Librería
Español
Capítulos
Ajuste

Capitulo 5

El sol salía y se ocultaba dando indicios de que habían pasado ya un par de días en Benjamín seguía sin poder aceptar que ya era padre. Jazmín y había regresado a Italia a finalizar unos asuntos allá.

Mientras que Valentina se prevenía de los venideros e iba hablando con su pequeño de la posible llegada de su padre.

La mentira de que él había estado de viaje en otro país por muchos años y que no había podido regresar y mucho menos haber estado en comunicación ya había llegado a su fin.

Su meta era poder lograr que su pequeño se olvidara de un padre y solo se conformará con ella.

Pero algo estaba a punto de cambiarlo todo, la llegada del antiguo jefe de Valentina, quien para ella era un hombre que le había tomado mucho cariño, ayudándola en todo con el nacimiento de su hijo y dándole trabajo, convirtiéndola en la mejor asistente financiera.

En el hermoso edificio donde se encontraban las empresas Milano. Tres camionetas negras blindadas se estacionaban bajando de unas del magnate Rafael castillo.

Los teléfonos de recepcionista eran levantados para informar en cada piso que se aproximaba el señor castillo a la oficina del señor Milano.

Gabriel recibió la noticia y junto a su hijo esperaban la visita inesperada de su gran amigo y socio.

El ascensor se abrió indicando a la secretaria que había llegado el invitado e inmediatamente abrió la puerta, con una sonrisa para que entrase el señor de casi 70 años.

Gabriel se levantó inmediatamente y fue a recibirlo con un fuerte abrazo.

—Hubiese sabido que venías, te espero en un restaurante —dijo Gabriel, muy contento.

—Deseaba verte en acción —Bromeó el viejo.

Haciendo que Gabriel soltara una carcajada.

—Muchacho, ya eres todo un hombre —Saludo a Benjamín, quien con una sonrisa radiante y llena de respeto lo recibió en un emotivo abrazo.

—Nos quedamos o salimos —preguntó Gabriel.

—Salgamos, necesitaremos un lugar bien privado. —Demandó el viejo poniendo cara seria, eso preocupó a padre e hijo.

Los minutos que pasaron para ellos llegar al restaurante donde ya la secretaria se había encargado de que apartaran un lugar privado para ellos.

El silencio se apoderó del espacio, ya que disfrutaban de un trago del vino tinto que yacía en las copas.

Al terminar de disfrutarlo, cada uno se aclaró la garganta y fue Rafael quien decidió hablar.

—Vengo hasta aquí por Valentina Figueroa —soltó el viejo.

Gabriel y Benjamín se vieron las caras algo sorprendidas.

—La conoces —preguntó Gabriel.

—Por supuesto, la mandé directamente a tu empresa para que la contrataran como tu asistente financiera —Aclaró Rafael.

Ahora padre e hijo sabían el porqué Valentina estuvo en la empresa día antes, donde hubo todo lo ocurrido con el pequeño.

—Hubo un pequeño malentendido…

—Eso lo sé, también estoy consciente de que Valerio, es hijo de Benjamín —dijo.

Sus palabras dejaron aún más confundidos a todos.

—¿Cómo es que sabes todo eso y no me habías informado antes? —Reprochó Gabriel.

—Decidí investigar un poco el parecido del pequeño contigo y todo se me salió de control —Confesó Rafael.

—¿A qué se refiere? —indago Benjamín

—Valentina Figueroa es mi nieta —confesó Rafael dejando atónito a ambos hombres.

Sus cuerpos se tensaron y sus miradas demostraban la confusión

—Esto está demasiado confuso —

—En el último viaje que tuvo mi hijo se enamoró completamente de una mujer aquí en la capital, Cuando regresó quiso divorciarse de su esposa, pero resultó que ella estaba embarazada y su familia no lo permitió —Rafael hizo una pausa —. Fue cuando decidió marcharse y tuvo el accidente donde murió.

—¿Tu familia lo sabe?

—No lo saben y no lo deben saber todavía —habló Rafael con su voz firme.

—¿A qué se debe toda esta confesión?

—preguntó Benjamín.

—Quiero que te cases con Valentina y la protejas de la familia de la viuda de mi hijo —dijo Rafael, casi como una exigencia.

—¿Qué? —Exclamó Benjamín.

—Valentina no quería regresar por miedo a que apareciera el padre de su hijo y se lo quitara. Pero yo la convencí porque ya lucía sospecha de mi atención con Valentina y no pasó desapercibida su parecido a mi hijo —explicó Rafael.

Benjamín se levantó, no podía creer todo lo que estaba escuchando. No quería casarse por obligación, ya le bastaba con saber que era padre sin él quererlo.

Mientras que Gabriel aún no podía creer todo lo que su amigo le estaba contando y entendía el miedo y deseo de querer proteger a Valentina.

—Rafael tiene razón Benjamín, es lo mejor para tu hijo, si no lo reconoces será un hijo ilegítimo —recalcó Gabriel.

—Papá, sabes que yo no quise eso —dijo Benjamín sintiéndose presionado.

—Valerio es un niño muy inteligente, se ganaría tu amor en tan solo unas horas. Muy diferente a su madre, quien es dinamita pura como su difunto padre —Expresó Rafael con sentimiento.

—Te agradecemos la confianza en confesarnos todo esto —dijo Gabriel.

—Solo deseo lo mejor para mi nieta y mi bisnieto. Sabes cómo es Lucrecia López —le recordó Rafael.

—Claro, no olvido aquel entonces donde pretendió casar a su hijo con mi hija y que ella fuese una sumisa —dijo Gabriel a un molesto.

—Berlín es un buen muchacho, con el mismo carácter de su padre y esa es la rabia de Lucrecia en no lograr cazarlo con quien ella quiere —abogó Rafael por su nieto.

—Bueno, tomando otra vez el tema. ¿Cómo quiere que logre que su nieta se case conmigo? —preguntó Benjamín.

—Deberás enamorarla —dijo Rafael con una sonrisa.

Benjamín se echó a reír.

—No será nada fácil, ha tenido muchos pretendientes Y ninguno ha logrado domar esa fiera —le advirtió Rafael.

—Eso lo puedo notar —Dijo Gabriel sonriendo.

—Tienes una ventaja, muchacho. Eres el padre de Valerio, solo gánate su amor y ámalo como a tu propia vida —Le aconsejó Rafael poniéndose de pie.

—Vuelvo y te agradezco la confianza hacia nosotros.

—Conozco tu reputación como padre Gabriel, confío en que harán un buen trabajo —Aseguró Rafael abrazando a Gabriel.

Benjamín también se acercó para despedirse con un abrazo y así dirigirse a la empresa antes que su padre.

Benjamín no podía creer que la situación estaba aún peor. Ahora debía enamorar a una mujer, aunque no sintiera nada por ella.

Mientras conducía su auto se reía solo por la locura que estaba pasando en su vida.

Sentía que el deseo de su padre por ser abuelos estuvo a tal punto que se convirtió en realidad.

Decidió ir nuevamente al bar donde estaba su mejor amigo como administrador de sus negocios, aparte de las empresas de su padre.

Lorenzo al verlo llegar con una cara de frustración supo que necesitaba un trago doble.

—¿Te encontraste con la madre de tu hijo?

—Debo enamorarme y casarme con ella —confesó Benjamín sonando como si fuese una broma.

—Ja, ja, ja. Eso tengo que verlo —dijo Lorenzo pensando que se trataba de una broma.

—No tengo opción, solo dame lo que tengas más fuerte y me haga olvidar esta locura por un momento —pidió Benjamín.

Lorenzo se echó a reír y le pasó un whisky doble que Benjamín lo tomó de un solo trago, sintiendo que su garganta se quemaba y sus ojos se aguaban de inmediato.

Su estómago recibió la bebida casi llorando de dolor, pero Benjamín sentía que eso era lo que necesitaba para olvidar todo por un momento.

—¿Hombre, te quieres matar? —le habló Lorenzo riendo.

Pero Benjamín solo pedía más y más hasta olvidar lo mucho que empezaba a cambiar su vida sin él esperarlo y mucho menos quererlo. por lo menos, no en ese momento.

Descarga la aplicación ahora para recibir recompensas
Escanea el código QR para descargar la aplicación Hinovel.