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Subastando Amor - 2

Cuando llego a mi mansión para descansar, noto algo raro.

"Alguien está aquí para verme?"

Detecto una loción masculina en el ambiente de mi casa y eso es impensable!

"Un hombre llegó un poco antes que usted señora."

Me indica mi ama de llaves quien está en el jardín junto con las doncellas.

"Nos apuntó con un arma y no pudimos evitar que entrara a la casa."

"Dice que la conoce..."

Maldita sea!

Nota mental para misma.

Implementar más seguridad en mi mansión y contratar a un guardaespaldas para que me proteja!

"Esperen aquí un momento."

"Yo iré a ver quien demonios se atrevió a infiltrarse en mi casa!"

Me quito los altos tacones porque estoy dispuesta a usar uno de ellos como arma contra el molesto intruso.

-Vaya que tienes una buena vida ahora-

Esa voz!

"Tu?"

"Pero que haces aquí?"

El hombre da la vuelta para enfrentarme y todas mis inseguridades y complejos vuelven a salir de mi interior.

Frente a mi está el primer chico que subasté cuando era una niña.

"Como es que me encontraste?"

"Que mierda quieres ahora?"

El hombre sonríe de lado antes de acercarse a mi.

"Quieres volver a ser subastado?"

Mi mercancia masculina pasa por muchos pruebas mentales y de salud antes de ser ofrecidos en la subasta, pero puedo hacer una excepción con él.

Por lo viejos tiempos.

-No-

-No quiero volver a ser subastado a cualquier mujer-

Lástima, tenía potencial como sugar daddy, en fin.

"Bueno, pues no tengo tiempo para socializar contigo ni para recordar viejos tiempos."

"Lárgate de mi casa y no te atrevas a..."

Detengo mis palabras cuando él me apunta con el arma en el estómago.

-Es mi turno de devolverte el favor que me hiciste antes-

No comprendo sus palabras, pero no me da tiempo de cuestionar nada pues su brazo rodea mi cintura con fuerza par atraerme hacia él.

"Suelta...me...suel...suelta..."

Intento pelear en vano contra él pues su boca se adueña de la mía, saqueandola y poseyendola de forma dura y caliente.

El bastardo me acaricia con su arma, antes de colocarla contra mi cabeza.

-Quiero poseerte de formas sucias...-

-Te resistirás?-

Respondo que no porque no puedo negar con el arma apuntadome a la cabeza.

-Perfecto-

El arma sale volando fuera de su alcance antes de que este maldito hombre reclame de nuevo mi boca como si le perteneciera.

Sus manos desgarran mi vestido de diseñador para dejarme desnuda.

-Veo que has cambiado con los años...-

El imbécil mira con hambre mi cuerpo.

Sus ojos se deslizan por toda mi piel desnuda, quemandola, tatuandola con su nombre.

-Tan húmeda...-

Sus asperos y gordos dedos se deslizan sin delicadeza alguna contra mi entrepierna excitada que me traiciona en este momento.

-Nena, te voy a comer tan bien-

Y es lo último que dice con palabras coherentes porque, colocandome sobre el sillón se dedica a comerme con su boca y lengua.

Aprieta mis senos juntadolos mientras que mordisquea mis pezones haciendome gemir de placer.

Su lengua se desliza por todo mi torso suave hasta que se coloca en medio de mis piernas para darme un orgasmo vía oral.

Su lengua tan experta me tortura de forma perfecta, sensual, caliente, deliciosa!

Arqueo mi espalda mientras mis caderas se bloquean y mis manos toman con fuerza el cabello corto de este hombre cuando el impacto del fuerte orgasmo palpitante me inunda por completo.

-Deliciosa tu venida-

El maldito sonríe engreído mientras se levanta limpiándose restos de mi venida que manchan su mentón.

Quitandose la ropa en tiempo record, coloca su masivo cuerpo sobre mi para entrar en mi con una sola embestida fuerte.

Delirante y fogosa, rasguño la espalda de este hombre cuando comienza a penetrarme de forma dura.

-Ven aca-

Me carga con facilidad para que ahora este sentada a horcajadas sobre él.

-Maldita seas-

Gruñe mientras me muerde el hombro.

Su agarre a mis manos contra mi espalda me impiden hacer algo cuando él se impulsa con fiereza, estrellando su pelvis dura y caliente contra mi trasero.

-Me encanta como rebotan tus tetas-

Susurra el malnacido quien me está haciendo gritar de placer.

"OH DIOS!"

"OH DIOS!"

Todo mi cuerpo tiembla y grita porque el placer es intenso, INTENSO!

-Eres mia-

Reclama su pertenencia el hombre.

"No, no lo soy."

Me atrevo a contradecirlo.

Y me gano que me de vuelta para ponerme en cuatro y darme unas nalgadas que me hacen gritar.

-DI QUE ERES MÍA!-

Grita despues de azotarme varias veces.

"SOY TUYA!"

Satisfecho con mi contestación, el bastardo vuelve a penetrarme mientras sigue abofeteando mi trasero.

Mis gritos son agudos porque siento que...

Siento que...

"AAAAAAHHH!"

Mi cuerpo se retuerce por completo porque un nuevo orgasmo me golpea de forma CALIENTE Y DELIRANTE.

El hombre me embiste dos veces más antes de derramarse en mi interior mientras gruñe su liberación.

Sudados, jadeando y extremadamente felices, los dos compartimos un pequeño beso antes de que tome su camisa para cubrir mi cuerpo.

-Satisfecha?-

Me cuestiona el hijo de puta que me folló tan bien el cabrón.

"Mucho."

Cuando termino de realizar su transferencia bancaria desde mi celular me dejo caer en el sillón para descansar.

"Este San Valentin fue increíble."

"Pero tenías que usar una pistola para entrar?"

Cuestiono a mi hombre.

-Nena, tengo que representar un papel, recuerdas?-

Ah, es cierto.

"Saludame a tu esposa de mi parte y a tus pequeños."

Él dice que lo hará mientras se viste de nuevo, sin camisa esta vez.

"Que excusa le das a tu mujer para venir a verme?"

Cuestiono intrigada.

-Digo que tengo una subasta muy importante la cual debo dirigir-

Su respuesta me hace reír.

"Hasta la siguiente fecha especial, mi amor."

Ambos nos despedimos por este día.

Yo satisfecha y él con dinero.

-Por cierto, esta vez te traje un obsequio-

Comenta mi hombre.

Hum?

Un obsequio para mi?

Mi ama de llaves y mis doncellas entran para entregarle los regalos a mi hombre.

-Se que nadie antes te ha regalado nada y por eso quiero ser el primero en hacerlo-

Mis ojos se llenan de lágrimas cuando veo que ellas sostienen flores, chocolates, globos de corazón y osos de peluche.

"Gracias."

Susurro antes de que se marche.

"Ese hombre la ama."

La estruendosa y sincera risa que sale de mi boca por la suposición de mi ama de llaves contagia a todas las demas quienes tambien se ríen.

Ingenuas.

El amor no existe, solo se subasta.

Y yo compre el mío hoy.

***By Liliana Situ***

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