Comparado con él, soy la escoria de la tierra.

Su padre jamás lo permitiría.

—Tu padre también —dice ella confundida.

—No , verás, hay cinco jefes y cada uno está a cargo de una zona diferente de Inglaterra.

Sin embargo, hay un jefe, un líder nato, que está por encima de todos.

Esa persona es el padre de Daniel —explico .

se desploman.

—Oh —murmura .

—Sí , oh.

—Suspiro .

—¿Así que nunca más lo volverás a ver? —pregunta ella en voz baja.

—Tal vez el año que viene.

—Sonrío al recordar aquello en lo que habíamos coincidido en silencio.

-¿Quieres ir de compras para olvidarte de él? -Se gira hacia mí con una sonrisa.

—Sí , ¿por qué no? —Le devuelvo la sonrisa.

***** - ¿Y esta? - pregunta Kelly, sosteniendo una blusa amarilla.

—No .

—Niego con la cabeza.

—Este .

—Le doy uno rojo.

Le queda mucho mejor con su pelo.

—¿Tú crees? —Ella se gira hacia el espejo mirando la blusa que le regalé.

Me quedo detrás de ella mirando también hacia arriba.

—Sí , el rojo te sienta bien.

—Asiento con la cabeza.

Ella sonríe y se mira en el espejo.

Recorro la tienda y me detengo a observar todos los vestidos de verano nuevos que han llegado.

El verano empieza en un par de semanas y estoy deseando que llegue.

El verano siempre ha sido mi estación favorita.

Con el sol y el calor, todo el mundo está más contento y las playas están perfectas.

¡No puedo esperar! Sostengo un vestido azul de verano con estampado floral.

Lo acerco a mi cuerpo, mirándolo de arriba abajo.

Es bonito.

Me lo echo al hombro y regreso junto a Kelly.

- ¿De qué te ríes? - pregunto cuando veo a Kelly sonriendo.

—Un chico me pidió mi número.

¡Era guapísimo! —Pone los ojos en blanco con una sonrisa.

- ¿ Ah, sí? - Pregunto contento por mi amigo.

—¡Sí ! Su amigo también estaba buenísimo, pero no sé, no es mi tipo.

—Se encoge de hombros.

—¿Lista para pagar? —pregunto .

Ella asiente y procedemos a pagar.

Pago rápidamente el vestido, emocionada por estrenarlo.

- ¡ Me envió un mensaje de texto! - dice Kelly mientras salimos de la tienda.

Me río nerviosamente al ver su entusiasmo, ella me enseña el teléfono y sonrío al ver el mensaje sencillo y bonito.

—¡Qué adorable suena! —exclamé

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